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España: ¿una residencia de la tercera edad para Alemania?

LA ASISTENCIA EN ALEMANIA YA ES IMPAGABLE

Anette Dowideit / Welt am Sonntag

Los asilos en Alemania son demasiado caros. El número de personas que en la vejez ya no se pueden permitir el cuidado y la asistencia aumenta dramáticamente. Eso se desprende de una cifras todavía no hechas públicas del Ministerio de estadística, que Welt am Sonntag expone.

El número de receptores de ayudas a la asistencia en el año 2010 incrementó un 5% afectando a cerca de 411.000 personas. En el 2009 habían cobrado las ayudas unas 392.000 personas. La asociación VdK estima el aumento como una señal de alarma: “El riesgo de caer a través de la necesidad de cuidados en la pobreza aumenta desde hace años”, dice su presidenta Ulrike Mascher.

Los gastos estatales para la ayuda a la asistencia aumentan hasta los más de 3,4 millardos de euros. Tres tercios de los receptores de las ayudas viven en asilos o residencias. En estos casos el coste medio para un paciente que haya sido clasificado en el nivel más alto de asistencia es de unos 2900 euros mensuales. De ellos, los seguros sólo asumen unos 1500 euros, las pensiones están estancadas desde hace años.

El desarrollo es preocupante, juzga la presidente del VdK: actualmente cerca de 2,4 millones de personas necesitan asistencia. En el año 2050 serán, según pronósticos, unos 4,7 millones. Eso significa uno de cada 15 alemanes. Por otro lado disminuye el número de aquellos que ingresan en el sistema social.

Cada vez más beneficiarios

El Ministerio de estadística observaba ya desde hace unos 15 años un aumento en el número de receptores de las ayudas estatales, pero no de una manera tan clara como en este año. El desarrollo demográfico en la república federal había provocado ya en primavera un plan del Fondo Monetario Internacional (IMF).

Este advertía que los sistemas de protección social de Alemania no habían sido ajustados suficientemente a una esperanza de vida en aumento. Hasta 2050 amenaza al país una brecha en la financiación de hasta dos mil millones euro.

Ante este panorama cada vez se habla más dentro del sector de la asistencia acerca de si las aseguradoras alemanas debieran en el futuro cooperar con residencias de ancianos en el extranjero. Con clínicas de rehabilitación ya existen, por ejemplo, ese tipo de contratos. Tanto la AOK como la Barmer BEK indicaron ante esta posibilidad estar abiertos a nuevos modelos mediante los cuales los alemanes pudieran ser asistidos en el extranjero. La legislación impide todavía, sin embargo, los contratos directos entre las aseguradoras de asistencia y las residencias de ancianos en el extranjero.

Los ancianos se marchan al este de Europa o a países cálidos.

No obstante, en la Europa del este, Tailandia o españa ya viven un cada vez más nutrido número de alemanes en residencias por razones económicas. En esos lugares la asistencia es claramente más económica que en Alemania, sobre todo por los bajos costes laborales en los países anfitriones.

Los principales expertos en seguros sociales señalan por ello la asistencia a los necesitados en el extranjero como una alternativa muy seria a los intentos por importar las fuerzas asistenciales del este de Europa o Asia. “En vista de esta emergencia amenazadora, es apropiado, por lo menos, pensar en formas de asistencia alternativas“, dice el parlamentario de la CDU/CSU y especialista en atención sanitaria, Willi Zylajew.

De hecho España, por su crisis financiera, sería un socio lógico para acoger a los necesitados de asistencia alemanes, de darse las concretas infraestructuras, dice Günther Danner, lobista de las aseguradora alemana en Bruselas. “Muchas personas del sector social con títulos reconocidos en la EU ya no reciben allí ninguna oferta de trabajo”.

Atender a estos beneficiarios allí donde se encuentran los cuidadores aparece como una alternativa con más sentido que la importación de fuerzas de trabajo – naturalmente sólo cuando los afectados así lo acepten.

http://www.welt.de/wirtschaft/article110316468/Pflege-ist-in-Deutschland-nicht-mehr-bezahlbar.html

4 Comments

  1. NEL
    NEL 28 octubre, 2012

    Adolf Hitler pretendia que España fuera “la huerta” de Alemania, y ahora estos nuevos nazis, con la ayuda del traidor que nos ha vendido, pretende que seamos el geriatrico de Alemania.
    Distintos personajes, misma doctrina, pero un único empeño: utilizar a España para su beneficio.
    Gobierno ¡¡¡DIMISION YA!!!

  2. Indignado
    Indignado 28 octubre, 2012

    ¿Esa es la España del futuro?, limpiarle los culos a los jubilados Alemanes por cuatro chavos, dejar limpios los bolsillos de los ludopatas arrastrados al casino EuroMeigas en la creencia del pelotazo y el dinero fácil, tener que limpiar vergas con la boca o llenar el culo de carne por la necesidad de echar algo que digerir al estomago vacío, veremos a nuestros “jóvenes” ancianos de 70 años subidos al andamio para pintar las casas de los ancianos alemanes de 65 añetes.
    Mientras, nuestros mejores talentos, que tanto nos han costado de educar, se irán a trabajar bien formados a Alemania que solo les tendrá que pagar su sueldo.

  3. mandarina (luz)
    mandarina (luz) 29 octubre, 2012

    Parece que se va despejando la niebla que cubría el panorama de “la vejez dorada europea”. Hace ya muchos años que desde el ámbito social se habla de esa “peculiaridad” de algunos países europeos como Alemania, Austria, Suiza, Holanda, Inglaterra… y alguno más, aunque los más destacados son Inglaterra y Alemania.

    En toda la costa mediterránea y en las islas Baleares y Canarias, llevan muchos años instalados unos colectivos de la llamada Tercera Edad. Se han comprado casas, apartamentos e incluso han organizado urbanizaciones “privadas” (casi todo durante la época del “bum inmobiliario”), algunas de ellas con seguridad privada, como las que he visto en Menorca y Formentera y otras (que no he visto) en Canarias y la costa, especialmente en la zona de Murcia y Valencia.

    A los jubilados europeos les sale muy rentable establecerse en nuestro país para vivir esa etapa de sus vidas. Aquí, tienen buen clima, dieta mediterránea, playas accesibles con todo tipo de servicios y, sobre todo, han tenido (todavía lo tienen) un sistema sanitario que no podían obtener en sus lugares de origen, eso, sin despreciar el acceso al sistema de servicios sociales. Sanidad y Servicios Sociales caminaban de la mano (mal que bien) hasta ahora, y no hay que olvidar que este país siempre ha tenido una deferencia especial hacia el “extranjero” (me refiero ahora a la gente normal, no solo a los políticos y gobernantes).

    El llamado “turismo sanitario” consistía, en buena parte, en la atención socio-sanitaria dispensada a este colectivo de la “tercera edad europea”. Que después sus aseguradoras cumpliesen con los pagos derivados de esa asistencia o no cumpliesen, era algo “no previsto” en el deficiente control que se llevaba sobre esos costes, es más, creemos que ni siquiera estaba previsto, al menos eso es lo que ha quedado patente después de salir a la luz el coste económico de tratamientos, operaciones, etc., requerido por esos jubilados.

    Mientras las condiciones de vida en sus países les impiden el acceso a los recursos necesarios para cubrir sus necesidades, aquí, en España, obtienen una calidad de vida que nunca antes tuvieron.

    Es el sistema que se sigue en EE.UU. donde la jubilación “dorada” es sólo para unos pocos (muchos viven en el estado de Florida o en California, por el clima esencialmente) y, los más listos, bajan unos cuantos países hacia el sur para poder mantener una calidad de vida en esa etapa. Es el caso de Costa Rica (por poner un ejemplo), país donde un “gringo” puede establecerse cómodamente para vivir su vejez en condiciones que nunca obtendría en su país.

    Que quieren que España sea la “huerta” de Alemania…? Pues yo creo que hace mucho tiempo que lo es, y no solo de Alemania.

    Sí, Indignado. En sus países, los servicios sociales tienen más una función de “control” que de otra cosa. (Y lo entrecomillo porque el control es una opción dentro de los Servicios Sociales que le hace un flaco favor al concepto que se debe tener sobre lo que realmente son y deben ser los Servicios Sociales). Tenemos un buen ejemplo de ello en el sistema de atención social inglés. No digo que sea malo ejercer “control”, muchas veces es completamente necesario, digo que debe ser un complemento de otras acciones mucho más amplias que den cobertura real a las necesidades de un colectivo que, poco a poco, se convertirá en “dependiente”.

    “Atender a estos beneficiarios allí donde se encuentran los cuidadores aparece como una alternativa con más sentido que la importación de fuerzas de trabajo – naturalmente sólo cuando los afectados así lo acepten.”

    “España, por su crisis financiera, sería un socio lógico para acoger a los necesitados de asistencia alemanes, de darse las concretas infraestructuras…”

    “Muchas personas del sector social con títulos reconocidos en la EU ya no reciben allí ninguna oferta de trabajo”.

    “Los principales expertos en seguros sociales señalan por ello la asistencia a los necesitados en el extranjero como una alternativa muy seria a los intentos por importar las fuerzas asistenciales del este de Europa o Asia. “En vista de esta emergencia amenazadora, es apropiado, por lo menos, pensar en formas de asistencia alternativas“.”

    Blanco y en botella… España tiene mano de obra barata, el clima adecuado, una dieta que favorece la longevidad, un sistema sanitario mejor que el de sus países (al menos, hasta ahora) una infraestructuras mejorables, pero muy aceptables y unos habitantes receptivos, solidarios y hospitalarios (que muchas veces pierden el culo porque el de enfrente es “extranjero” y eso es sinónimo de “bueno y mejor”)… ¿qué más se puede pedir? Además, que a nadie le extrañe si dentro de poco se empiezan a recibir solicitudes de trabajo en el ámbito social desde esos países… porque, allí, esos trabajos ya escasean. Dentro del ámbito laboral informal de los Servicios Sociales, ya tenemos mano de obra barata que provienen de los países del este y, especialmente, de Latinoamérica (estos están más integrados en el trabajo formal: centros asistenciales, residencias…). Aquí, todavía somos “reacios” a contratar trabajadores asiáticos para cuidar a nuestros mayores en sus casas y no he visto a ninguno trabajando en un centro o en una residencia.

    Para vivir esa última etapa de la vida, los gobiernos europeos hace tiempo que están buscando una “huerta” como España, Grecia e incluso Italia. De la misma manera, EE.UU. busca la suya en el cono sur de América.

    El tema da para mucho más, cierto, pero creo que lo esencial queda patente por ahora. Solo añadir que nuestros mayores están perdiendo, a pasos agigantados, la poca calidad de vida que obtuvieron tras largos y penosos años de lucha.

    Salud.

  4. Josep de Martí
    Josep de Martí 15 julio, 2014

    Llevo años dirigiendo un portal de internet que es un buscador de residencias de ancianos y un blog sobre atención a la dependencia . Una de las actividades aue organizamos desde http://www.inforesidencias.com son viajes geroasistenciales para conocer cómo funciona la atención a personas mayores en diferentes partes del mundo. Cuando hemos visitado Suecia o Alemania, siempre preguntamos cómo es que los ancianos de esos países no vienen a las residencias geriátricas españolas si son mucho más baratas y, en muchos casos, ofrecen servicios muy profesionales. Parte de las respuestas las he leído en este artículo. Gracias

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