Lo importante es lo que quiero yo

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Paco Bello | Iniciativa Debate | 2/11/2012

Ahora multiplícalo por casi 7.000 millones de “yoes”.

Nos hemos acostumbrado a temer hablar desde el plano personal, como si hacerlo fuera un signo de arrogancia o excentricidad. En esta sociedad debemos ser siempre cautos, e incluso impostar el mensaje para hacer ver que en nuestro discurso se ha calculado el sentir general políticamente correcto, o ser, como mínimo, no demasiado transgresor u original. Todos somos integradores, pacifistas, demócratas, y respetamos el consenso. Somos, hablando en general, como políticos en pequeño, casi ambiguos, siempre dispuestos a hacer gala de nuestro savoir faire y nuestro talante sensato y conciliador. Pocas aventuras. Gente seria. O si somos unos revolucionarios hablamos desde el discurso de nuestra plataforma, así si nos equivocamos compartimos el error. ¡Oye, que no lo pienso solo yo! Todo menos exponernos como seres imperfectos.

Como yo voy perdiendo mi respetabilidad y mi prestigio nunca ha existido, me voy a permitir hablar desde la facultad que mi Master en mí mismo me otorga.

¿Qué quiero?

Podría decir que quiero un mundo basado en los principios y valores del socialismo democrático. Que la igualdad y el respeto por los derechos de los demás fueran bandera. Podría también decir que quiero un reparto equitativo de la riqueza, que la educación se llamara enseñanza, y que realmente lo fuera y se facilitase a cualquier edad. Me gustaría que se hiciera todo por vocación, y que supiéramos hacer uso solidario de las aptitudes de cada miembro particular de la sociedad sin forzar a nadie, porque nadie se vería forzado a actuar de quien no es. También, que quiero que la libertad realmente acabe donde empieza la de otro. Y…

Pero me conformo con mucho menos, pues soy tan afortunadamente vulgar como la mayoría.

Me conformo con no vivir para trabajar, y dicho esto, con que el trabajo no sea un lujo ni un privilegio sino el precio y esfuerzo justo a pagar por una serie de necesidades y comodidades básicas, y un esfuerzo suplementario y voluntario para lo accesorio. Con no acabar absorbido por el huracán de ese sistema, pudiendo mantener mi criterio, mi voluntad, y mi idea de vida. Quiero poder disfrutar de esas comodidades pagando lo que en realidad cuestan y no lo que han logrado que valgan (algunas mucho menos, y otras muchísimo más). Quiero que se haya respetado y valorado adecuada y justamente a todo el que haya intervenido en la existencia de una mercancía, desde el sector primario hasta el terciario, dentro y fuera de las fronteras, aunque eso signifique limitar o imposibilitar mi acceso a algunas de ellas. Quiero que se sea consecuente con lo posible desde una perspectiva ecológica, y que se grave con impuestos máximos la irracionalidad, así como el exceso en todos los ámbitos. Quiero que la propiedad privada no sea ilimitada y se acabe con los abusos. Quiero que no se pongan puertas al campo. Quiero que las personas que decidan dedicarse a la política sean coherentes, y quiero que sepamos y podamos deponerlos si no lo son. Quiero disfrutar de los míos y de mis hobbies, y beber un buen vino de vez en cuando. Quiero seguir disfrutando de la compañía buscada de mis pocos amigos, y de la agradecida soledad cuando me llama. Y salir esporádicamente de viaje sin hacer turismo.

Creo que no soy muy raro, ni en este aspecto un revolucionario. Creo que hay muchas personas que comparten en lo básico mis deseos. También creo que hay gente que no tiene vida propia, ni inquietudes más allá del trabajo, pero es en muchos casos porque el sistema ha podido con ellos. A mí me faltan horas para hacer todo lo que me gusta (con un trozo de madera y una navaja ya puedo ocupar un día. Y con un libro, y con un camino, y con un lienzo y unas pocas pinturas, o con un poco de tierra para cultivar, o con un lápiz y un papel). Soy un enamorado de la efímera vida, y sin embargo (o por ello) no puedo dejar de responsabilizarme de la parte que me corresponde en este momento, porque lo que la convierte en un infierno le es ajeno, y tengo, entre otras muchas cosas, que dedicarme a algo tan desagradable como publicar las barbaridades que se siguen haciendo en un mundo que pudiera ser precioso sin el egoísmo patológico de cuatro psicópatas y unos miles de alienados.

Veo a muchas (muchísimas) personas extraordinarias que lo dan todo por nada, y que prorrogan desahucios con todo el riesgo que comporta, y que sirven comidas en comedores sociales, que atienden a enfermos de forma altruista, que ponen su hogar a disposición de los abandonados por el modelo social, que prestan asistencia jurídica desinteresada, y…

No conozco a nadie que negase un bocadillo a quien se lo pidiera directamente diciéndole que tiene hambre y no ha podido comer en dos días. No conozco a nadie que no intentara salvar a un niño de una situación de peligro, ni a nadie que disfrute viendo el dolor de un desconocido. No digo que no existan ese tipo de energúmenos, solo digo que yo no conozco a ninguno.

Creo en las personas, pero no creo en la sociedad porque la sociedad no es el reflejo de lo que somos la mayoría. No creo en los grupos, y sí en los individuos. Por eso me dirijo en ocasiones con mucha dureza a los que sí debieran ser consecuentes con su responsabilidad, y puede que muchas personas se vean incluidas en esa crítica por haber asumido una pertenencia que nunca les ha correspondido. No es mi intención en ningún caso.

Podemos y debemos aspirar a un mundo mejor, porque lo merecemos, porque es justo lograrlo. Pero debemos ser mucho más duros con los que han creado un entorno que les favorece, hecho a su imagen y semejanza, donde la injusticia no es una aberración, sino una consecuencia asumible, igual que la tremenda desigualdad o la sumisión y la presunta incapacidad para hacer valer nuestros derechos.

Ya no puedo mantener la complicidad con los que sustentan un sistema putrefacto, y no quiero oír sus discursos sino atender a sus actuaciones, y a su asunción de la realidad, uno a uno (sus grupos no me interesan). Ya no creo en las posibilidades de los que quieran participar en este sistema, por buena que sea su voluntad, y grande su empeño. El único sistema en el que creo no puede partir de la remodelación de una estructura retorcida y oxidada, que además se niega a ser restaurada. Lo que tenga que venir (si viene), y si queremos que sirva de algo, deberá partir de abajo y con los de abajo, aunque se permita colaborar a otros, pero en igualdad de condiciones.

Quiero que los déspotas abandonen el poder que usurparon, y nosotros ya decidiremos cómo se articula nuestro mundo. Quiero que repensemos lo que somos realmente y nos quitemos etiquetas y filiaciones para poder ver con la mirada limpia. Yo, como otros muchos antes que yo, ya me las he quitado. Y tú siempre estarás a tiempo de hacerlo, si quieres.

Yo ya no participo en esta farsa. Sí tengo ideología, sí está definida, y no siempre coincide con clichés porque es la mía, por eso no quiero que nadie decida por mí. Y no, ninguno de los grupos que participa en esta quimera actual a la que los interesados llaman democracia, me representa, ni con sus actos, ni, aunque ocasionalmente pudieran representarme con su discurso, puedo creer ya en sus entes impersonales. Siempre me atreveré a hacer mío un proyecto ajeno, desde la individualidad, y sin encumbrar u otorgar poder a ideólogos o parásitos, porque quiero poder decidir, lo haga después o no, sobre cada materia que se presente a debate y me pudiera afectar.

La soberanía emana del pueblo, y todo lo que no tenga su origen y destino en esta pretensión quedará fuera de mi ámbito de interés. Ya no quiero más grupos y partidos plenipotenciarios. No quiero que nadie me represente nunca más. Y si no puedo evitarlo, al menos no le habré concedido mi conformidad y lo hará contra mi voluntad.

¿Por qué no nos hablas de ti? Es muy importante, quizá lo más importante: ¿Tú qué quieres? o si no lo sabes ¿Qué no quieres?

*Pulsa en esta imagen, y compártelo. Reclamemos ser políticamente adultos.

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16 Comentarios

  1. Con que sencillez, dices y explicas las cosas Paco. tu hijo, tiene que sentirse orgulloso, de que seas su padre. Estoy contigo, en todo lo que dices y cómo lo dices. Yo, he sido siempre una esclava de las circunstancias, y de los designios del sistema, y de casi todos sus aforismos. Me dan miedo, cuando oigo a alguien, decir, que EL QUE NO ESTÄ CONMIGO; ESTÄ CONTRA MÏ. cómo si todo el mundo, debiese pensar igual que los demás. Eso, me ha granjeado a lo largo y ancho de mi vida, o mucho cariño, o mucho desprecio.Eso, de que me encorseten, y me aten, a lo que se lleva en el momento, nunca he podido admitirlo. Yo, soy cómo soy, y no puedo ni quiero cambiar de mi yo. Soy una adelantada de mi tiempo. Es una pena, que no naciese más tarde.Recuerdo, que cuando era niña, nadie estaba de acuerdo conmigo, y cuando decía muy convencida: Yo, cuando sea mayor, no me voy a dar cremas, depilarme las cejas,ni teñirme el pelo, mis hermanas, se reían de mí, unas veces, y otras, se enfadaban y salían detrás de mí, para darme un cachete. pero tengo 86 años, y lo he cumplido, y casualmente, no tengo ni una arruga, ni tengo que pintarme las cejas con lápiz. esto, es un ejemplo que pongo porque nunca he querido formar parte de una manada, que no me gusta, y por eso estoy aquí. Porque respetamos la forma de ser, de todos y cada uno. Por eso, odio las banderas, las fronteras y los límites; porque nadie es dueño por la fuerza de nadie, ni debe imponer su forma de ver la vida, ni de vivir a nadie, que no hace daño a nadie. yo, me he visto formar parte de la manada, sin quererlo, me han dicho lo que tenía que hacer, y prohibido, hacer las cosas a mi gusto, la altura de la falda, la hora de estar en casa, mientras veía, a mis hermanos, hacer lo que querían. Mi marido y yo, a nuestro hijo, le dejamos elegir su modo de vida, porque confiábamos en el y su buen juicio, y se ha caído, y ha aprendido a levantarse solo, y a que supiese, que nosotros estábamos allí.seré muy mala, pero no creo en las raíces, busco el sitio donde enraizarme, que sea con buena tierra, y buen abono. y allí me quedo, si puedo. Pero estoy segura, que las religiones TODAS, las banderas los crucifijos, y las fronteras, no sirven mas que para abonar las guerras y el odio.No deseo, riqueza, ni soy envidiosa, ni criticona, ni me importan los que tienen más que yo.Ayudo a quien puedo, y tengo una fortuna en amigos. y odio con todas mis fuerzas a todos(Sálvese quien pueda) los políticos, reyes, curas, y todos los que nos obligan a hacer, lo que no queremos.ESA SOY YO.PARA BIEN O PARA MAL.GRACIAS; PACO: NO CAMBIES NUNCA.UN ABRAZO,PARA TIODOS.

  2. Sr. David Sampu: en un comentario que leí hace ya algún tiempo, en el que te dirigías a Fernando y que textualmente decías, “un tipo de acciones muy distintas a las que criminaliza Gallardón, acciones que se pueden emprender tanto a nivel individual como colectivo, acciones que se pueden hacer desde casa…” y me quede con las ganas que nos explicaras a que te referías. Bueno si lo lees y te animas indícanos cuales pueden ser esas acciones, que a mí particularmente me tiene intrigado, yo soy asiduo lector de este diario.
    Saludos de Serafín.

  3. ¿Quieres ser tu?, pues prepárate! para los tropiezos claro. Ya no puedes tener más que una cara la tuya, y eso choca, choca cuando en una conversación cualquiera ves como otros actúan y tu te encargas de poner las cosas en su sitio, porque no hay manera de disimular tus pensamientos y vas y la sueltas, ¿!que!?. Se te nota cuando alguien no te cae bien, se han acabado las falsas sonrisas. No hay prejuicios, sabes que a nadie le gusta que le vaya mal, pero la persona que va a tu lado señala a esa persona como si de él fuera la culpa, y tu le dices que sin busarlo la vida te pega cuatro zarandazos y todo lo que tu creías seguro ya no lo es, y ya no te conoce ni la madre que te pario, eso de un día para otro, y te conviertes en esa persona que todo el mundo señala y asegura que te lo has buscado. Vas se lo dices a tu acompañante y plaff, quien te acompaña cree que, por no se sabe que suerte, es un intocable, le dices que tu puedes ser el próximo, no quieres enfados ni riñas, solo estas señalando un defecto u otro punto de vista y por eso te pueden decir que vas de listo por ejemplo, o un casi llegar a las manos que es lo ultimo que tu quieres, y si no hay remedio, pues con un hasta luego basta y tu a lo tuyo. Y tu te preguntas ¿como es que no lo entiende?, y otro día ves a esa persona y le saludas, claro para mi no ha pasado nada, y eso sorprende a más de uno, teóricamente después de una discusión se tenía que haber roto la relación y va y este tío ¿me saluda?, y comprende que yo no me había enfadado. Por que caminante no hay camino, se hace camino al andar, y si buscas un fin, una vez que lo consigues, ¿ahora que?, a donde has llegado, sino te das cuenta, eso de que la cosa sigue, mal lo tienes, pues te vas a tener que enfrentar a ese muro que te has creado y no te deja ver más allá, ¿y hay de quien te diga que hay vida más allá de tu muro?, se va hacer un cuadro de ti con mala cara y que ocupará otro tropzo de muro, quizás en algún rincón oscuro, ese donde pones todo lo que te devuelve tu imagen.
    Ahora voy a cenar, el cuerpo me pide eso cenar.

  4. Cuánto me gustaría que tu actitud y tu forma de pensar contagiara a la multitud de seres humanos de este país, y acaso del mundo entero, que sienten lo que tú, pero no sabemos exponerlo.
    Ojalá cada ser humano pudiera disfrutar de “‘su’ espacio privado”, que los demás, todos!, nos comprometemos a que sea realidad y respetar.

    Da gusto poder descubrir, en las ideas que dan, cosas nuevas que nunca se nos habían ocurrido.
    Paco hace una reflexión, como esta de hoy tan humana y brillante y, al calor de su palabra, aparecen comentarios sugerentes, distinguidos, llenos de generosidad y nobleza…
    Cada día aprendo algo nuevo, créanme. Y, lo que es más importante, pienso, la sensibilidad que envuelve al grupo de esta “tertulia” se transmite.

  5. oh, se m olvidaba algo q anhelo mucho. Quiero HUMILDAD, q andamos muy excasitos de ella, creo q la mayoría de los problemas derivan de esa carencia.

  6. Yo también lo quiero. Casi no hace falta añadir nada más. Pues si esto no pertenece a ninguna ideología no sé realmente por qué pienso exactamente lo mismo si somos dos individos diferentes.
    Como muchas veces dicen por ahí, siempre Bello, Paco, lo que escribes.
    Pero como supongo q no sólo escribes para recibir elogios sino q has lanzado una pregunta al aire, decirte q sí, q eso es exactamente lo q llevo pensando, desde q me di cuenta, hace un tiempo. El mismo tiempo q llevo pensando q este mundo se m queda grande y se m hace bastante difícil ajustarme a él. No por eso pienso q soy el soldado con el paso cambiado.

  7. ¿Que quiero yo?. Yo quiero ser libre del yo. Yo quiero no tener que querer, y poder dejarme arrastrar sin resistencias en el seno impredecible de las aguas de la vida. Yo se que el yo no me deja tocar la vida. Porque tocar la vida es como tocar un cable de alta tensión que solo con su contacto incinera cualquier yo. Se ha sobrevalorado demasiado a la autoconciencia que nos hace creer en una identidad personal diferenciada. Quizás los mas empáticos tengan serias crisis de yo y por eso disfruten de esa virtud. El yo crea el tu. Y cuando hay dos ya estamos en confrontación y en conflicto. Nos falta instinto tribal. La secta, el partido cierra el cauce al espiritu tribal. De tribu real que es la especie, la humanidad. Algo funciona muy mal en mi desde remotos tiempos. Quizás mi ser esté en transición y por eso no acabo de ser el que soy. ¿Es esta humanidad una falsa humanidad con posibilidades no aseguradas de llegar a serlo?. Vivo entre dos mundos. La utopía me ilumina y la tradición me oscurece y exige su mediocre continuidad. Quizás un dia seamos hombres, seamos tribu y no tengamos que soportar el tantálico peso del yo quiero. Quizás algún día un nuevo hombre, un hombre auténtico pueda decir nosotros somos humanidad.

  8. Qué gusto me da leerte Paco y más cuando tus reflexiones provocan réplicas de tan alto nivel. Totalmente de acuerdo con todos. Muy agradecida.

  9. Estoy de acuerdo con esta reflexión, y me ha recordado a unas palabras de Fabrizio De André, cantautor italiano de hace algunos años, en las que habla de la soledad, y acaba justificando su elogio a la soledad con una frase que dice: “me he dado cuenta que: un hombre solo nunca me ha dado miedo, sin embargo, el hombre organizado siempre me ha dado mucho miedo”.
    Aquí dejo el enlace al audio con esas palabras de este músico y poeta italiano.
    http://grooveshark.com/s/Elogio+Della+Solitudine/3ngEZf?src=5

    En cuanto a la pregunta que has lanzado, en cuanto a lo que quiero yo…
    Quiero que la convivencia entre todas las personas del la Tierra esté basada en el poder de decisión de cada una de ellas y en su responsabilidad respecto a los demás.
    Quiero, por lo tanto, que la capacidad de decidir, planificar y organizar la sociedad, sea igual en principio para todas las personas que la integran, aunque se lleve a la práctica con ciertos ajustes relacionados a los conocimientos y vocaciones de cada uno.
    Quiero que haya paz. Quiero que haya felicidad, dolor, tristeza, gozo, pero que ninguna de las emociones negativas las produzca un sistema organizado pensando en el beneficio y en la ostentación del poder por unos pocos.
    Quiero respeto, quiero que se valore la vida, simplemente por ser y existir.

    Y para llegar a todo eso, quiero que las personas de este mundo despierten, que adquieran la información y sean conscientes de como estamos haciendo que funcione la sociedad y las relaciones humanas, y del poder que tienen para cambiar (o no) eso.

    Creo que esto avanza, y seguirá esta confrontación entre el despertar de la consciencia y el sistema en crisis. ¿El final de esta partida? Espero verlo en las siguientes décadas.

    • Me ha llamado la atención el mensaje del enlace. Y sí, no me extraña que te lo haya recordado, porque, efectivamente, decimos lo mismo. Creo sinceramente que es la evolución lógica de la sociedad y el ser humano que la conforma.

      Tus deseos por su estructura lógica y condicionantes, también merecen mención. Y siendo todo apropiado, me quedo con esto: “Quiero que haya paz. Quiero que haya felicidad, dolor, tristeza, gozo, pero que ninguna de las emociones negativas las produzca un sistema organizado pensando en el beneficio y en la ostentación del poder por unos pocos.”.

      Me sumo a ello.

  10. Cautivos y desarmados, los súbditos españoles han recuperado su primigenia condición de esclavos. Esclavos de un amo inmune a cualquier lamento: Es el amo que hemos creado en nuestro imaginario, entre todos.

    Siempre he creído en una realidad conformada subjetivamente. Lo que pienso no es real; todavía. porque cuando otro comparte ese pensamiento, entonces mi pensamiento pasa a ser nuestro; y se convierte enreal, en cuanto trascendente de uno mismo.

    Y así hemos construído nuestra celda. Piedra a piedra, nuestra intolerancia ha sido comunicada al mundo real. Y otros la han recibido, y realizado a su vez en otros términos.

    La palabra crea la realidad, no es la realidad la que es descrita mediante el verbo.

    Estamos circulando como los electrones de una corriente, embriagados por ondas y radiaciones externas, que nos penetran y convertimos en nosotros. Como grupo nos desplazamos hacia el polo más potente. Saltando esa “diferencia de potencial”, dibujamos un nuevo camino dentro de la espiral ascendente del flujo de esa dinámica realidad que nos da vida. Me muevo, luego soy.

    Pero, ¿hacia dónde me muevo? Hacia la Libertad. A menudo la creemos encontrar en la seguridad. Nada más falso que tal falacia inducida, a la que hemos dado nacimiento en este nuestro mundo real.

    El camino hacia la nueva realidad que está siendo construida gracias a la suma de todos nuestros sueños y temores está iniciado ya. Y solo puede desembocar en una nueva estructuración del poder.

    Somos conducidos hacia donde creemos querer ir. Pero nada es tn sencillo en el firmamento.

    Saludos, camaradas, caminantes constructores de senderos. Continuemos con nuestra creación de un mundo amable y sincero en que la solidaridad y el apoyo mutuo sean la norma, frente al caos destructor del nuevo mundo soñado por nuestros amos. Sin esclavos no existen amos. Somos nosotros,los esclavos, los responsables de nuestro destino, que no puede ser este presente.

    Chus

    • “Sin esclavos no existen amos”. Algo tan aparentemente evidente da para reflexionar unos cuantos días.
      Creo que diariamente tenemos la opción de romper una cadena.
      Todo lo que decís, y que yo comparto, no es fácil lograrlo, pero si pensamos un poco, un buen porcentaje de esos deseos que manifestamos sí están al alcance de nuestras manos.

  11. Te suscribo al 100% querido amigo; con demasiada frecuencia nos dejamos influir/arrastrar por el “pensamiento colectivo” sin darnos cuenta de que en realidad no existe tal; en realidad solo existen coincidencias más o menos abundantes de criterios personales. Cuando se convierten en “grupales” son de alguna forma, “encorsetadas” y tienden en aras de la homogeneización a cohartar cada vez más la libertad del pensamiento individual y por tanto a la desaparición de los matices. Cuando uno se “afilia” a algo, deja de alguna forma de ser “uno” para adoptar la personalidad del “grupo” y se ve de alguna forma cohartado por ese mismo grupo; uno va paulatinamente modoficando su criterio, para adoptar el criterio colectivo, hasta dsaparecer casi por completo en algunos casos; de eso al “sectarismo”, hay solo un pequeño paso, que con demasiada frecuencia se dá sin apercibirse de ello.

    ¿Quiere esto decir que la pertenencia a un colectivo es necesariamente nefasto? Creo que no, siempre que no signifique que por hacerlo, debamos renunciar a nuestra capacidad crítica, cosa que habitualmente suele suceder.

    Gracias una vez más, por “poner en solfa” lo que seguramente pensamos una gran mayoría, aún que no seimpre sepamos expresarlo con la claridad con que tu lo haces.

    Un úrsido abrazo querido amigo.

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