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Para salir corriendo

Paco Bello | IDP | 13/01/2013

Parece mentira que después de tantos indultos increíbles y condenas de prisión que no se hacen efectivas nadie sabe bien por qué (o lo sabemos de sobra), tengamos que ver casos como este de Emilia Soria o el de David Reboredo.

Esto no se rompe… está más que roto.

Una madre irá a prisión tras comprar comida con una tarjeta que encontró en la calle

Marina Costa | Las Provincias | 16/01/2013

Madre Requena

«Vi que la cartera tenía una tarjeta de crédito y un D.N.I. y no lo pensé. Me fui al supermercado a comprar comida y pañales para mis dos hijas pequeñas, que entonces tenían cuatro años y año y medio. Yo entonces no tenía trabajo, ni dinero. No pensé en las consecuencias». El 24 de mayo de 2007 la casualidad se cruzó con Emilia Soria, en una calle de Requena, y le gastó una mala pasada. La joven se encontró una cartera en el suelo.

La mujer, que entonces tenía 22 años, salía de dos relaciones difíciles y tenía dos hijas a su cargo, se vio tentada y cayó en la trampa que el destino le ponía ante sus pies. Compró comida y pañales con la tarjeta de crédito. 193 euros. Como no tuvo problemas, decidió de nuevo tentar a la suerte ese mismo día. Hizo otra compra en el mismo hipermercado por valor de 250 euros. Pero aquí levantó sospechas y ya no se la dispensaron. Lo intentó en otra cadena de hipermercados y a la tercera fue la vencida. La pillaron. La denuncia por lo penal se resolvió con una pena de un año y diez meses de prisión y multa de diez meses, con cuota diaria de tres euros, por un delito continuado de falsificación en documento mercantil y otros seis meses de prisión por delito continuado de estafa, que sustituyó por seis meses de trabajos en beneficio de la comunidad y 900 euros de multa.

«Estoy a punto de terminar los trabajos porque barro por la calle y mis compañeros están muy contentos conmigo y la multa la voy pagando poquito a poco, conforme puedo, porque cobro 426 euros de una orden de alejamiento de mi ex marido. No tengo ningún antecedente ni he hecho nada más. Mi única culpa es la que aún estoy pagando», explica.

Ahora, a punto de cumplirse seis años de aquel «error», la joven, que tuvo otra hija, se ha casado y lleva una vida «normal con mis niñas», está a punto de ingresar en prisión al superar en dos años la condena que inicialmente se le impuso.

«La sentencia no salió hasta hace unos meses y la han recurrido porque yo he estado haciendo los trabajos sociales y estoy pagando la multa fraccionada y nunca más he cometido ningún delito porque sé que me equivoqué e hice muy mal», relata Emilia angustiada.

«Yo ahora llevo una vida sencilla, he podido enmendar lo que hice y no puedo dejar a mis hijas después de tanto tiempo porque me necesitan», cuenta. Por eso ha pedido ayuda a una abogada para solicitar un indulto y evitar la cárcel.

Hace un año la defensa de Emilia solicitó la suspensión de ejecución de la pena pero el juzgado la denegó y computó la pena inicial de dos años y cuatro meses (a partir de dos se decreta ingreso en prisión), aunque se conmutara una parte de la misma con trabajos sociales. «Inicialmente hubo acuerdo con el fiscal. Si hubiera habido juicio, habría podido tener la atenuante al ser un caso de necesidad», explica la abogada que ha redactado el documento del indulto.

Emilia recibió ayer una providencia en la que se le informa que en quince días debe proceder al ingreso voluntario en un centro penitenciario. «Hemos pedido la suspensión hasta que se resuelva el indulto. La pena contempla una parte de reinserción y la dilación del procedimiento, casi seis años, es imputable al juzgado. Emilia ha conseguido rehacer su vida y quiere continuarla con sus hijas».

Fuente: http://www.lasprovincias.es/v/20130116/sucesos/madre-prision-tras-comprar-20130116.html

El Intermedio – Caso David Reboredo

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8 Comments

  1. Mandarina (luz)
    Mandarina (luz) 16 enero, 2013

    Indignante, a más no poder. Increíble, por la barbaridad que supone. Indecente, porque los verdaderos culpables de situaciones como esta siguen en la calle vestidos con sus trajes y camisas de puños y cuello blanco. Bárbaro, porque solo la barbarie puede permitir que una mujer con hijos a cargo se vea obligada a actuaciones como esa.

    La «justicia», ausente, como siempre en estos sucesos.

  2. Aurora Figuero Yustas
    Aurora Figuero Yustas 16 enero, 2013

    ¿PERO ES QUE ESTE EXPOLIO, NO VA A TERMINAR NUNCA? YO, CADA VEZ QUE LEO UNA COSA CÓMO ESTA, ME PONGO, CÓMO UNA FIERA. PORQUE NO ES QUE YA NO HAYA UN ÁPCE DE JUSTICIA NI VERGÜENZA. ES QUE YA HAN COLGADO EN LOS PERCHEROS DE SUS CHALETS CASAS Y DESPACHOS, TODA LA MORAL Y LA ÉTICA, DE UN SER HUMANO.YA LES DA IGUAL, QUE LA GENTE SE MUERA DE HAMBRE, CON HIJOS PEQUEÑOS, NI QUE HAYA SIDO AGREDIDA POR SU PAREJA, NI QUE UN OBRERO SE MATE, TRABAJANDO EN SITIOS PELIGROSOS, CÓMO UN AMIGO MÍO, QUE GANABA 800 EUROS TRABAJANDO CON TURBINAS Y MOTORES EN LA TERRAZA DEL CORTE INGLÉS, Y LE HAN DESPEDIDO, SI NO, QUE AHORA A TODO TRABAJADOR,CON FRÍO Y CON CALOR QUE SE ROMPA LAS COSTILLAS, NO LE VAN A PAGAR MÁS DE ESA BASURA DE SUELDO. Y MIENTRAS, ELLOS, DERROCHANDO Y GASTANDO SIN TINO EN VARIAS EMPRESAS Y COBRANDO SUELDOS ASTRONÓMICOS, SIN QUITARSE UN CÉNTIMO, CÓMO EN LOS TIEMPOS DE LA ESCLAVITUD.¡¡¡CANALLAS!!! Y LUEGO HABLAN DE LA IGUALDAD DE LA MUJER. ¿CUANDO HEMOS SIDO IGUALES? JAMÁS. EL HECHO DE QUE CUATRO MUJERES FIGUREN EN LAS FOTOS DE LAS MINISTRAS, NO QUIERE DECIR NADA. HAY MUJERES TAXISTAS Y MINERAS Y TODO LO QUE SEA, PERO ES LA ACTITUD DEL HOMBRE EN SÍ, LO QUE NO LAS DEJA PROSPERAR. ÉLLOS CASI SIEMPRE, SON LOS QUE LLEVAN LA BATUTA. Y MIENTRAS EL PUEBLO SE CALLE, Y NO DÉ, UN PASO ADELANTE, NO TENDREMOS, LOS/AS OBREROS/AS, NADA QUE HACER.TIENES RAZÓN QUE TE SOBRA, MANDARINA.

  3. Indignado
    Indignado 16 enero, 2013

    Y mientras se descubre que el asesino al volante es indultado de cumplir trece años de prisión, por matar a dos personas, trabaja en el mismo gabinete jurídico en el que trabaja el hijo de Gallardon, ¿casualidad?.
    España de dos velocidades y dos clases de ciudadanos, gente honrada y trabajadora y fachas peperos.

  4. Es que esa es la Justicia que tenemos y que estos sinvergüenzas de guante blanco terminaron de «disciplinar» con la condena a Baltasar Garzón. Es la que condena al que roba un trozo de pan para que coman sus hijos, pero hace la vista gorda cuando quiebran un banco para quedarse con tu dinero, el mío y el de todos los demás. Llegará el día en que el paredón será tan grande que tendremos que pedirle terreno prestado a Francia y Portugal.

  5. Walkiria Sumionda
    Walkiria Sumionda 18 enero, 2013

    Descuido y drama.Descuideros y oportunistas.
    Hay descuidos que pueden resultar fatales (por ejemplo, dejar el coche estacionado en punto muerto y desfrenado en una pendiente, o dejarse el gas de la cocina abierto) y otros que cuando menos se traducirán en pérdidas y problemas ( olvidarse el smart phone o la tablet en un sitio público, olvidar la agenda telefónica en la cabina de teléfono -en tiempos que se usaban agendas y cabinas-, dejarse el monedero en el asiento del autobús o la cartera en un lugar de paso de otra gente).
    Los impactos son distintos en el primer tipo de ejemplos de los del segundo, pero la causa de todos es el mismo: una disminución autoperceptiva en lo que se está haciendo. A quien comete errores de olvido de déficit atencional hay que añadirle el oportunismo de otros individuos que se aprovechan de las circunstancias haciéndose con un “botín” inesperado.
    Una vida suficientemente larga termina por proporcionar las dos clases de experiencias: las de perder y las de hallar, y cada cual sabe como las ha manejado en ambos casos. Encontrarse un pasaporte con algo de dinero y quedarse ese algo aunque sea devolviendo el documento o encontrarse dinero en un retrete de un bar porque obviamente al ultimo usuario se le ha caído en pleno estado de éxtasis no son actos de los que pueda estar orgulloso aunque se piense ser un “beneficiario de fortuna”. Aceptar el cambio devuelto equivocado de mas al pagar en una gasolinera o la traducción a su favor de un cambio de divisas en el extranjero no son precisamente actos honorables por mucho que puntualmente beneficien al cliente y se auto justifique suponiendo que tiene mas derecho a este dinero por todo lo que le esquilman en otras partes.
    Sobre los derechos y deberes nos pasamos toda la vida discutiendo sin llegar a consensos definitivos y en lo que se refiere al tema en cuestión de aprovecharse de lo que otro pierde la discusión es fundamentalmente la misma. ¿Tienes derecho a utilizar el teléfono que te encuentras y hacer llamadas hasta agotar su batería? ¿lo tienes en hacer uso de una tarjeta de crédito que alguien la ha perdido? Evidentemente que no tienes ningún derecho por muy mal que te vaya en la vida o por elevadas que sean tus deudas. Resumiendo, no puedes hacerle pagar lo platos rotos de tus problemas a otro que no tiene nada que ver directamente con ellos (aunque finalmente todos seamos responsables ideológicos, económicos y financieros de lo que nos está pasando a todos a escala de toda la sociedad. Esta es otra discusión).
    Dada la extensión del descuido, el fenómeno de los descuideros ha ido en alza.
    Al terminar una sesión de cine o de teatro los acomodadores revisan todas las butacas por si a alguien se le ha olvidado algo, en los atardeceres en algunas playas de verano se ve a gente con detectores de metales buscando anillos o monedas. ¿Qué diría el cliente al que no se le devolviera aquello que hubiera olvidado por aprovecharlo el empleado que lo encontrara?
    La casuística de las pérdidas y de los hallazgos es interminable. Ha habido hallazgos por casualidad que no se podían devolver que han cambiado vidas y otros que pudiéndolos devolver lo hicieron (algunos taxistas que se encontraron fortunas en los asientos traseros de sus autos). Discriminar la pertenencia de cada cosa no es tan difícil y desde luego encontrarse la documentación de un despistado y aprovecharla para hacer compras para las necesidades propias no pasa por la consideración de si quien lo ha perdido lo necesita más que uno.
    Al descuido ajeno y a los descuideros de fortuna hay que añadirlos descuideros profesionales, aquellos que provocan el descuido y que firman la fechoría tratando de entretener a la victima mirando en la dirección contraria a donde tiene su maletín o lo que sea para otro llevárselo. Eso es una forma inequívoca de latrocinio que no tiene perdón de ninguno de los dioses en nómina por mucho que los manguis sean los tipos más harapientos de la ciudad.
    El caso de la mujer con hijos pequeños y sin recursos que utiliza la tarjeta de crédito y la pieza de identidad ajenas que se ha encontrado en la calle (la tentación del diablo) aunque no lo haya hecho nunca ni sea una vocacional de esos oportunismos por muchas necesidades que tenga no cae en la cuenta de que su víctima puede tener más que ella.
    En una sociedad tan duramente castigada por la crisis y la incerteza de futuro aumentan las disposiciones de personalidad a delinquir. Ha quien cree que por el hecho de que otros manguen o roben eso justifica que todos terminemos haciéndolo. El caso que nos ocupa de la descuidera que se aprovecha de lo que a otro se le ha caído, pasó de victima social y propiciatoria de un sistema mal calculado a victimaria por utilizar un dinero que no era suyo. Su solicitud de perdón y sus “no volveré a hacerlo nunca más” hablan a su favor pero la responsabilidad del hecho probado y reconocido tendría severas consecuencias tanto en su biografía como en la de sus hijos en nombre de los cuales debutó en la criminalidad.
    El distinto rasero con que funciona la judicatura puede procesar y condenar a prisión en un caso de este tipo de comportamiento cogido in fraganti y en cambio dejar excarcelados a los peores criminales financieros de la época convirtiendo los corruptos en España casi en modelos de éxito social. Ya se dice que quien roba céntimos puede acabar con sus huesos en la cárcel y quien roba millones no, y es que en el segundo caso el impostor sigue formando parte de la economía de la especulación y de la élite plutócrata mientras que en el primero, es el pringado del pueblo llano al que se teme ya que de cundir el ejemplo y se generalizaran ese tipo de actitudes el sistema no podría controlarlo.
    El problema de aprovecharse del descuido ajeno (actitud sumamente extendida en occidente mucho más que en los países islámicos en que las indicaciones contra ese acto son más severas) es que da lugar a un perfil oportunista dominante, pertenezca a la clase social que pertenezca. Quitarle un par de llaves del llavero que un vecino se ha dejado en la lata de correos por evitarse pagar unos duplicados es en términos contables muy poca cantidad y en cambio en términos psicológicos deja un agujero mayor que una metralla en el abdomen.
    Se puede pensar que si todo el mundo tuviera todo lo que necesita nadie tendría necesidad de robar a nadie pero eso no es cierto: los mayores ladrones son los que teniendo más su ambición ilimitada es su ogro al que tienen que satisfacer con más y mas poder económico.
    El amo al que se rinde verdadero vasallaje es el dinero por encima del patrón o del acreedor. Es una mentalidad interclasista aunque sea menor problemática en quienes ya tienen fortunas que en quienes no le alcanza ni lo justo para vivir. Nadie tiene derecho a quitarle a nadie sus recursos sin su consentimiento. El dinero cambia y desgasta a las personas sobre todo a quien no lo tiene podríamos decir parodiando a G.Andreotti en su famosa referencia a que lo que más quema del poder es a quien no lo detenta, pero no es tan cierto cuando a menudo el tener se opone al ser y al revés, minimizando el tener se maximiza el ser. Hacer girar toda la vida en torno a él y prácticamente todas las actividades es mucho más que un problema de ideología precapitalista, un problema de mentalidad pública.

  6. Raúl Ibáñez Martínez
    Raúl Ibáñez Martínez 27 enero, 2013

    Desde el RESPETO, con todos mis RESPETOS, que en justa correspondencia, debieran conceder los políticos RESPETUOSAMENTE a los ciudadanos RESPETANDO el dinero público, RESPETUOSAMENTE pido al gobierno de Rajoy, con todos mis RESPETOS que ¡¡¡ SE VAYAN ¡!!, antes de que le ECHEMOS, que no me siento RESPETADO minimamente ni representado por un gobierno que NO RESPETA la Constitución, que NO RESPETA la justicia, que NO RESPETA los derechos de la ciudadanía, que NO RESPETA ni a su padre -el de Rajoy, al que prometió explicitamente subirle la pensión-, que NO RESPETA la atención médica a los enfermos crónicos sin recursos, que NO RESPETA los pequeños ahorros de los humildes permitiendo a la IRRESPETUOSA banca robar con patente de corso…, que NO TIENE RESPETO ALGUNO y por ello, por IRRESPETUOSO, ha perdido el RESPETO de un pueblo entero, digno de mayor RESPETO.

  7. Jorgue
    Jorgue 29 enero, 2013

    Lo de intentar dar pena poniendo a tus niños de por medio es muy triste señorita.

    ¿Por qué no publicaís en que estado se encontraba la dueña de la tarjeta? ¿Quizás era una pensionista, o acaba de perder su trabajo o sus niños también estaban pasando hambre?

    Das un mal ejemplo a tus hijas y lo siento pero tendrás que pagar por ello.

    Por cierto el frigorífico que te gastas, con ese grifo para barriles de cerveza y las botellas de vino no te faltán…

    http://www.telecinco.es/informativos/sociedad/condena_madre_desempleada_usa_tarjeta_de_credito_2_1541955125.html

    Tendrás que ir a la carcel como el 99% iríamos.
    El 1% restante ya los sabemos todos pero es lo que toca.

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