"Somos delincuentes honrados. Venimos a entregarnos"

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Eduardo Muriel / La Marea

Una treintena de personas, vecinos de Lavapiés y miembros de la asamblea del 15-M en el barrio, se han entregado este domingo en la comisaría. El motivo: la trascendencia de un informe de seguridad ciudadana elaborado por Delegación del Gobierno en Madrid en el que se califica la acción del 15-M como “un tipo de delincuencia”.

Los miembros de la asamblea consideran que el objetivo del documento no era otro que la “criminalización política”. “Lavapiés siempre ha sido una zona que ha recibido bastante atención por parte de las autoridades para ensayar políticas de represión”, asegura Aurora Gómez, miembro del 15-M en el barrio. “El problema es que estos problemas ficticios pueden servir de excusa para implementar nuevas leyes represivas de alcance nacional”, apunta.

El propio plan de seguridad admite que Lavapiés es una de las zonas con menor tasa de criminalidad de todo el distrito Centro de la capital. “La clave es que es un barrio empoderado. Yo he vivido en otras zonas de Madrid y en ningún sitio me he sentido más segura que aquí”, afirma Gómez, tras lo que señala a dos coches de la policía municipal parados en medio de la plaza Lavapiés: “Esto es lo que pretenden, incrementar la presencia policial de cara a hacer frente a los movimientos sociales”.

“Ustedes no tienen que entregarse a nadie”

Tras reunirse cerca de treinta personas, los vecinos han avanzado, en todo momento sin cortar el tráfico, hasta la comisaría en Embajadores. Una vez allí, la marcha ha sido detenida, a pocos metros de la puerta, por un nutrido cordón de agentes de la Unidad de Intervención Policial, donde el jefe del dispositivo ha accedido a hablar con los miembros de la asamblea.

En el informe de seguridad ciudadana elaborado por [la delegada del Gobierno en Madrid, Cristina] Cifuentes, se nos acusa de delincuencia. Somos delincuentes honrados, venimos a entregarnos”, ha declarado uno de los vecinos. “Si ustedes no han cometido delito alguno, de manera individual o colectiva, yo no puedo actuar”, ha asegurado el agente, que ha admitido desconocer el informe y ha señalado que el 15-M “no puede considerarse delincuencia”. “Esto es algo que tendréis que hablar con la Delegada del Gobierno, yo creo que ustedes no tienen que entregarse a nadie”, ha zanjado.

Tras unos quince minutos de diálogo, la asamblea se ha retirado. “Nos quedamos algo más tranquilos”, ha bromeado a la vuelta Eduardo Gutiérrez, miembro del 15-M. “La lucha de Cifuentes con el barrio de Lavapiés es antigua. Con este informe, ella se escuda en que es una propuesta de asociaciones vecinales y de empresarios, pero las primeras lo han desmentido”, sostiene. “De todos modos, es inadmisible. No creo que si una asociación hubiera dicho que el color de piel es un tipo de delincuencia, Cifuentes lo hubiera incluido en el informe. Esto es algo consciente”, lamenta Gutiérrez.

Gómez señala que este gesto ha tenido como objetivo “visibilizar la solidaridad”.Lo que molesta es que en este barrio hemos hecho retroceder a la policía en varias ocasiones cuando ésta realizaba redadas racistas, hemos parado muchos desahucios, hay un movimiento social muy fuerte”, asegura. “Apuntarnos como delincuentes es peligroso. Esto, en otros tiempos, significa que acabemos en un río, o encerrados, o torturados”, concluye.

 

PD

Me quedo con la contundencia de la esta afirmación: ““Si ustedes no han cometido delito alguno, de manera individual o colectiva, yo no puedo actuar”… dice un agente… pues va a ser que la teoría se la saben….

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3 Comentarios

  1. Lo delictivo así como lo criminal son conceptos de goma que se pueden estirar todo lo que se quiera a conveniencia de quien los emplea. Para los del poder, que tienen trapos sucios que esconder, ante quienes les tosan, por justas que sean las criticas de éstos, tenderán a criminalizarlos y, desde la perspectiva de los movimientos sociales, la abundante casuística de actos represivos netamente ilegales convierten a los custodios del sistema en los primeros transgresores de la ley.
    En la narrativa de los hechos, la mirada mas neutra y aséptica distingue entre lo legal, lo ilegal y lo alegal. Como que los reglamentos legales son utilizados como piedras arrojadizas pueden ir en contra de los argumentos y las personas más éticas de cada coyuntura en lugar de ser al revés: permitiendo procesar a los antisociales.
    Distinguimos entre antisociales y antisistema. Quienes estamos arrepentidas de vivir en este sistema basado en tantas injusticias y odios nos suenan las señales de alarma cada vez que las directivas de estado y las operaciones de mercado quitan el pan de la boca de las gentes, les quitan el techo donde cobijarse o los envían indirectamente a la soga terminal.
    Los malos de todo el panorama saben que sabemos que lo son. No pueden disimular, todo lo que les salva es su cinismo y sus peloteras. Su total falta de escrúpulos nos llena de bochorno pero siguen siendo los que tienen mas fuerza. Para seguir un método básico de justicia no podemos meter en el mismo saco a todo el mundo, resultando que puede haber policías buenos y policías malos (antigua estrategia por cierto en las comisarías franquistas en que ambos se relevaban en los interrogatorios para sonsacar informaciones a sus detenidos maltratados), expoliadores despiadados y empresarios-mecenas, oligarcas peores que usureros y millonarios que proponer contribuir con mas impuestos de su patrimonio.
    Ese gradiente de comportamientos se corresponde con la complejidad de la realidad. Es una constante de los regímenes tambaleantes hacer correr bulos contra sus críticos con el propósito de separar vanguardistas organizados (entiéndase, propagandistas de buenas causas) del resto de la sociedad.
    A menudo, las autoridades institucionales enseñan sus colmillos autoritaristas avisando de no ir a tal o cual punto de protesta advirtiendo que será considerado el solo hecho de ir como ilegal y se podrá ser detenido. Esa sola advertencia así como hacerlo por la pertenencia a una u otra sigla asociativa de carácter reivindicativo social demuestra dos cosas: una, que al cinismo del poder se la suda cometer las, mas evidentes contradicciones constitucionales que ampara el derecho de circulación y el de libre expresión y protesta; y dos, que la cúpula de poder en pleno tiene que estar muy insegura de sí misma para llegar a esa clase de amenazas. Es el contrincante que hace trampas en la partida no respetando las reglas de juego. En cualquier saloon de los westerns esto acababa a tiros en la calle o con dos balas por desayuno en el estomago del tramposo.
    Si las reuniones asamblearias, la discusión en las plazas, la redacción y difusión de manifiestos críticos nos convierten en delincuentes, habrá que inferir que los jurisconsultos de tamaña denominación han olvidado lo que aprendieron en las facultades de Derecho. Como gesto anecdótico entregarse en la comisaría mas cercana de acuerdo con el sello que nos pone el gobierno puede servir de excursión divertida pero eso suena a pintura goyesca, el del paredón de las ejecuciones. No te hace menos muerto ni más valiente recibir a pecho descubierto los disparos de tu ejecutor.
    Como que hay que reinventar nuevas acciones de protesta la de ir a colapsar comisarías diciendo que estás contra el régimen no deja de ser una manera. Para quien tenga tiempo libre para hacerlo que lo haga pero eso es correr tras su pelota no inventar tu propio juego. Idea para un nuevo linaje de protestas.
    Crear mesas públicas de barrio para expedientar y juzgar tanto a represores que obedecen órdenes como a quienes las dan desde sus despachos. Sentarlos en el banquillo de los acusados de los tribunales populares en forma de monigotes, sentenciarlos convenientemente y publicar estas sentencias.

  2. La verdad, leer el artículo casi da risa (si no fuera porque la realidad es muy triste). Da la impresión de que no saben lo que dicen ni lo que hacen, vamos… que se pasan la Constitución y todos los derechos de los ciudadanos por el forro (hablando en fino). De tanto rizar el rizo para controlar todo lo que se mueve, están perdiendo no solo el Norte, están perdiendo los cuatro puntos cardinales.

  3. Ojú, ojú, ojú… entonces si se nos tacha de delincuentes, intentamos entrgarnos como tales… y no nos pueden detener porque dicen que no somos delincuentes, habrá que denunciarla por injurias o difamación ¿No? Y tendrían que aceptar la denuncia a trámite ¿No? y, por otra parte, si nos detienen y dejan libre al Urdanga, al Bárcenas, al Camp y a S.P.M. (un poner)… habrá que denunciarlos bajo la figura de “agravio comparativo” ¿No?

    ¡Socorro! ¡Sáquenme de este país!

    Abrazos, Jero.

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