Fascismo de Sitcom

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Daniel Bernabé / GRUNDmagazine

Muchos análisis caracterizan esta crisis no sólo como una crisis económica, sino también de régimen. Una crisis que debido al impacto que está teniendo en la vida cotidiana de muchas personas hace que estas se empiecen a plantear todos los ámbitos que conforman este modelo social: la organización económica, la estructura política, el carácter de la democracia, e incluso todo el andamiaje cultural o de valores. Esto es cierto, pero sólo a medias.

Es cierto en cuanto a que esta crisis revela la verdadera naturaleza del capitalismo decadente y ruinoso de principios de Siglo XXI, un sistema incapaz de desarrollar ninguno de sus factores productivos, abandonado a la ruleta especulativa que enriquece enormemente a unos pocos y condena a la miseria al resto.

Pero este análisis de crisis como fin de régimen no es cierto en cuanto a que aún la mayoría de la población no lo percibe como tal. Han hecho falta cinco años para que el descontento empiece a aflorar, un descontento con una naturaleza parcial y estanca. Un día abren el telediario unos señores estafados por las preferentes; otro día unas señoras enfadadas porque les cierran el ambulatorio de su pueblo; unos obreros despedidos por esa estafa llamada ERE para al minuto siguiente ver como cubren sus puestos con trabajadores precarios. Los ejemplos son cientos y reflejan el ambiente de enfado y descontento, pero sobre todo de desorientación, algo así como una pesadilla que, aunque cerremos los ojos muy fuerte, no desaparece al abrirlos. El descrédito de la izquierda reformista (la que acepta el capitalismo como sistema menos malo); la incapacidad de la izquierda transformadora para adaptar su análisis y acción a la fragmentación de la clase obrera; y sobre todo, un tenaz y refinado sistema de control ideológico que hizo olvidar a los trabajadores quién son ellos y quién su enemigo; explican esta situación por la que el enfado no se transforma en ideología liberadora, por la que no se establecen relaciones entre las causas y los efectos y todos los problemas permanecen fraccionados sin encontrar complicidades.

Sin embargo hay una idea que sí ha tenido un éxito completo en este entorno (se ha asumido como propia y se replica constantemente a sí misma). La idea de la clase/casta política. Esta idea básicamente opone esa abstracción llamada ciudadanía frente a los políticos. Viene a decir que los políticos son los culpables máximos de la situación, que sus intereses propios son los que nos han llevado a donde estamos.

Que esta idea haya tenido tanto éxito tiene diversas explicaciones. La primera de ellas es el bajo nivel político general de este país y la cobardía inmensa -arrastrada como una rémora desde el franquismo- de hablar de política en público. Es una idea de fácil aceptación en la barra del bar; bravata que no nos compromete con nadie y nos hace parecer gente preocupada por la situación que nos rodea. No hace tanto, quien se atrevía a hablar en público de política desde unas posiciones de izquierda que no tragaba con aquella gran estafa del milagro económico español (ese ladrillazo en el que usted, querido lector, fue víctima propiciatoria) era tratado como poco con extrañeza, cuando no con hostilidad.

La segunda causa del éxito de esta idea es que ha sido replicada desde la ultraderecha populista (donde nace, busquen el libro que acaudilla el término) hasta por sectores del 15M, sobre todo en aquel primer momento -el más masivo- donde lo que parecía importar, más que la pedagogía política de explicar por qué estamos en este desatre, era crear una catarsis que diera salida al descontento para que no fuera una amenza real para el sistema. Es decir, el constructo casta política se ve apadrinado por campos aparentemente antagónicos, lo que le da una imagen de globalidad para la sociedad que lo adopta.

El tercer elemento que explica el éxito de esta falacia es en apariencia el más obvio: el carácter profundamente inútil, corrupto y procaz de la mayoría de políticos nacionales, autonómicos y municipales. La crisis ha servido como desmaquillador para esos cargos públicos electos que decían preocuparse por los “currantes”, esos hombres llanos que un día ponían los pies encima de la mesa de la Casa Blanca y al siguiente echaban una partidita de dominó con cualquier paisano.

Los que nos oponemos frontalmente al término de casta política, no lo hacemos porque defendamos a Bárcenas o a Rato, sino porque sabemos que esta idea es inútil, en cuanto a lo que pretende criticar, e interesada, ya que oculta a los verdaderos responsables de la crisis.

El concepto de clase política es una de esas ideas impuestas que, sin tener base real, han tomado la realidad misma. Una clase es un grupo social que tiene unos intereses propiosen base a su relación con el sistema económico. Esa clase puede mutar, tener subdivisiones, adoptar otras formas, pero siempre que mantenga los intereses y la relación, seguirá existiendo. Y los políticos no son todos iguales, ni tienen intereses propios, ni tienen una relación directa con el sistema productivo. La primera idea nos va quedando clara, ¿verdad? Los políticos no son una clase social en sí misma.

“Hoy, el poder público viene a ser, pura y simplemente, el consejo de administración que rige los intereses colectivos de la clase burguesa” decian Marx y Engels en el Manifiesto Comunista escrito en 1848. Como ven lo que ocurre no es nuevo. Esta es la idea principal. No existe clase política, lo que existe es una mayoría de políticos y una mayoría de partidos que pretenden legitimar un sistema económico injusto y voraz con algún tipo de sistema electoral y parlamentario. Que legislan no de acuerdo a sus intereses (y por supuesto no de acuerdo a los intereses que dicen defender) sino a los intereses de sus jefes: los grandes empresarios y los banqueros, fundamentalmente.

De aquí podemos extraer decenas de análisis concretos. Por ejemplo, en la tan de moda corrupción. Si se fijan, desde los grandes medios se insiste en el carácter individual del asunto, en la manzana podrida, en el malvado metido a político. Nada más lejos de la realidad. La corrupción bajo el capitalismo es sistémica, es decir, es el capitalismo quien necesita a la corrupción para funcionar. ¿O para qué creen que sirve el dinero de los sobres? Para obtener jugosos contratos públicos, leyes favorables, tratos de favor. Bien es cierto que existen paises donde la corrupción es más sibilina, donde el poder sabe lo importante que es mantener su apariencia de legalidad para conservar la legitimidad a ojos de la gente. O paises donde directamente la corrupción se ejerce de forma legal mediante la forma de lobbys de presión o financiación de candidatos presidenciales.

De ahí la inutilidad del movimiento ciudadanista o de profundización democrática cuando sólo se queda en aspectos técnicos (sistema electoral, democracia directa, asamblearismo, sin duda importantes) y rehuye la crítica global del sistema económico-político. Las desigualdades no surgen de las decisiones políticas, sino que determinados políticos son los ejecutores de las necesidades del poder económico. Así, por ejemplo, la privatización de la sanidad no es un capricho de Güemes, sino que este ejerce de mamporrero -de pelo absurdamente frondoso y brillante- para los inversores que posiblemente apostaron por él. Esto tiene su efecto en las protestas: si nos fijamos se rodea el congreso pero no la sede de la CEOE o de Goldman Sachs. ¿Ignorancia o desvío de la atención?. Algunas veces parece que seguimos teniendo ese carácter infantil que nos hacía gritar al lobo del guiñol, cuando la verdad es que detrás del lobo había una mano que lo manejaba.

Por otro lado, esto de la casta política, en un momento de crisis, sirve para que opciones políticas con tradición de combatividad y postulados actuales anticapitalistas no crezcan, o al menos no lo hagan lo suficiente. Porque sí, porque todos los políticos no son iguales. Porque decir que Montoro y Alberto Garzón son lo mismo es una canallada política; porque decir que las CUP y CIU son lo mismo es grotesco; porque meter en el mismo saco a Tania Sánchez Melero y Ana Botella es terrorismo intelectual. Y la cuestión, no es siquiera las personas individuales -aquí es como en la corrupción pero justo a la inversa- es entender que hay organizaciones políticas que responden a unos intereses diferentes de los del poder económico. Es comprobar cómo la dialectica entre los trabajadores y sus organizaciones se demuestra cierta, y cuanto más avanza el combate, la protesta y la manifestación social, más espacio hay para alternativas políticas que respondan a ese movimiento. Podríamos decir que mientras que las organizaciones de izquierda son máquinas (mejor o peor engrasadas, ese es otro tema) para la lucha política de los que menos tienen, de los de abajo, de los trabajadores, los partidos de derecha son cáscaras huecas sustituibles según sea oportuno (Francia es un buen ejemplo de esto).

Lo fundamental es entender, por nuestros intereses, que no se trata de clase política y ciudadanos, se trata de diferentes clases de políticos y diferentes clases de ciudadanos; ciudadanos con intereses contrapuestos: unos tienen el poder económico y otros la fuerza de trabajo; unos la necesidad de explotar a los otros para mantener sus niveles de vida escandalosos y otros de librarse de esa explotación para tomar las riendas de sus vidas.

Llegados a este punto deberíamos hacernos la siguiente pregunta: ¿lo de la casta política es producto de la confusa situación de indignación o hay algo más detrás?

Partiendo de la base de, como he dicho antes, que el nacimiento del término tiene lugar en esas sacristías de la reacción que son los medios ultraderechistas, y que sus voceros no tienen reparo en hacer uso del término una y otra vez, deberíamos empezar a sospechar lo peor. Y no sólo en el sentido del interés de alimentar la confusión que evite que la izquierda transformadora crezca.

¿Qué es el PP? A mí me recuerda a aquella película llamada La invasión de los Ultra Cuerpos. Un envoltorio en el que caben diferentes intereses, todos relacionados con la posesión de los medios de producción: desde los pequeños caciques regionalistas, hasta la gran burguesía centralista; desde las sectas ultracatólicas, hasta los creyentes en ese dios llamado especulación; desde el gran financiero, hasta el negrero de polígono industrial; pasando por elementos declaradamente franquistas o émulos del tea-party norteamericano. El único pegamento que mantiene unido al Partido Popular no es una ideología concreta, sino el amor al dinero y el odio hacia todo lo que huela a pérdida de sus privilegios. ¿Soy el único que se acuerda de cómo en el 2004 hubo hostias -literales- en Valencia entre zaplanistas y campsistas?¿Respondía esto a algún tipo de escaramuza ideológica o más bien a qué familia controlaba el dinero público?. El Partido Popular es el partido de la burguesía española, responde sobre todo a los intereses de los grandes bancos y las multinacionales (empresas públicas privatizadas) que son quienes dominan este país. Pero su base de afiliados se fundamenta en el clientelismo, en esa corrupción institucionalizada y socializada, tan zafia y casposa, retratada por Berlanga en La Escopeta Nacional o en los palmeros de chándal de táctel aplaudiendo a Camps a la salida del juicio.

El poder no juega nunca con una sola mano de cartas. Mientras que las cosas iban medio bien para el PP no importaba atizar desde el tdt-party con lo de la casta política: los votantes de derechas suelen ser profundamente acríticos con sus partidos. El mensaje iba dirigido, sobre todo, a esa masa de personas desinformadas, adictas al lenguaje grosero y populista de los medios ultras, pero que por su posición social (la mayoría de ellos trabajadores con problemas económicos) podían girar en tiempos de crisis a opciones de izquierdas.

Cuando las cosas empiezan a ir mal para el cascarón vacío que utiliza el poder para llevar a cabo sus propósitos, ya tenemos el caldo de cultivo para que nos impongan una tecnocracia desde la Troika; o remozar al PP al modo (aún más) ultra (o en serio piensan que Pedro J., uno de los personajes más oscuros y dañinos de este país, ha destapado lo de Bárcenas por su espíritu democrático…); o bien apostar por una tercera opción comodín como puede ser UPyD.

¿Qué es UPyD sino un cascarón vació donde cabe todo? UPyD puede ser el recambio del PSOE si este se acaba de desplomar definitivamente, UPyD puede ser el recambio del Partido Popular si es imposible mantenerlo por el desgaste de la crisis o la escandalosa financiación ilegal. O incluso UPyD puede ser ese fascismo de rostro amable con actor cabeza-hueca pero atractivo para el público, que diga esa frase de: “En este país lo que hace falta es mano dura y orden” aprovechando las contradicciones con la burguesía de derechas nacionalista del PNV o CIU. Nunca se fíen del “no somos de derechas ni de izquierdas”, los fascismos empezaron igual.

El fascismo no es otra cosa que la respuesta desesperada de la burguesía ante la posible revolución. Esto es, antes de perder sus privilegios prefieren otorgar el poder a esa alternativa populista que les despega de la culpa y que instaura el sistema de la dialéctica de las pistolas. O dicho de otra forma, la democracia que vivimos, esa que otorga el voto al vagabundo que se muere de hambre, les vale mientras que salgan los partidos que defienden sus intereses; cuando ven peligrar su modo de vida, no tienen ningún pudor en financiar otra opción que les permita seguir conservando su riqueza aunque sea en base a cargarse su legitimidad -y la libertad y la vida de muchos-.

¿Exageración? Miren a Grecia y su Amanecer Dorado y la connivencia con el PP griego, la policía y el ejército. Ya buscaremos luego la cabeza de turco para justificar las medidas “excepcionales”: los inmigrantes, el paro, algún “estado terrorista” de la orilla sur del Mediterráneo… Lo que sea. Que nadie se espere un general de bigote afilado y mirada torva: el fascismo del siglo XXI será un fascismo con rostro de sitcom.

A mí me parece estupendo dar caña al bipartidismo, principal mediador político de la situación de herrumbre de este país; o al sistema institucional, un mero aparato para salvaguardar los intereses de clase de la burguesía. Me parece genial destapar de una vez por todas esa mentira llamada “ejemplar” Transición, donde unos lo cedieron todo y otros casi nada. Pero me parece estupendo siempre que esta crítica -despiadada si es necesario- vaya unida indefectiblemente al sistema económico del que surge toda la desigualdad criminal: el capitalismo.

Lo otro, lo de la casta política, al final vale para leer aberraciones tan grandes como proponer como salida a esta situación “Una Constitución cuya redacción sea tutelada, si es necesario, por juristas constitucionalistas de los EE. UU. y la Unión Europea. Si no sabemos hacerlo mejor, pidamos ayuda a aquellos que sí saben” (Cristian Campos, El Virus se extiende, Jot Down) y que decenas de miles de lectores lo aplaudan enfervorecidos, sin darse cuenta de que precisamente esa es ya la situación actual: nuestra soberanía económica es dictada a manu militari por la mafia financiera internacional, y su representación institucional, llamada Troika.

Nunca me he fiado de los advenedizos, ni de la gente que se da golpes en el pecho con el palillo en la boca, ni de los que dicen “verdades como puños”. Y lo de la casta política es eso, alimento putrefacto envenenado por el apoliticismo.

Lo único que nos queda, en un momento tan jodido como este, es el análisis, la ideología, la organización. El espíritu sumamente crítico incluso con lo que parezca indignación, porque quizá, precisamente por ahí, es por donde intentarán colarnos a los nuevos camisas pardas.

http://www.grundmagazine.org/2013/fascismo-de-sitcom/

Foto: Google Images

 

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17 Comentarios

  1. Eso sí que es llamar pan al pan y vino a vino. Es importante que comencemos, en la despolitizada ESpaña a llamar a las cosas por su nombre, prescindiendo de la terminología neoliberal, porque es la forma en que todos podremos entender la esencia de clase del problema

  2. PARTUS: TU FALTA DE RESPETO HACIA LOS DEMÁS Y LA HORA EN QUE HAS ESCRITO ESTA CHORRADA, SIN PIZCA DE EDUCACIÓN, ATACANDO CÓMO UN POSESO A QUIEN NI SIQUIERA CONOCES, ME SUGIEREN, QUE O VIENES HARTO DE TRABAJAR, O HAS TOMADO MÁS DE LA CUENTA, PORQUE NO ENTIENDO, ESE ATAQUE ABSURDO, A UN COMPAÑERO DE PÁGINA, QUE CÓMO TÚ, DICE LO QUE QUIERE, SIN METERSE CONTIGO PARA NADA. ASÍ ASTAMOS EN ESPAÑA. CON PERSONAS TAN EXCITABLES CÓMO TÚ, QUE ESCRIBES DESDE TU CASA, A HORAS INTEMPESTIVAS, EN VEZ DE HACER ALGO MAS CONSTRUCTIVO, O SALIR A LA CALLE, Y DECIR TODO ESTO FRENTE A LA CALLE GÉNOVA, HACIENDO GALA DE TU HERMOSA DIALÉCTICA. SABIENDO QUE SE PUEDE DEBATIR SIN ESA EXCITACIÓN TUYA, LO ÚNICO QUE ME DEMUESTRAS, ES QUE HAS REGAÑADO CON ALGUIEN A QUIEN NO PUEDES ABOFETEAR, Y LA PÁGINA, TE HA VENIDO, CÓMO ANILLO AL DEDO, PARA DESAHOGAR TU IRA. SI ES ASÍ, ESTÁ BIEN. YA SE TE PASARÁ, Y LO VERÁS CON MÁS CLARIDAD. A MÍ TUS ENFADOS ME TRAEN DE LADO, PORQUE LAS PALABRAS SE LAS LLEVA EL VIENTO…..Y PASA. OTRA COSA SERÍA, SI NOS HABLÁSEMOS TODOS CARA A CARA, Y TE LO PUDIESE DECIR, EN PERSONA, SIN FALTARTE AL RESPETO. PORQUE YO, ESTOY EDUCADA DE OTRA FORMA POR MIS PADRES, Y UNOS MAESTROS, DE ESCUELA GRATUÍTA Y PÚBLICA, Y EN LA REPÚBLICA, YA VES. Y ME DI CUENTA, QUE SE CONSIGUE MÁS CON UNA SONRISA, QUE DANDO BOLAZOS. NO CREO QUE SEAS GUARDIA, PORQUE TE NOTO ALGO AGRESIVO, Y ESO NO AYUDA, EN UNA PÁGINA DE DEBATE. ESPERO NO HABERTE OFENDIDO, CON MIS PALABRAS. Y SI LO HE HECHO, POR FAVOR, NO ME HABLES CON ESE LÉXICO, QUE NO TE FAVORECE. ES UN CONSEJO DE PERSONA QUE HA VIVIDO. ¡¡AH!! Y NO ENTIENDO, A QUIEN LE HAS GUSTADO TANTO, CÓMO PARA PONERTE CINCO ESTRELLAS. DEBE DE HABER MUCHOS CÓMO TÚ, QUE NO SE ATREVEN A DECIR ESAS COSAS EN LA PÁGINA, AUNQUE LAS PIENSEN, POR LO QUE VEO.Y SI TU MANERA DE SER, ES ASÍ SIEMPRE, TE MERECES A LOS POLÍTICOS QUE NOS GOBIERNAN.

    • ¿Pero qué dices?…

      De esta forma tan “respetuosa” comenzó su respuesta a mi comentario tu compañero “Indignado”. Cuando lo has leído tú en la mía al tuyo, escrito, seguramente, a la hora que te ha dado la real gana, ¿qué has pensado?.

      Déjalo, vamos, me la trae al pairo. Antes de nada, ¿te parece más correcta esta hora para mostrar una opinión? ¿Me das tu graciosa aquiescencia? No pienses que voy a justificar ante don nadie algun@ las razones por las que la mostré aquel día, aquella hora, y de forma corta, aunque pienso que razonada, se esté de acuerdo con ella o no; no cometí la grosería de gritar, que es lo que se hace cuando se escribe todo en letras mayúsculas. Si has gritado al escribir, supongo que será no ya porque algo hayas tomado excesivamente destilado -que quizá-, sino, muy posiblemente, porque la noche anterior no mojaste -¿cuántas llevas ya?-. Tranquilízate, pues como tengas la fea costumbre de gritar tanto y a menudo, deberás hacerte a la idea de la abstinencia continua.

      ¿Qué te hace pensar que yo no he estado nunca protestando delante de la sede del PP, así como de la del PSOE? Es más, ¿por qué tú nunca lo has hecho en la calle Ferraz? Razones las ha habido, las hay, y evidentemente que las habrá. Pudiendo ir más lejos, ¿harías el favor de enseñar tu “tarjeta de protestas”, con los correspondientes sellos de entrada y salida a/de los correspondientes eventos contestatarios? Huy, perdón, claro, no existe tal majadería, resulta que un@ puede rechazar las maldades del sistema de tantas formas como una veterana como tú debería conocer, sin ser mejores o peores unas u otras. Siempre deberán respetarse todas. Hasta las que se ignoran que cualquier ciudadano lleve a cabo. Tú, antes de que congelaran tu pensión, ¿a cuántas manifestaciones acudiste?

      Y, perdona, que me resbala la respuesta, como si no quieres ir a ninguna. Ya lo haremos otros por ti. Ahora, pierde cuidado, no te lo anunciaremos.

      Por último, disculpa, con personas como yo, es con las que has conseguido un nivel de comodidad que desde hace lustros están tratando de robarte, aunque pienses que es sólo este poco más de un año último cuando se producen dislates como el de rescatar a la banca, en vez de a personas.

      Y, siento incidir de nuevo, como escribí, considero el artículo muy brillante, plasma negro sobre blanco verdades como puños; sin embargo, adolece de propuestas, esas que, si acudes a cualquier asamblea del 15M, te encontrarás a cascoporro. Algunas, verdaderas imbecilidades, otras, la inmensa mayoría, lúcidas en grado sumo. Y, qué gracioso, la gente más sencilla suele ser la más perspicaz, la más consciente, la más penetrante. Geniales. Os invito a que acudáis, sino, a una reunión de la plataforma Salvem el Cabanyal. Por muchos kilómetros que tengáis que recorrer, os aseguro que merece la pena; se aprende más en una hora con ellos, que con fatuos tótems perogruyeros en treinta mil escritos o doce pseudoconferencias.

      Y perdón, ¿eh?

  3. Je…, je, je, je. Diagnóstico impecable, brillante. ¿Tratamiento? Ayyy, el tratamiento, a ver quién ata esta mosca por el rabo, majete. ¿Esperamos a tu próximo artículo, en el que nos muestres un constructo bien armado? No se exige que sea la panacea, solamente que ofrezca opciones de,incluso, diagnóstico diferencial.

    Bueno, pues a ver…

    • ¿Pero que dices?, Yo no espero ningún artículo que sea la panacea bla bla bla… Si tienes dudas pues informate, que aquí nadie tiene la obligación, cada uno aporta lo que quiere cunando quiere. Por lo que te pido que no hables por los demás.

      • A ver, “indigado”, yo, como tú, tengo derecho a esperar lo que me salga de los mismísimos cojones, no va a ser un don nadie como tú el que venga a decirme lo que debo esperar o leer -lo que se hace con un libro, una revista, un periódico…, esas cosas que tienen páginas, ¿sabes?-. Escribí que me parece brillante el artículo, además, pero, no ya su autor -que comenta lo dicho ya hasta la nausea, corregido y aumentado-, de lo que has “leído” tú, ¿qué moralejas has aprendido?, ¿qué acciones nos propones? Y cuando utilizo el nos, evidentemente que no me hago eco de nada, ni escribo en nombre de nadie, es el uso de la tercera persona, cariño, porque no eres tú el único que tiene derecho a escribir, otros también lo tenemos. Y si no quieres leer las aportaciones de otras personas, no lo hagas, pero no porque algo no te guste a ti, se ha de omitir. Eso es muy poco democrático, ¿no, “indignado”? ¿Qué es esto, un coto privado, como los que utiliza el Rey del pimple para cazar?

      • No veo que nadie haya omitido tus comentarios, aunque en uno de ellos insultas abiertamente a un compañero, así que no entiendo muy bien lo del “coto privado”… debe ser el cabreo….

        Salud

  4. Personalmente no envidio a quien tiene grandes mansiones ni grandes propiedades a su nombre o vive con el máximo de lujo. ¿Qué es el lujo? ¿La ostentación de joyas añadiendo un kilo o mas de pedrería preciosa entre lo que cuelga del cuello, dedos, manos y broches? ¿Tener vitrinas con multitud de trofeos paramuseísticos adquiridos en todas partes del mundo? ¿Tener piscinas cubiertas y climatizadas en el jardín? ¿Tener una troupe de empleados domésticos: uno para quitar el polvo, otro para preparar canapés para las fiestas, otro de chófer, un chef de alta cocina, un contable, etc? ¿Tener casas en distintas ciudades? ¿Poder pagar coleccionismos caros, vestidos de marca, cuentas millonarias en varios bancos? ¿Tener un excedente para pagar sobornos o llegado el momento a sicarios? El lujo es otro espejismo más, lo necesita quien necesita aparentar con él, quien le sobra puede prescindir totalmente. Vivir en casas enormes generalmente caras en barrios ricos y gestionarlas puede ser sumamente complicado y caro. Había secciones de revistas especializadas o también programas televisivos que les encantaba fotografiar o videografiar a famosos que se prestaban (o prestan, no sé si eso sigue haciéndose) a enseñar sus dormitorios, sus trofeos, sus habitáculos, su tren de vida. Como contrapartida esta línea de periodismo podía haber llevado las entrevistas a no famosos residentes en barrios de chabolas, en cuevas o en asentamientos de plástico y lata provisionales de los inmigrantes. El lujo es otra trampa de vida, para nada significa mayor libertad ni mayores posibilidades de movimiento ni tampoco mayores placeres. Vale, tal vez sí, hay botellas de licor menos de un litro que puedan costar el equivalente a un sueldo mensual o determinadas perfumes que solo pueden pagar los que tienen dinero sobrado, pero tú y yo aunque lo tuviéramos ¿lo íbamos a gastar en estas chorrradas? Detrás de una existencia de lujo puede haber una persona completamente vacía por mucho que se lo hagan todo incluso vestirlo y acicalarlo como en la corte del rey Sol. Posiblemente se hipervalora el reino del bienestar en quienes tienen mucho poder económico. Para que concurra el bienestar no son las condiciones materiales las primeras que lo determinan sino una filosofía de vida y de coherencia personal con uno mismo.
    Esa línea de reflexión puede llevar a paradojas ya que el dinero en tanto que cromos impresos que lo coleccione quien más lo quiera o crea necesitarlo. Cuando éramos criaturas y coleccionábamos álbumes de cromos siempre había quien tenía más cromos o terminaba antes la colección y no por eso tenían que ser motivo de envidia. Al final los que tenían más cromos en comparación a los que teníamos menos tampoco los disfrutaron más. Alguien perteneciente no diré que al selecto grupo de personas que tienen más de 1 millón de euros me dijo en una ocasión que él tenía más derecho que yo al patrimonio. Ahora que lo pienso en otra ocasión, alguien conexo al mundo empresarial me dijo que quien crea una empresa y se queda con la mayor parte de sus beneficios es consecuente porque con su esfuerzo demostraba tener más derecho que la mayoría de los mortales que nos excluíamos de esa perspectiva de abnegación. Los dos son puntos de vista a no machacar desde la rabia y mucho menos desde la envidia. ¿Envidiar quien vive en palacios? En absoluto, siempre que quiero puedo visitar palacios (los museos, paradores nacionales, también youth hostels están ubicados en parte en palacios).
    El lujo forma parte de una categoría económico-social pero su necesidad irreprimible lo es de una pulsión enfermiza. ¿Para que tanta cacharrería sobre el cuerpo en forma de complementos o decorativos? Una pasa por distintas épocas, antes llevaba en un solo dedo 3 anillos, dos de plata y uno de oro; mucho antes había usado relojes y pulseras, también cadenas en el cuello. Hace años que no uso nada de eso ni pienso en volver a usar, no lo necesito en absoluto. ¿Eso justifica a quien lo necesite que tenga más dinero que yo? No lo sé pero preveo que tiene una dependencia por la que yo no he pasado. Puede decirse con todo lo demás: cubertería de plata, jardines de fábula, mansiones estupendas, céspedes de película, daikiris cada día, temporadas en las Bahamas y ese largo etcétera del que una jet set hacia gala.
    Tampoco tener dinero significa tener capacidad de disfrutarlo. Los evasores fiscales que tienen cuentas de millones de euros o de cientos de millones si las tienen retenidas estrictamente no las usan. Los tipos más ricos del mundo no significan que necesiten más dinero para su tren de vida que otros no tan ricos. Hay un punto de saturación en los consumos incluso en los niveles más altos de quienes mas poder financiero tienen.
    Ninguna envidia al rico por ser rico pero sí todo el desprecio social al evasor o al estafador por birlar dinero a la sociedad. Cuando una ha interiorizado que por encima de todo es persona, sus aritméticas económicas, sean las que sean no añaden o quitan valor a aquella condición, eso lo saben los que mas tienen y especialmente lo saben quienes han sufrido desclasamientos teniendo mucho en unas etapas de su vida y estando arruinados en otras. El dinero particular se necesita para enfrentar gastos básicos a partir de los cuales el resto es sobrante que se emplea en artificiosidad.

    • Perdón, lo de nadie se hace rico trabajando, tenía que haberlo respondido en este comentario.
      Gracias por tus aleccionadores comentarios y un Saludo.

    • Cuánta razón tienes, Walkiria S. Hasta en eso estamos contaminados – los que lo estamos, claro. Los grandes genios del consumo han sabido por dónde atacarnos para completar su juego: dominarnos, someternos y exprimirnos

    • Walkilria SUMIONDA,un párrafo tuyo que me llama la atención:
      “Tampoco tener dinero significa tener capacidad de disfrutarlo. Los evasores fiscales que tienen cuentas de millones de euros o de cientos de millones si las tienen retenidas estrictamente no las usan. Los tipos más ricos del mundo no significan que necesiten más dinero para su tren de vida que otros no tan ricos. Hay un punto de saturación en los consumos incluso en los niveles más altos de quienes mas poder financiero tienen.”

      Hay gente que tiene mucho dinero, pero lo pone en “funcionamiento” creando empresas y, consiguientemente, creando puestos de trabajo; otros tiene mucho dinero también pero lo consiguen especulando y robando (lo meten en paraísos fiscales para no tributar, lo que significa que su dinero no presta un servicio social como correspondería a las fortunas.
      Justamente, tú lo añades más abajo: “todo el desprecio social al evasor o al estafador por birlar dinero a la sociedad.
      Me da rabia que los responsables de controlar estos desmanes, no sólo no arreglan el problema, sino que, encima, se ponen del lado de los que más tienen para proporcionarles todas las facilidades del mundo para que incrementen, aún más, su riqueza antisocial, la que no produce, la que no sirve al conjunto de la sociedad.

      Gracias por tus comentarios, me son de gran ayuda.

  5. La definición categorial del XIX del estado y de la función pública como la administradora de la clase burguesa no nos sirve en absoluto. De hecho las leyes que rigen la sociedad no son las económicas ni las escritas, el mercado es la gran dictadura y en él se mueven distintos competidores que pertenecen podemos llamar a la misma clase dominante. Tampoco el concepto de lucha de clases como motor e la historia es válido tal como se entendiera hasta el siglo pasado. Lo que mueve la historia son las luchas de conflictos y los conflictos nacen de deseos contrapuestos o irreconciliables. Dicho más radicalmente: las diferencias interindividuales y de sector dentro de una clase (sea la dominante o las dominadas) son cruciales en los escisionismos de la tesitura existencial humana. Ni los explotados están siempre de acuerdo entre sí ni lo están los expoliadores pudiendo suceder que haya conexiones puntuales mucho más firmes entre los originarios de una y de otra que no entre los de una misma clase.
    En cuanto lo que llamamos clase política no nos estamos refiriendo exactamente al concepto de clase social, sino de categoría de rol dentro de la sociedad. Es un referente semántico más que un concepto sociológico. La gente sabe a quienes se esta refiriendo cuando habla de los políticos o de la clase política. En cuanto se hacen categorías grupales cuesta definir su marco delimitativo y decidir quien entra y quien no entra. Eso pasa con todas las categorías con excesos genéricos. Tal vez tengamos dudas de si los ejecutivos o dirigentes de pagos de asociacionismo cívico o del oenegerismo formen parte de esa clase política pero no lo tenemos con respecto a quienes cobran profesionalmente de la política estén en cargos institucionales o estén en cargos partidistas extraparlamentarios y extrainstitucionales. Esa clase política no significa que todos sus componentes piensen igual, de hecho es la principal cantera de discursos dispares y de entretenimiento público diario (ya, mucho más que la futbolística u otros deportes). Saben que por sus roles cobran y tienen unos emolumentos y, lo que es mas importante, tienen voz en el galenismo de las resonancias de los mensajes públicos. Esos estatutos económicos aunque los mantenga separados por sus líneas políticas diferentes los iguala en cuanto a ser un sector no precisamente insignificante de la sociedad (se hablaba de cientos de miles de individuos que viven de sus empleos políticos). La sola medida de que los políticos no vivieran profesionalmente de la política ya seria una medida de depuración importante de sus trepas no honestos.

  6. ES IMPOSIBLE RETRATAR LA ACTUALIDAD POLÍTICA DE ESPAÑA. MEJOR, QUE LO HA HECHO, DANIEL BERNABÉ. TODO ABSOLUTAMENTE ES LA VERDAD, MÁS PERFECTA, DE LO QUE NOS OCURRE. DEL CAPITAL Y SUS ESCLAVOS, A SU VEZ, ESCLAVOS DE LAS MULTINACIONALES BANCOS, Y LOS QUE TIENEN A BASE DE ROBAR TODA SU VIDA, SEA DEL MODO QUE SEA, Y TENER EL SUFICIENTE DINERO, PARA COMPRARLO TODO, INCLUÍDAS LAS CONCIENCIAS, QUE ES LO QUE HACE, QUE SIN ELLA, PUEDAS COMETER, LOS DESAGUISADOS, Y ACTOS MAS COBARDES Y CRIMINALES, QUE LA MENTE HUMANA, PUEDA CONCEBIR. Y ES CIERTO, QUE ESTO DE AHORA, ES OTRO ACTO, EN MODERNO, Y DE RABIOSA ACTUALIDAD, DE ” LA ESCOPETA NACIONAL”, PUES NO FALTA HASTA LA CACERÍA. EN ESTOS EVENTOS, ES DONDE SE FABRICAN Y CONCERTAN LOS NEGOCIOS Y ACUERDOS MÁS VERGONZOSOS Y ALUCINANTES DE LA POLÍTICA, NACIONAL.YO NO SÉ, EN EL TIEMPO QUE ESTAMOS VIVIENDO, CÓMO SE PUEDE NEUTRALIZAR, A ESTOS NEGOCIANTES CON LOS DERECHOS HUMANOS, PERO TIENE RAZÓN, Y YA LO DIJE EL OTRO DÍA, QUE CUANDO UNA NACIÓN OBRERA ESTALLA, PUEDE PASAR DE TODO LO INIMAGINABLE. LA DESESPERACIÓN, DE LOS QUE TIENEN HIJOS, Y NO PUEDEN ALIMENTARLOS, O CURARLES UNA ENFERMEDAD, MIENTRAS LOS ACAPARADORES DE DINERO, TIENEN DE SOBRA PARA ESO Y PARA VIVIR CON UN LUJO Y VIVIENDAS LUJOSAS, CÓMO LOS JEQUES DE KUWAIT, O SIMPLEMENTE, CÓMO EL ÁTICO DE IGNACIO GONZÁLEZ, CUANDO AÚN NO ERA EL PRESIDENTE DE MADRID, PUESTO POR LA HIPÓCRITA DE AGUIRRE, SIRVE DE CALDO DE CULTIVO, PARA QUE SE ARME UNA GORDA, YA QUE HOY, SE HA SUICIDADO OTRO DESAHUCIADO, Y TODO TIENE UN LÍMITE, Y YA DIJE, QUE CUANDO PASA, YA SE MATA TODO LO QUE SE TE PONGA POR DELANTE. Y VOY A DECIR ORA COSA. NO ME CREO, EN ABSOLUTO, LAS CUENTAS TRANSPARENTES DE RAJOY EN HACIENDA, SIENDO EL PRESIDENTE Y MAYOR CARGO DE LA NACIÓN. Y SI HAY QUE APRETARSE EL CINTURÓN, QUE REGALE EL MILLÓN Y PICO QUE POSEE, PARA LA NACIÓN, Y ASÍ AYUDA MÁS, Y CREO, QUE EN OTRO TRÁFICO DE INFLUENCIAS, LE HAN AYUDADO A CREAR ESOS PAPELES DE LOS PAGOS, NI QUE GANE CUARENTA Y PICO MIL, EUROS AL AÑO. NI AUNQUE ME AZOTEN. ESO, ES OTRO ENJUAGUE, PARA CALMAR LA IRA JUSTIFICADA, DE TANTO ATROPELLO, Y TANTO DAÑO IRREPARABLE COLATERAL, QUE YO, NO ME TRAGO, TRATÁNDOSE DE ARROPARSE MUTUAMENTE ENTRE TODOS, SUS TROPELÍAS. Y CREO QUE LAS CUENTAS EN LOS SOBRES, SON CIERTAS, Y TODOS CALLAN, PORQUE LOS VERDADERAMENTE CULPABLES, INVISIBLES, LOS RICOS RICOS DE SOLEMNIDAD, LOS AYUDAN PARA FORRARSE IMPUNEMENTE, DE LA GENTE OBRERA. YA, HACE TREINTA AÑOS, QUE HENRY COLOMER, ADQUIRIÓ UNO DE LOS PRIMEROS ORDENADORES, ENSEÑÓ, A UNA EMPLEADA A MANEJARLO, Y DESPIDIÓ A TODOS LOS OFICINISTAS. CÓMO ERA DESPIDO IMPROCEDENTE, LAS INDEMNIZARON, PERO YA HABÍAN HECHO NÚMEROS, Y SALÍAN GANANDO, DINERO CON LA QUE MANEJABA EL APARATO, PUES SE AHORRABA EN SEGURIDAD SOCIAL Y SUELDOS Y PAGAS, Y LO HIZO, SIN TEMBLARLE EL PULSO. ESO HACE TANTO TIEMPO, NO ES DE AHORA. ASI QUE A MÍ, NO ME LA DA NADIE. LO SIENTO, PERO HABRÁ QUE HACER ALGO, O PREPARARSE A SUFRIR LO IMPENSABLE. ¡SUERTE!.

  7. Una radiografía ejemplar. Ojalá que abunden comentarios como este en IDP, capaces de abrirnos los ojos y despejar nuestra mentes de tanta confusión. Se agradece, y mucho, esta aportación.

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