Pulsa "Enter" para saltar al contenido

Deus ex machina

Paco Bello | Iniciativa Debate | 11/02/2013

Es muy difícil no intentar analizar los acontecimientos locales desde una perspectiva global. Y esto es así porque todos sabemos que existe, desde siempre, un poder que pretende perpetuarse y potenciarse, y que de él son las herramientas que permiten que una minoría egoísta, y salvaje en su fondo, se imponga.

Pero parece que solemos olvidar con mucha facilidad que los problemas no son globales, ni, cuando existen, son los mismos en Finlandia, Venezuela, España, Bután o Nigeria. Y de la misma forma olvidamos que pese a esa presión de dominio oligárquico, quedan lugares donde se logra mantener una relativa dignidad social.

Son sin duda esas fuerzas económicas las que impiden que hayamos alcanzado como humanidad el estado que la lógica idealista prometía. Sin embargo, incluso entre países inmersos en la faceta más depredadora e individualista del modelo imperante, existen esas diferencias que ayudan a definir el motivo de las mismas y con ello a entender un poco mejor lo que somos, si es que alguna vez ha tenido sentido dar carácter de totalidad a la suma de las partes.

Gracias al estudio de esas fracciones que suponen los estados soberanos (o casi), podemos concluir que el devenir de los pueblos es el fruto de individuos excepcionales, y que su actualidad vive con mayor o menor extensión en el tiempo, de aquello que fue sembrado por ellos.

El papel activo de una sociedad en su política, su disposición a implicarse, el conocimiento básico de sus derechos y obligaciones, la comprensión parcial de lo que es aceptable y lo que no lo es y lo que es justo y lo que no lo es y, dónde se pone el límite de la degradación, no viene integrado por ciencia infusa en una especie con tantas diferencias.

Una sociedad que haya estado administrada y gestionada durante generaciones por gobernantes con con la intención de servir y mejorarla, y haya sido esto con mayor o menor fortuna, será una sociedad con un margen de respuesta prolongado y mucho más eficiente que aquella que solo ha sufrido a los que han gobernado para servirse, retroalimentando así una dinámica de espiral descendente.

Una sociedad evolucionada que prevea la deriva de de su modelo hacia posiciones que puedan perjudicarles, tomará cartas en el asunto antes de que estos sucedan. Asimismo, los propios gobernantes serán conscientes de la capacidad de su pueblo para reaccionar, teniendo, aún con la intención de beneficiar a una capa social concreta, que ser mucho más moderados, progresivos y cautos. El resultado en estos casos es la lenta involución de las políticas sociales, que es a lo que están asistiendo en la Europa (euro) no periférica.

En el Estado español las cosas no pueden ser peores. Partimos de la aceptación del único modelo ofrecido/impuesto tras cuarenta años de dictadura. Por tanto no contamos con herramientas que permitan reacciones populares legales a los desvaríos partitocráticos de una casta de bufones y mercenarios. Y peor aún, no contamos con los medios ni la formación social suficiente para prever nada, y mucho menos para tomar las riendas del país, y lo único que sabemos hacer, en el mejor de los casos, es protestar ante lo evidente. Y sería para preguntarse ¿qué mérito tiene responder ante una agresión así? Y más, porque en algunos casos habría que preguntarse: ¿qué valor general conferimos a reaccionar únicamente en lo que te afecta como damnificado de un grupo determinado? ¿Lo hacemos en positivo o lo hacemos en negativo?

Fruto de esta falta de profundidad o de algo peor, aparecen evoluciones de los movimientos de descontento que dieron fama al país. Y bien nos encontramos con partidos incógnita, o con llamadas a las “armas” (probablemente más que merecidas), pero donde nadie quiere jugar un papel de liderazgo o como mínimo, dar la cara. Y aún en los casos en los que se haga con toda la buena voluntad, eso es no haber entendido nada.

Por si esto fuera poco, y por si pese a nuestras carencias se diera la casualidad de que lográsemos organizar algo suficientemente coordinado, centrándonos en lo importante, el bombardeo de shocks es constante. De esbozos ínfimos de la corrupción generalizada y sin consecuencias palpables, al sensacionalismo meteorológico. Todo vale para que nada tenga valor.

Lo mejor que le puede pasar a este país es, que un partido que no pone en cuestión la pertenencia a una Europa imposible, en el que se ha colocado a familiares y amiguetes en cargos de libre designación, que pacta con presuntos delincuentes, que ningunea a sus miembros comprometidos e íntegros, en el que su antiguo líder tenía 50 millones de pesetas en fondos de inversión (especulación), y cuyo actual líder es un reputado cazador que se solidariza con aquellos a los que quiere representar cobrando (neto tras donaciones y demás) cinco veces el SMI, y se indigna cuando le insisten en ello… gobernase.

Pero ni eso vamos a ver, porque somos incapaces de mirar más allá de nuestras narices, y porque en un momento como este, además de que los partidos de la hegemonía posfranquista mantienen suficiente apoyo, las encuestas indican un mayor crecimiento de partidos neofalangistas, que el de aquellos que pudieran, como el ya señalado, pese a sus particularidades, ofrecer un futuro algo menos nefasto al grueso de la sociedad que en este momento se ve más perjudicado.

Lo único que nos puede salvar es un suceso poco previsible, un Deus ex machina. Y lo digo porque haciendo honor a la locución latina Nec deus intersit, nisi dignus vindice nodus (no hagáis intervenir a un dios sino cuando el drama es digno de ser desenredado por un dios), y ante tanta ignominia, jamás ha sido más apropiado suplicar que pase algo inesperado, aunque tenga que venir por medio de un milagro.

¿Será el Pedro el Romano de Malaquías el milagro que esperamos? Mmmm… va a ser que no, aunque hoy sea día 11.

P.S. ¿Qué habrá hecho o qué pende de la cabeza de Ratzinger para tener que renunciar?

3 Comments

  1. Mandarina
    Mandarina 11 febrero, 2013

    Hoy me ratifico más que nunca en lo que repito a menudo: Un pueblo educado, formado e informado es muy difícil de manejar, es decir, manipular. Si con todo lo que estamos viendo y viviendo no hay una reacción generalizada de protesta ante la ignominia económica y social que nos imponen… tendrán que pasar varias generaciones y éstas tendrán que pasar muchas privaciones para que, al fin, despierten.

    Puede que parezca que siempre vuelvo al pasado, pero sigo insistiendo en que si olvidamos la historia, sus hechos y sus consecuencias a nivel mundial (porque lo que ocurre en un país tiene origen y repercusión global), acabaremos convertidos en lo que ellos buscan y quieren: marionetas, peleles, muñecos articulados, seres inanimados capaces de obedecer ciegamente los dogmas de cualquier tipo de organización.

    Por cierto, lo que haya hecho o dejado de hacer este clérigo hijo de dios… me trae sin cuidado. Con la que está cayendo y con lo que sabemos de su historia personal y de la historia de toda esa iglesia de Roma… ¿hay algo que pueda causarnos impresión? Además, yo soy agnóstica, al menos, así me considero.

    Saludos cordiales.

  2. Indignado
    Indignado 11 febrero, 2013

    Le has dado al clavo Paco, como nos tienes acostumbrados. Me quedo con la falta de modelo, este país no ha dejado de ser un dictadura pasada por una falsa transición, muchos años machacados, consciente, o inconscientemente que es la mayor parte de la ciudadanía. Intuimos lo que queremos pero no hay un camino, una referencia, un modelo tal si fuera como un borrador al que ir añadiendo o borrando iniciativas. Muchas veces me he planteado como reaccionaría la gente si por como comentas sucede algo, y nos quitaran el cáncer corrupto de los partido en el poder, y así de repente nos veamos en la situación de contar con un futuro en blanco en el que escribir. Pero conociendo como ha reaccionado la sociedad ante los desmanes de los políticos y a la oligarquía que protegen, salvo cuatro locos en unas circunstancias ajenas al normal desarrollo de todas las protestas que han tenido a lo largo y ancho de nuestro país , estoy seguro que la normalidad será el sentido común, y la alegría de haber conseguido lo que todos andamos soñando.

    Un saludo con abrazote incluido amigo Paco.

  3. Euplinio
    Euplinio 12 febrero, 2013

    Comparto la esencia del texto, pues desde hace tiempo es lo que pienso. A pesar de los movimientos sociales surgidos en los que más de uno aportamos lo que podemos y que indudablemente dejarán alguna que otra posible herencia, la “masa silenciosa” sigue a lo suyo. En este país está programado así. Sólo un acontecimiento imprevisto (violento o no) podrá hacer que haya una reacción capaz de darle la vuelta al calcetín. Pero en el fondo, tengo pocas esperanzas…

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *