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Escatología

Paco Bello | Iniciativa Debate | 22/02/2013

Es curioso, o quizá no tanto, que este término apunte igualmente a significados tan presuntamente dispares como los fisiológicos y los religiosos. Hoy me referiré a los segundos… ¿o a los primeros? Bueno, ya veremos.

No quiero caer en hacer una crítica vehemente sobre la facilidad con la que pretendemos escapar de nuestra realidad. Es comprensible y humano que queramos hacerlo, como lo hacemos involuntariamente ante ciertos traumas. En unos casos la conciencia superficial borra los acontecimientos, y en el otro, “encontramos” un motivo que nos permite huir para dar sentido a una vida que en apariencia nos viene grande.

Ese destello con forma de “algo no funciona” es poderoso, está bien fundado a nivel subconsciente, y no importa el grado de profundidad del intelecto particular, porque siempre encuentra un resquicio para aparecer y, ocasionalmente, con mayor vigor cuanto menos hay para evaluar. Pero no hay nada que reprochar con verdadera propiedad al respecto de buscar un refugio. Primero, porque nadie lo sabe todo, y segundo, porque aunque insospechadamente así lo fuera, no tenemos derecho a hacerlo.

Y no tenemos derecho porque, al menos yo, conozco a mucha gente “decente” que se miente disfrazando de prudencia su existencia (como reflejó maravillosamente Alan Ball en American Beauty). Toda una impostura condicionada por la moral dominante de la que nadie se libra totalmente, como nadie se libra de aquellos pequeños “pecados” socialmente reprobables, que jamás han sucedido¹. Y el que no escapa por la vía de las –acordadas como– perversiones (reales o imaginadas, contra uno o contra otros), escapa por la vía del dogma. Hay quien busca creer en Dios, e incluso quien quiere formar parte de una iglesia que no le acepta queriendo incluso cambiar su credo para adaptárselo. Hay quien ve a Dios dentro de él o del todo, y se empapa a Ken Wilber² intentando hallar una racionalidad que en nada puede envidiar la de aquellos que creen que se pueden multiplicar la comida, abrir las aguas, meter en un bote a todas las especies, o resucitar tras tres días. Hay quien se ríe sin esbozar sonrisa como los corderos de Selassie³ y quien espera que un meteorito, los mayas, o seres con genoma de lagarto, acaben por librarnos de nuestras miserias. Y lo peor es que como escribiera Ibañez (Francisco, no Vicente)… “entre los celtas, los godos, los hunos y los otros, no eran pocos, pero estaban todos locos”.

Pero poco locos, en realidad. Máxime cuando en muchos casos es una locura inducida por aquellos que sí son verdaderos dementes. Si el grueso de la sociedad percibiera lo que hay realmente tras el telón de esta obra macabra, ya no necesitaría llenar su mochila de suministros para la supervivencia. Si de verdad se conociera la naturaleza de aquellos que le han dado forma a lo que somos, sería sencillo interpretar el resultado que nos encoge, como también lo harían nuestros veniales despistes.

Sentirse esperanzado tras ver algo divino en Matrix, dar un salto al vacío que se esconde tras una raya de coca, o vivir la sensación de una aventura por mantener una doble vida sentimental o sexual (mientras ahora alguien lee cincuenta sombras de Grey) es, accidentalmente, poner un poco de inocente terciopelo entre la piel y las cadenas. Violar y matar a inocentes para sentir reforzados los límites del poder, declarar guerras que van mucho más allá incluso del negocio, mantener la evolución social congelada, y disfrutar poniendo en jaque (y los grilletes) a los peones para afirmarse como jugador, y saber que nadie hablará de ello: ese es ya es otro peldaño reservado a muy pocos.

Pero es lo que hay, aunque algunos hipócritas lo oculten o nieguen, y aunque la mayor parte de la sociedad no lo asimile (o lo quiera asimilar), o directamente, lo desconozca. Y estamos muy lejos de darle la vuelta. Casarse con la señora Responsabilidad o con su prima Integridad, es muy duro, psicológicamente agotador, y por si fuera poco, son matrimonios de incierto futuro, y eso suponiendo que sepas de la existencia de tan poco apetecibles partidos (y sin ironía, valga esto para exonerar a muchos).

En la mayoría de ocasiones (y esto es muy escatológico), con o sin conocimiento de origen, preferimos ponernos el chaleco antibalas cuando ya nos han acribillado después de habernos amenazado mil veces, y enarbolar entonces la bandera de la justicia (que reclamamos para nosotros como afectados directos). Pero si nos dejan vivir aquello a lo que nos hemos habituado, pese a que ese hábito no soporte un análisis racional, y derive en la perversión del comportamiento ya comentada: no movemos un dedo, porque entre la espada y la pared hay un sitio habitable.

Será algún día cuando todo cambie, porque lo que no acepta casi ningún tipo de consistencia es el propio tiempo. Y entretanto, por si no sucede la transformación de forma autónoma, lo único que nos queda por hacer es seguir dando argumentos para desnudarnos, y para decir bien alto, que si bien sí está casi todo perdido (y no es que tuviéramos mucho, ni que fuera lógico), precisamente esto nos indica que está todo por ganar, y que sin entrar en puritanismos, no hay droga, ni polvo, ni dios, ni orgullo, que nos satisfaga más que haberle echado arrestos a la vida, implicándonos en ella. Como mínimo, podemos dejar algo sembrado, y seguro, una imagen agradable en nuestro reflejo.

Sin ponerme en plan nihilista, tan importante es combatir lo que acontece, como diseñar lo que se puede cimentar. Y evadirse o simplemente responder, sin ningún tipo de perspectivas ni profundización en las causas, solo puede traernos más de lo mismo, porque ni las protestas intestinas producen efectos, ni la dedicación al alma (endógena o exógena, y con o sin peso) parece que haya logrado beneficioso nada hasta ahora.

———-

1. Este es un relato corto de Chuck Palahniuk que puede herir la sensibilidad de algunas personas (y no lo digo como método para alentar a su lectura). Si pese a ello os sentís con ánimo y espíritu crítico, de él podéis extraer conclusiones interesantes. Enlace.

2. Ken Wilber es un personaje interesante siempre que no se le convierta en un icono, su libro Una Teoría de Todo es recomendable como aproximación a este tipo de “vanguardias”.

3. El cristo de los rastafaris.

4. Brassens y su “La balada de los idiotas felices”:

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8 Comments

  1. asun
    asun 23 febrero, 2013

    Sentirse esperanzado tras ver algo divino en Matrix, dar un salto al vacío que se esconde tras una raya de coca, o vivir la sensación de una aventura por mantener una doble vida sentimental o sexual (mientras ahora alguien lee cincuenta sombras de Grey) es, accidentalmente, poner un poco de inocente terciopelo entre la piel y las cadenas. Violar y matar a inocentes para sentir reforzados los límites del poder, declarar guerras que van mucho más allá incluso del negocio, mantener la evolución social congelada, y disfrutar poniendo en jaque (y los grilletes) a los peones para afirmarse como jugador, y saber que nadie hablará de ello: ese es ya es otro peldaño reservado a muy pocos……….

    Muy duro pero así és, o por lo menos así lo creo yo también. Han ido atrapándonos lentamente creándonos necesidades falsas, entre ellas y la que más daño ha hecho a los de abajo, és hacernos creer que podíamos llegar a un status más alto del que teníamos (como si eso fuera lo más importante de nuestra vida) y nos hemos desocupado dejando nuestro gobierno en manos de incompetentes, psicópatas y codiciosos y no nos hemos dado cuenta hasta caer en esta encerrona en la que estamos, que al parecer, tal como dices Paco, ya podemos
    manifestarnos, pacífica o violentamente, que és lo que tienen programado y les ampara la impunidad, pero que hacemos?, no decimos nada?, aceptamos sin protestas?……

    Hace unos dias leí este articulo sobre Grecia, que en Europa no se dice nada al respecto. Espero que no lleguemos a esto:

    http://www.asociaciondry.org/?p=3025

    • No pretendo defender el uso de la violencia, pero lo que si me jo…, es lo que leo en el articulo de “asociaciondry” que cuelga “Asun” y en el que dice textualmente, “muchas miradas se dirigen hacia el partido izquierdista Syriza, al que acusan de no condenar claramente el uso de la violencia”, coño, y no hay nadie que acuse de la violencia que se esta ejerciendo en Grecia o España por parte de los gobiernos. Es que nadie considera violencia el que aumente la pobreza y que ello repercuta, como siempre, en los más débiles, que echen a la calle a las personas porque no pueden pagar sus hipotecas y se le de nuestro dinero a los bancos (que son privados) para que enjuaguen sus perdidas por sus arriesgadas e ilógicas especulaciones, es que no es violencia cuando nos “hostian” por salir a protestar de manera pacifica. Pues a mí también se me están llenado las narices de estas formas dictatoriales de estos Gobiernos.

  2. Walkiria SUMIONDA
    Walkiria SUMIONDA 24 febrero, 2013

    El precio de la autenticidad.CdV24feb2013
    Lester Burnham (interpretado por Kevin Spacey) en el film American Beauty de Sam Mendes basado en el guión de Allan Ball es presentado como un personaje depresivo por la crónica cinematográfica. Todo lo que hace es enfrentarse al rol que tiene asignado por el sistema en una decidida eclosión de su autentica personalidad. Renuncia a su empleo y también al rol por el que es ninguneado dentro de su propia casa. Su flotabilidad casi angélica y su decisión de cambiar totalmente de vida no le quitan que su vecino (un militar retirado homófobo, autoritario y violento que la emprende a golpes con su hijo y tiene a su esposa alelada)lo asesine a sangre fría por la espalda. El balance del relato deja el resultado inesperado de ese cadáver con la sonrisa de hombre feliz en la cara y su cráneo destrozado por una bala. El argumento no tiene nada que ver con el de un thriller y el asesino es el tipo ocasional que mata la única prueba viva de su homosexualidad latente que no quiere reconocer, de aquí su homofobia a punto de fanatismo.
    Del relato bien se puede deducir que en cuanto alguien decide ser persona y dejar de cumplir con su guión de mentiras en sociedad lejos de ser comprendido puede ser tomado por loco por sus personas más inmediatas. Cambiar su empleo de ejecutivo ganando mucho por un empleo de subalterno en un establecimiento de fast food así parecería atestiguarlo. Aceptar sin animadversión a su esposa adúltera no es algo para lo que estén preparadas la inmensa mayoría de las personalidades masculinas americanas. Lester cambia de conceptos y actitudes sin que las personas más cercanas a él (esposa e hija) se enteren de lo que está pasando. Todo lo que pide, aparentemente, es ser reconocido como persona. Descubre por primera vez el haschís y se le abre una perspectiva diferente de vida mucho más relajada y armónica con todo.
    Como muere prematuramente no se sabe como hubiera continuado una historia de este tipo. Su opción por un empleo peor retribuido a la larga no le hubiera dado para cubrir los gastos de su casa bien puesta de clase media alta, tras agotar la cantidad de la indemnización cobrada por su empleo anterior. Vivir con una pareja distanciada en las ideas y en los gustos tampoco hubiera sostenible. La ruptura entre ambos sería lo razonable y nuevas experiencias de vida marginales habrían ensanchado sus horizontes. Tal vez como desclasado habría terminado enganchado en otras zonas oscuras de la sociedad y en todo caso tratando con tipos desquiciados, como su propio vecino, al cual le da consuelo y acogida la noche lluviosa en que sin decirle nada aquel se le presenta en su garaje y lo besa tomándolo equivocadamente por gay.
    El proceso de autentificación de Lester en vez de estar recompensado por el reconocimiento de los demás no es entendido y además le acorta su tiempo de coincidencia en el mundo de los vivos. Su sonrisa final nos dice que es lo mejor que le ha podido pasar cambiando dejando atrás una sociedad y una vida de engaños que cuanto más vividas son menos aguantables pueden ser.
    En la historia particular de Lester se ven las relaciones de poder en el espacio privado. La excesiva moderación de él consintiendo su entorno de indiferencia a su propia vida lo hacen estallar. No se apoya ni lo necesita de una gran crítica al sistema que él lo vive como víctima hasta que dice basta.
    No es esta renuncia a su rol lo que le hace acreedor de ser asesinado pero el asesino actúa como brazo ejecutivo del sistema para liquidar a toda conducta díscola y desobediente o cuando menos rara o sospechosa.
    No es la historia de un héroe con una gran hazaña sino la de un tipo ordinario, previsible, mecánico bien posicionado con una vida completamente vacía que decide afirmar su ego desde su voluntad, algo tan simple como esto. No sabemos si lo logra o quizás el logro pasa precisamente por solamente eso: dejar de tener un rol social con el que cumplir, dejar de ganar dinero y dejar de mantener una apariencia social.
    Su autenticidad es su elección y ni siquiera hace esfuerzos para reivindicarla o demostrar su necesidad convencido de que no vale la pena perder el tiempo en esa explicación, la fractura comunicativa y sentimental con su familia es demasiado elevada como para intentarlo.
    La forma de ordenar la trama en la película incluso hace pensar en que el asesinato ha sido a manos de su esposa que ha dejado de servirle un marido tan raro como éste. La confusión también puede extenderse a parte de espectadores que vean al protagonista como un verdadero enfermo por hacer las cosas que hace.
    El desaliento para vivir en sociedad, en esta sociedad, sigue siendo interpretado como antisocial o algo propio de tarados.
    No es posible la elección de autenticidad sin tener conflictos con la mentira.

    • Paco Bello
      Paco Bello 24 febrero, 2013

      Vaya, vaya…

      Este espacio de los comentarios es sin duda lo mejor de la página. Y sin echarnos flores, de lo más interesante en toda la red en castellano.

    • Indignado
      Indignado 24 febrero, 2013

      Me acuerdo hace un tiempo que me decía: «me gustaría ser normal», ahora, bueno desde hace ya mucho tiempo me alegro de no serlo.
      A toda persona le puede acontecer un hecho, un accidente, alguna experiencia profunda, la muerte de un ser querido, no se algo que le haga pensar y preguntarse en un momento dado, ¿quien soy yo?, ¿que es lo que busco en la vida?, ¿que es lo que de verdad importa?… y esa persona se haga caso y cambie tanto que ya no lo conozca ni la madre que lo parió. Si es el caso, para los que lo han conocido y vivan instalados en su falsa realidad, sera como un «se ha vuelto loco», «no lo entiendo» ect. ect. Si no se da el caso y no te haces caso el tiempo puede borrar ese momento, podíamos decir !eureka¡, y llenar ese vacío con nuevas falsas ilusiones, hasta que tropieces con la misma piedra. Con esto quiero decir que a todo el mundo en un momento dado, algo, le hará abrir su conciencia y con ello la oportunidad de tomar el camino de conocerse a si mismo.
      Por ello, creo o pienso, bueno «cada uno baja las escaleras como quiere», que no hay que juzgar a nadie, pues esa persona que ahora ves insensible, sin conciencia, superficial en el sentido que comenta tan bien Walkiria, puede en un momento dado darse cuenta, como el personaje de la película, se haga caso, convirtiendo la forma de ver la vida y se sume, a la por desgraciada, corta lista de los raros e incomprensibles seres humanos que han dejado atrás sus prejuicios y están recorriendo su camino, y gracias a su conciencia se preocupe además de sus problemas al de ayudar a los de los demás.
      Un saludo suma y sigue…jejejeje

  3. Walkiria SUMIONDA
    Walkiria SUMIONDA 24 febrero, 2013

    Si el proceso heleno -con tantas convocatorias de huelgas generales como revivals de su propio coleccionismo- ya no fue un modelo a seguir cuando también se convocaban en España., mucho menos lo es cuando el fuego de los cócteles ha llegado a las manifestaciones y la aparición de algunos francotiradores pone el punto de mira en determinados tipos por muy indeseables que sean.
    . Las razones legítimas de los griegos para sus movilizaciones y luchas no pueden hacer perder de vista que la violencia puede hundir en un caos la sociedad sin que la mayoría de ella esté dispuesta a secundarla.
    Las técnicas de lucha social más efectivas no pasan por el fuego y por los disparos sino por la creación de alternativas pacificas que mayorías consistentes estén dispuestas a comprometerse para llevar a cabo. Mientras la gente no entienda que el sistema no cambiará ni puede cambiar por si mismo sino que se tiene que construir uno nuevo, la sociedad seguirá siendo víctima de sus propios autoengaños creyendo más en el poder del capital para cambiar de rumbo que en sí misma.
    La insuficiencia de noticias de la realidad griega por lo que hace a los atentados se podría atribuir a una decisión de estado para que su ejemplo no cunda, pero la verdad es que las acciones armadas violentas no tienen tanta envergadura como para hacer creer que está en ciernes una insurrección popular. Teniendo en cuenta la insurrección en curso en Siria y la dialéctica de erosión creciente con mortandad de población civil, una insurrección que está durando demasiado, los escenarios de violencia no contribuyen gran cosa al esclarecimiento del panorama social. En Grecia para que haya una guerra civil sería necesario mucho más que cuatro escopetas viejas de unas cuantas personas muy cabreadas que ya no atienden a razones ni esperan que el diálogo resuelva nada. Y de haber más, la guerra civil no ayudará a nadie. La diferencia con un proceso insurreccional es que en pocos días, en todo caso menos de una semana, la sociedad en bloque ocupa instituciones y desarma al ejército y a los institutos militarizados. Si en ese periodo no se consigue y el proceso de violencia sigue, es en si mismo ya es un fracaso que a quien mas afecta es al pueblo, comparativamente más indefenso. El parto sin dolor, ese dolor, de una nueva sociedad es una apuesta más convincente que hacerlo con fórceps.

    • David Sempau
      David Sempau 25 febrero, 2013

      Estimada WS, dices que la violencia puede hundir a la sociedad en el caos y estoy de acuerdo contigo, sólo que seguramente estamos hablando de dos violencias distintas. Entiendo que tú hablas de la resistencia ciudadana al asalto del estado del bienestar perpetrado por los poderes fácticos y sus títeres políticos, mientras que yo entiendo que la verdadera violencia que está generando el caos en la sociedad es, precisamente, la que esos poderes fácticos están ejerciendo sobre la ciudadanía indefensa. Los resistentes franceses que lucharon contra la ocupación nazi fueron alabados y condecorados. ¿Tal vez ese reconocimiento a la defensa frente la agresión precisa de la victoria para ser reconocido como meritorio y heroico? Si esos resistentes franceses hubieran pensado como tú, tal vez hoy desfilarías al paso de la oca.

      ¡Un abrazo para tod@s!

  4. David Sempau
    David Sempau 25 febrero, 2013

    Escatología (de escato-, último + -logía)
    TEOLOGÍA: Parte de la teología que estudia las últimas cosas, es decir, el destino final del hombre y del universo.
    Escatología (de escato-, excremento + -logía)
    Ciencia: Estudio de los excrementos.

    Muy acertado por parte de Paco sacar a relucir, en los tiempos que corren, el doble significado de escatología. En cuanto al estudio de los excrementos viene a cuento porque los excrementos de la Humanidad que rigen nuestros destinos, dentro y fuera de las fronteras hispanas, merecen un profundo análisis científico enfocado a determinar las causas de semejante degeneración de la especie. En cuanto a la vertiente teológica, esa es la que usan esos mismos excrementos de la Humanidad para asegurar con el mayor descaro que los sacrificios de hoy son indispensables para el bienestar de mañana. Lástima que se olviden pe predicar con el ejemplo y se ocupen muy mucho de sacrificarnos a los demás para no sacrificarse ellos. “Bienaventurados los pobres” predican desde sus púlpitos “porque de ellos será el reino de los cielos”, mientras se ocupan con afán de gozar ellos del reino de la tierra. Escatológicos pues esos individuos que predican la escatología para los demás mientras practican el carpe diem para sí mismos.

    ¡Un abrazo para tod@s!

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