Elegía

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Paco Bello | Iniciativa Debate | 23/02/2013

Será que todos tenemos un límite. Será que veo a personas a las que respeto con los mismos síntomas. Será que hoy el cielo está gris. O será que no obtener resultados tangibles acaba por minar la moral. El caso es que he creído perder la ilusión, la esperanza y hasta la empatía.

O será, y quizá esto es lo más certero, que he acabado como otros, hablando de lo que a algunos interesa. Que me preocupa el déficit por cuenta corriente, el riesgo país, la paga extra que no cobrarán los empleados públicos, o el número de ciudadanos que acude a comedores sociales. Será que ahora me preocupa el resultado y no el origen de la situación y su destino.

Será que me he convertido en un serio adulto muy civilizado. Será que me he puesto las orejeras para no perder la linde que marca el grupo, y que por eso he olvidado los sueños que un día me hicieron querer participar en esto que llamamos sociedad, convencido de que mis palabras tenían verdad.

Será, será…

Muchas veces me he preguntado, especialmente en las últimas fechas, cómo logran algunas contadas personas mantener el nivel de compromiso a lo largo de toda una vida. Cuando lo hago, siempre me vienen a la mente los nombres de contemporáneos como Fernández Buey, García Rúa, y otros muchos descarados impenitentes que, aunque cada cual desde su perspectiva, sí han coincidido apostando por una mal llamada utopía (porque nada es más utópico que lo que estamos viviendo).

Y quizá esa es la clave, aunque haya tardado demasiado tiempo en apercibirme de ello.

Arrastrados por las circunstancias, acabamos trasladando nuestra vocación hacia paralelos imperfectos que cada día se alejan más de nuestro objetivo, y que según aumentan la distancia, van reduciendo nuestra anexión, porque esa ya no es nuestra causa. Lo espinoso de todo esto es, en cualquier caso, no darse cuenta a tiempo de lo que está sucediendo, y confundir la falta de norte con la falta de ilusión, hasta darse por vencido.

Creo que si bien aún no he aprendido a desmarcarme, sí empiezo a tener claro que lo importante es no dejarse llevar por la corriente, por cálidas que sean las aguas o por cercano que sintamos el río, porque la evolución (que se dará, que se está dando y que siempre ha existido) no se nutre de la nada. En román paladino, y en lo personal, creo que algunos podemos aportar, cada uno en la medida que la naturaleza quiera, mucho más andando nuestro propio camino, que uniéndonos a una riada que ya cuenta con el enorme caudal que le ha proporcionado la apertura de la presa, y en la que más que sumar, quedaríamos definitivamente diluidos, o peor, engullidos por un remolino. Y creo que mi camino no pasa por recorrer la senda de la reivindicación de lo eliminado, sino por la de la exigencia de lo nunca alcanzado.

No creo, sino sé, que cuando la mayoría de la población se mostraba como mínimo, conforme con nuestro modelo de convivencia, con nuestra estructura social y económica, y con el progreso de aquella forma de sociedad, yo solo veía oscuridad hasta el punto de decidir desmarcarme de la vorágine, prefiriendo pacer lejos del mundanal ruido y de una sociedad que mayoritariamente casi se ufanaba del desarrollo logrado.

Por tanto, si quiero mantener el ánimo, y por mucho que me duela la situación actual de tanta gente, debo reforzar convicciones y definir mis objetivos, que en ningún caso pasan por reivindicar la alienación del trabajo asalariado, con o sin remuneración digna, o con o sin pagas extra. Ni pasa por recuperar una educación que nunca ha sido enseñanza para formar personas, sino para proveer al sistema de mano de obra y consumidores. Ni pasa por pedir volver a una sanidad destinada en demasiados casos a cronificar dolencias, por mucho que fuera mejor que aquello en lo que la están convirtiendo. Ni tanto menos pasa por pretender mantener la desigualdad de un modelo en el que los desfavorecidos ni saben que lo son, y se conforman con adquirir vivencias, gadgets y servicios que no necesitarían (-amos) si no tuvieran que rellenar el vacío inmenso que produce una existencia adulterada.

Seguramente mi posición acabe siendo tan útil como la de los que piden el restablecimiento del estatus previo. O lo que es lo mismo: no servirá de nada. Pero al menos no me sentiré desplazado y confundido, y por consiguiente, hastiado, exigiendo la restitución de aquello contra lo que siempre me he enfrentado.

Prefiero, o mejor, necesito, gastar mi discreta energía, y es lo que haré, repitiendo una y mil veces con datos, con documentos, con estadísticas, con muestras y con comparativas, que otro mundo más solidario, más humano, más completo, más cómodo y feliz, es no solo deseable, sino que es materialmente posible. Y que lo único que nos separa de él, somos este nosotr@s artificial.

P.S.

Un apunte para los que quieren recuperar su estado de consumidores en semi-esclavitud.

Los manuales del buen negociador siempre han recomendado enfrentar estas situaciones alejados del objetivo. Por tanto, si lo que quieres es no perder tu paga, exige un aumento de salario. Si lo que quieres es no hacer más horas, exige una reducción de jornada. Si lo que quieres es que no despidan compañeros, exige la incorporación de plantilla. Y todo esto, obviamente, mejor si es por adelantado, documentando su viabilidad, y con medidas que fuercen por necesidad esa negociación entre las partes, si es que esta es previamente inexistente (dícese paralizando indefinidamente la actividad, o incluso añadiendo amenazas y boicot, y yendo a por todas asumiendo que las consecuencias pueden ser graves, y activando preventivamente la solidaridad para contrarrestarlas). Todo lo que no sea así, carece de utilidad, excepto como espectáculo.

P.S.2

Elegía: primera persona del singular del imperfecto de indicativo del verbo elegir.

Elegía:  Composición poética del género lírico, en que se lamenta la muerte de una persona o cualquier otro caso o acontecimiento digno de ser llorado, y la cual en español se escribe generalmente en tercetos o en verso libre. Entre los griegos y latinos, se componía de hexámetros y pentámetros, y admitía también asuntos placenteros.

Recuerde el alma dormida
avive el seso y despierte
contemplando
como se pasa la vida
como se viene la muerte,
tan callando;
cuán presto se va el placer,
cómo, después de acordado,
da dolor;
cómo, a nuestro parecer,
cualquier tiempo pasado,
fue mejor.

Jorge Manrique.

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17 Comentarios

  1. “Creo que mi camino no pasa por recorrer la senda de la reivindicación de lo eliminado, sino por la de la exigencia de lo nunca alcanzado. “

    Pienso que esta frase resume el significado mas importante de tu escrito. Y tienes razón. Parece que lo que teníamos, con ser mucho más de lo que tenemos, no era el paraíso y, es más, parece que aquello nos ha traído esto. Yo también pienso que la lucha debe apuntar hacia la exigencia de lo todavía no alcanzado. También como tú (y como todos) a veces parece que pierdo el Norte y no distingo la senda por donde se debe seguir e incluso si es que vale la pena seguir, sabiendo (o creyendo), que no hay nada que hacer. Que no vamos a conseguir nada con nuestra lucha.

    Pero siempre llega un momento en que mi otro yo (que es mucho más realista que yo) me obliga a pensar de nuevo con frialdad y a poner los pies en el suelo. Y esta vez, otra vez ha vuelto a decirme que, desgraciadamente, es necesario seguir luchando incluso sin tener como perspectiva “lo nunca alcanzado” y ni siquiera “lo que ya teníamos”. Es necesario luchar porque si no lo hacemos estamos estamos condenados a ir hacia atrás. El enemigo es mas poderoso que nunca. El enemigo nunca tiene bastante con lo conseguido. Ellos quieren siempre más. Quieren (y pueden) llegar a esclavizarnos. Y saben que pueden conseguirlo. El contubernio mundial está de su parte. SON ELLOS MISMOS. La “Troika” y los gobiernos están a su servicio. Tienen todos los medios de desinformación, tienen las armas y tienen las leyes. Es muy difícil luchar contra ellos. Pero hemos de hacerlo. Estamos obligados. Es muy triste pero es así.

    Pero mi otro yo me dice que hay algo que no tienen. No tienen las conciencias. Tienen las “no conciencias”, pero las conciencias no. Esas son nuestras y cada vez tenemos mas. Mi yo positivo se enfrenta a mi yo negativo y mi yo, el más realista me dice que nunca desde el franquismo habían habido tantas conciencias en lucha, nunca habíamos tenido tantas posibilidades de informar, nunca hasta la fecha la gente había estado tan harta y a pesar de la peligrosidad del momento, nunca habíamos estado tan cerca de darle un vuelco a la situación. No podemos darle la espalda a este momento. Estamos obligados a enfrentarnos a él. A ellos.

    Ánimo Paco. Adelante, contigo.

  2. QUERIDO PACO: TUS PALABRAS, ME HAN DEJADO, CASI CON LA SEGUNDA ACEPCIÓN, Y ME HE QUEDADO, NO SÉ SI POR EL RESFRIADO, O POR QUE ESTAMOS EN UN MES, QUE A MÍ ME DEPRIME, CÓMO SI ESTUVIESE LEYENDO , LA DE MIGUEL HERNÁNDEZ: COMPAÑERO DEL ALMA, COMPAÑERO. PERO TE COMPRENDO PERFECTAMENTE. NUESTRO PORVENIR, (EL VUESTRO) ME LLENA DE UN PESAR HONDO, Y CASI TRÁGICO. EL 23, FUERON MI HIJO, NUERA Y NIETO, A LA MANIFESTACIÓN, Y NADA MAS VOLVER, ME LLAMÓ, PARA DECIRME, QUE ESTABA ASQUEADO, DE ESCUCHAR A IGNACIO GONZÁLEZ (EL DEL ÁTICO EN MARBELLA) EL SUCESOR QUE NOS DEJÓ AGUIRRE, DECIR, QUE LA MAREA BLANCA, ESTABA ORGANIZADA, EN MEMORIA DEL 23F, Y CARGARSE LA LIBERTAD. ¿HABEIS OÍDO ALGO IGUAL? TRAS DE CORNUDO, APALEADO, CÓMO DECÍA MI PADRE. ¿QUIEN SE LO HA CARGADO TODO? ¿Y QUE LIBERTAD TENEMOS, SI EN CUANTO PROTESTAMOS, ESTAMOS EXPUESTOS A SALIR SIN UN OJO, CON LOS ENERGÚMENOS DE LOS AZULES, SEA DONDE SEA? SON ÉLLOS, LOS SINVERGÜENZAS DEL PP,LOS QUE HAN ACABADO CON TODAS LAS LIBERTADES, Y LOS DERECHOS DE TODOS, QUEREIEWNDO EPATAR AL PSOE, CON SUS CUENTOS, ROBOS Y MENTIRAS, FALSEANDOLO TODO, PARA SU BOLSILLO. SIN PERDER UN ÁPICE, DE SU DINERO, Y SU PODER ADQUISITIVO, MIENTRAS LOS DEMÁS MORIMOS FALTÁNDONOS LO MÁS IMPRESCINDIBLE, CÓMO SERES HUMANOS QUE HAN TRABAJADO CÓMO NEGROS, TODA LA VIDA, Y LOS JOVENES SE MARCHITAN SIN VIDA PROPIA, NI TRABAJO, MIENTRAS ELLOS, SE DAN LA GRAN VIDA DE CACERÍA, O ESQUÍAN CON SU DINERO SACADO DE DONDE PUEDEN, O SEA DE NOSOTROS. ES CIERTO, QUE DAN GANAS DE RETIRARSE A UNA ISLA DESIERTA, Y NO ENTERARSE DE NADA, PERO NO PUEDES HUIR DE TU DESTINO, SI TIENES ALMA, ERES HUMANO, Y TIENES HIJOS, EN ESTE MUNDO, QUE UNA DOCENA DE CANALLAS, SIN ESCRÚPULOS, SE ESTÁN CARGANDO. Y SIN EXPLICACIONES. PERO YO, NUNCA HE PODIDO ESCAPAR DEL MÍO, AUNQUE META LA CABEZA DEBAJO DEL COLCHÓN. Y SÉ, QUE TARDE O TEMPRANO, TENDREMOS QUE PONERNOS SERIOS, MUY SERIOS, Y JUGÁRNOSLO TODO, SI NO QUEREMOS VER A NUESTROS HIJOS, DURMIENDO ENTRE CARTONES, O BUSCANDO COMIDA EN LOS CONTENEDORES. A VER, SI NOS ENTERAMOS, PORQUÉ EL PP, HA TENIDO TRABAJANDO EN GÉNOVA, A BÁRCENAS, CON TODAS LAS COMODIDADES, COCHE, DESPACHO Y SECRETARIA, PORQUÉ NO HA EXPLICADO TODO VOLUNTARIAMENTE ANTES DE IRSE A VANCOUVER, Y QUE NEGOCIOS LE HAN PROPORCIONADO, ESA MILLONADA QUE TIENE REPARTIDA, Y CON TANTOM DINERO, NO SE HA IDO A UN DESPACHO PROPIO, YA QUE SE LO PUEDE PERMITIR. Y EL PP, PORQUE LE PAGA, TODAS ESAS FACILIDADES, SI SABE QUE NO LO NECESITA, Y A NOSOTROS, NOS LO QUITA TODO. ESO ME PONE FRENÉTICA. A VER QUE NOS TRAE MARZO. ABRAZOS.

    • Hola amiga. No me extraña que tu hijo opine así, tiene toda la razón. Pero esto no es una lucha individual, ni puede serlo inmediata. Necesitamos sumar conciencias, y conciencias formadas. Y quizá un día no haga falta hacer nada, porque no será necesario.

      A ver qué nos trae marzo. Un abrazote.

    • Claro que es posible. No hay nada más evidente que eso. Y que no lo veamos es la razón que produce la mayor desesperanza.

      Por eso tendremos que seguir insistiendo. Y sí: “estar ahí”.

      Un abrazo.

  3. Gustavo Giménez, hola
    La formación e historia de los Estados Unidos de América mostró el conflicto entre capital y casta política, un conflicto que se da en otras latitudes. Los profesionales de la carrera política se encuentran con las presiones de las fuerzas económicas en un sentido u otro para apoyarlos o neutralizarlos según lo que les convenga.
    Básicamente es cierto el concepto de que las leyes de la economía o del mercado están por encima de las gestiones políticas y también de las leyes. Eso obliga a no meter dentro del mismo saco los distintos poderes. La forma mejor expresada de la fuerza mayor actual de los acontecimientos es el de dictadura de los mercados y dictadura financiera (que forma parte de aquellos sin ser exactamente la misma cosa).
    Los partidos que se reclaman representativos de la realidad lo son también y obviamente de su parte dinamizadora que consideran clave: los lobbies (el principal de Unió lo ha reconocido recientemente sin ambigüedades).
    Saludos cordiales,

    • Hola Walquiria.De eso se trata precisamente, de poner a esos poderes bajo leyes, que no haya nadie por encima de la ley, y eso es lo que hizo Franklin D. Roosevelt al instaurar la Glass Steagal, y con la comisión Pecora puso orden y enfocó la actividad bancaria hacia proyectos de economía física, real, dejando que los mercados financieros se lamieran sus propias pulgas. Volvió a sus principios constitucionales, a su carta de fundación. No asistió a la reunión convocada por la Citi y convocó Brenton Wood. Toda ésta regulación ha durado con más o menos fuerza, pues la fueron debilitando a medida que les fué posible, hasta que ya le dan el tiro de gracia en los 90. Y podemos apreciar los resultados.
      No hay otra; Glass Steagall, estados soberanos con bancos nacionales y tipos de cambio que favorezcan el desarrollo de la economía física, proyectos de cooperación a nivel internacional enfocados a la obtención del máximo aumento de la riqueza per cápita y por Km2 enfocando la guerra a la lucha internacional contra los desiertos, uso racional del agua de forma que a una cantidad de agua le extrigamos el máximo de sus posibilidades, sistema de defensa estratégica de la tierra a nivel por supuesto internacional y estudio de nuestra galaxia. La colisión de uno de esos meteoritos de los que nada sabemos simplemente acabaría con la especie humana.
      Pero hay que sacar a la educación de las garras del pensamiento único. Y a la investigación de los intereses privados.

  4. El compromiso con la propia conciencia.W.Sumionda
    El compromiso personal tiene dos áreas de aplicación: la primera es con uno mismo (ser consecuente con lo que se cree y con la vida que se elige) y la segunda, cumplir la palabra dada con los demás. Uno mismo puede dar más cuenta de sí y responsabilizarse de lo que es y hace, que de la gente difusa en general o de la sociedad en su conjunto.(“Los demás” es un parámetro demasiado inconexo y complejo como para saber exactamente lo que significa).
    La militancia comprometida es una variedad del compromiso intrínseco que cada cual establezca con sus credos y con su conciencia. Adopta expresiones de compromisos organizativos con grupos, campañas o empresas innovadoras pero el compromiso no empieza con las relaciones sino con la decisión de tenerlas. .
    Esa militancia comprometida puede llevar a distintas participaciones con una gran causa por la justicia social. La militancia es algo personal e intransferible y no necesariamente organizada ni compartida siempre colectivamente.
    Las relaciones de compromiso con los demás varían en función de la fluctuación de ese mismo parámetro y las distintas instancias que pretenden representarlos: reuniones o grupos que planifican acciones.
    La conciencia militante es antes que nada un compromiso de uno consigo mismo. El aliado inmediato es la propia y personal energía intelectual y física, los otros humanos van siendo aliados de temporalidades más o menos largas pero finalmente finitos. Tú vas a estar contigo toda la vida, tú con otro (compañero, camarada, partner,…) vas a tener una relación provisional por larga que sea.
    La palabra dada más importante es cumplir con el propio proyecto y ajustarse a él por duras que sean las situaciones. A eso hay que añadir cumplir con la palabra dada a otro.
    Todos los comportamientos humanos son divisibles en dos grandes grupos: el de quienes cumplen lo que se plantean, deciden y dicen (sea dejar de fumar para tal fecha o entregar un artículo para tal otra o ir a hacer tal o cual gestión o acudir a tal o cual cita) y el de quienes no cumplen lo que han dado la palabra en hacer.
    Siempre se tuvo constancia de esta división: se distinguían los individuos por aquellos que tenían palabra de quienes no la tenían, por aquellos con quienes se podía hablar y con quienes no se podía hacer eso.
    En esa unidad básica del compromiso descansa prácticamente todo lo que caracteriza una época social, una organización, una empresa de lucha o toda la biografía de una persona.
    La palabra ante el otro concreto pasa por habértela dado a ti misma. El autentico compromiso es con la conciencia y a partir de aquí con los deberes y haceres que se deriven.
    La discusión del por qué de una militancia social para la sociedad o para el mundo es antiquísima. Más allá de los razonamientos políticos y las alarmas coyunturalistas para cambiar de realidad inmediata por razones supervivenciales es bastante reconocido que no es el altruismo, la solidaridad o el humanismo o la empatía por ponerse en el lugar de los demás. No es una discusión cerrada.
    Esas grandes instancias conceptuales: filantropía como amor a la humanidad, solidaridad como ayuda a quien la necesita, revolución para inaugurar una nueva era o ayuda sistemática desinteresada al otro vienen a satisfacer la necesidad egoica e intrínseca a la persona compromisoria de ser ella misma y no vivir como un alienado de las mentiras del sistema. Si eso es así, objetivamente el misántropo puede ser tan o incluso mas revolucionario que el filántropo cuando hace de su actitud de rechazo al mundo el germen de una autenticidad que el filántropo no se atreve a hacer contando con un prototipo de ser humano que existe en la cabeza y con el que perdona o excusa al ser humano real de carne y hueso.
    La conciencia social es la suma de procesos individuados de conciencias particulares. La ausencia de conciencia propia no la sustituye ningún movimiento por energético que sea. Esa conciencia se transforma en militancia cuando no se renuncia de la defensa de las verdades que contiene y se actúa en consecuencia con ello.
    Vivir toda un vida militante o con ese compromiso intrínseco con una lucha no dispuesta a claudicar significa vivir en contradicción no con el sistema dominante en general tan solo, sino sobre todo con la sociedad cercana en particular. La conciencia revolucionaria es sumamente conflictiva ya que empuja al enfrentamiento con los comportamientos que consolidan el orden de las cosas tal como está en lugar de pelear contra su injusticia. Eso al principio ocasiona un sentimiento desvergüenza ajena pero al final erosiona el propio carácter y agria las relaciones con los demás.
    Es interesante observa r que lo que junta a las militancias colectivas organizadas en decisiones de revolución más o menos explícitos son proyectos limitados a la política y a la economía, postergando la noción del ser humano resoluto para un después sine die. De ese modo las mismas militancias se evitan la dura tarea de revisarse sus conductas individuales autojustificándolas. Eso explicará que dentro del partidismo se vienen reproduciendo las actitudes mas penosas de los sistemas sociales clasistas y dentro de nuevas organizaciones extrapartidistas (que hace décadas ya tuvieron por precedente la llamada nueva izquierda revolucionaria de entonces) se reproduzcan a si mismo comportamientos internos cuando menos poco fiables de que puedan ser la base que engendre futuros de esplendor.
    En el compromiso militante cada una de nosotras ha de decidir hasta donde llevar su militancia, con quien y para qué. Hay muchas formas de cooperar en un proceso histórico de renovación y ningún dictado puede imponer una como dominante.
    Dado que tomar las calles no es lo único ni lo más garantista; la contribución sistemática al análisis, la aportación de razonamientos, el periodismo de investigación, el propagandismo son sumamente cruciales para la extensión de la conciencia general que deje por resultado que cada persona sea un fortín inviolable en sus derechos y un feudo ético insobornable.
    En ultima instancia una llega a la lucha por el mundo porque empezó luchando por y para sí como persona.¿que importa la calificación de esa actitud como egoísta? En todo caso es un egoísmo que lleva a proclamar el contraindividualismo para hacer entre mucho lo que no se consigue hacer entre pocos o individualmente. Lo que pasa en las luchas colectivas es que el muchos, las multitudes, no reemplazará nunca el compromiso de cada cual con sus débitos éticos y la necesidad de su coherencia vital. Lo que nos debe importar los unos de los otros es saber hasta donde y para qué podemos contar con los compromisos dados y hasta donde cada persona llevará su conciencia más allá de si misma.
    En las militancias organizadas, como en otras expresiones colectivas, hay sumas contradictorias no exentas de personalismos y rivalidades, tampoco faltan desidias socializadas por las que se expresan déficits paralizantes que se repiten de reunión en reunión y de año en año sin salir de ellos. El sentimiento de progreso a menudo es más subjetivista que avalado por resultados. El mejor baremo para saber lo que queda de cada época sea a escala personal o colectiva, es las unidades de conciencia ganadas. La contabilidad de las acciones por si misma no demuestra el avance de la conciencia si no indican la incorporación de contenidos más avanzados. Lo mismo se puede decir con la contabilidad de todos los demás actos (artículos, ediciones periodísticas, manifiestos y proclamas firmadas y/o pactos)

    Estamos viviendo en un complejo universo verbal (desde la mani que verbaliza consignas estruendosas a los comentarios encadenados en nuestros debates) en el que vamos venciendo los discursos de la amenaza y las infraconciencias del miedo con propuestas y pronósticos de un futuro de fraternidad, por ahora tan teórico como siempre y no garantizados aún por ninguna fuerza que los vaya a establecer. Razón de más para que el referente de esa fuerza sea el faro de cada conciencia individual inexpugnable que siga resistiendo.

    • Muy interesante. Y de todo ello, me quedo con esto:

      “La discusión del por qué de una militancia social para la sociedad o para el mundo es antiquísima. Más allá de los razonamientos políticos y las alarmas coyunturalistas para cambiar de realidad inmediata por razones supervivenciales es bastante reconocido que no es el altruismo, la solidaridad o el humanismo o la empatía por ponerse en el lugar de los demás. No es una discusión cerrada.
      Esas grandes instancias conceptuales: filantropía como amor a la humanidad, solidaridad como ayuda a quien la necesita, revolución para inaugurar una nueva era o ayuda sistemática desinteresada al otro vienen a satisfacer la necesidad egoica e intrínseca a la persona compromisoria de ser ella misma y no vivir como un alienado de las mentiras del sistema. Si eso es así, objetivamente el misántropo puede ser tan o incluso mas revolucionario que el filántropo cuando hace de su actitud de rechazo al mundo el germen de una autenticidad que el filántropo no se atreve a hacer contando con un prototipo de ser humano que existe en la cabeza y con el que perdona o excusa al ser humano real de carne y hueso.”

      Creo que precisamente por todo lo que implica, no puede estar expuesto de forma más sencilla, ni puede ser más certero. De enmarcar.

      Gracias.

    • Yo me quedo con la esencia contenida en estos párrafos, porque es lo que más se parece a lo que vivimos:

      “Dado que tomar las calles no es lo único ni lo más garantista; la contribución sistemática al análisis, la aportación de razonamientos, el periodismo de investigación, el propagandismo son sumamente cruciales para la extensión de la conciencia general que deje por resultado que cada persona sea un fortín inviolable en sus derechos y un feudo ético insobornable.

      En ultima instancia una llega a la lucha por el mundo porque empezó luchando por y para sí como persona.¿que importa la calificación de esa actitud como egoísta? En todo caso es un egoísmo que lleva a proclamar el contraindividualismo para hacer entre mucho lo que no se consigue hacer entre pocos o individualmente. Lo que pasa en las luchas colectivas es que el muchos, las multitudes, no reemplazará nunca el compromiso de cada cual con sus débitos éticos y la necesidad de su coherencia vital. Lo que nos debe importar los unos de los otros es saber hasta donde y para qué podemos contar con los compromisos dados y hasta donde cada persona llevará su conciencia más allá de si misma.

      En las militancias organizadas, como en otras expresiones colectivas, hay sumas contradictorias no exentas de personalismos y rivalidades, tampoco faltan desidias socializadas por las que se expresan déficits paralizantes que se repiten de reunión en reunión y de año en año sin salir de ellos. El sentimiento de progreso a menudo es más subjetivista que avalado por resultados. El mejor baremo para saber lo que queda de cada época sea a escala personal o colectiva, es las unidades de conciencia ganadas. La contabilidad de las acciones por si misma no demuestra el avance de la conciencia si no indican la incorporación de contenidos más avanzados. Lo mismo se puede decir con la contabilidad de todos los demás actos (artículos, ediciones periodísticas, manifiestos y proclamas firmadas y/o pactos).”

      Por eso, sin un compromiso personal para con una misma e individual para con lo social y político no se podrá hacer nada. Y no todxs tenemos o estamos en condiciones de hacerlo y/o no tenemos la capacidad de desarrollarlo, aunque pensemos y queramos hacerlo. Si la mente humana es compleja, las circunstancias que vivimos y que debemos afrontar en el día a día se suman y entorpecen, aún más, un desarrollo solidario, efectivo y real de nuestras acciones. Está claro, seguiré con la información (aunque sea por ahora).

      Salud2

    • Pues yo también te doy las gracias por la reflexión; despues de mi desánimo tras el 23, y del artículo de Paco con el que me siento identificado, otro en el que me ilumine mis ánimos me viene estupendo…

  5. En una de sus últimas entradas, José Manuel Novoa habla de un plan B para enfrentar el problema de las hipotecas, http://ataquealpoder.wordpress.com/2013/02/15/hipotecados-en-apuros/,a mi entender con bastante inteligencia, y lo basa en la política emprendida en una situación similar de desastre, provocado por los mismos entes,que la que hoy vivimos, por Franklin D. Roosevelt cuando decidió proteger a las familias en lugar de a los bancos que habían provocado la situación. Lo acompañó con Glass Steagall, un sistema de crédito al estilo del concebido por Hamilton y proyectos de economía física que aumentaran la densidad per cápita y por kilómetro cuadrado de riqueza real, de la que contribuye a hacernos a todos mejorar el nivel de vida.
    Soñaba éste buen hombre con reverdecer el desierto del Sahara y así se lo ví contar a su hijo en un documental que ví ya no recuerdo dónde, aunque seguramente sería en la “videoteca alternativa” del amigo Manolox. En fin, otro concepto del ser humano y del mundo en que éste merece y puede vivir.
    Y no escucho salvo discretísimas excepciones hablar de éste período del que tantas cosas podríamos aprender a mi entender.
    Un fuerte abrazo a todos.

  6. Ánimo Paco, ni un paso atrás….ni para coger impulso. Es cierto que dadas las circunstancias actuales el embotamiento mental es agotador y a veces apetece desaparecer para no ver ni oír tanta mugre, injusticia, mentira… a tanto sinvergüenza aupado al poder, tanto canalla apalancado… En fin esta etapa se está encargando de airear lo que ya sabíamos pero que andaba más o menos debajo de tanta alfombra y tapiz de los que se creen merecer sin tener la mínima ética ni moral.

    No podemos permitirnos el cansancio, no podemos dejar de gritar nuestra rabia, no merecen nuestro silencio…yo no me pienso rendir. Hoy mismo las calles de Málaga nos han oído en manifestación mostrando ese sentimiento de indignación que tantos llevamos dentro. No, nos callarán!!!!

  7. Amigo, cómo te entiendo! Pero ni se qué decirte… cuántas veces nos inunda el desánimo por una u otras razones, cuestiones o adversidades… y por “eso” que entiendo (aunque me equivoque) se que seguirás en tus empeños, que son los de mucha más gente, aunque se note menos, o no se note.

    Un abrazo grande, amigo Paco.

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