"Las elecciones son una farsa y Europa una ratonera: tenemos que salirnos del euro"

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Iván Gil | El Confidencial | 01/03/2013

Entrevista a Martín Seco, Exsecretario de Hacienda

“Los poderes económicos han convertido la Europa del euro en un engendro que nada tiene que ver con la idea romántica bajo la que se comenzó a construir”. Las palabras del exsecretario general de Hacienda Juan Francisco Martín Seco, que acaba de publicar Contra el euro. Historia de una ratonera, resuenan a rabia y desesperanza. Rabia porque lleva más de dos décadas alertando sobre la “inevitable” crisis del euro, pese a haber sufrido las consecuencias de no alinearse ideológicamente con el establishment político-económico, como asegura a El Confidencial. Y, sobre todo, desesperanza porque “quienes nos metieron en esta senda no diseñaron un sistema de vuelta atrás si las cosas salían mal, por lo que estamos en una ratonera en la que la ruptura del euro tendrá un alto coste”.

Para Martín Seco la crisis que asola Europa no es un bache pasajero que podamos superar a corto o medio plazo con más recortes en el Estado de bienestar. Más bien, es la crónica de una muerte anunciada (entre otros por él mismo) frente a la que no existen más alternativas que provocar una detonación controlada. Una salida dolorosa, pero imprescindible, para recuperar cuanto antes la senda del crecimiento. “Lo más sensato, pero que pocos Gobiernos se atreverán a hacer, sería intentar deshacer lo andado con el mínimo coste posible. En términos económicos, los daños de romper el euro y la Eurozona serán muy grandes, pero la permanencia sólo empeorará más las cosas”, advierte el economista.

Sea o no controlado el desmantelamiento de la Eurozona, para Martín Seco no hay duda de que “la unión monetaria no tiene visos de prolongarse en el tiempo”. Un periodo de sufrimiento inútil, pues cuando se rompa de forma natural “habremos pagado un coste mucho mayor y tendremos una economía más empobrecida”. Como ejemplo pone a Grecia. “Ahora vive una situación dramática. Si hace cinco años, cuando comenzó la crisis, se hubiese apeado del euro lo habríapasado igual de mal. Sin embargo, en estos momentos ya estaría comenzando a ver la luz”.

Una unión construida bajo el principio de la desunión

El ‘juego sucio’ de los actores económicos y la multiplicidad de factores que según Martín Seco influyen en la evolución de la crisis europea lo echan para atrás a la hora de ponerle fecha al crac europeo. “Antes o después, la Unión Económica se romperá porque, tal y como está concebida, las diferencias entre países son cada vez mayores. Cada uno paga unos tipos de interés distintos, la fiscalidad es diferente, no existen unos presupuestos conjuntos (los últimos se reducen al 1% del PIB europeo) y las economías son muy divergentes”, por enumerar sólo algunas de las contradicciones citadas por el profesor. Aunque parezca una paradoja, se trata de una unión “construida conscientemente desde la diferencia, lo que provoca fuertes desequilibrios entre los países miembros”.

Un problema que las economías más beneficiadas por este sistema, principalmente la alemana, no están dispuestas a corregir. Pero aunque quisiesen, probablemente no podrían porque, según lo define Martín Seco, se ha seguido un “procedimiento de gradualismo asimétrico” que va en contra de la verdadera armonización fiscal. Un “engendro”, como en repetidas ocasiones llama este economista a la Eurozona, que comenzó a gestarse hace más de dos décadas con la firma del Tratado de Maastricht. “Desde ese momento se comenzó a correr a todo trapo y de una forma cada vez menos armonizada. Yo comprendo que Alemania no esté dispuesta a trasferir fondos, pero entonces no podemos hablar de una unión monetaria”, añade.

Una trampa para las economías más débiles, o una “ratonera” según el símil que se utiliza en el título del libro. Es por ello que Martín Seco, como ya dijo por aquel entonces, vuelve a repetir: “Los países del sur nunca deberían haber firmado el Tratado de Maastricht”. Ahora, los acontecimientos refuerzan sus tesis. No en vano, en su ensayo Contra el euro recupera una buena cantidad de los artículos y análisis que publicó a lo largo de los últimos años. Pese a su anticipación, reconoce que ciertas cuestiones han superado sus peores presagios. La “total falta de democracia” en las instituciones europeas es una de ellas.

La pérdida del control político de los Gobiernos

“Los Gobiernos han perdido toda capacidad de intervención política. Las elecciones nacionales son como una farsa, da igual a quien votes por quien va a mandar será Draghi [actual presidente del Banco Central Europeo]. La voluntad de los pueblos ya no importa, las órdenes las dan Berlín o Bruselas, y la democracia se nos escurre cada vez más de las manos”, lamenta el exsecretario general de Hacienda.

La otra contradicción sobre la que se asientan los pilares de la UE, según Martín Seco, es que “tampoco existe unión política”, una realidad que acaba provocando que “los países fuertes sean los que controlan a los débiles”. Para el economista se trata de una nueva forma de “colonialismo, casi de ocupación o, si quieres, de intervención, como se le llama ahora”.

Algunos de los ejemplos más extremos de este juego antidemocrático que cita son las consultas de la Constitución Europea: “Como venció la opción del ‘no’ en varios países, se repitieron y finalmente se volcaron sus artículos en un Tratado (de Lisboa) para no tener que ser refrendado en las urnas”. Asimismo, otra de las formas modernas de “huir del control de la ciudadanía” consiste, según describe Martín Seco, en “presionar a los Estados para que creen organismos bajo el apelativo de independientes. Es decir, instituciones que no respondan a nadie más allá que el BCE y blindadas a la presión social”.

Fuente:  http://www.elconfidencial.com/alma-corazon-vida/2013/03/01/las-elecciones-son-una-farsa-y-europa-una-ratonera-tenemos-que-salirnos-del-euro-115848/

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8 Comentarios

  1. Cada cuatro o cinco semanas recibo un catálogo de libros de una editorial alemana (viví en Baviera 15 años), la cantidad de libros que aparecen en relación al ocaso del euro es inmensa…
    Hace un par de meses mi hijo y mi nuera (alemanes) se querían comprar un apartamento, hablaron con un pariente de mi nuera de profesión economista. Decidieron no comprar ya que la reflexión del familiar fue que este año y el año próximo será muy malo para la economía germana y si uno de los dos o los dos se quedan sin trabajo, sería muy complicado para ellos.

  2. Esta claro que Alemania no podría exportar de forma competitiva si no fuera miembro del €uro, si así fuera automáticamente iba a subir un 40% el precio del marco, precio que dentro del la zona €uro se devalúa gracias a la pobreza de la mayoría de los países dentro del €uro.
    Yo creo que el problema se puede plantear de otra forma, porque salir del €uro si se puede hacer salir de el a los países que se están aprovechando de ello e imponiendo sus políticas que más les benefician.
    No sería mejor sacar del €uro ha esos países y crear un mercado común sin las desigualdades que están hechas a conciencia para el beneficio de unos pocos. Fuera del Euro Alemania, fuera del €uro Francia, fuera del €uro el Banco Centrar Europeo, porque realmente no es un Banco Central Europeo, y la influencia de EEUU y la de Gran Bretaña, que está pero no está.
    Yo creo que esa es la solución, tirar a esos países que más allá del interés común, su presencia y autoridad lo que nos está proporcionando es pobreza, sacrificio y dominio, solo hay que ver quienes ocupan los puestos clave de la ¿Unión? y para que los utilizan.
    Y de paso una mayor relación con los países sudamericanos, que por culpa de la influencia ejercida por Inglaterra y EEUU, impiden una mejor y mayor relación con ellos. Lo repito fuera del €uro los países que están por su beneficio particular. Recordar que fueron Alemania y Francia las que concedieron la gran cantidad de dinero en forma de créditos, en una jugada que fue una puñalada trapera, calentando a sabiendas las economías para producir una burbuja, que una vez pinchada nos han hecho devolver como si de mafia se tratara, sin miramientos ni humanidad y con unos plazos que han obligado a los torpes dirigentes, bajo la amenaza de cortar el crédito necesario para la marcha de la sociedad, a adoptar ¡Cambios en la constitución!, seguidas de ¡medidas austeridad!. La ignorancia y la corrupción de los políticos, los han cegado y les han echo caer en una trampa a medida para dejar que nos saqueen las riquezas de todos, como un gran atraco del que no han sabido defender a toda la ciudadanía, para que encima vayan de patriotas.
    Lo dicho que se vaya ellos!.

    Un saludo a todos.

  3. Si a un/a criminal , el típico asesino a mano armada, no se le exige que le haga el boca a boca a su fiambre y lo resucite, sino que se le intercepta en cuanto es posible, se le juzga y se le recluye ¿por qué al estafador congénito del sistema capitalista, al evasor fiscal, al que ha cobrado legalmente sueldos millonarios, al que se ha fugado, al que ha declarado falsas cuentas para conseguir lock outs de empresa, se le exige que vuelva y repare los daños ocasionados? Tendría más lógica ponerse ante un pedrusco de cien toneladas y recitar un mantra o un abracadabra para que se abriera el túnel a los supuestos tesoros que esperar a que los defraudadores experimenten una especie de iluminación santa y devuelvan lo que han quitado a la sociedad. La argumentación ética no tiene suficiente ética y tampoco la legal que ha dejado y continua teniendo multitud de vacíos que permiten las malas praxis de los usos del dinero y de los créditos. (incluso ahora a 5 años de crisis sufrida, contada y hablada día a día como tema insistente, los bancos ofrecen créditos a 10 y 11% para volver a esclavizar a la población y a nuevas tandas de deudores, detalle de marketing este que demuestra la nula solvencia del estado en hacer intervencionismos globales más racionalmente planificados).
    El slogan de que quienes nos han metido en la crisis la paguen o nos saquen de ella, suena y resuena muy bien en un meeting electoral pero no se concreta ni concretará en un programa de persecución contra los malhechores. El capital desaparece. Todo lo que cuenta como pérdidas (los miles de millones de euros) se han ido y repartido entre bolsillos particulares. Para quien no entienda que los oportunistas y tal vez los mas inteligentes numerólogos jugando a ganar dinero se forren y no suelten prenda y se vayan a Barbados a pasar la jubilación desconectando toda información de lo que le sucediera a su país dejado en el pantano de la miseria, que se haga la siguiente pregunta.
    Pegunta personalizada: en un plis plas te toca la suerte y tu número seleccionado queda premiado con algunos miles de millones de euros. ¿Qué haces? Opción A: Lo devuelves a la sociedad repartiéndolo en su tejido asociativo Opción B. Te pegas la vida padre porque has vivido una vida de privaciones y ya es hora de resarcirte: te compras mansiones y organizas un plan de viajes por todo el mundo. Opción C. Lo quemas porque no eres un idólatra del dinero Opción D. No se lo cuentas a nadie y desapareces con el botín siendo el nuevo rico de la opción antedicha, la B. Opción E. No aceptas el premio y les dices a los de la lotería que eres un tipo íntegro y no te dejas comprar ni modificar la vida por unos cantos cromos impresos aunque pesen un par de toneladas. Opción F. Lo dedicas a hacer el gran proyecto de tu vida: organizar una cooperativa de convivencia y vida éticas para reinventar el humanismo y proponer una nueva persona humana al resto de la especie Opción G.Te suicidas por no poder resolver las contradicciones que te supone ese repentino cambio de estatus y por no poder elegir entre las opciones anteriores.
    Lo más probable es que optaras por B o por D que para el caso es la misma y desestimaras la otra aunque para sacarle brillo al betún de tu conciencia jugaras simbólicamente a las otras opciones, menos la G, la de autoliquidarte. Los argumentos ajenos a favor del derecho colectivo a tu fortuna te quedarían lejos o te resbalarían. Los recursos psicológicos para mantener una tangencialidad con el mundo son infinitos y los que hay para autojustificarse con el propio comportamiento también.
    De contestar que lo dedicarías a las opciones de reparación o restauración social, los interrogantes y las exclamaciones no pararían de sonar en el panel sabelotodo, porque de ser así ¿Cómo es que todas las inversiones de las personalidades multimillonarias en los campos de solidaridad apenas si consiguen algo más que desgravar a Hacienda?
    Es completamente distinto exigirle a quien tiene que entregue o devuelva l oque tiene a la sociedad a pasar por la tesitura de tenerlo que hacer porque ese dinero efectivamente se tiene. No basta con ser un defraudador ex profeso para ser cualificado como deudor. El tipo afortunado premiado con la suerte también es un deudor social sin haber cometido ningún fraude y quien factura sus horas de trabajo a precios astronómicos, también, eso incluye al área del glamour y de la farándula y a la élite deportiva cuyos sueldazos son un insulto social siendo a la vez los iconos mas populares de la heroicidad nacional.
    No, definitivamente, pensar que quien tiene dinero lo va a devolver es bastante ilusorio. Ahora que se ha puesto de moda criticar el sistema llevando pedrería enjoyada en el gaznate o atrezos de gasas supercaras, la veda para todos los discursos está abierta. La ilusión de que el ladrón volverá y reintegrará el dinero mangado en un acto de contrición remite a una perspectiva bastante improbable, y, aunque lo hiciera, recuperar todo lo que desencadenara de estropicio social sería irreversible.

    • Estimada Walkiria SUMIONDA, Refiriéndome a tu comentario de que haría si me encontrara a mi disposición una importante cantidad de dinero, cosa muy improbable, porque desde hace más de 50 años no tiento de ninguna de sus variadas formas a la suerte, tú presentas una serie de opciones para de alguna manera administrar o dar salida a ese dinero. Hay una opción (quizá pude ser la F) que seria la manera de reintegrar a la sociedad esos bienes de una manera lo más justa y equitativa posible. En cuanto a otras opciones de viajes, mansiones, darse la buena vida etc. quizá porque hace mucho tiempo que me plantee el “ser o tener” creo que el ser humano si consigue inhibirse de valores que nos han inculcado, el dinero a partir de cierta cantidad, pierde valor de una manera inversamente proporcional a su cuantía. Creo que esto es una de las cosas más importantes a tener en cuenta en la actual sociedad y cultura y un libro que creo que puede ser muy útil para aprender esto, seria “El Principito de Antoine de Saint-Exupéry” con la ventaje que la redacción de su texto, esta a la altura de cualquiera.Saludos.

  4. La expresión “dictadura de la moneda única” no resulta muy afortunada. En el mundo sigue habiendo multitud de monedas y el hecho de que haya una fundamental para el intercambio en la zona euro no está reñido con los intercambios de divisas. Por otra parte cada país que elige una moneda al tener esa y solo esa para sus transacciones mercantiles también es una. Por muchas monedas que haya y dinero emitido de distintos tipos y asignaciones de valor en los distintos países los intercambios internacionales llevan a establecer inter equivalencias los unos con los otros. Cuando un país emite dinero que es solo papel impreso y que no representa ningún valor real es rechazado por el intercambio de divisas (eso ha pasado en distintos momentos, pero recuerdo y lo viví con los dínares argelinos cuando el país no aceptaba la importación de su propio dinero del extranjero ni el extranjero aceptaba canjearlo por otras divisas). No se sabe cuanto dinero en circulación no tiene es representativo de valor pero se le sigue concediendo. Hay dos clases de este dinero infundado, una parte del leal emitido por los estos sin corresponder a la riqueza real y el otro, el emitido por procedimientos fraudulentos por los falsificadores. Curiosamente ambos (el estado y las mafias) concuerdan en ese punto de concomitancia de burlar al mercado cargándolo de cromatismo impreso (sumamente interesante para el coleccionismo y la numismática).
    Para reconocer el valor del dinero (sea el tipo de moneda que sea y se llame como se llame) se tiene que referir a valor real (tiempo de trabajo, riesgos previos de inversión, implicaciones infraestructurales) y cotejarlo con los precios de las mercancías. Una salida del euro y el mantenimiento de su paridad con la antigua peseta, el dracma o el escudo no seria ninguna garantía de valor si esas cantidades no se refirieran a los precios de reales de mercado. Eso no lo propia establecer el estado si no que sería el mismo mercado el que lo iría estableciendo después de un periodo de tiempo de puesta a prueba de la nueva moneda.
    Las voces por salirse de la zona euro se repiten con insistencia y los augurios de la debacle que eso supondría también. En el panorama internacional, la debilidad del euro y su hipotética supresión para restablecer las antiguas monedas estatales ¿a quien favorecerían más? Probablemente al dólar estadounidense. ¿Qué intereses hay detrás de esta insistencia en salirse de la zona euro? ¿Es que alguien ha calculado cómo repercutiría al país que lo hiciera en sus transacciones internacionales que los otros que siguieran dentro de la eurozona? Lo que molesta y nos molesta de la zona euro no es tanto el hecho de la moneda única como de quien ejerce mayor control sobre esa moneda.
    A escala estatal, una moneda nacional puede ser devaluada y de esa manera incrementar su volumen de transacciones que el extranjero a costa de reducir un poder adquisitivo individual de otras transacciones particulares que se quien hacer. ¿Alguien ha calculado –y acaso se puede calcular- como se traduciría la reconversión de euros a las antiguas moneda nacional? La sola idea para hacerla simultáneamente en dos o más países de la UE es impensable y el caos de sus consecuencias incalculable.
    Las prevenciones del exsecretario de Hacienda, Juan Francisco Martín Seco acerca de la encerrona que suponía entrar en la zona euro, podían estar en lo cierto, pero a más de una década de eso la vuelta atrás se hará complicada, tanto que la coexistencia de dos monedas como tercera vía sería mas factible.
    Cuando todo el mundo celebraba el abandono de sus antiguas monedas estatales a favor del euro ya previnimos que esa adopción encareció enormemente los productos. Fue el efecto inmediato y paralelo a todos los países. Ningún estado por separado ni la directiva europea decidieron ese incremento. Fue el mercado, es decir todo aquel que tenia algo que vender que incremento unilateralmente los precios creando un efecto dominó de mimetismo. En pocos años el nivel de vida pasó a costar el doble de lo que costaba con las monedas anteriores. No se puede demostrar que eso fuera un efecto directo de la moneda única sino de la psicología de sus usuarios muy dispuestos a ganar más con los mismos costes de partida de sus trabajos o del pago de sus mercancías. Pronto ese mimetismo generalizado se volvió en contra de quienes habían elevado sus precios para tener que pagar los de los otros que también los elevaron. También sucedió con el precio de la fuerza de trabajo que es una de las mercancías más relevantes. Apenas han pasado 10 años y el coste del euro parece superior a sus ventajas de no pasar por las conversiones de divisas a cada frontera cruzada.
    De lo que sí se puede hablar es de la dictadura del mercado y de la dictadura del dinero, por ser el icono más deificado o idolatrado, pero esto más que ser un consecuencia del sistema financiero lo es de una cultura de una mentalidad especulativa de proporciones pandémicas.
    Para quien no tiene euros salvo las calderillas de bolsillo o las cantidades de gasto mensual salir de la zona euro no le supone demasiada angustia, para quien sí tiene dinero en metálico la perspectiva de hacerlo es sumamente insegurizante. No es extraño que quienes se sienten más inseguros con esa moneda empiecen a comprar oro o inviertan en arte o compren otras divisas más fuertes. Lo que está pasando con el euro es lo que pasa con todas las monedas impugnadas por el sistema mismo, pero por el momento el euro no ha perdido ni su capacidad de conversión a otras monedas ni su poder de compra.
    La idea de que países como Grecia después de 5 años de volver a la antigua moneda no habrían evitado su sufrimiento, pero que ya estarían superándolo no responde tanto a un análisis como a una consulta en una oficina de profetismo con cortinas de terciopelo escarlata.
    Despejar el valor de conversión del euro a la vuelta a la antigua moneda no es una simple X de una ecuación elemental. Y de suceder eso los problemas de la falta de empleo seguirán siendo los mismos con una moneda o con otra ya que es toda la economía en su conjunto la que está en crisis y que obliga replantearla no priorizando el empleo a cualquier costa sino la necesidad real al empleo.

  5. PALOS DE CIEGO

    Por más que voces acreditadas advirtiesen con la anticipación debida del inconveniente que representaba basar las medidas de reactivación económica en un formato de austeridad a ultranzas sin acompañamiento de políticas de crecimiento, el gobierno del PP, tomó partida por la irreflexión desoyendo la opinión de fuentes expertas, y a través de un pucherazo poselectoral decidió hacer justamente lo contrario de lo que había comprometido con sus votantes, apostando por embarcarse en la temeridad sin sopesar las consecuencias inducidas.

    Para mayor concreción, se ha de decir que los miembros del grupo político conservador una vez consolidados como Ejecutivo, omitieron el mandato de las urnas optando por someterse unilateralmente al dictado de la a troika, para acatar como correctas las medidas y reformas económicas impuestas por los miembros de ese club, (BCE, FMI y la CE); cuya contrapartida a su adscripción, al parecer haría obrar el milagro de sanear nuestras cuentas e impulsar el ritmo del crecimiento.
    Craso error, pues el correr del tiempo puso de manifiesto que aquella anexión, mas que aportar las presumibles ventajas hizo que cayésemos en una espiral de recesión; extremo que no solo causó la suspensión en nuestra recuperación económica sino que para mayor contrariedad vino a delatar que estábamos avanzando marcha atrás.

    En esta dirección, es fácil percibir el fracaso de las políticas fundadas en ese formato de austeridad en solitario, como también deducir que con su aplicación se dificultó la estabilidad y el crecimiento económico; limitación que desencadenó una inactividad extensiva, cuyos síntomas característicos fueron la destrucción encadenada del tejido productivo y por expansión el incremento desproporcionado del desempleo hasta alcanzar límites inusitados.

    Factores que además del daño repercutido a los directos afectados, desde el estricto plano económico, la evolución de su impacto, impidió mantener la estabilidad necesaria para garantizar la generación de ingresos públicos con los que afrontar la reducción del déficit o la minoración del grueso de la deuda pública.

    Representando esta complejidad una reafirmación añadida para sentenciar que las políticas de austeridad que se vienen aplicando con la justificación de mejorar las finanzas públicas, por su notorio carácter improductivo, ejercen la función opuesta a los pronósticos que patrocina el Ejecutivo, pues como queda visto sin la impulsión de alternativas de crecimiento la deuda es impagable y su incremento toma formato exponencial, aspectos que de no remediarse obstaculizarán aún mas el acceso a la reactivación.

    Pues bien, ahora consumado el fracaso, cuando el grado de deterioro se hace insoportable, cuando las peores perspectivas desbordan el pesimismo de las previsiones estadísticas y la conflictividad se adueña de las calles. En esa situación extrema, con mas empeño si cave, debemos seguir exigiendo que quienes con sus actuaciones nos llevaron a la crisis, sean los obligados a sacarnos de ella; pero obviamente, manteniendo la premisa que para tal finalidad es condición “sine qua non” renunciar a la continuidad de lo actuado, para centrar las acciones en un cambio de mentalidad, en el buen sentido de habilitar las bases apropiadas para el establecimiento de una economía social y sostenible, previo diagnóstico de la actual estructura productiva.

    La política económica de este país no puede seguir sosteniéndose en la persistencia de una mezcla inadecuada de sus sectores productivos, como tampoco, podemos dar continuidad a un modelo de futuro sustentado en recurrentes dinámicas con la improvisación como factor dominante, o sortear los obstáculos funcionales dando palos de ciego. La situación exige soluciones apropiadas y en esa trayectoria hemos de dirigir nuestro objetivo que pasa inexcusablemente por la creación de un Plan operativo de desarrollo económico, estructurado en la economía productiva, la potenciación industrial y la innovación tecnológica. Debiendo contener por eficacia, una programación de temporalidad del desarrollo de lo planificado, como así mismo, la dotación presupuestaria adecuada para llevar a buen término su contenido estratégico.

    Esta ha de ser la hoja de ruta apropiada, cuya eficacia debiera contar con el consenso vinculante de los agentes sociales y el necesario refrendo político del Parlamento. Esta alternativa es una herramienta esencial para iniciar el camino al futuro de forma ordenada, con paso firme y decidido; la vía opuesta es darle continuidad al entreguismo dejando la economía del Estado, a expensas de la decisión unilateral de los mercados financieros. En esa tesitura cada quien ha de tomar posición a sabiendas que en política los riesgos son una opción y las consecuencias la repuesta debida.

  6. Que casualidad, justo ahora iba a mandar este artículo para optar a su publicación y veo que ya lo habeis publicado.

    Salir del euro y de la UE dice Martín Seco que aunque tendría su coste, peor y más largo será la permnencia. También lo dijo Julio Anguita en su momento y nadie le hizo caso, y también lo dicen en estos momentos muchos economistas, pero con Marianico “el mentiroso” al mando que para él és un dogma seguir en Europa y en el euro, como podríamos convencerlo?, aunque a él y a los suyos poco les importa que la población tenga que pasar por un viacrucis eterno.

    Y la otra alternativa, sería echarlos, pero incluso si fuéramos capaces de tal heroicidad, que mal lo tendríamos, porque ya a medio plazo, la población empezaría a desconfiar y la ultraderecha volvería otra vez…..Uyyy!!!, que mal lo veo no?

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