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El decrecimiento como una respuesta a la sostenibilidad y la igualdad

Malgorzata Stawecka | IPS | 09/12/2012

El aumento de la población, así como economías florecientes y un consumo insostenible están presionando en exceso al mundo, alterando los ecosistemas y los medios de sustento de muchos seres humanos. Global Footprint Network, un grupo internacional de expertos sobre sostenibilidad, estima que los seres humanos usan el equivalente a un planeta y medio para obtener los recursos que consumen. También generan desechos que la Tierra absorbe.

La huella que dejan los seres humanos sobre los sistemas terrestres se duplicó en las últimas décadas, y los expertos advierten que será necesario reducir significativamente la economía, al tiempo de promover la protección ambiental y de disminuir las desigualdades.

“Este cambio social intencional es esencial para un mundo donde 7.000 millones de seres humanos están agotando la biocapacidad de la Tierra y amenazando con el colapso de servicios claves del ecosistema, como la regulación climática, las reservas pesqueras, la polinización y la purificación del agua”, dijo Erik Assadourian, del Worldwatch Institute. ”Al no seguir proactivamente un sendero de decrecimiento, aceptamos que, en cambio, tendremos una descontrolada contracción mundial que conducirá a una incomodidad y a un sufrimiento humano mucho mayores que el que jamás ocasionaría el decrecimiento“, planteó a IPS.

Sin embargo, la ambiciosa aspiración de convencer a los países más ricos de implementar drásticos cambios en su estilo de vida demuestra ser más elusiva que nunca.Además, la necesidad de decrecimiento llega en un momento en que el tercio más pobre de la humanidad todavía depende de aumentar el consumo para afrontar una creciente demanda de alimentos y garantizarse una calidad de vida decente.

“Un decrecimiento sostenible, en un sentido ambiental y también social, requerirá alguna clase de sociedad ecosocialista”, dijo a IPS el profesor Petter Næss, de la danesa Universidad de Aalborg, autor de varios libros sobre el crecimiento económico y la sostenibilidad en el contexto urbano.

“Los principales obstáculos a ese tipo de desarrollo son los fuertes poderes ideológico y discursivo que ostentan los proponentes del régimen de crecimiento dominante, incluidas las influencias a través de los medios de comunicación, la publicidad y el hecho de que a menudo el estatus social de la gente es juzgado a partir de su nivel de consumo y riqueza, como lo es su posibilidad de influir políticamente”, agregó.

Pero un decrecimiento económico planeado, lejos de ser inconveniente puede constituir una herramienta útil para promover el desarrollo sostenible y la erradicación de la pobreza, al tiempo de promover una mayor igualdad social. ”El principal desafío que conlleva el decrecimiento es obvio: cómo convencemos a los que tienen riqueza y poder de estar dispuestos a redistribuir esto con otros”, expone Assadourian. “Si se alterara esa dinámica, todos se beneficiarían”.

En el informe “La situación del mundo 2012: Hacia una prosperidad sostenible”, divulgado en junio por el Worldwatch Institute, Assadourian pone de relieve políticas creativas y nuevos conceptos mediante los cuales el decrecimiento económico puede conducir a una mejora en el desarrollo sostenible, al tiempo de solucionar una serie de problemas sociales.

Por ejemplo, “apoyar esfuerzos por crear oportunidades económicas informales como la pequeña agricultura y los huertos comunitarios, trueques y reparaciones puede ayudar a crear nuevos medios para que las personas se mantengan solas”, señala Assadourian en el estudio. Autoaprovisionarse parcialmente puede mejorar el bienestar general de la gente, reduciendo en simultáneo su dependencia de un sistema alimentario globalizado que está a merced de eventos extremos recurrentes como sequías e inundaciones.Además, reducir el horario laboral mediante el régimen de empleo compartido y brindar vacaciones y licencias por maternidad y paternidad más prolongadas, podría minimizar el estrés y mejorar la productividad.

Si la gente trabajara menos, se reducirían sus ingresos y, a su vez, bajaría el consumo de objetos de lujo en general. Menos personas viajarían en avión, comprarían casas más pequeñas y elegirían automóviles de más baja cilindrada o estilos de vida que no implicaran su uso”, dijo Assadourian. ”Aunque algunos verían esto negativamente, el nuevo tiempo de ocio y vidas menos estresantes lo compensarían, especialmente si los gobiernos también fortalecieran su rol tradicional de brindar una importante serie de bienes públicos: bibliotecas, tránsito público, agua potable, etcétera”, planteó.”Y estos bienes públicos podrían financiarse aumentando los impuestos a los más ricos, lo que también ayudaría a reducir el consumo de lujos por parte de ese segmento de la sociedad, que tiene el mayor impacto ecológico sobre el planeta”, agregó.

Ante la pregunta de si es posible elaborar una estrategia para abordar el crecimiento y el decrecimiento en simultáneo, Assadourian dijo que incluso en países como Estados Unidos, donde la economía tiene que decrecer de modo significativo, ciertos sectores, como el de la energía renovable y la agricultura sostenible, todavía deberían aumentar.

El concepto de decrecimiento concita la atención en países como Italia y Francia. Por ejemplo, actualmente hay 69 ciudades y poblados italianos que adhieren a la red de “Cittaslow“, un movimiento fundado en 1999 que en la última década se expandió mucho más allá de fronteras. Éste aspira a mejorar la calidad de vida en los centros urbanos “ralentizando su ritmo general”, especialmente en lo relativo al uso de los espacios y al flujo del tráfico, garantizando un estilo de vida más saludable, promoviendo la diversidad cultural y la singularidad de la ciudad, además de proteger el ambiente.

En los últimos tiempos, la tercera Conferencia Internacional sobre Desarrollo, Sostenibilidad Ecológica e Igualdad Social, realizada del 19 al 23 de septiembre en Venecia, brindó un ámbito único para compartir y debatir temas, desde la soberanía alimentaria y la transición energética a la crisis de deuda y la política participativa, haciendo especial énfasis en las soluciones y en exhaustivas estrategias de decrecimiento que pueden aplicarse en el Sur en desarrollo.

“Se debería implementar regulaciones para garantizar una distribución gradualmente más justa y equitativa de la riqueza y los ingresos entre los habitantes en los planos local y nacional y, a través de impuestos y mecanismos de distribución internacionales adoptados por la Organización de las Naciones Unidas, entre naciones”, dijo Næss.También advirtió que, en ausencia de esos poderosos mecanismos de redistribución, se arraigarán más los impactos negativos de una política de decrecimiento, como severas dificultades entre los más pobres, mayores brechas sociales, xenofobia y racismo.

Fuente: Periodismo Humano

7 Comments

  1. David Sempau
    David Sempau 13 marzo, 2013

    Disiento de Assadourian en eso de vincular el trabajo con los ingresos y la calidad de vida. Esta vinculación perpetúa el estatus quo entre capital y trabajo. El trabajo remunerado (empleo) no tiene nada que ver con el trabajo vocacional (ocupación), que es al que las personas podrían dedicarse si no fueran esclavas del círculo infernal de producción y consumo. Contrariamente a lo que pudiera parecer a primera vista, una sociedad en la que cada cual pudiera dedicarse a lo que realmente le motiva sería, simplemente, el cielo en la tierra y no solamente por la satisfacción individual, sino también por la excelencia del trabajo-ocupación entendido como goce, cuya excelencia beneficiaría obviamente al resto de la sociedad. Añadamos a eso el intercambio de bienes y servicios, el cooperativismo y otras propuestas destinadas a hacer la vida más bella y apetecible, y tendremos la base para lo que la existencia humana debería realmente ser: una secuencia de días dedicados al goce de vivir en ese planeta bellísimo que cada día ensuciamos y menospreciamos. Para que la rueda infernal se detenga y podamos recuperar el sentido común, es necesario liberarnos de las cadenas de un mercado laboral diseñado por y para el capital. El economista José Iglesias Fernández (1) viene postulando la implementación de una Renta Básica, es decir de un ingreso inalienable y vitalicio para toda persona por el simple hecho de existir (2). Trabajos serios de investigación (3) demuestran la viabilidad de esta propuesta a condición, obviamente, de que el objetivo principal sea la felicidad humana gracias a una sabia distribución de la riqueza generada entre tod@s, acaparada ahora por el empresariado y (sobre todo) por el sector financiero especulativo.

    ¡Un abrazo para tod@s!

    (1) http://rentabasica.net/autor.html
    (2) http://www.rentabasica.net/
    (3) http://www.rentabasica.net/RendaBasica.html

  2. WalkiriaSUMIONDA
    WalkiriaSUMIONDA 13 marzo, 2013

    Decrecimiento poblacional: una lógica de existencialidad Los desenlaces de los acontecimientos pueden ser por dos procesos: o bien por los que están planificados o bien por los impuestos por factores superiores al poder de la voluntad humana y de sus previsiones. O el ser humano planifica su futuro racionalmente o la naturaleza se lo replanificará a la fuerza. No habrá una tercera opción. El solo hecho del crecimiento poblacional humano pese a todos las considerciones que desde hace casi dos siglos llama la atención respecto a tal curva insensata, ya indicada por si solo la ausencia de una inteligencia colectiva de suficiente peso como para corregir los sesgos de la biología espontánea. Todas las demás especies tienden a autorregularse o bien sus crecimientos son limitados por la predación de otras, la humana es la excepción.
    Al crecimiento demográfico se le añade el crecimiento de enseres e infraestructuras innecesarias. Los acuerdos sobre el medioambiente a escala mundial están estancados por una razón obvia: los paises (futuras potencias economicas) en cvrecimiento no están dispuestos a frenar su desarrollo y potencial por las pautas decididas por los paises que ya crecieron (potencias economicas actuales).
    Dentro del perspectivismo del futuro, de todas las hipótesis trágicas enumerables, la de la reducción poblacion a escala mundial, incluso a su mitad o mas, no se puede descartar. Si ello fuera debido a una pandemia no controlada o a una deliberadamente producida para conseguir ese efecto reduccionista, no es algo que estamos en condiciones para discutir con suficiente conocimiento de datos. Sea con una causa u otra. el resultado cuantitativo sería el mismo y dejaria suficiente confusionismo interpretativo durante décadas para averiguar lo sucedido.
    El humanismo o las teorias que se reclamen de él tampoco están ya en condiciones para una defensa a ultranza de la humanidad en su sentido extensional. El mismo debate sobre el derecho a la vida lleva por paradoja restringirle los derechos a los humanos que extralimitan su hegemonia en el planeta en contra del planeta mismo. El sentido holístico del tema ni termina ni empieza en la condición humana. Llegado el momento en que haya que optar por priorizar la vida a las semillas o a las plantas o a la biodiversidad, el ser humano tendrá el término numerico 1 frente a millones de otras especies. Pretender que el ser humano está por encima de todas las cosas y no tiene queresponder ante nadie de sus fechorías es un discurso obsoleto.El hecho de que no haya dioses justicieros a los que temer no significa que no tenga que temer a la biología misma, dueña de los procesos que sus laboratorios y tecnologías no controlarán.
    En resumen, si dentro del siglo XXI el ser humano no es capaz de poner freno a los dos asuntos: a su crecimiento poblacional desorbitado y a su crecimiento de materialidad innecesaria, en cuanto las destrucciones de todo tipo se cuantifiquen no podrá echarle las culpas más que a sí mismo, tanto a sus gobernantes por hacerlo mal como a sus gobernados por hacerlo no mejor.
    El debate de la protección de los ecosistemas y de los límites a la libertad industrial y de expolios no está circunscrita a los grandes foros y a las diplomacias o cumbres internacionales. En cada espacio menor, en cada casa, en cada reunión son temas de interés directo para los habitantes. Ahí donde sigue habiendo casas que no hacen reciclaje de basuras o ahí donde hay comercios que gastan más energia por los envoltorios de los productos que por estos, es ahí también que se está echando a perder todo un planeta.
    ¿como nos deja sentimentalmente la perspectiva de un decrecimiento poblacional? La sentimentalidad será completamente distinta segun si es planificado o si la biologia o quienes expandan virus o aguas intoxicadas, son las causas que lo produzcan. En dos generaciones (a lo sumo 50 años) la poblacion mundial podria reducirse a 3.700 millones de personas (la que habia mas o menos en 1968-1970) si por cada dos muertes es aceptable un nacimiento y no al revés como debe ser la ratio de ahora. Para conseguir esto es necesaria una conciencia planetaria y una autoridad reconocida por todos los paises que supervisara esa perspectiva.
    Lógicamente eso coartaría tanto la espontaneidad de nacimientos así como la libre paternidad. Llevaría a complejas consideraciones éticas y de derecho. Seria necesario un derecho universal sobre procreatividad. La sola idea de pensar en ello parece una de las utopias mas grandes y para las que la psicologia humana no está preparada en absoluto aduciendo que nadie puede prohibir a nadie cuantos hijos quiera tener. La paradoja de ese supuesto derecho universal sobre procreatividad es que no sol odefenderia a los vivientes sino también a los no nacientes para evitarles venir a un mundo incómodo y no preparado para la vida feliz.
    Lo dicho hasta aquí quedaría en suspenso si el nivel tecnológico de la humanidad alcanzara tal punto que una nave galàctica nodriza despegara cda cinco minutos camino de algun punto de la galaxia en condiciones para ser repoblado por humanos. De suceder eso (cuyo relato lo podremos encontrar probablemente en la literatura de ficción), ello no presupondría un prototipo de ser humano más inteligente sino tecnológicamente más poderoso. Extendiendo su espacio de dominio pero no su autodominio sobre su inclinacional a la irracionalidad, solo pospondria en algunos siglos el mism otiempo de dilema: autolimitarse en el crecimiento o perecer.

  3. Aurora Figuero Yustas
    Aurora Figuero Yustas 13 marzo, 2013

    PARA MÍ, LO QUE DICE MALGORZATA, ES UNA UTOPÍA, QUE LOS QUE LA DESEAMOS NO PODREMOS JAMÁS ALCANZAR. Y LA VERDAD, ES QUE SI TODOS PUSIÉSEMOS DE NUESTRA PARTE Y CEDIÉSEMOS DE NUESTROS DERECHOS, SERÍA LA NOVENA MARAVILLA,PORQUE SE DIGA LO QUE SE DIGA, EL MUNSO, O LA TIERRA, TIENE TODAVÍA MUCHAS POSIBILIDADES, PARA PODER VIVIR TODOS EN ÉL DE UN MODO HERMANADO Y TRANQUILO. HASTA EL TRUEQUE ME PARECERÍA ACEPTABLE, CÓMO MONEDA ÚNICA UNIVERSAL.PORQUE TODOS, TENEMOS ALGO QUE DAR PÀRA RECIBIR. EN NUESTRA GUERRA, EN CATALUÑA, VIVIMOS ASÍ. Y SIEMPRE TENÍAMOS ALGO, QUE EL OPTRO NO TENÍA, Y VICEVERSA.SI VES LAS FOTOS DE LA TIERRA EN GENERAL, VEREMOS MILES DE KILÓMETROS DE LLANURAS, MAR, MONTAÑAS Y CASCADAS, Y DE TERRENO DESHABITADO, QUE SE PODRÍA TRABAJAR, Y NO, QUE TODO EL MUNDO SE AGOLPA EN LAS CIUDADES, HACIÉNDOLAS IRRESPIRABLES, E IMPOSIBLES DE CONVIVENCIA. TODO AGOLPADO, EN UNAS CALLES, DONDE YA NO SE SABE, DONDE VAS, TANSEUNTES, AUTOBUSES, COCHES GENTE TIENDAS, CABREOS, QUE LLEVAN A UN ESTRÉS CONSTANTES, QUE NOS HACEN IMPOSIBLE LA CONVIVENCIA PACÍFICA, MIENTRAS HAY, KILÓMETROS Y KILÓMETROS DE CAMPO Y LLANURAS,SIN HABITAR, NI TRABAJAR. ASÍ NO SE PUEDE CONVIVIR EN NINGUNA PARTE. Y DONDE HAY ALGO, QUE PUEDA SERVIR, AHÍ ESTAÁN LOS ESPECULADORES, Y LA GENTE SIN ESCRÚPULOS, CÓMO EL PETRÓLEO, EL MAR, LA AMAZONIA, O LAS PIELES DE LOS ANIMALES, LAS BALLENAS O MARFIL URANIO,ORO, DIAMANTES, COLTAN, ETC, ETC, QUE HACEN SU AGOSTO, Y NO LES IMPORTA CARGARSE LO QUE SEA, NI A QUIEN SEA, CON TAL DE ENRIQUCERSE. Y TODAVÍA NO HE DICHO NADA DE LA DROGA. ESE ES EL PROBLEMA.LA TIERRA, TODAVÍA PODRÍA, PERO EL HOMBRE, NO.NO HAY LÍMITES MATERIALES NI MORALES PARA ÉL.Y TÚ DAVID SABES MEJOR QUE NADIE, LA SANGRE QUE COSTÓ EL CANAL DE PANAMÁ, Y LAS INTRIGAS DE TODO TIPO.CÓMO YO SÉ, LA SANGRE QUE COSTÓ EL ORO HISPANOAMERICANO, AZTECA, INCA Y MAYA, POR LA AVARICIA DE LOS CONQUISTADORES.¿ CUANDO SE CONTENTARÁ EL HOMBRE CON LO QUE TIENE? NUNCA. AUNQUE LA TIERRA DOBLARA O TRIPLICARA SU TAMAÑO. ES SU CONDICIÓN, CÓMO LA DEL ESCORPIÓN.UN ABRAZO, DAVID.AURORA.

  4. WalkiriaSUMIONDA
    WalkiriaSUMIONDA 13 marzo, 2013

    La ocupación existencial. Cazeres 13marzo2013
    El trabajo dejará de evocar el tripalium o el empleo como aquello que se hace para ganar dinero y poder pagar facturas el día en que las cosas se organicen de acuerdo al principio de creatividad libremente elegida y no al de necesidades que es un principio obligado por la estructura social. Si bien en un principio la lógica de las necesidades era lo que marcaba los haceres, en la actualidad es su ilógica (sigue habiendo planeadas la construcción de casi 100 centrales nucleares en el mundo a pesar de lo que sucedió hace 2 años en Fukushima). Dedicar energía a cubrir las necesidades básicas y liberar la mayor parte de la energía individual (física, imaginativa e intelectual) a la creatividad, al placer, a lo lúdico, a lo espiritualmente expansivo, al dulce placer de vivir por vivir sin objetivos ni estrés; eso ya sería posible hacerlo actualmente. La pregunta es ¿quién quiere realmente vivir del arte, por y para el placer? Quienes no tienen dinero no se lo pueden permitir porque viven agobiados con sus facturas, y quienes no lo tienen viven agobiados por tenerlo que proteger o para que no lo pierdan o se les devalúe.
    En la economía capitalista mejor planificada en la que hubiera empleo par todo el mundo y acceso en régimen de propiedad a todos los bienes, la vida humana no sería necesariamente la más feliz.
    El replanteamiento de una sociedad que superara la escisión trabajo-capital requeriría otra concepción de la energía humana así como de las necesidades existenciales. Si siguen habiendo individuos productivos dispuestos a vender (y encima malvender) su energía física laboral por dinero sin considerar las implicaciones no-éticas de aquello en que admitan emplearse, la cadena del expolio humano recíproco está servido. El más expoliado en la escala social más baja, como el lumpen sin empleo fijo, tenderá a expoliar a otro aunque sea por arrebatarle su espacio de pernocta en una cabina de un cajero siendo ambos homless.
    La demanda laboral patética de las juventudes niníes que están en un 55% sin empleo de un empleo para poder vivir, emanciparse familiarmente o viajar, no está pasando de ser una demanda consolidacionista de un sistema sino cuestionan la esencia del trabajo mismo, sus razones y sus proyectos.
    La vida humana es demasiado valiosa como para dedicarla en su mayor parte a empleos por razones supervivenciales y a tiempos de reposo para reparar el gasto de energía a ellos. La diferencia entre empleo y ocupación es efectivamente crucial. Por muy poco empleo que haya cada sujeto humano puede optar por ocuparse de la vida en vivirla, en recrearla, en gozarla, u obsesionarse por no tener monedas que le suenen en sus bolsillos o monederos.
    Filosofando un poco más la cuestión, no es difícil afirmar que una buena parte de los empleos que ofrece el mercado de las sociedades clasistas son una doble pérdida de tiempo: lo son para la sociedad misma ya que no son creativos ni productivos en absoluto (ahí los millones de personas asalariadas dedicadas a las buro y burocracias, a los roles de control y supracontrol) y son otra perdida de tiempo para los mismos empleados que los ejercen a disgusto y su única excusa es porque necesitan los sueldos. Ambos son procesos abiertos de tumoración y patología social. El hecho de que al final de una biografía uno pueda jactarse de haberlo hecho todo: desde camarero, taxista y gigoló y así lo rememore cundo vaya a cobrar el Nobel ya en su ancianidad no quita lo anteexpuesto. Podemos aceptar que todo empleo deja un saldo de experiencia, pero hay empleos que la dejan a los 15 minutos de ejercerlos sin que hacerlo siguientes 15 años añada algo más a la experiencia inicial del primer día. ¿Emplearse por cuenta ajena para obedecer órdenes sobre un proceso de trabajo dado, el que sea, que tiene por resultado contaminar ríos, agua y aire e infestar estanterías con juguetería peligrosa, alimentos insanos o productos nefastos? No, gracias, tenemos otras cosas mucho mejores que hacer y además recordamos que a veces no hacer nada (según nos acusarían las malas lenguas) es hacer mucho.

  5. David Sempau
    David Sempau 13 marzo, 2013

    Walkiria, totalmente de acuerdo con tus dos aportaciones. Sobre el trabajo-ocupación ya he dicho todo lo que tenía que decir. Sobre el decrecimiento poblacional recomiendo el librito “Cuando morir sea una fiesta” del maestro Enric Boada (Icaria Editorial), en el que propone una reducción de la población mundial hasta llegar a un máximo de 200 millones, cifra estimada de pobladores del planeta hace dos mil años. Por supuesto y como bien señalas, semejante decrecimiento toparía de frente con las retrógradas prédicas de algunas religiones que siguen predicando aquello de “creced y multiplicaros, poblad la tierra y sojuzgadla” (es decir dominadla, explotadla y torturadla para arrancarle sus frutos y sus secretos). Desde su tradicional colaboración con el poder, al vincular inextricablemente el gozo del sexo con la obligación de procrear, el obscuro propósito de tales religiones consiste en que sigamos gestando nuevos esclavos para ser devorados por el sistema.

    En cuanto a la arrogante y antropocéntrica misión de “salvar el planeta” permítaseme señalar que, antes de nuestra aparición sobre la Tierra, la vida llevaba tres mil quinientos millones de años existiendo sobre un planeta que ya tenía mil millones de años de edad. Con o sin nosotros, la vida sobre el planeta seguirá hasta que, en su momento, la evolución natural de la estrella que llamamos Sol lo haga imposible. Para desmitificar pues ese espejismo tan de moda de “salvar el planeta”, conviene recordar que somos una especie insignificante sobre un pequeño planeta que orbita alrededor de una pequeña estrella ubicada en el extrarradio de una pequeña galaxia, una más entre otras muchas en un universo del que sabemos tan poco que ni siquiera sabemos si es o no el único. Los últimos en llegar y, de seguir así, también los de más corta estancia sobre el planeta: eso es lo que somos como especie. En palabras del bioquímico Arthur Kornberg, Premio Nobel de Medicina en 1959, “Los seres humanos somos invitados transitorios en un universo de microbios… En este planeta había millones y millones de poblaciones de bacterias antes de que apareciese la especie humana, y lo más probable es que ellas sigan aquí cuando la especie humana se haya extinguido.” Así pues, que nadie se confunda por favor. No se trata de “salvar el planeta” o de “salvar la vida” -que no nos necesitan a los humanos sino más bien todo lo contrario- sino de comportarnos en relación con ambos -planeta y vida- de manera que nosotros, como especie, podamos perdurar y florecer en ellos y con ellos, terminando nuestra etapa como ancianos satisfechos en lugar de como tontos prematuros.

    ¡Un abrazo para tod@s!

  6. WalkiriaSUMIONDA
    WalkiriaSUMIONDA 8 mayo, 2013

    Propongo la reutilización conceptual de la dialéctica que se da entre el medico y el paciente en cuanto el dominio de un profesional sobre un enfermo dominado al que se somete a los protocolos regentes sin consultarlo siempre, aplica a la relación del ser humano con el planeta. Si en un caso la medicina interviniente lejos de poder hacer algo lo que debe hacer es esperar al cuerpo que se restaure por si mismo de sus disfunciones, en el otro caso, bastaría la no intervención humana para que el planeta tendiera espontáneamente a sus estándares de la antigüedad conocida. Claro que esa no intervención en el medio se presta actualmente a equívocos. Tenemos que intervenir desde el ecologismo para restaurar el equilibrio ecológico. Aunque la mayor intervención es dejar de vivir con los patrones de sobreexplotación del planeta que se están dando que destruyen los recursos mas allá de sus posibilidades de recuperación. Sería preferible vivir en un planeta armónico entre todas sus expresiones de vida que en el desarmónico actual para cuyos desequilibrios tanto y tan mal ha contribuido la historia humana. La hipótesis de una felicidad social planetaria de futuro es totalmente incompatible con la masificación y la densidad humanas.

  7. Mauri
    Mauri 31 mayo, 2013

    Anarcocomunismo, eso permitiria un orden mas equitativo basado en una economía basada en recursos(EBR). Y de esta forma se podría regular mucho mejor lo que se necesita en vez de lo que se produce por producir, para luego ser desechado buscando la escasez que permite que los precios suban.

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