El robo de Chipre en versión española

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Pascual Serrano / Rebelión

Ha creado un gran revuelo en toda Europa la decisión del gobierno de Chipre de meter la mano en la cuenta bancaria de los ciudadanos para quitar, como mínimo, el 6,75% a los que tenían menos de 100.000 euros en el banco, aunque después se propuso en el Parlamento que se libraban los que tenían menos de veinte mil. Sin duda puede parecer fuerte terminar con esa aparente inviolabilidad que tenían nuestras cuentas de cuentas de ahorro, pero sería bueno intentar establecer una comparación entre esa quita y lo que nos ha pasado a los españoles. Aquí el gobierno ha sido más elegante, no ha entrado en nuestras cuentas directamente para conseguir dinero para darle a los bancos en crisis, ha utilizado otros métodos. Vamos a repasarlos y observar su reflejo en una familia media española de tres personas, con un sueldo de mileurista, 18.000 euros brutos al año.

Una de las medidas que hemos sufrido es la subida del IVA. Según la Confederación española de organizaciones de amas de casa, consumidores y usuarios, teniendo en cuenta los grupos de gasto que contempla la Encuesta de Presupuestos Familiares del Instituto Nacional de Estadística (INE), y la diferente tributación de cada uno de éstos, el impacto en las economías familiares media de este incremento será, de media, 600 euros al año para cada familia [1] .

Entre las muchas prestaciones sociales que ahora tenemos que pagar se encuentra un porcentaje de las medicinas. El gobierno retornará lo que supere la cantidad de ocho euros por persona y mes. Podemos establecer que dos miembros de nuestra familia-tipo van a alcanzar ese coste. Tendríamos un gasto mensual de 16 euros mensuales, que quedarán en un total anual de 192 euros al año.

Otro nuevo gasto que se debe afrontar es el del transporte escolar si el hijo no va a la universidad o el incremento de las tasas si va. En el primer caso podríamos establecer una media de gasto de dos euros por día lectivo, lo que podría alcanzar los 450 euros al año. Una cantidad similar podría ser la subida de la tasa de matrícula universitaria.

Según el Índice de Coste Laboral Armonizado (ICLA) que publica el Instituto Nacional de Estadística (INE) [2] el coste por hora trabajada disminuyó el 3,1 % en el cuarto trimestre de 2012 respecto al mismo periodo de 2011. Podríamos establecer por tanto que ese porcentaje es la disminución media de los sueldos, si bien varía por sectores. El propio estudia calcula un 15,4 % en la Administración Pública, sin duda debido a la eliminación de una paga extraordinaria. Como la subida del IPC está en torno al 3%, podemos decir que nuestra familia ha perdido un 6,1% de ingresos procedentes del sueldo que llegaba a casa. Total 1.098 euros.

El caso que hemos analizado sería uno de los que menos se ha visto afectado en su economía. Imaginemos el que ha perdido el trabajo, quien disponía de una ayuda por dependencia, quien ahora tenga que pagar un transporte sanitario. Existe toda una casuística de prestaciones sociales que han desaparecido y que no hemos contemplado en nuestra familia-tipo.

Si sumamos los conceptos que hemos calculado, tenemos que nuestra familia española-tipo ha perdido como resultado de las decisiones gubernamentales la cantidad de 2.340 euros. Esa sería la cantidad aproximada que el gobierno de Chipre nos hubiera quitado de nuestra cuenta bancaria si tuviéramos 35.000 euros ahorrados (el 6,75% de 35.000). Lo que sucede es que en España nos la han quitado sin ni siquiera tener ese dinero en el banco y ni siquiera la quita ha sido mayor para los ricos como pretenden en Chipre. Y, además, algunos de los costes analizados son para todos los años (medicinas, transporte escolar…). De modo que cuando pensemos en lo sinvergüenza que es el gobierno de Chipre y en el robo que les quieren hacer a sus ciudadanos, no olvidemos que aquí hace ya tiempo que nos lo han quitado, incluso a los que no lo teníamos.

Fuente: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=165526

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2 Comentarios

  1. Durante ya demasiados años nos han estado hablando de la burbuja inmobiliaria. Dicha burbuja ha supuesto además un estigma general, incluso para aquellos que no hicieron pompas.

    “El ladrillo”, “la culpa es del ladrillo”, sufrimos “la burbuja inmobiliaria”, vivimos las consecuencias de la “crisis inmobiliaria”, han sido expresiones que nos han lanzado continuamente.

    Sin embargo, muchos no han caído en la cuenta de que el problema de la “burbuja inmobiliaria” no es sólo la segunda parte -inmobiliaria- sino la primera -burbuja-.

    Burbujas han habido muchas en la historia, aunque tal vez nunca tan seguidas como hasta ahora. Y Chipre nos revela la última: la burbuja de los bonos de deuda pública.

    Lo explicaremos:

    – Imagínate que tienes 1.000 euros y quieres invertirlos.

    – Puedes comprar bonos del Estado alemán que te dan un 0,5% de interés, o bonos griegos con un 10%.

    – Un bono es un papel que le compramos a un Estado (pongamos que por 1.000 euros) y que nos da derecho a un tipo de interés cada año; y a recuperar los 1.000 euros cuando finalice el plazo del bono.

    – Como Grecia formaba parte del euro, se suponía que al final del plazo de sus bonos siempre pagaría el dinero que debía, pues toda Europa respaldaba sus deudas en caso de dificultad.

    – Por tanto, decides comprar bonos griegos y no alemanes, pues te dan un 10% de interés frente al 0,5%.

    – Pasas unos años ganado un dineral, pero de repente quiebra Grecia, y para tu sorpresa Europa no respalda esos bonos, sino que decide que valgan la mitad.

    Hagamos un cálculo sencillo:

    – Pagaste 1.000 euros por tu bono griego, y al 10% ganaste cada año 100 euros. Si fueron 2 años, has ganado 200 euros.

    – Pero si ahora los bonos griegos valen la mitad de los 1.000 euros, has perdido 500 euros.

    – Por tanto, ganas 200 euros con el interés pero pierdes 500 al valer tu bono la mitad, y tus pérdidas totales son 300 euros.

    ¿Y qué ha pasado en Chipre? ¿Cuál ha sido su burbuja?

    – Chipre tenía un sistema bancario inmenso, más grande que el español, que ya es decir.

    – Así como los bancos españoles invirtieron mucho en ladrillo, los chipriotas lo hicieron en bonos griegos.

    – Para hacernos una idea: Tenían en bonos griegos 28.000 millones de euros, más de vez y media lo que produce todo Chipre en un año.

    – Si tus 1.000 euros se redujeron a la mitad, imagínate lo que supone que todos esos millones se reduzcan a la mitad.

    Por tanto, al quebrar Grecia, estalló la burbuja de los bonos griegos (como estalló la burbuja del ladrillo en España), y con ello quiebran también los bancos de Chipre.

    Y las preguntas son las mismas que nos hacemos en nuestro país:

    – ¿Cómo se permitió que hubiera tanto ladrillo (tantos bonos griegos)?

    – ¿Por qué nadie controló el ladrillo (bonos griegos)?

    – ¿Cómo se dejó que la banca se llenase de ladrillo (bonos griegos)?

    Y la pregunta fundamental:

    – ¿Por qué tienen que pagar los ciudadanos que no han comprado esos bonos griegos los platos rotos de la fiesta bancaria?

    Al final ya sabemos lo que pasa en Europa, en España:

    Hay fiesta en el ático, y cuando se les va de las manos, llaman a los de abajo para que limpien.

    Y eso en Chipre. En España.

    http://diario-de-la-quiebra.blogspot.com.es/2013/03/pompas-de-jabon-y-poca-limpieza-chipre.html#comment-form

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