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Por qué no ha estallado (aun) la violencia en España?

Iñaki Berazaluce / Yorokobu

Es uno de los comentarios más escuchados en los últimos tiempos en España: “Tal y como están las cosas, me extraña que la gente aún no haya salido a arrasar con todo”. La “gente”, claro, son los demás porque quien lo dice suele expresar una mezcla de estupefacción, deseo implícito y temor a que estalle la violencia.

¿Por qué no ha estallado la violencia en España? Todos hablamos de la crisis pero no nos ha afectado a todos por igual. Este clarificador gráfico indica que son los más desfavorecidos – el 30% menos pudiente – el que más ha mermado sus ingresos y su calidad de vida. Es decir, los parias… “Y los parias no suelen hacer las revoluciones –explica Florentino Moreno, profesor de Psicología Social de la Universidad Complutense -. La historia nos demuestra que han sido las clases medias y los burgueses los que han encabezado las revoluciones, generalmente cuando sus expectativas se han visto frustradas. No fue el lumpen el que tomó La Bastilla, sino los comerciantes. De hecho, en los países más pobres, como los africanos, nunca se han producido revueltas políticas violentas”.

El factor frustración es troncal en la eclosión de la violencia colectiva. Según el modelo propuesto por Hugh Davis en 1962, un detonante de la violencia sería la “privación progresiva”, es decir el inconformismo creciente de un individuo posterior a la prolongada espera para obtener algo: “No sólo estoy mal sino que me comparo con mis propias expectativas”.

Es más probable que ocurra una revolución cuando a una época prolongada de crecimiento social y económico siguen períodos cortos de reveses agudos –explica la teoría de Davies-… la gente aprende a esperar mejorar continuas”.

Existen varios factores que explican la relativa paz social en España –responde Florentino Moreno- por un lado, la dispersión de la identidad social. Se han desdibujado conceptos como el sentimiento de pertenencia a una clase, muy fuerte en conflictos anteriores. A esta dispersión social hay que sumar una dispersión geográfica”.

En relación con lo anterior, ha tenido lugar un largo proceso de hiper-psicologización de la población: nuestro problema es sólo nuestro. Cada cual tiene que buscar su propia salida”.

Un tercer factor –prosigue Moreno- es la percepción de que no se han agotado las alternativas no violentas: la violencia se ejerce por cambiar mucho, no por cambiar un poco”. En el mismo sentido se aplica la deslegitimización de la violencia como herramienta de cambio en las últimas décadas, un zeitgeist opuesto al que se vivía en los años 70 y 80: “no existe nadie ahora mismo que tenga un discurso que justifique la violencia como reacción a la violencia del sistema. Con la posible salvedad de Negri, la violencia se considera un recurso último y muy devaluado”.

Cuando la violencia amenaza con llegar a las calles, el Estado y su brazo armado, la Policía, ejercen un “eficaz control social preventivo”, apunta Elena Ayllón, del mismo departamento de Psicología Social de la UCM: “La Policía está trabajando con mucha perspicacia para localizar y desactivar los posibles focos de conflicto antes de que estalle la violencia. Los líderes son reprimidos o bien las demandas de los colectivos más beligerantes son satisfechas”, explica. En caso de que esto falle, la violencia está “muy penalizada”, como demuestra el endurecimiento del Código Penal que ultima el ministro Gallardón.

Por último, pero no por ello menos importante, es la existencia de un “factor precipitante” – el último de los seis factores contemplados por el sociólogo Dinam Smelser en su modelo de 1962-  una chispa que prenda el combustible de la indignación, como fue el apaleamiento de Rodney King por la policía, que desembocó en los mayores disturbios del siglo XX en Estados Unidos o la muerte de dos adolescentes de origen africano en París, que desencadenaron una violentísima revuelta en Francia en el verano de 2005.

Las declaraciones aquí recogidas están tomadas de la clase pública ¿Por qué no ha estallado la violencia en España? impartida por un grupo de profesores y alumnos de Psicología Social de la Universidad en una plaza de Madrid el pasado 9 de marzo.

Con información de Rinzewind: ¿Quién se está llevando la hostia de la crisis? y ‘Psicología Social’, de Worchel y Cooper.

23 Comments

  1. Lambda
    Lambda 22 marzo, 2013

    Y aunque nos rescatasen, y aunque nos forzaran a un corralito de consecuencias dolorosas, dudo mucho que la violencia estallase de forma generalizada. En todo caso, podría nacer de forma ácrata o indiscriminada, al estilo de las Banlieues de París en el 2005.

    ¿Qué quiero decir? Que sin un propósito, un fin, o una estrategia definida (a largo plazo) la acción humana no marca diferencias. Esos focos de violencia acabarían siendo intermitentes hasta apagarse, de darse.

    Y esto es lo que temo. Que para entonces, no hayamos desarrollado una alternativa política organizada, bien definida en sus objetivos (basadas en los supuestos, Cómo, Porqué, Para qué, a la hora de dar una repuesta ante cada problema actual). Si para entonces no hay reacción… podré suponer perfectamente que harán falta una o dos generaciones para rehacer el país. Al menos moralmente (economicamente, tarde o temprano). Pero la lección será muy dura. Y el país será distinto, también.

    • lamareenoire
      lamareenoire 22 marzo, 2013

      Con todos mis respetos….”ácrata – indiscriminada – Banlieues de París – sin propósito”…relación poco acertada…

      Salud

      • Mandarina
        Mandarina 22 marzo, 2013

        Amiga ¿puedes explicar un poco el sentido de esa relación? Disculpa mi ignorancia… no acabo de entenderla…

      • lamareenoire
        lamareenoire 22 marzo, 2013

        La relación no la he hecho yo Mandarina. Quizás lo he interpretado mal y Lambda me lo explica dentro de nada, pero colocar “ácrata” junto con “indiscriminada” y “Banlieues de París” en una misma frase y a la siguiente decir “sin un propósito, un fin, o una estrategia definida…” no me ha parecido acertado.

        No veo la relación entre una acción ácrata, que tiene un propósito clarísimo, se comparta o no, con los hechos acaecidos en los barrios marginales de París, que son propios del hartazgo y desesperación que siente la juventud de origen inmigrante en Francia, totalmente marginada y discriminada del sistema y, lo más importante, creo yo, sin una ideología subyacente, cosa que no es así en el caso de la Acracia: doctrina que niega la necesidad de un poder y autoridad políticos. Los ácratas aspiran a una sociedad caracterizada por la carencia de autoridad.

        Yo me temo que Lambda ha querido usar el término como sinónimo de caos, y es ahí donde discrepo. Pero, lo dicho, quizás me equivoco y me he ido por los cerros de Úbeda…

        Salud

      • Mandarina
        Mandarina 22 marzo, 2013

        Lo se querida amiga, la relación es de “Lambda”, y lo que no entiendo (que no te lo dije, disculpa) es esto: “Banlieues de París”.

        Saludos cordiales. 😀

      • Mandarina
        Mandarina 22 marzo, 2013

        ¡Ah! y completamente de acuerdo con tu exacta definición de “ácrata”… esa sí la conocía. 😀

      • lamareenoire
        lamareenoire 22 marzo, 2013

        Los “banlieues” Mandarina son los suburbios de las grandes ciudades en Francia.

        🙂

  2. Mandarina
    Mandarina 22 marzo, 2013

    …”dispersión de la identidad social”… …”dispersión geográfica”… …”un largo proceso de hiper-psicologización de la población: nuestro problema es sólo nuestro. Cada cual tiene que buscar su propia salida”. …”la percepción de que no se han agotado las alternativas no violentas”…

    Seguramente hay más elementos para definir la situación que vivimos, pero a mi me bastan estos, por el momento, para entender un poco mejor lo que está pasando en las mentes de la población de este país. Es una situación muy compleja porque comporta la pérdida de identidad social a causa (en mi opinión) de esa desideologización sistemática que se ha ejercido durante unas décadas en la población. No es cualquier cosa, y no es fácil salir de este “embrollo”. El resultado de ese proceso está definido en el artículo como esa sensación de la gente (que casi se puede tocar) de que “todavía quedan soluciones pacíficas, debemos seguir la vía pacífica, no se consigue nada con la violencia porque el sistema es mucho más fuerte que nosotros”.

    Lambda tiene una buena parte de razón… yo me preguntaba estos días, ante los sucesos de Chipre: ¿qué pasaría si aquí nos imponen un “corralito” como a ellos? No tengo respuesta definida, y no creo que vaya a pasar mucho más de lo que puedan ser altercados puntuales… se ha perdido mucha capacidad de reacción. Hay demasiado conformismo, por un lado; por otro, el miedo a lo “desconocido” sigue su propio camino; y un último aspecto no menos importante es la “memoria” restante de las familias que aún recuerdan una época pasada pero muy reciente.

    Seguiré insistiendo en los puntos que me parecen básicos para avanzar, en todos los sentidos: educación, formación, información, colaboración, solidaridad… todo aquello que nos encamine hacia un Bien Común.

  3. Aurora Figuero Yustas
    Aurora Figuero Yustas 22 marzo, 2013

    YO, DESDE MI EXPERIENCIA Y EDAD, DIGO, QUE LOS OPRESORES Y OPRIMIDOS, LOS HA HABIDO EN TODAS LAS ETAPAS DE NUESTRA HISTORIA Y ESO, TE HACE MÁS DÉBIL O MÁS FUERTE. YO, NO HE NACIDO PARA ESCLAVA DE NADIE, Y POR ESO, NO ENTIENDO, EL ESTAR SOMETIDA, DE ESTE MODO TAN VERGONZOSO. NO HAY SER HUMANO, QUE SIN HABER HECHO NADA PARA MERECERLO, TENGA QUE VIVIR SU VIDA, SOMETIDA, POR UN MONTÓN DE SINVERGÜENZAS Y LADRONES. PUES YA VEIS. ASÍ ES.Y HAY QUE PONER LA OTRA MEJILLA, A UNOS SEÑORES, QUE TE LAS DAN SIN PARAR. Y ESO, NO LO ENTIENDO, PESE A SER LA PERSONA MÁS CONDESCENDIENTE DE LAS QUE HAYA. NO CREO, QUE ESTA GENTE QUE NOS APLASTA CADA DÍA, CARGADA DE MILLONES ROBADOS Y ESCONDIDOS, SE MEREZCA LA NO VIOLENCIA, PORQUE CON, O SIN ELLA, SIGUEN ROBANDO Y TENIÉNDONOS A LA ALTURA DEL BETÚN, SIN REMORDIMIENTO, Y YENDO A VER AL PAPA. Y DE LA NO VIOLENCIA SE VALEN, CÓMO UN LADRÓN, EN TU CASA, CÓMO AHORA SE ESTILA, QUE ENTREN MIENTRAS DUERMES. TODO VALE……Y A CALLAR. PUES NO. HAY QUE REACCIONAR, Y NO YA, POR NOSOTROS, SI NO POR NUESTROS HIJOS Y NIETOS. NO PODEMOS DEJAR, QUE NOS MACHAQUEN, NOS ROBEN, NOS DIRIJAN CON SUS LEYES, CON LA SONRISA Y LA RESIGNACIÓN. DIGAN LO QUE DIGAN LOS DEMÁS, CÓMO DIRÍA, RAPHAEL. UN ABRAZO.

  4. Delphos
    Delphos 22 marzo, 2013

    Todo a su tiempo, compañeros!…Hace unos meses nadie hablaba de violencia pero hoy ya es tema de conversación en diferentes foros y escenarios. No es descabellado pensar que cuando madure la idea entre la gente,cuando la cosa ya esté hablada y super hablada, finalmente se pase a los hechos y ocurra lo que, a mi modesto entender, terminará ocurriendo pese a quien le pese, porque aunque aún nos cuesta, cada día somos más los que comprendemos que estamos inmersos en una guerra y que llevamos todas las papeletas para perderla si no actuamos. Para muchísima gente, hoy ya no se trata de tu dinero o el mío, sino de tu vida o la mía, y cuando se llega a éstos extremos, no es difícil encontrar desesperados, dispuestos a ponérle el cascabel al gato y a sacárse de encima toda esa podredumbre de políticos mal nacidos que les mata.
    Comparto plenamente el sentimiento de que aún existen muchos frenos para la violencia, pero también creo que cada día que pasa, nos empujan más y más hacia de la desesperación, que es la verdadera frontera entre la razón y la sangre. Por el momento seguimos siendo una sociedad “empobrecida”; otro gallo cantará cuando seamos una sociedad “desesperada”.

  5. Fernandosegundo
    Fernandosegundo 23 marzo, 2013

    Estoy mas de acuerdo con el comentario de Delphos que con el artículo de Iñaki Berazaluce.

    Según éste o mejor, según Florentino Moreno,   profesor de Psicología Social de la Universidad Complutense -. “La historia nos demuestra que han sido las clases medias y los burgueses los que han encabezado las revoluciones, generalmente cuando sus expectativas se han visto frustradas”.

    Pues si tenemos que esperar a que la próxima revolución la hagan las clases medias y los burgueses ya podemos irnos a casa.

    Como dice el compañero Delphos, la violencia por parte de la población comenzará, quizá de forma espontánea, cuando algún/a desesperad@, decida que ya ha recibido suficiente violencia por parte del Estado. La revolución nunca se sabe en que momento empieza. Quizá ha comenzado ya.

    ¿Porqué no ha estallado aún la violencia en España?

    ¿Será cierto que no hay violencia en España?

    Es interesante comprobar cómo nos hemos acostumbrado a entender la palabra “violencia” solo cuando la ejerce la población.

    Cuando un grupo de trabajadores corta una carretera en una manifestación ejerce la violencia.

    Cuando una multinacional deja 2000 trabajadores en la calle ¿ejerce la violencia?

    Cuando un grupo de gente rompe los cristales de un banco ejerce la violencia.

    Cuando los directivos de un banco estafan a los viejos los ahorros de toda su vida llevándose ellos un millonada, ¿ejercen la violencia?.

    Cuando un grupo de gente persigue a un político hasta la puerta de su casa gritándole sus marrullerías ejerce la violencia.

    Cuando unos políticos inventan leyes que provocan suicidios o muertes de ciudadanos por falta de asistencia sanitaria, ¿ejercen la violencia?.

    Tendremos que empezar a preguntarnos cuándo nuestra violencia está justificada, cuándo es legítima defensa.

    Y si pensamos que todavía no ha llegado el momento de imponer el deseo da la mayoría del pueblo, de imponer la justicia, que todavía ellos tienen la fuerza bruta, tendremos que saber esperar, pero por lo menos, nuestras conciencias quedarán exentas de sentimientos de culpabilidad si nos vemos obligados a defendernos violentamente.

    Un saludo.

    • Fernandosegundo
      Fernandosegundo 23 marzo, 2013

      (Continuación).
      (“Adquirida” en el duerme-vela tras mi último escrito).

      Yo estoy en contra de la violencia. Contra todo tipo de violencia. Especialmente en contra de la generadora de otra violencia. La ejercida por el Estado en contra de la población, transformando millones de pacíficas personas en pordioseros y parias en menos de 4 años para beneficiar a un pequeño número de egoístas malvados, es una de las violencias mas alevosas que existen. No será de extrañar que aquellas pacíficas gentes se vuelvan un día violentas.

      ¿Sigo, o será mejor que cada uno “elucubremos” en nuestras propias mentes sobre el tema de la violencia?.

      Un saludo amig@s.

  6. Walk Sumionda
    Walk Sumionda 23 marzo, 2013

    El tema de la violencia es un tema estelar y recurrente, tratado y retratado desde multitud de ángulos sociales. Tanto es así, que la institucionlización de los cuerpos armados preparados y formados para la violencia existen de manera estable como preventivos de otra violencia. Quien se haya incorporado recientemente al debate sobre ella creyendo que antes no se hablaba simplemente se le ha pasado por alto que sí se hablaba, nunca ha dejado de hablarse de ella. De una parte porque hay distintos tipos de violencia de las que la criminología da o debería dar debida cuenta en cuanto se producen y examinando sus razones, de otra porque la violencia social generalizada y multitudinaria (el estallido insurreccional) se puede y se debe examinar también según lo que el análisis científico ha aportado sobre los comportamientos violentos.
    La violencia insurreccional por el hecho de ser generalizada y compartida no es substantivamente distinta de la violencia no insurreccional ni compartida. En ambos casos concurren los hechos lesivos de destrucción de bienes, heridas y muerte de gentes, eclosión de rabia personalizada, sentimiento de venganza, expresión del odio. El crimen colectivo no es menos crimen por colectivo que sea al ser compartido. Nos queda el comendador como victima y el vecindario de Fuenteovejuna que puede justificar dar muerte al expoliador al margen de la justicia legalizada. Su marco literario no explica todos los escenarios. Ni siquiera en el caso extremo de un consenso unánime de la totalidad civil adulta contra el tipo que ha venido a la localidad a romper las pelotas de los demás o a robarles ese tipo tiene el derecho a que se le trate desde los logros de la civilización, es decir, de su derecho a la autodefensa con todas las garantías procesales.
    El problema de los estallidos sociales voluptuosos y enérgicos es que permiten toda clase de vendettas. La rabia no es la mejor compañera táctica para emprender casi nada, y la muerte aunque quite de en medio al criminal confeso tampoco garantiza que su lugar no sea reemplazado por otros criminales en ciernes. Quienes estamos en contra de la violencia adoptamos una tesitura difícil ya que todo apunta a que la sociedad no superará su impasse, sus dramas y sus crímenes sin depurar a sus criminales, es decir, a eliminarlos física e ideológicamente de la faz de la tierra. La discusión no es sino se lo merecen sino la falta de granitas y de protocolos al hacerlo, las dudas de que los justicieros no actúen de peor manera que los ajusticiados. En un nada descartable alzamiento social violento tras un largo proceso de acumulación de rabias, los objetivos no son tan precisos como los de la Bastille o Versalles, puede concurrir un despliegue de objetivos múltiples que vayan desde ocupar comisarías y cuarteles a atacar a los pequeños comercios o a quemar los coches estacionados. Las turbas alzadas podrían arremeter contra todo dañando a distintos sectores sociales populares sin un planteamiento organizado y sin concienciar el protagonismo del proceso. Para quien no tiene literalmente nada que perder (ni casa, ni coche, ni familia, ni empleo) podrá disparar contra todo lo demás, pero eso ¿qué tendría de revolucionario? Para Florentino Moreno el no estallido de la violencia colectiva se debe a una falta de identidad social a diferencia de otras épocas en las que se tenía un sentimiento de pertenencia a una clase inequívoca. El revolutum de desmadejarlo todo en un momento dado de contagio del malestar violento no garantiza/rá en absoluto la reconstrucción de un estado social magnifico levantado por un millón de ciudadanos (como mucho) y al que en principio se doblegarán los 45 millones restantes. Una insurrección sin un programa revolucionario no será la cuna de ninguna revolución sino del caos. Además, la ausencia de toda organización unitaria actual llevaría a esa insurrección a la derrota segura, lo que pretextaría al sistema desacreditado triunfante un escarmiento severo.
    Al sistema capitalista le sobra gente y si ha de elegir suprimirá a la gente más rebelde y disidente para eliminarla físicamente. Toda apología de la violencia social reactiva lejos de ser un planteamiento de evolución revolucionaria lo será de retraso histórico por las consecuencias tan negativas que ocasionará. Este puede ser tomada como una opinión demostrada, pero si fuera toda la sociedad dispuesta a un alzamiento insurreccional para una alternativa, donde están las garantías que los hombres armados del país que se cuentan por cientos de miles no disparan contra la población civil indefensa y desarmada? No, definitivamente no, la violencia no es ni siquiera una opción que se pueda contemplar. Si no lo es en los conflictos del comportamiento entre dos o pocos más individuos ¿Por qué razonaba a serlo a escala gigantesca de una sociedad en la que las pelees lleven a matarse desconocidos?
    Lo que es mas la apología de la violencia es una postura además de poco sensata y lógica inherente a la provocación par justificar reacciones contrarias muy superiores y desproporcionadas. No se trata de poner segundas mejillas o aceptar que sigan los insultos a la inteligencia social pero la lucha se hace con las palabras y con la fuerza numérica neutralizando a los estafadores.
    La actitud revolucionaria para engendrar una nueva sociedad es justamente la contraria a la apología de la violencia: enguanto esta surja en forma de elogio verbal o con actos destructivos concretos si estamos atestiguándolos hemos de intervenir para frenarlo. ¿A quien le sirven las cenizas? ¿A quien, los muertos?
    Quienes podrían estar mas interesados en ponerlo todo al revés es quienes están presionados por sus agobios y no ven soluciones de ningún tipo en un estado que sigue hundiendo mas en la miseria al país, pero todavía hay un grueso de población activa con ingresos que les permiten vivir y una gran parte de la población pasiva (no productiva) con sus pagas cobradas cada masa (la ratio entre unos y otros es de casi 2 a 1).
    ¿Que toda hacer cuando alguien se le ocurra pasar a los actos de violencia indiscriminada y gratuita? Lo mismo cuando ves a alguien rompiendo una marquesina o antes una cabina de teléfono por mero gamberrismo: criticarlo. Eso no quita que haya actos de violencia en defensa propia determinados por el ataque injusto de otros. Estos necesitan una atención aparte.
    Un planteamiento programático para la transformación de la sociedad ha de tener un pronunciamiento muy claro en este principio radical contra la violencia y mucho mas contra la violencia de masas desorganizada dando palos de ciego. Lo que no impide reflexionar sobre otros dos tipos de violencia, la autodefensiva que ya se ha referido y la institucional para bloquear la criminalidad del sistema.

  7. Nicolas Haydn
    Nicolas Haydn 23 marzo, 2013

    La violencia ya estalló, ¿es que no vieron a las fuerzas del Estado?…

  8. Manuel Esparza
    Manuel Esparza 24 marzo, 2013

    El gran problema es que el gobierno y sus secuaces bancarios y altas esferas empresasiales se van creciendo ante la falta de reacción del pueblo. Las manifestacionoes ya no sirven. Las manitas en blanco tampoco. El pueblo estamos sumidos en un baño de corderitos que no se atreve a dar el paso que hay que dar. Si quieren guerra deben tenerla. Os aseguro que si le ven las orejas al lobo no se reirán tan cínicamente delante de las cámaras. deben tener miedo y debemos procurárselo. Con dialogos, abrazos, besitos y buenas palabras no hacemos nada. Somos ya muchos con los escrotos hinchados y la cabeza llena de asco, ira y mala hostia. Dejemos ya lo políticamente correcto. La primera medida es aislarlos y no votar. La segunda el desprecio a pie de calle. y la tercera calentar a alguno físicamente, tomando las medidas y la inteligencia suficiente. Quieren guerra.. pues adelante.
    Esta en juego nuestro futuro y el de nuestros hijos. No son políticos ni empresarios, son mafiosos neoliberales totalmente deshumanizados. Les importa un huevo que tus hijos no tengan ni la más remota posibilidad de trabajo. Que a tu familia la echen a la calle sin casa. Que a tu padre de 55 le quiten los miserables 426 euros de subsidio. Quieren que la población trabajadora se muera pronto sin sanidad gratuita y en la miseria. Quieren todo tu dinero, tu bienestar y tu vida. No son personas los que nos gobiernan, son monstruos insensibles hijos de puta que han llevado a la sociedad española y a las clases media y baja al desastre. Solo quieren esclavos y mendigos. Porque nos odian. Porque siempre han odiado a la gente normal y trabajadora. La crisis es la excusa para exterminar el pequeño bienestar social que se había ganado en los primeros años de la incipiente democracia. Lo que tenemos ahora no es democracia, es una dictadura neoliberal totalmente amoral, sin ética ni principios. Acabaran con nosotros si antes no lo hacemos nosotros.
    Pueblo de españa despierta ya!… nos lo jugamos todo.

    A toda la buena gente, un saludo

  9. Fernandosegundo
    Fernandosegundo 24 marzo, 2013

    Apenas un@ se descuida, siempre encuentra a alguien que le acuse de apología de la violencia. Es un tema bien delicado de tratar.

    El monopolio de la violencia ha estado durante, no ya siglos, si no milenios, desde que el Mundo es Mundo, reservado a la misma clase social. Se les conoció con nombres diferentes pero no dejaron de ser los mismos. Faraones, emperadores, reyes, señores, dictadores, burguesía, capitalistas, mercados…todos ellos pertenecieron a la misma clase alta de la sociedad y todos ellos pudieron disponer de las fuerzas armadas y policiales según su criterio o su necesidad. Además dispusieron de todo tipo de legisladores para fabricar leyes a su medida que generalmente utilizaron en contra de los intereses de la mayoría de la población y tuvieron la posibilidad de presentar la historia y el acontecer cotidiano según su punto de vista.

    El uso que esta clase dominante ha dado siempre a sus privilegios en la utilización del poder y la violencia instituida, no puede ser más negativo.

    Las guerras, los genocidios, las masacres, las invasiones, las dominaciones de unos países sobre otros, el imperialismo, la colonización… son prácticamente imposibles de llevar a cabo, si no se tiene el monopolio de la violencia. Por lo tanto el temor a que ésta sea mal utilizada por alguna clase de la sociedad actual, deberíamos sentirlo más porque la utilicen los que siempre lo han hecho con el resultado ya conocido, que porque la utilicen los que de antemano sabemos que son pacifistas, como es la sociedad civil. La sociedad civil sin opresores ni oprimidos, sin explotadores ni explotados no tendría por qué ser violenta. No es lógico. No debemos tener tanto miedo a la violencia de las masas. Es mucho más peligrosa la de la clase dominante.

    Ciertamente, si queremos cambiar la situación actual, si queremos acabar con su dominación, tendremos que tener un programa y una planificación y tendremos que procurar que la revolución transcurra lo más pacíficamente posible. Por otra parte, no siempre es factible ni conveniente utilizar la violencia contra la opresión, ellos saben perfectamente cómo transformarla en un arma a su favor, pero si en un momento dado el pueblo decide que la única forma de conseguirlo es ésta, creo que obraríamos mal tratando de contrarrestarla, ésto equivaldría a pasarnos al otro lado de la barricada.

    Un saludo.

  10. WalkiriaSUMIONDA
    WalkiriaSUMIONDA 24 marzo, 2013

    Manuel Esparza. hola Compartiendo las teorizaciones que refieren la participación colectiva en una guerra social tácita no estoy de acuerdo con ninguna clase de violencia ni física ni verbal. A ese principio rector admito una excepción y solo una: la reacción autodefensiva; antes que la espada de tu asesino te atreviese esquívalo y si puedes dale la vuelta para que le atraviese a él así impedirás que siga como factor de peligro tanto en tu contra como en contra de otros. Admito que dejar a la espontaneidad esta autodefensa te deja en condiciones poco entrenadas o apropiadas para ejercer l autodefensa con éxito. Es por eso que generalmente las patrullas militares tanto de las bandas fascistas y paramilitares como de los institutos armados del estado llevan siempre la delantera a los pueblos rebeldes, ya que aquellos tienen asumidos a priori asesinar si mayores cargos de conciencia, mientras que estos tienen que seguir toda una evolución psicológica para asumir que matar a los atacantes puede ser un derecho legitimo. La discusión al completo sobre violencia ha de contemplar no obstante todas sus modalidades: las no deferencias, el insulto o la descalificación son también parte de sus expresiones, incluso la omisión puede ser un acto de violencia (omisiones de ayuda, no correspondencias solidarias,…). Todo eso no quita que las noticias sobre violencia justa cuando se den puedan alegrar algunos corazones. De todos modos poder dictaminar la muerte de alguien como violencia justa ya está indicándonos la degradación a la que ha llegado la especie humana. un saludo

    • Manuel Esparza
      Manuel Esparza 24 marzo, 2013

      Walkiria…yo tampoco comparto la violencia, se lo aseguro. Lo que ocurre es que la ira y la impotencia me llevan muchas veces a la violencia verbal y no puedo evitarlo. No soy persona de términos medios lo reconozco, pero el mal, sea concreto o abstracto es imposible combatirlo con el diálogo y con educadas formas. A la historia me remito. En esto creo que no me equivoco. Precisamente lo que ocurre en nuestra España actual es perverso y malvado. No es una apreciación infantil ni de rabieta, es la cruda realidad y en este aspecto me duele que no se reaccione. Ya tengo cerca de 60 años y he visto la degradación moral de este país en forma creciente desde hace ya años. Tenemos un gobierno muy peligroso en el poder y lo dramático es que no hay solución optativa, ya que el Psoe es parte de lo mismo. No soy optimista no puedo serlo. Lo que se había conseguido en adelanto social se ha roto en pedazos y lo peor es que esta cuadrilla de miserables neoliberales se alegran de ello. ¿Que se jodan?… ¿recuerda esta frase en el congreso de los diputados?… Creo que esta todo dicho así que una reacción extrema a tiempo no les vendría mal. La degradación no está en el individuo que se forma en humanidades, está en los colectivos y en las ideologías políticas que todo lo pudren. Yo creía en la democracia pero nos han engañado y nos han vendido una burda pantomima. La justicia da miedo y el poder judicial es tan oscuro y siniestro que los ciudadanos estamos totalmente desprotegidos. Da asco

      Nuevamente un saludo

  11. Indignado
    Indignado 24 marzo, 2013

    ¡Por fin desde! y desde otro navegador y haciendo piruetas informáticas puedo escribir y entrar a leer, menudos tres días de mudez impuesta al azar.

    Un saludo a todos/as.

  12. raul
    raul 2 marzo, 2014

    Tudos y todas a madrid una manifestacion a lo bestia o defender a la patria cono han hecho los ucranianos

  13. Julio Fernández
    Julio Fernández 2 marzo, 2014

    La utilización y la instigación de la violencia de masas es otra de las trampas definitivas. Cuando la resistencia de algún adversario tribal, de casta o de religión, igual da, en definitiva de un competidor por el poder económico y político, se vuelve extrema y el territorio o los recursos a obtener son suficientemente apetitosos, los oligarcas mueven a sus hienas más oscuras para que lleven las tensiones entre facciones e intereses hasta el extremo. Sea en forma de revolución interior o de guerra declarada, estas hienas infiltradas en las cloacas políticas y sociales toman la bandera que interese, organizan o promueven actos terroristas o asesinatos políticos. Entre las masas de trabajadores o de policías tiran a matar y crean mártires que avivan los fuegos de la venganza y la decisión irreversible de alcanzar cambios visibles. Todo, lo que sea, para conspirativamente conseguir lo que sus amos les han encargado. El triunfo de una revolución, el derrocamiento de un gobierno o la provocación de una guerra civil o internacional. Hienas mercenarias reclutadas en los más oscuros barrios del lumpen, junto a los profesionales de las Agencias de Inteligencia, pistoleros y desolladores al fin, arrojan a los resentidos ciudadanos con razón, a la confrontación presuntamente liberadora al final de la cual, si conservan la vida y la libertad, habrán cambiado de amos, mientras cantan estúpidamente victoria.
    Esta trampa, la de la revolución violenta, es la más siniestra y la más eficaz.
    La mayor heroicidad y la mayor y más eficaz valentía es la del que es capaz de luchar y de vencer a sus propios ideales. Si no renunciamos y no nos libramos de nuestras personales y “magnificas” señas de identidad, todo esto se quedará como tantas, como todas, veces en un fuego fatuo o como dicen nuestros hermanos de Iberoamérica en una “llamarada de petate” que además nos quemará, también una vez más, las manos.

    ¿Estamos dispuestos a lanzarnos a este cruento campo de batalla contra la impronta que los machos alfa han grabado a fuego en nuestras entrañas?

  14. Anibal
    Anibal 12 abril, 2014

    La respuesta se la doy yo con cuatro palabras “porque no tienen huevos” asi de sencillo

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