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Seguimos mirando al dedo

Paco Bello | Iniciativa Debate | 30/04/2013

No me sorprenden ciertas actitudes porque sé bien dónde vivo, pero creo que si esto es así es porque muchas personas callamos más de la cuenta por no entrar en debates que tenemos perdidos de antemano. Nunca se ha podido dialogar con fanáticos. Tampoco eso es preocupante, porque son minoría: el problema es ese otro grupo mucho más numeroso que se suma a las modas sin convicción alguna, y por el simple hecho de sentirse parte de algo o no dar la nota.

La nuestra sigue siendo una sociedad hipócrita en muchos sentidos, quizá precisamente porque es poco dada a pensar. Nos cuelan “modernidades” por cada poro a la mínima que te descuides y dejes de reflexionar de manera independiente. Y “algunos y algunas” acaban convertidos en “antagonismos con patas” a las primeras de cambio.

Esto es más importante de lo que parece, porque la práctica totalidad de la política de control se basa en ello. Se sigue dividiendo convenientemente a la sociedad por colectivos de ficticia afinidad, que son asumidos por una parte del espectro partidista y denostados por la otra parte para poder diferenciarse en algo (algo artificial, desde luego).

Parece tan sencillo hablar de derechos, que es como que te den una hostia cuando te encuentras con que lo que se reivindica es esto: derechos LGBT, derechos de las mujeres, derechos de los niños, derechos de los … ¿no sería algo más sencillo y lógico hablar de los derechos de las personas? ¿Si precisamente lo que buscas es igualdad, por qué facilitas la diferenciación haciéndola tú mismo? No niego que toda lucha haya tenido utilidad, pero tampoco hemos tenido la oportunidad de comprobar cómo funcionaba una alternativa con carácter general, sin distinciones.

He dejado de decir que soy de izquierdas porque creo que es más sencillo cargarse las etiquetas que explicar los conceptos, y también para que cada vez que digo lo que pienso sobre algunos asuntos, no me miren con cara de marsopa. Seguro que algunos sabéis a qué me refiero, y es que llega un momento en el que se te agotan las ganas de seguir explicando ciertas cosas. Hay quien sigue sin saber lo que es el espíritu crítico. Es aquello que ya he tratado en más de una ocasión de “aceptar el paquete completo”. Según el imaginario más extendido, si eres de izquierdas defiendes todos los clichés de la izquierda instrumental, y viceversa si eres de derechas. Lo preocupante es que mucha gente no tiene ni idea de lo que es tanto lo uno como lo otro (no es solo un problema de obreros que votan a la derecha), por mucho que se declaren o se crean afines a ideologías.

Creo firmemente en la igualdad, en la justicia y en la libertad (la tuya acaba donde empieza la de otro), y quisiera que la fraternidad y la solidaridad fueran valores a generalizar, pero ahí acaba mi vínculo con gran parte de lo que hoy son “las izquierdas”.

Me fastidia mucho comprobar que se hacen grandes esfuerzos en asuntos superficiales y mal tratados, y casi ninguno en otros de muchísima mayor relevancia. En algunos casos me importa un pito la opinión general, porque no se sostiene en cuanto empujas un poco y porque me da mucho miedo todo aquello que siendo defendible pasa a convertirse en fanatismo e integrismo.

Vamos, por poner en contexto lo que sigue, con algunos de estos temas controvertidos y de calado social.

Daría mi libertad por defender la normalidad absoluta y la no discriminación por razones de orientación sexual, y me sigue pareciendo increíble que pese a lo que se ha avanzado aún existan prejuicios en este sentido. Y sin embargo me parece discutible que para conseguir la normalidad se utilice de ariete a los que no han podido decidir. Y sí, me refiero a los hijos de parejas del mismo sexo. Por supuesto comprendo el derecho y la ilusión de una pareja a tener o adoptar un niño, y comprendo también que es fundamental que la sociedad evolucione y que para ello haya que hacer sacrificios, pero, en este conflicto de derechos, ¿quién ha consultado o ha pensado en el niño? Sabiendo la mucha ignorancia que aún existe, y que transmiten muchos padres a unos hijos que pueden llegar a ser en extremo crueles, ¿qué ponemos primero, la ilusión o la responsabilidad?

Es un asunto que me parece de una complejidad inabarcable, y sin embargo hay quien lo tiene todo muy claro al respecto (y esa seguridad me encoge).

Hablemos de la prostitución.

Aquí no se trata de si nos parece bien o mal la prostitución, ni de si una de sus principales causas es el propio capitalismo: sino de respeto. Hay posturas que aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid confunden (en muchos casos intencionadamente) la más que imprescindible lucha contra la explotación sexual, con la condena de una práctica que debiera ser territorio únicamente personal. No somos quién para juzgar a los y las que libre y voluntariamente decidan cobrar por servicios sexuales. Y aquí sí tengo claro lo que pienso (no me gusta), pero no tiene por qué importar lo que no me compete. Esta sociedad en muchos casos se convierte en algo mucho peor que lo que critica con vehemencia.

Neolenguaje y machismo.

No entraré en una crítica que ya cuenta con opiniones mucho más autorizadas que la mía. Pero creo que aunque vaya en detrimento de la economía lingüistica, hay que procurar evitar el lenguaje sexista dentro de lo racional. Dicho lo cual, ciertas prácticas muy de moda, son mucho más aberrantes que el propio machismo históricamente integrado, y no se pueden entender ni como protesta transgresiva, porque haciendo uso de los mismos métodos criticados (y por buscarlos), pierde toda su legitimidad.

Por último, hablemos del sexismo, porque en realidad ese era el motivo para escribir algo.

Ayer quise publicar una imagen en el facebook de IDP. Lo hice siendo plenamente consciente de que despertaría opiniones encontradas, aunque deseaba sinceramente que no lo hiciera. Aclaro que no me han molestado los comentarios claramente contrarios, sino el silencio de los corderos.

Quince personas libres (hombres y mujeres) han entendido la imagen como lo que es, y han mostrado su aprobación, incluso en dos casos con comentarios desenfadados (hoy por hoy valientes). Es un porcentaje de aceptación minúsculo en comparación con otras imágenes (el número de «compartidos» todavía es peor).

Resulta extraño (y no voy a hacer la prueba), que esa izquierda tan reprimida como cierta derecha para algunas cosas, hable tan decididamente en otros casos no tan sencillos del derecho de la mujer sobre su cuerpo. ¿Curioso, no?

Sexismo y testosterona… el día que publicamos la fotografía de Nacho Vidal (el actor porno), nadie nos acusó de lo mismo (y podían haberlo hecho con mucha mayor autoridad moral desde cierta perspectiva). Y los comentarios de las mujeres fueron mucho más libres (visto está) que los ausentes comentarios de los hombres heterosexuales (más papistas que el Papa) en esta ocasión.

Desgraciadamente mis temores se han cumplido. Estamos tan condicionados como parece, y eso es lo que nos convierte en el tipo de sociedad que sufrimos.

¿Separación de poderes? Claro, claro…

11 Comments

  1. Carlos
    Carlos 30 abril, 2013

    ¿El capitalismo, una de las principales causas de la prostitución? Pero, Paco, si una es milenios anterior al otro… Eso requiere mayor explicación.

    De acuerdo con lo de evitar el «lenguaje sexista», para lo cual es imprescindible definir el concepto. En rigor, el lenguaje es absolutamente neutro. Quienes podemos ser sexistas, igualitarias, ofensivas o solidarias somos las personas que lo usamos.

    Dicho esto, aclaremos puntos concretos:

    Eso de «todos y todas», ¿es correcto o es memez (o mejor aún, memeza) idiomática? Para mí es más que evidente. Si «todos» necesita un refuerzo femenino, entonces no significa «todos», ergo ese «todos y todas», además de redundante, encierra una contradicción semántica en sí mismo. Una solución podría ser la arroba («tod@s»), pero tiene el inconveniente de que, como no es una letra ni tiene un fonema asociado, no es válida para el lenguaje oral. Además, hay expresiones que ni siquiera en el lenguaje escrito se prestan al uso de la arroba. «Nosotr@s», por ejemplo, solo puede leerse como «nosotros y nosotras», expresión tan aberrante que no hay diccionario que la defina. Una gilipolleza en toda regla.

    Conclusión: tratemos de no herir sensibilidades, pero sin llevar al extremo los «criterios de visibilidad». Inventos, los justos. Y en cualquier caso, en cuestiones de lengua, que inventen las gentes de letras, no la clase política. Se puede mostrar educación sin necesidad de traducir a los clásicos. A menos, claro está, que queramos leer a Sancho Panza hablando de esta guisa:

    –Mire vuestra merced que aquellos y aquellas que allí se parecen no son gigantes ni gigantas…

    • Paco Bello
      Paco Bello 30 abril, 2013

      Ja ja ja, sabía que eso tendría tela…

      Es evidente que se trata de la «más antigua de las profesiones», pero aunque lo sea, casi siempre ha tenido un denominador común: la necesidad (en otros la esclavitud o la imposición, a veces religiosa). Hoy tenemos un ejemplo muy claro en España. Durante la época de «bonanza» la prostitución entre españoles (ahora en pleno proceso de recuperación) pasó a ser casi testimonial, siendo reemplazada por inmigrantes; luego la necesidad seguía siendo un factor relevante. Pero… no son pocos los casos de personas consultadas que arguyen el nivel de ingresos para no abandonar un «oficio» que reporta pingües beneficios, ya que no quieren renunciar a su nivel de vida (consumismo). Ya sea entonces por consecuencias derivadas o directas, el capitalismo (o su hermana la desigualdad) sí es un agente implicado en la decisión, aunque no sea el único ni fundamental (y por eso hablo de «una» de sus causas).

      En lo del lenguaje ya sabes que estamos de acuerdo. Pero lo que más me molesta es lo del uso único del femenino en muchísimos comunicados y llamamientos que refieren también a hombres (muy común en cierto 15M). No es una transgresión, es una gilipollez (o gilipolleza, sí) en toda regla.

    • Mandarina
      Mandarina 30 abril, 2013

      Ya hubo un escritor que atrevió a definir esta «actitud» ante el lenguaje como un completo y total «agravio» a la lengua de Cervantes. Yo soy mujer, pero ante todo soy persona. Me molesta (y lo siento si esto hiere «sensibilidades») muchísimo esta insistencia en definir lo masculino y lo femenino cuando se puede utilizar, de manera impecable, el genérico que tan buenos resultados ofrece a nuestra lengua y a su estética. A veces, yo suelo utilizar la «x» en vez de la «@», pero ambas me molestan enormemente para definir con tanta «exactitud» que me refiero a las «personas», con indiferencia de su género. Y no por eso me considero menos mujer, menos feminista y menos reivindicativa. Esto me ha costado ya alguna discusión bastante fuerte con algunas personas que defienden «a muerte» que se haga esa diferenciación, pero no tienen en cuenta que nos estamos cargando una parte del idioma; un idioma que es sumamente rico y que se habla en muchísimos países donde esa diferenciación no se tiene en cuenta con la exacerbación que la tenemos aquí.

      En cuanto a la prostitución, una de las profesiones más antiguas del mundo… nada que objetar si es una opción libre, pero de verdad. Lo malo es que en muchísimos casos no es una opción que se tome libremente, sino que se obliga a mujeres y menores (niñas y niños) a ejercerla de manera forzosa. Y no se puede obviar que es una de las lacras de la humanidad hoy día y en todo el planeta, de ahí que la trata de personas (antes decíamos «trata de blancas», como si solo afectara a las mujeres) sea uno de los negocios que mueve más dinero en el mundo junto al tráfico de drogas.

      Es un tema peliagudo el que ha tocado Paco, por ambos lados: lenguaje sexista y prostitución. Sería muy bueno que hubiera un buen debate.

      Saludos.

      • Paco Bello
        Paco Bello 30 abril, 2013

        Ahora mismo me vienen a la mente muchos nombres de amigas que defienden esa misma postura. Y por cierto, me pasa como a ti (y a Carlos, y a tantos más) que el uso de la equis y la arroba también me molestan (más la equis), pero puedo considerarlas un mal menor.

        Yo en la prostitución, como en todo, solo exijo que nadie se vea forzado a ejercerla. El dinero todo lo cosifica, y podríamos extendernos en nuestra opinión. Pero comprendo que mi opinión es, afortunadamente, solo eso: una opinión. Y nadie debe juzgar la voluntad ajena mientras no afecte a tu libertad.

  2. BRAULIO
    BRAULIO 30 abril, 2013

    Una cosa es el derecho a creer y opinar y otra cosa es decidir que lo que uno opina o cree sea lo correcto, lo definitivo y no hay más discusión.
    Me revientan las personas que creen estar en posesión de la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad.
    1.- Lo que hacen algunos últimamente con el lenguaje, a mí sinceramente se me antojan «patadas al diccionario» semejantes al ‘laísmo’, por poner un ejemplo, o el ‘me se perdió’ de algunas regiones. Ese lenguaje que hace el discurso repetitivo, interminable y monótono creo, pienso, opino que es una solemne estupidez. Me niego, por consiguiente, a usar esa manera de diferenciar asuntos en los que no media ambigüedad alguna. Estoy en mi derecho a hacerlo así; como respeto, lógicamente, al que cree lo contrario (porque no creo estar en posesión de la verdad)
    2.- Por más que estas manifestaciones puedan parecer perogrulladas, en los derechos humanos que deben ser protegidos entran los derechos de las personas que ejercen «la profesión más antigua del mundo». Cualquier violación en este sentido es un crimen que debe ser perseguido y castigado.
    Me adhiero, por tanto, a lo que han expresado Paco y los demás contertulios.

  3. Fernandosegundo
    Fernandosegundo 1 mayo, 2013

    Respecto al supuesto machismo de nuestro idioma, yo creo que se están sacando muchas cosas de quicio. También soy de la opinión de que el intento de reparar los presuntos estrupicios resultan bastante ridículos a veces, como ya bromeaba Cervantes con lo de gigantes y gigantas. Sin embargo, por respeto a las que siguen pensando que sería bueno rectificar el idioma en algunos aspectos intento adoptar las @@ siempre que me acuerdo mientras se busca una solución.

    Respecto al asunto de la prostitución, yo es que casi no creo que exista la prostitución “voluntaria”. De una forma u otra, l@s prostitut@s siempre se ven empujad@s a esa vida en contra de su voluntad. En una hipotética sociedad en la que tod@s tuvieran sus necesidades cubiertas y un trabajo mas o menos asequible, no existiría la prostitución. Si acaso le llamaríamos promiscuidad.

    Un saludo

    • Indignado
      Indignado 1 mayo, 2013

      Pesa mucha en nuestra sociedad el haber regalado a la iglesia la educación durante muchos años, y menos unas cuantas personas sensible hay una mayoría, que ocultando su verdadera conducta y otra que directamente ven como normal el que su mujer sea una posesión, de ahí que al convivir un tiempo con semejantes machotes, la mujer con su derecho a elegir y por su libertad los envian al carajo, cosa que al machista de turno led saca de sus casillas y se conduce con la brutalidad, la agresión o los muchos casos de violencia machista que llegan al último extremo.

  4. Nicolas Haydn
    Nicolas Haydn 1 mayo, 2013

    En mi opinión la prostitución es una actividad forzada que denigra a la mujer como sujeto. Y digo a la mujer porque son mujeres en prácticamente la totalidad, quedando una minoría marginal para la prostitución masculina, si bien el cliente seguiría siendo mayoritariamente masculino (homosexual). Así que cuando hablamos de prostitución hablamos de personas si, pero en una mayoría abrumadora son mujeres, lo que nos está diciendo que el consumidor es el hombre, y además suele ser casado (también mayoritariamente), mira tu por donde.

    Para elegir libremente deberíamos tener libertad económica, política y de conciencia, pero como no tenemos ninguna de ellas el debate resulta esteril.

    Sobre el tópico de que «es la profesión más antigua» es sencillamente una estupidez. Es como lo de que «la tecnología no es ni buena ni mala, depende del uso que se le de», o como la de que «todo es relativo». Son las típicas frases que «están en boca de todos» pero nadie parece pensar en lo que dice. Que más da que sea una practica muy antigua (dejemos lo de profesión), la esclavitud también es muy antigua ¿eso la justifica?

    Alguno también pretende equipararla con cualquier otro trabajo, incluso he leído a un «intelectual» de izquierdas que lo justificaba diciendo que en el capitalismo todos nos prostituimos. Bueno pues para los que piensen que poner ladrillos es igual que poner el culo les recomiendo un psicólogo urgentemente con terapia de choque. La gente se pone a hablar de la prostitución, pero no entiende lo que puede significar para una chica de 20 años, por ejemplo, hacer varias felaciones al día a tios de todo pelaje.

    La prostitución se toma muy a la ligera, sobre todo por personas que no tienen hijas que se están prostituyendo. Yo no se la recomendaría a vuestras hijas, ni a vuestras mujeres o parejas. Tampoco a vuestras madres.

  5. Indignado
    Indignado 1 mayo, 2013

    A mi me parece una aberración que se aprobeche la mala situación de una persona, para por cuatro chavos desahogarse como un cerdo, creese superior y dominadar a la persona necesitada, asco eso es lo que siento, ¡ah! y se a eso le añades la inocencia de una o un menor, que yo no lo vea con mis ojos, porque mi conciencia se iba a saltar toda prudencia y percepción de legalidad alguna, aunque por ello me cueste mi libertad.

  6. Indignado
    Indignado 1 mayo, 2013

    Sobre la cuestión de si una pareja de homoxexuales pueden tener o adoptar hijos, pregunto: Es que un hombre por tener una hija fruto de una relación con su mujer, por ser hombre heterosexual, ¿no puede tener hijas por si se aprobecha de sus hijas?. ¿Que tiene que ver el amor de padre o madre con las apetencias xexuales de sus padres?, ¿Creen que un padre o una madre lesbiana, van a influir en la libertad de elección de sus hijos o hijas?.
    Ya está bien de meterse con la libertad de las personas y del tonito paternalista de los politicos fascistas y de la iglesia institucionalizada. Ya esta bien de esa fijación de curas con cara de maricón que tanta preocupación tienen, que llegan al extremo de la obsesión por los «defectos» o «insatisfacción» que ven en los demás por pasar por el filtro defectuoso de sus propias mentes.

  7. albegue
    albegue 6 mayo, 2013

    partiendo de la base de que cada uno haga con su cuerpo lo que quiera, o lo que cree que quiere, a mi lo que me preocupa es que la plusvalia, se la lleve un chulo y no se la quede la mujer.

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