El despropósito de las primeras comuniones

Reflexiones de una cristiana coherente.

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M. Ángeles López Romero | Cuestión de fe | 17/05/2013

Mayo es, tradicionalmente, el mes de las primeras comuniones. Nunca en el año como estos días se ven nuestras iglesias llenas. ¿De fieles devotos? No. Más bien de desfiles de modelos. Desde luego, de incoherencias. Empezando por las de una Iglesia que, con tal de que le salgan a favor los números, acepta sin demasiados miramientos ni exigencias que cientos de familias no creyentes utilicen como un objeto de usar y tirar el sacramento de la eucaristía.

A la vera de los familiares, preocupados por el tocado de la niña y las poses para las fotos, puede uno escuchar cómo esperan que acabe ese día para no tener que volver a pisar el templo. Como si ese día fuera la meta y no el pistoletazo de salida de una vida de fe. Y esto la Iglesia lo consiente y lo alimenta.

Es verdad que en muchas diócesis se ha aumentado el recorrido catequético que hay que seguir para poder recibir la Primera Comunión. La intención en principio es desanimar a quienes no estén del todo convencidos. Pero mientras ésta siga siendo la excusa perfecta para montar una fiesta y vestir a nuestro niño o niña de almirante, princesita o algo peor, no será suficiente filtro. En tiempos de frivolidades, muchos padres no ven un inconveniente en no profesar la fe que están haciendo abrazar a sus hijos con tal de hacer unas buenas fotos. Pero es que quienes sí son creyentes, no siempre advierten la incoherencia grave que supone convertir ese día en un monumento al despilfarro, el barroquismo y la ausencia total de sentido común.

2013 00:56

Vestidos carísimos que solo se usarán un rato, banquetes por todo lo alto aunque haya que pedir un crédito para pagarlos, la lista interminable de ostentosos regalos… Me gustaría escuchar a los obispos y sacerdotes reclamar austeridad y sencillez en estos días. Hay parroquias y colegios religiosos que ya ponen su granito de arena. Por ejemplo, haciendo que todos los niños vayan ese día con el uniforme escolar. Así no se produce el “concurso de disfraces” a que estamos acostumbrados. Y luego ya, de puertas afuera de la iglesia, allá cada cual.

También se están proponiendo ágapes comunes en los salones parroquiales para ahorrar costes y dotar de un contenido más humanizador, colectivo y sencillo la celebración de lo que no deja de ser para el niño un día de fiesta muy especial. Compartir el pan y el vino con el Maestro Jesús de Nazaret implica asumir un compromiso vital. Seguir sus huellas de justicia, entrega, amor por los últimos, defensa de la libertad.¿Le estamos contando esto a los niños que ese día se acercan al altar para recibir su Primera Comunión y puede que la última? No lo parece, desde luego.

Lo más curioso es que muchos católicos abominan de los ritos civiles paralelos a los distintos sacramentos que están surgiendo tímidamente en nuestra sociedad. No es mi caso. Me parece mucho más respetuoso celebrar esos actos al margen de la Iglesia, como ritos de iniciación o paso a lo largo del proceso vital de cualquier ser humano, que hacerlo en el seno de una Iglesia en la que no creen, a costa de frivolizar y ridiculizar lo que para los creyentes es de un valor incalculable. ¿No merecería la pena recomendar desde la misma Iglesia vías laicas alternativas a quienes, salta a la vista, solo quieren hacer uso puntual de los sacramentos como plataforma de brillo social, pero ni tienen fe ni van a tenerla nunca? Sería más respetuoso para todos. Aunque luciesen menos las estadísticas nacionales de católicos.

http://blogs.elpais.com/cuestion-de-fe/2013/05/el-desproposito-de-las-primeras-comuniones.html

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4 comentarios sobre “El despropósito de las primeras comuniones

  1. Viví durante casi toda mi vida en un país sajón, donde a estas cosas les dan menos oropel que los latinos, no soy creyente, pero mi hija desde muy pequeña le he dejado las cosas espirituales a su elección y me vino a decir que sus amigas le contaban que al comulgar experimentaban un estado de éxtasis y que ella quería conocer eso, yo le dije que tenia que respetar las reglas que había establecidas para hacer la primer comunión, por lo que ella comulgo, aunque quedo muy desilusionada pues según me dijo a mi, no sintió nada, yo supe que más tarde lo hizo otra vez, porque me volvió a decir lo mismo y a partir de esa fecha que yo sepa no ha tenido más contactos con la religión. La primera comunión de mi hija me costo 0,0 $.

  2. La mejor forma de acabar con estos saraos absurdos es no participar en ellos, ni por activa , ni por pasiva. Yo lo llevo a rajatabla. No voy nunca a bautizos, bodas ni comuniones, ni tampoco hago regalos a nadie por ese motivo.

  3. ¿Es que no lo entiendo?, tiran la casa por la ventana, se endudan por unos años, para aparentar, y sobre pasar en ponpa a la del primo, vecino o hermana, la mayoría se quedan fuera de la iglesia, esos van a lo que van, a cojer una cogorza y fumarse un puro la mayoría de las veces con el permiso de la mujer, se reparten cigarros, y es es esos eventos cuando es la primera vez que un niño es aplaudido por fumarse un cigarro o beber su primera copa de cava o whiski que se lleban al coleto, y es cuando empiezan las contradicciones, por que no vuelben a pisar una iglesia hasta el día que sin romper la tradición, vaya a contraer ese matrimonio de corte machista y mujer sumisa por eso de hasta que dios los separe, y luego tenemos esos disgustos ante la valentia de la mujer de que esto se acabo, y al macho borracho le viene a la mente eso que en el altar prometio y no se corta en que sea así la única via de separación.
    Mucha culpa tienen los colegios concertados, donde desde pequeños se le va, sin su permiso, catetizando, y llegado el día, ¿como se le puede, a un niño/a de 7 años nada más, discriminar de no tomar la comunión ante las posibles burlas de sus comañeros de toda su corta vida, a los que aun les quedan unos cuantos años más que soportar?. ¿Que padres, aunque no seán creyentes, van a negar la ilusión de sus hijos de participar de ese día para ellos especial?, después de tanto ensayo y de los corrillos de compañeros y su complicidad. ¿Y a los padres que ante la falta de plazas de la ensañanza pública, tengan que tragar en dejar a la ensañanza concertada la educación de sus hijos, sabendo de antemano la mala influencia que para sus hijos tendrá?.
    Como profesional de la fotógrafia que soy, me niego a trabajar en lo que nosotras llamamos la BBC, BodasBautizos y Comuniones, no quiero na que ver de ese circo instalado en la sociedad.

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