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Jorge Oteiza

Joséluis V. Doménech | Iniciativa Debate | 16/06/2013

Jorge Oteiza vuelve a ser noticia. Quienes no le conozcan, quizás se sorprendan ante esta nueva aparición. Quienes saben de él, probablemente celebrarán la osadía que siempre le caracterizó, ese coraje que siempre le llevó a enfrentarse con todo poder y toda política. A mí siempre me pareció un abuelo entrañable. Rudo y bravío, pero entrañable. Fuera del rebaño, un torrente que con urgencia transformaba su realidad en pensamiento, su combate en continua transgresión.

Sus actitudes eran consecuentes con su indisciplina y, por tanto, con el buen hacer del género humano. A veces me gustaba despistarme leyendo cosas de él. Era igual coger un ensayo antropológico, que religioso, o artístico. Su locura era una puerta abierta a la razón indomable. Su trabajo experimental era un laboratorio de alta creación. Hubiera sido un placer, poder auscultarlo…, creando sin contemplaciones.

Un buen día, también me acerqué a su poesía. No he sido buen receptor de versos. Las rimas me enervan; tal vez porque nunca entendí que toda pasión o toda agitación debieran ir encerradas en ellas. Las palabras han de ser anárquicas, y las reconstrucciones que se hacen con ellas,  también. Y bien, no sabía de esa faceta del artista, y lo primero que leí fue su Elegía a su amada Itziar. Era agradable, hasta extraño, sentirle reconducirse con sus arrebatadas palabras, rebuscando nuevamente en el vacío, en la ausencia de su mujer. Me emocionaron.

Hoy he leído una noticia. El Institut Valencià d’Art Modern (IVAM) acoge una exposición en la que se muestran 135 de sus obras, la mayoría de ellas dibujos que el artista realizó como actividad privada no destinada a la exhibición, entre los que destacan varios de carácter erótico. Titulada «Oteiza. Íntimo y secreto», me pregunto qué repercusión irá teniendo por esas tierras. Quiero saber qué va a suceder cuando algunas miradas descansen ante algunos de sus dibujos: “Ha sido un placer excelencia”, o “Eyaculando sobre la bandera”, y qué barruntarán los enemigos del arte como compromiso, los cancilleres de una España grande y unida.

¿Qué poema surgirá de las plumas afiladas de las insignes gacetas?

Miles de Oteizas necesitan estas tierras, para reverdecer los páramos desiertos de valentía.

Joséluis V. Doménech

Sociólogo

5 Comments

  1. Paco Bello
    Paco Bello 16 junio, 2013

    “¿Qué poema surgirá de las plumas afiladas de las insignes gacetas?”

    Poca cosa, porque ya es mucho que se hayan atrevido (en un impulso de transgresor pijerío ultramoderno) a mostrar la obra íntima de alguien que difícilmente hubiera tomado un café con Consuelo Ciscar, así que mejor no pidas peras al olmo, si es que esas plumas son las de sus amigos.

    Ahora más en serio: me ha parecido muy interesante esta información que publicas.

    • Joseluis V. Domenech
      Joseluis V. Domenech 17 junio, 2013

      Hola Paco! Buenas tardes. He de decir que me resultó extraño ese “impulso transgresor” en Valencia. Me hubiera gustado saber cómo ha sido todo el proceso (pero sé que el pijerío no lo recibirá ni como moderno y, ni tan siquiera, como arte). Por lo demás, y sin pedir peras al olmo, y como expresa también Carlos, estoy atento a las Reservas Espirituales. Saludos a ambos dos!

      • Paco Bello
        Paco Bello 17 junio, 2013

        Buenas tardes, Joseluis.

        veremos qué se mueve dentro del analfabetismo chic de la ciudad de los 100 gramos de caviar, corruptos reelegidos, Zubin Mehta y las peinetas de Calatrava.

        *No dejes de regalarnos textos así. Un abrazo.

  2. Carlos
    Carlos 17 junio, 2013

    “… para reverdecer los páramos desiertos de valentía”. Yo a eso lo llamo poesía. Me cuesta horrores creer –en fin, que no lo creo– que seas un mal receptor de versos.

    Gracias por el apunte. Ansioso estoy, como tú, de oír y leer lo que truenan al respecto los federicos y otras tribus de la Reserva Espiritual. Apostaría a que no van a ser capaces de hilvanar tres frases seguidas sin utilizar la palabra ultraje.

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