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Julian Assange: "Se está interceptando el 99% de conversaciones en América Latina"

Agencia Andes | Aporrea | 20/06/2013

La guerra por la información es un “nuevo juego” de las potencias mundiales, que buscan interceptar información que conecta a todos los continentes. Así manifestó vía Internet el fundador de Wikileaks, Julian Assange, durante su participación en la Primera Cumbre de Periodismo Responsable realizada en Ecuador.

Según Assange, asilado en la Embajada de Ecuador en Londres desde hace un año, existe una “explosión descontrolada” de Estados Unidos y “sus amigos” por inmiscuirse en temas confidenciales. “Por ejemplo, se está interceptando el 99% de conversaciones en América Latina, a través de Estados Unidos, cuando salen al resto del mundo”, señaló.

Por otro lado, Assange lamentó que el derecho a la información y a la comunicación esté corrompido por censuras gubernamentales, autocensuras o sesgos políticos. “Es lamentable observar la corrupción de estos derechos (…) Utilizar el periodismo para promover guerras o mentiras flagrantes de hacer públicos por intereses específicos”, agregó durante su intervención.

Recordó algunos casos sobre la manipulación de la información para favorecer a élites locales o a patrocinadores. Además señaló que el hecho que los medios de comunicación estén en manos de pocas familias o en propiedad de banqueros es un tema a escala mundial.

Assange mencionó al diario estadounidense New York Times, que se rehusó a publicar “gran cantidad” de documentos (cables de Wikileaks) y redujo partes claves de otros. “Colaboró con la CIA, con el Departamento de Estado, con la Casa Blanca, todos los días, durante la publicación de los cables diplomáticos de Estados Unidos. Esto fue admitido por el propio editor”, contó Assange.

“El editor del diario se negó a publicar crímenes de guerra en Irak, la participación no ética del Departamento de Estado”, agregó. “Un cable, por ejemplo, de 62 páginas se redujo a un solo párrafo en su publicación. Rompió el acuerdo de publicar la totalidad del cable”, dijo.

Assange finalizó su intervención de alrededor de 40 minutos asegurando que Wikileaks no ha dejando de obtener información de fuentes, han seguido operando y no han destruido nada de la información recogida. Además señaló sobre la publicación de un libro que recoge todos los ejemplos de censura a los cables de Wikileaks.

http://www.aporrea.org/internacionales/n231199.html

Un Comentario

  1. Walkiria SUMIONDA
    Walkiria SUMIONDA 1 julio, 2013

    El control a más.
    El tema del control es y seguirá siendo uno de los temas estrella en todos los ámbitos en los que la comunicación quiera esclarecer el particular fenómeno del totalitarismo en curso a escala mundial. Ese tema sobre el control nos plantea como gestionarlo, es decir como controlar el tema para que no vaya más allá de la prudencia indispensable en tratarlo. Que hemos sido, somos y seremos (en tres distintos grados de escala) objetos de control, investigación y expedientación, es y seguirá siendo un hecho. Siempre hubo individuos raros escuchando tras las puertas y mirando por los ojos de las cerraduras. El psiquismo del espía casero no difiere tanto del espionaje a escala gigantesca de un estado sobre la ciudadanía del propio país o la de otros estados. En una sociedad de desconfianza mutua como pandemia, la derivada consecuencial es tomar al otro como enemigo potencial. Es mucho más que un problema político y la definición de que se trata de un agravio a las libertades individuales se queda corta. Lo sorpresivo de toda la aparatología dedicada al control de los decires y haceres de los demás no es el portento de toda esa maquinaria en marcha sino la credulidad por parte de los controladores en que esto sea una practica segurizante para un estado o un sistema. Si el control se basa en este principio adolece de la lógica más básica del control. Se controla algo o a alguien para poderlo neutralizar antes de que haga algún daño. Ese control básico lo ejercemos todas las personas y además lo hacemos desde la espontaneidad supervivencial. Para sobrevivir a todos los peligros hay que vigilar los factores y agentes de éstos. No es lo natural vigilar lo que potencialmente no va a ser peligroso sino todo lo contrario. En cuanto se hace es porque se tiene alguna clase de trastorno psíquico, el más frecuente es el paranoico. ¿Se puede hablar de estados paranoicos? Sí, la denominación no es exagerada. Los inferimos a partir de multitud de conductas exageradas en sus gestos de control a la población en su conjunto, No es cierto que por el temor al resurgimiento de un comando dedicado a la acción armada un Estado caiga en el alarmismo y en sistemas de control tan exagerados que trate a cada ciudadano como a su potencial enemigo.
    El detalle de la desconfianza no obstante es recíproco lo que tampoco quiere decir que los ciudadanos andemos conspirando en el sentido miliciano para echar a patadas a los gubernamentales por mucho que se lo merezcan. El estado sí es el enemigo de la sociedad y por poco que le suene la tesis todo gobierno de turno consciencia cuando le toca el grado y magnitud de esa enemistad. Lo que no significa que la fluidez de las ideas, el desarrollo de la inteligencia, las inquietudes, los debates y la circulación de informaciones tengan nada que ver con el terrorismo ni nada que se le parezca. Si es así y lo es elocuentemente ¿Por qué los estados se empeñan en no saberlo y reconocerlo? Simplemente, los estados de la sociedad del control son los primeros beneficiarios directos del terrorismo en tanto lo usan como gran pretexto para extender sus medidas antiterroristas a toda la población. Su principio interpretativo según el que todo ciudadano es potencialmente su enemigo lo traducen en que todo ciudadano es potencialmente un actor terrorista. El reverso de esta tesis es más severa: todo estado es potencialmente un estado totalitario.
    Quienes vivimos y previsiblemente vamos a morir en una sociedad del control, crecientemente controlada en todo, sin que nos haya dado tiempo superarla (mucha suerte y mucha m….. a las generaciones futuras para que lo consigan) lo de menos es saber que todo lo que digamos, todo l oque escribamos, todo lo que anotemos y todo lo que hagamos es materia de control por los centroide espionaje. A algunos de nosotros como mínimo tenemos con esto las lecturas garantizadas cuando menos de nuestros espías. Lo soprendente es que haya individuos supuestamente aptos para una función de control, por lo tanto con sus facultades mentales a punto, que acepten estos cargos. Por poco que lo piensen toda la contribución que hagan a la archivística del control solo podrá favorecer a la historia, ya que al menos alguien se ocupará de hacernos un seguimiento metódico en cada ítem que enunciemos. ¿Prevendrá eso al sistema del desenlace de sus propias contradicciones? En absoluto. Todo el volumen de análisis, de comentarios y de críticas que se puedan reunir, entra y seguirá entrando en su mayor parte dentro de los márgenes de expresión que permiten los códigos legales (mientras esos códigos sigan contemplando el derecho a la comunicación inter-personal). Toda esa información por su propia densidad y cantidad va a entorpecer el descubrimiento de lo esencial de ella: lo que dice. Un espía en sus seguimientos no tendrá otra opción que cambiar de bando, pasar de controlar a los demás y convertirse en controlador de sí mismo, que es en última instancia lo que hace cada pensante por libre.
    Mientras los estados no se atrevan a calificar el librepensamiento de acto criminal (todo llegará) lo mas que vana describir de la ciudadanía controlada es que por muy dominada que esté no ha perdido la virtud de pensar y sabe en qué y por qué sigue siendo continuamente engañada.
    Quienes venimos utilizando teléfonos desde hace décadas, pero también correo escrito y últimamente mensajería inalámbrica, siempre hemos sabido que todo aquello que decíamos antes a trabes de un hilo o usando servicios intermedios, más ahora que es sin hilos, puede ser interceptada. Muy bien, que lo hagan. Ese nuevo voyeurismo no tiene porque afectarnos., No dejaremos de pensar ni de hablar porque otros ni sepan pensar ni acepten que digamos lo que pensamos.
    Cuando muchos años después alguien descubre que su nombre formaba parte de expedientes policiales, la sorpresa ya no es tanto la de haber sido objeto de indagación como la de las categorías establecidas definiendo a sujetos sospechosos de muy peligrosos. El problema de utilizar tales categorías por parte de las policías políticas dando palos de ciego solo demuestra una cosa: que no saben investigar, pretendiendo suplir su falta de calidad con la extensión de la investigación a todo el mundo, porque obviamente todos somos sospechosos, todos a excepción de los que nos espían colocándose fuera de la ley para hacerlo.
    Entrar en la dinámica de controlar a nuestros controladores es quimérico. El sistema cuanto más inseguro este de si mismo y más cuestionado esté por la sociedad en bloque más precisará autoprotegerse e invertir en control social. No es grave. Consolémonos en la parte ventajosa de esto: cuando seamos viejitos, con el permiso del sicario pagado para que no lo seamos, el estado nos citará en un calabozo con un circuito cerrado de televisión para interrogarnos echando sobre la mesa un pesado álbum de datos diciéndonos: “ésta es su vida”.

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