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¿Está echada la suerte?

Camilo Alzate | Iniciativa Debate |  29/06/2013

«Se fracasa en la vida desde el momento en que se muere». Pierre y Eve son dos personajes soñados por Jean-Paul Sartre en la trama de La suerte está echada. El argumento es una ficción sencilla, mueren el mismo día a la misma hora y sus almas se conocen -ya etéreas e inmateriales- en un imaginario estado paralelo a la realidad tangible. Serán testigos de todo lo que pasa en el enloquecido mundo de los vivos sin poder intervenir. Espectadores omniscientes, pero espectadores muertos después de todo. Millones de almas muertas vagabundean por el relato, sin inmutarse de lo que sucede a su alrededor en el mundo verdadero al cual ya no pertenecen, contemplando el devenir de los siglos con un nihilismo que se burla de los afanes, las angustias, las alegrías, las esperanzas y los desvelos de los vivos: esos pobres ingenuos, no dimensionan que algún día, también morirán.

Pierre era obrero y conspirador. Llevaba años preparando una insurrección contra la autoridad militar. Se entera muerto que en realidad fue asesinado a traición. También se entera que todos sus compañeros serán atrapados al día siguiente, más ¿de qué sirve saberlo ahora, si acabarán, más tarde o más temprano, en el reino impotente de los muertos? Eve se da cuenta, mientras observa la escena de su propia muerte, que su esposo la envenenó para apropiarse una herencia y seducir a su hermana ¿valdría la pena prevenirla, si también acabará un día su existencia y caerá al limbo insustancial de las almas muertas? Y acaso si valiera la pena, tampoco sería posible.

Los personajes muertos contemplan a los vivos, mundo al que ya no pertenecen, con mezcla de ironía, cinismo y desazón: son producto del desencanto, que nace de la omnisciencia que lo revela todo, junto a la impotencia que lo prohíbe todo. Incluso ante la posibilidad de actuar, el resultado final será siempre el mismo: la muerte inevitable. En contraste los personajes vivos se apasionan, se juegan la existencia hasta sus últimas consecuencias y habitan una turbulencia incesante, un desvelo continuo por las cosas vanas o las causas minúsculas: se hacen matar por una mujer. Se dedican a conspirar o soñar. Se lo arriesgan todo en una revolución. Se enamoran. Se entristecen. Se insultan. Se llenan de odio. Dilapidan días y minutos valiosos, irreemplazables, tocando el acordeón en la calle a cambio de unas sucias monedas.

Sartre escenifica con sencillez el dilema existencial del ser humano. Además, aborda el tema de la omnisciencia desde una perspectiva preocupante: ¿cuál es el resultado de conocerlo todo sin poseer los medios o la voluntad con que transformarlo? Nos enfrenta a dos caminos: la impotencia o el cinismo.

En el cuento Los Inmortales Jorge Luis Borges imagina una situación análoga. Los seres que encontraron la inmortalidad alcanzan una situación tal de postración, de ausencia de conflicto, que su única motivación vital se convierte en buscar lo que perdieron: la posibilidad de morirse. Los inmortales buscan con todo su empeño la muerte, porque de lo contrario no tendrían ningún motivo para vivir. Agria paradoja.

Como los muertos de Sartre y los inmortales de Borges, nuestra civilización alcanza un punto estéril, de postración absoluta, donde la suerte está echada. Lo sabemos todo, o casi todo. ¿Sirve para algo?

Somos espectadores de un juego macabro de poderes económicos y militares, de los que se sabe que tienen la capacidad de arrasar la civilización humana en pocos segundos. Ulrich Beck creía que tener conciencia de ello nos convertía de facto en una sociedad del riesgo. Nos enteramos que nos espían, nos graban y monitorean, nos escuchan, nos observan, nos persiguen, con la misma naturalidad que sabemos que mañana amanecerá. Conocemos a precisión el impacto de nuestra huella ecológica e incluso calculamos las emisiones de gases de invernadero que hacen del planeta en un lugar insostenible para el equilibrio natural. O sabemos con certeza cuántas miles de hectáreas de bosque desaparecen de la superficie terrestre cada día, incluso cada minuto. Podemos llevar estadísticas de las especies naturales que se extinguen sin remedio, de los peces que mueren en los océanos, de la erosión de suelos antes fértiles. Computamos las cifras de los 1.000 millones de humanos que pasan hambre, hasta las discriminamos por países, por edades, por regiones geográficas, por etnias o por sus causas inmediatas: la sequía, la especulación con alimentos, el desempleo, la guerra, la ruina de los agricultores. Contabilizamos con la mayor exactitud posible las víctimas de inagotables conflictos armados en todo el globo, fabricados a la medida de las necesidades de nuestra civilización derrochadora. Podemos asistir como espectadores a esos conflictos, con el ojo cómplice y criminal de las cámaras. Tenemos la capacidad, única en la historia humana, de registrar en directo el colapso del planeta, para luego retransmitirlo. Basta un televisor, un iPhone o una conexión a internet. ¿Sirve para algo?

Cualquier análisis serio y desapasionado de las lógicas actuales de funcionamiento de la sociedad conduce a la misma conclusión obvia: la humanidad, tal como se organiza hoy, es insostenible en las próximas décadas. Se sabe bien hacia dónde vamos, de continuar con la vorágine. Para hablar sólo de una brecha infranqueable, la dilapidación irracional de recursos energéticos y naturales, imposibles de reponer a corto plazo. La operatividad del modelo económico, que ha permitido los estándares cómodos de vida de nuestra sociedad, así como el crecimiento exponencial de la población mundial, se basa en la disponibilidad de fuentes de energía, agua y recursos biológicos que se agotan aceleradamente, o se derrochan de mil modos absurdos.

¿Sirve para algo saberlo?

He aquí la impotencia o el cinismo. No hablo de las masas drogadas en esa otra realidad ficticia de los medios de comunicación o en los afanes de la supervivencia diaria. No hablo de los millones de almas que ya están muertas en vida, soportando miles de yugos. Hablo de quienes son espectadores conscientes -pero mudos- de este desastre. Cínicos son los intelectuales, académicos, líderes, pensadores, que evitan asumir estos hechos cuando están a la vista. Eligen mirar para otro lado. Doblemente cínicos los que predican que el mundo puede seguir igual. Impotentes los que ante la angustia o desazón, no encuentran los medios de cambio. Es la paradoja: la civilización humana alcanza unos niveles de conocimiento tan grandes, que nunca había tenido más claros sus riesgos y amenazas, pero tampoco había sido más incapaz como ahora de hacerles frente. La actitud moral de nuestra sociedad, su espíritu, es la generalización del desencanto.

Como en una historia atroz imaginada por Sartre, multitudes completas de muertos en vida fungen de coro espectador a los hechos trascendentales de su propia historia, sin poder ni querer mover un dedo para cambiar el rumbo de los acontecimientos. Saben para dónde van y no hacen nada.

Al otro lado están quienes se hacen matar por un hombre o una mujer, se juegan la vida escribiendo un verso, se dejan la sangre recogiendo un fruto, lo arriesgan todo por salvar un río que corre o se empeñan en decir no. De ambos lados, la suerte está echada.

 

Fotografía de Jennifer Sepúlveda

14 Comments

  1. Jesús Díaz Formoso
    Jesús Díaz Formoso 30 junio, 2013

    En el sentido del artículo, del excelente artículo, mejor dicho, las siguientes notas que he enviado a un grupo «15M» recientemente, y con las que a continuación paso a atormentaros, con mis disculpas anticipadas:

    1.- En efecto, el sistema no es justo. Más allá de la mera «injusticia», el sistema es CRIMINAL.

    Creo que la primera acción -la primera en el tiempo- debe estar determinada a hacer responder de sus crímenes a la «aristocracia», a las élites. ACCIÓN JUDICIAL (especialmente dirigida, en un principio, a liberarnos de los Jueces Corruptos).

    * Sobre esta acción, desde ausaj podemos hacer alguna propuesta.

    Con ello nos acercaremos a la Libertad (al menos dejaremos de asumir las responsabilidades de la «Aristocracia» en el poder; a la vez que iremos asumiendo las que nos son propias de cada uno). Porque la Libertad Política (y su cara pasiva, la Responsabilidad Política) es individual, de cada uno; intransferible (pues transferirla supone perderla).

    2.-La esencia de la ideología consiste en inducir impotencia; De nuevo plenamente conforme: la generan actuando contra la Unidad y contra la razón, por medio de FALSAS UNIDADES Y FALSAS RAZONES.

    De aqui la importancia de detectar las «FALSAS COLABORACIONES», que solo pretenden construir una Falsa Unidad que puedan dominar «democráticamente», mediante el Pensamiento «Único» de la facción ideológica que en cada caso se considere como sujeto activo del Falseamiento de la Razón.

    3.- No me importa como se nombre el objetivo: Yo lo llamo LIBERTAD. Libertad como absoluto; la realidad surge de la suma de Libertades; en su mayoría, naturalmente orientadas a la cooperación, pero que entre ellas ocultan Libertades «Relativas» -pensamiento único; falsa unidad dependiente de «otras» élites, que sustituirían a las actuales, «por nuestro bien» (y que de dejarnos convencer por ellas, acabarán, como siempre ha sido, quemando en hogueras a los «disidentes»).

    La interpretación -marxista/materialista- de Hegel se equivoca: La historia, si, la construye el Ser activo; pero éste es el amo, dotado de independencia y libertad (que en la actualidad sigue siendo económica -disposición de recursos), no es el esclavo, dormido por el ocio y el trabajo mercenario; libertad como ausencia de temor; es lo opuesto al miedo que nos lleva a querer ver nuestros actos como fruto de una inexistente libertad. No podemos reconocer que no somos libres, pues entonces nos veríamos obligados a actuar (que es lo que el miedo nos impide; eso es, nuestra acción se dirige a desactivar toda reacción, como engranajes de un mecanismo/proceso «circular»). Necesitamos hacer visible la Verdadera Unidad, que es la predisposición a la colaboración altruista por parte de grandes grupos de ciudadanos; ofreciendo colaboración y apoyo a quienes todavía creen tener algo que perder.

    4.- Los Derechos Sociales no proceden del derecho natural, sino que son fruto de la convivencia. Por eso hay que luchar por ellos; permanentemente. Pero, sobre todo, hemos de hacerlo personalmente, de manera individual; y agrupándonos a la vez, para sumar potencias. Eso es Política.

    5.- CONCLUSIÓN (siempre Provisional): ITER:

    a) Situarnos en la realidad; no en el «deber ser», sino en lo que «es»; solo entonces nuestras acciones podrán incidir en la realidad, llevándola hacia ese «deber ser». Esto es; agrupándonos en torno a PROBLEMAS CONCRETOS COMUNES. Como forma y estructura descentralizada, fundada por individuos en libertad.

    b) No podemos descansar nuestras responsabilidades individuales en representantes lejanos que son inmunes a la voluntad de «sus» (que somos “nosotros”, como propiedad) supuestos «representados». No somos libres cuando elegimos, sino cuando hacemos lo que debemos hacer, «dejándonos fluir». Elegimos entre males, aceptando el que nos parece menor. Por temor a ser libres; a ser responsables de nuestros actos y decisiones. Es, de nuevo, el Miedo, asesino de la Libertad.

    c) Yo no elijo a quien no conozco; no hay libertad en una elección tal, y por ello no es elección, sino imposición.

    Yo elijo a quien conozco; pero solo conozco a quien forma parte de mi entorno más o menos inmediato (la información que recibo acerca de los «postulantes» de nuestra elección la puedo comprobar por mi mismo, o la pueden comprobar otros -directa e inmediatamente- en quienes confío, y a quienes puedo pedir -igualmente de manera directa e inmediata- responsabilidades).

    d) Hemos de «normalizar» nuestro Modelo Social actuando sobre problemas concretos, en torno a los que nos podamos ir agrupando DE ABAJO ARRIBA. Celularmente; como nodos de la Red Social.

    e) Volvemos al principio: A LA IDEA DE JUSTICIA.

    Recuperando la Justicia en las relaciones sociales, lograremos «recuperar» nuestra mayoría de edad política. Nuestra acción de Gobierno Individual, como miembros de una sociedad, que solo puede ser libre si está mayormente constituida por individuos Libres (y responsables; actuantes -con independencia del grado de acierto; el aprendizaje es un proceso; y la Libertad surge del conocimiento de la experiencia -de los errores se aprende).

    f) Y nos situamos en la REALIDAD. En la realidad de lo concreto, afinando más.

    Y ello, porque la Justicia se hace visible en el CASO CONCRETO.

    g) Así, el «Contexto Ideológico» ha de ser determinado mediante la visión del conjunto de casos concretos. Avanzando en la Justicia de cada caso concreto, nos uniremos cohesionadamente, en torno a la razón práctica; a ese deseo común del que ha de surgir el «nuevo mundo», a partir del actual, no sobre sus cenizas.

    Porque el Deseo -y lo que es más importante, el concepto- de Justicia ES COMÚN, forma parte, si queréis, de la naturaleza humana.

    h) Con este apartado, marcado por el silencio relativo de la letra “H”, dejo en silencio la Propuesta en que fundamento estas largas anotaciones a las breves notas de Rafa. La sustituyo por una pregunta, nada retórica ¿COMO LLEVAR A CABO ESTA LABOR?

    Supongo que la pregunta quedará en el aire. La razón puede ser que cada uno tiene su propia respuesta, y lucha por ella; Lucha que, por ello, permanece en el “PARTIDISMO”, por lo que no es común, sino partidaria; parte y permanece en la razón del uno FRENTE a la de los demás. Reproduciendo el esquema “sistémico”. Y ASÏ NO ES; ni va a ser.

    Ojalá me equivoque, no obstante; DESEO conocer vuestras respuestas, con el convencimiento de que, si surgen de la sinceridad, como fruto de la Lucha por la Justicia (que lo es por el Derecho), estarán muy próximas unas a otras.

    Saludos.
    Chus

  2. Paco Bello
    Paco Bello 2 julio, 2013

    No tengo demasiadas ganas de escribir. Creo que tenemos un largo trabajo por delante y que solo la información simple y general puede forjar conciencias. Pero tu magnífico artículo merece una respuesta más o menos trabajada, y a ello voy.

    Todos los días son iguales. Te levantas, y dependiendo de la situación haces lo que debes hacer. Sin más. No miras más allá de la cotidianidad, por muy consciente que seas de lo que te rodea.

    Hay que comer, y además la vida no está tan mal. Siempre hay un motivo para sonreír. Somos así, capaces de encontrar petróleo en una sonrisa, en un trabajo bien hecho, en un compromiso, en una palmadita en la espalda o en la botella de leche con la que hoy no contábamos.

    ¿Quién va a pensar en nuestra ‘insoportable levedad’? Porque puestos a ser conscientes nos quitaríamos de en medio. Y si no lo hacemos es porque hay una química que actúa y que es tan sutilmente placentera que ha permitido que aquellos que se han visto en las peores condiciones mantuvieran la esperanza hasta el último segundo, y solo por seguir sufriendo.

    Ocurre que aunque el mundo no vaya a acabarse mañana, ni pasado, y aunque no seamos capaces de plantearnos seriamente que unos pocos nos están poniendo una bota sobre el cuello, hay que hacer lo que nunca hemos hecho (porque a nadie nos apetece). Hay que comprometerse.

    ¿A qué? A hablar, a formarse, a no callar, a opinar, a decirle al vecino hasta dónde estaríamos dispuestos a llegar. Uno a uno. Poco a poco. Hay que dejar de quitarle importancia al corazón, y hay que igualarlo a la razón. El uno sin el otro no tienen sentido.

    La inteligencia fuerza a renunciar. La sabiduría fuerza al compromiso. Nunca está echada la suerte. La filosofía se hace después de muertos.

    • Indignado
      Indignado 2 julio, 2013

      Como dijo un General Japones a sus soldados en la IIGuerra Mundial:

      «El trabajo es pesado como una montaña y la vida de un soldado es tan ligera como una pluma».

      Comprendo la situación y el trabajo que le dedicas, también que para dar el paso tiene que estar la gente preparada-concienciada, para mi, con riesgo a equibocarme, esa es la «cifra» a alcanzar, ese determinado número de gente que incline la balanza para saber que podemos intentar algo de verdad.

      Un saludo amigo.

      • Paco Bello
        Paco Bello 2 julio, 2013

        Así lo creo. Nuestro trabajo pasa por llegar a mucha gente, y especialmente a los que no suelen leer. Porque a veces hasta resulta un tanto incómodo ponerse a sermonear a los que saben como mínimo lo que uno mismo (aunque siempre se hace por si llega al que sí le puedas aportar algo).

        Un abrazo, amigo.

    • adelaida
      adelaida 3 julio, 2013

      Pues sí, la información y el conocimiento forjan consciencias. Y se agradece profundamente la labor de investigación y divulgación que hacéis en IniciativaDebate.
      No escribo nunca, pero os sigo y os leo con avidez. Y mi noción de la realidad se ve muy enriquecida con vuestro trabajo. Gracias Paco; y gracias a tod@s.

      • Paco Bello
        Paco Bello 3 julio, 2013

        Es importante tu comentario, Adelaida. Y es importante porque nosotr@s no hacemos este trabajo para ver cifras, sino para llegar a personas. Y cuando comentáis es cuando realmente sabemos que lo estamos consiguiendo.

        Gracias a ti. Un abrazo.

  3. Paco Bello
    Paco Bello 2 julio, 2013

    Este borrador lo tengo preparado hace unos días, pero no me veo con ánimo de terminarlo, y casi ni de corregir errores. Pero lo dejo aquí porque creo que va en la línea de lo que has escrito:

    Todo es susceptible de empeorar; no hay duda. Podemos vernos envueltos en una guerra, que se generalice la escasez y el hambre, o inmersos en un entorno donde la Ley desaparezca definitivamente. Eso es posible, y no sería la primera vez que ocurre. Lo que sí es nuevo es vivir al borde de todo ello sin que tiemble el suelo, y en muchos casos sin siquiera percibirlo.

    No todo el mundo está directamente afectado, o no de forma notable, por esta estafa con vestiduras de crisis. Pero pese a las circunstancias particulares, no es posible no sentir que algo ha cambiado más allá de las cifras de desempleo o la pérdida de poder adquisitivo. Está la sanidad, aunque puede que la única diferencia que notemos es que nos remitan a un centro privado para agilizar el diagnóstico, tratamiento o intervención, o que los plazos para consulta se estén dilatando. Está la educación, aunque puede que solo nos afecte la supresión de cierta ruta del transporte escolar, el precio del comedor, o el importe de las matrículas o las tasas. Están las pensiones, aunque es difícil percibir que cada día se puede hacer menos con el mismo dinero. Está la justicia, que es algo a lo que no se acude todos los días, pero que para sorpresa de muchos, ahora es inaccesible en muchos casos.

    Pero esto puede ser llevadero porque aunque sea por hache o por be, efectivamente, seguimos comiendo, estudiando, recibiendo la pensión, y seguimos siendo atendidos cuando tenemos un problema de salud y, en algunos casos, cuando queremos acceder a la justicia. E incluso si queremos creer el mensaje institucional, hasta podemos entender y justificar los recortes, porque hemos vivido por encima de nuestras posibilidades, o porque nos ha afectado una crisis internacional, y nuestro tejido económico basado en turismo y ladrillo se ha visto afectado por encima de lo ocurrido en el resto de países, o porque Zapatero era un pésimo gestor y ha dejado una terrible herencia, o porque Aznar abrió las puertas del infierno al poner las bases para la burbuja hipotecaria (que no inmobiliaria), y Rajoy no se entera de la película.

    Pero no podemos hacer oídos sordos y alma muda a una realidad que ya reconocen hasta los más obtusos e interesados en negar la mayor.

    No podemos pasar por alto la corrupción generalizada que nos salpica día sí y día también con sobresueldos simulados y diferidos, Correa’s y Crespo’s, Ere’s (tú como el agua de mi fuente) y Mercasevilla’s, y Blesa’s, Botine’s y tacones lejanos.

    No podemos obviar que tenemos una Fiscalía que se dedica a defender en lugar de acusar siempre que seas importante y poderoso, y que se ha convertido en cancerbero inexpugnable y látigo de los jueces valientes. Y una justicia que, según la importancia del caso, comete errores de forma, y libera a las lenguas ponzoñosas.

    No podemos no darnos cuenta de que los grandes medios de comunicación son un cáncer, y que no importa lo que dicen sino lo que callan, y de que no existen los medios de “izquierdas”, sino los que aparentan serlo.

    No podemos dejar de saber que hasta aquellos que pudieran suponer algún tipo de esperanza para los inocentes son parte del sistema y por eso no serán nunca alternativa. Y si alguien lo duda que se lo pregunten a Cut-Bai o a IU por la Base, a los bancos que les conceden créditos y quitas, o a los que hacen la vista gorda cuando las cabezas están coronadas.

    Tenemos también que tener en cuenta que ya no existen soberanías nacionales, y que lo que ocurra en nuestro entorno es parte de todo un entramado económico y estructural. Y que cuando se decide el cierre sin previo aviso de una televisión pública (que no han podido controlar) en un país como Grecia, no es un hecho aislado y no reproducible, y que su significado, en base a los comentarios que produce la noticia, va mucho más allá de lo que la mayoría percibe.

    No debemos no sentirnos afectados cuando desde EEUU se han monitorizado todos nuestros gustos, tendencias, y movimientos con el consentimiento de los dirigentes europeos. Somos extranjeros, porque todo el que no sea estadounidense o millonario, lo es. Y los que lo son (estadounidenses), si no son poderosos, también.

    Asimismo no sería razonable caer en los simplismos en ningún caso, y tampoco cuando se ven los movimientos sociales y las “primaveras” como la de Turquía o Brasil como una esperanza. Erdogan es un déspota elegido por abrumadora mayoría en las urnas (como Rajoy pero en bravucón), pero es también, quizá por su soberbia, un personaje no demasiado manejable para Israel y EEUU. Algo que no se puede decir del líder opositor. Y hay que recordar que hasta que la oposición se puso en harina aquello no era más que una modestísima protesta reprimida como siempre se ha hecho por aquellos lares. El caso de Dilma es diferente en las formas pero no en el fondo.

    Pero todo esto y muchísimo más, es irrelevante. Estamos a ‘siglos luz’ de ser, en general, un pueblo consciente o informado, y a veces pienso que es una tontería perder mi tiempo en escribir nada, porque los y las que leéis esto ya sabéis lo que os pueda contar, y los que debieran leerlo no lo harán. Es por esto que no podemos aspirar a que se produzca ningún cambio a mejor a corto o medio plazo. Todo lo más que podremos ver es el resultado del hastío: una merecida desafección política y una gran abstención aparejada. Eso al menos será algo.

    Pero sabemos que la crisis acabará cuando los que la han provocado consideren que es el momento de hacerlo porque ya hemos retrocedido un siglo en derechos sociales. Porque para muchos lo importante nunca ha sido poder comer en un buen restaurante, sino que los demás no pudieran hacerlo.

    Solo comentaré un par de cosas más.

    Hace unos días publicamos una noticia de El Semanal Digital sobre el caso de un “Premio extraordinario fin de carrera” que servía copas en París. Y hace poco hicimos lo propio con el líder de la prensa salmón (diario Expansión) diciendo que el paro ya afecta a los ‘insiders’ (según ellos: “aquellas personas que, por sus características socioeconómicas, forman el segmento de trabajadores estables y bien remunerados”).

    Existen muchas más noticias con relación a lo que quiero exponer, pero estas dos se adaptan muy bien a la sintomatología que anuncia la muerte del sistema actual (transformación a peor). Veamos el porqué.

    En la historia más o menos reciente de la civilización hemos cambiado varias veces de modelo social dentro de un entorno que permitía una especie de solución de continuidad sin rupturas. Esta ‘no ruptura’ se ha apoyado tanto en una lenta progresión en aspectos concretos que han podido considerarse una mejora de las condiciones de vida de las mayorías, como en una coyuntura que permitía mantener ese tipo de desarrollo posponiendo el inevitable enfrentamiento que ha de producirse. En jerga futbolística esto sería un: “patadón p’alante”. Pero el campo se ha hecho pequeño, y todos los balones van fuera.

    Todo, absolutamente todo lo que podamos decir sobre las grandes sociedades tiene un epicentro: el privilegio. O mejor dicho, su blindaje. Los sistemas de castas han tenido muchas formas, a veces bien definidas y otras veces no tanto. La lucha por tomar la posición de la casta superior o por eliminar obstáculos, también. Porque desde las aristocracias en sus distintas formas, hasta hoy, lo que nunca ha cambiado en el fondo, aunque sí en la forma, es la existencia de la servidumbre.

    Lo que hoy estamos viviendo no es el resultado de la inexistencia de alternativas en general, sino la imposibilidad de aplicarlas sin romper el modelo de clases. Y hay que tener claro que la clase privilegiada no está dispuesta a ceder su trono, aunque para ello tenga que sacrificar a la mitad de la población. Algo que nunca les ha importado desde que enviaban a la guerra a la plebe para aumentar o defender su poder.

    Con el progresivo aumento de la población fue aumentando la cultura. Con el aumento de la cultura fueron cayendo mitos y fueron creciendo las preguntas y la autoestima. En cada paso por evitar la emancipación del pueblo se dosificaron concesiones. Las concesiones fueron posibles mientras se pensaban nuevos sistemas de control, hasta hoy. Hasta que la revolución tecnológica ha acabado con la posibilidad de continuar con esos dos siglos de presuntos avances.

    ¿Y qué tiene todo esto que ver con las dos noticias y con lo anterior?

    Si un premio extraordinario fin de carrera y los ‘insiders’ están o sirviendo copas o en el paro, es porque ya no hay forma de darles trabajo sin transformar el sistema. Los que mandan no están dispuestos a cambiar su estructura por uno que permita vivir y conciliar. No se pueden crear nuevas necesidades que estimulen la producción porque haría falta energía. La energía monopólica se está consumiendo. Si se activan las alternativas posibles (se conocen hace un siglo), se pierde el control. Esto es así de sencillo.

    • Mandarina
      Mandarina 2 julio, 2013

      Pues yo creo que este comentario debería ir a «Primera Plana», sin dudarlo! y, te entiendo bastante bien… que lo sepas! 😀 Ánimo! Que no decaiga! Y, si se cae, que sea solo por un ratito… hay que seguir!

      • Paco Bello
        Paco Bello 3 julio, 2013

        Tú me miras con buenos ojos. 😀 Y ya sé que me entiendes, y yo a ti. Porque menudo trabajo estás haciendo en el foro… (y no lo digo por la cantidad).

        ¡A seguir!

    • adelaida
      adelaida 3 julio, 2013

      Sigamos activando alternativas hasta que la energía monopólica se autoconsuma y pierda el control.
      Es de lo poquito que da gusto ir haciendo en este ímprobo día a día…

    • Mandarina
      Mandarina 3 julio, 2013

      Amigo mío, INSISTO, pon este post en «Primera Plana» aunque esté sin terminar, porque es muy bueno!!! y «no tienes derecho a quedártelo» o a guardarlo en un cajón esperando que lleguen tiempos más adecuados… este es un momento muy oportuno para leer textos que nos llegan a las neuronas y también al corazón, o a la fibra, o al sentimiento… o como quieras llamarlo. PUBLÍCALO. Nos harás un tremendo favor a todos los que nos sentimos en esa línea, en esa circunstancia en la que sabemos lo que sentimos, creemos lo que pensamos, pero no sabemos cómo decirlo… y tu lo plasmas negro sobre blanco de una forma sencilla, fácil de entender… solo así podremos digerir este guiso requemado que nos sirven en bandeja de tonos dorados (nada que ver con las de oro verdadero) desde un lado y desde el otro.

      Un abrazo, y mis mayores ánimos!

      • Fernandosegundo
        Fernandosegundo 3 julio, 2013

        Apruebo al 100%. El texto de Paco es de los que incitan a la discusión. (Como la mayoría de los suyos).

        Sobre el texto de Camí (o sobre la novela de Sartre),me parece increíble todo lo que habéis sido capaces de sacar. Cuando yo la leí (Hace bastantes años) lo único que vi fue que en la vida solo hay una oportunidad. Tendré que volverla a leer.

        Un saludo amig@s

      • Paco Bello
        Paco Bello 3 julio, 2013

        Ligeramente corregido y… en Opinión.

        Un abrazo.

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