Pulsa "Enter" para saltar al contenido

Liquidadores en serie

Joséluis V. Doménech | Iniciativa Debate | 31/08/2013

¿Estás a favor de la intervención aliada en Siria? Si es así, déjame decirte que no voy a tener palabras condescendientes contigo, más aún, observando el titular de este artículo, podrás darte cuenta de que vas a ser protagonista por un día de la ofensiva de mis palabras.

Tengo un nudo en el estómago. Llevaba mucho tiempo esperando esta jornada. Un año, ocho meses y veintitrés días. Parece un intervalo suficiente para haber podido amortiguar el dolor, o esa sensación de vacío y honda tristeza que genera una guerra. Pero no es posible. Nunca es posible ausentarse de esa tragedia, y mucho menos, cuando es consentida.

Quizás tú también pienses que se trata de una «intervención», en respuesta al uso de armas químicas. Créeme entonces,  que en mi legislación ética, yo solo voy a hacer uso de mi intervención en respuesta a tu barbarie.

No puedo hacer nada para pararle los pies a Obama, a Netanyahu o a tu presidente, pero necesito interpelarte, y necesito adivinar tu rostro y tus intenciones. ¿Eres consciente de que cualquier misil va a arrebatar la vida a una persona, así, como por arte de magia? Una persona como tú, que ahora mismo estará temblando en su humilde casa porque millones de personas al igual que tú, participáis del indecoroso poder de juzgar los límites existentes entre el bien… y vuestro mal.

¿Sigues pensando que es necesario? Yo sigo pensando que esa persona a la que le van a arrebatar la vida, para ti, no es una persona, es cualquier persona, algo lejano e intrascendente, algo de lo que eres capaz de distanciarte, sencillamente, porque eres incapaz de sentir su dolor.

Yo podría aliarme con mis amigos para bombardear tu casa, porque nuestra «legislación» no permite el uso y propagación de pensamientos indecorosos, capaces de hacer de este mundo, un mundo trágico. Pero no has de preocuparte, no tengo bombas, no sé donde está tu casa, y sería incapaz de dar un paso al frente para cometer un acto de ese tipo.

Pero tengo palabras. Y hoy, lucharé contigo, a través de ellas.

Solo te dejaré tres interrogantes. Bien podrían ser mil, porque miles son  las incoherencias que alumbran decisiones de este tipo. Pero creo que me entenderás con sólo esos tres referentes.

Quieres hacerme creer que eres persona de bien, porque es tu deseo consciente, cumplir siempre con la legislación vigente. Deberías empezar a pensar que las leyes, por el mero hecho de ser leyes, no son justas. Y claro está, en caso, de adherirte a ellas, hacerlo siempre, y en las mismas condiciones. Por lo tanto, haz un pequeño esfuerzo, y responde a tu conciencia:

Dado que estás en contra del uso de armas químicas, ¿Por qué no promueves un ataque contra Israel por el uso de fósforo blanco contra el almacén central de las Naciones Unidas en la Franja de Gaza?

E imaginando que defiendes los Tratados Internacionales, ¿Por qué no abanderas una agresión hacia los Estados Unidos de América, espías, invasores e interventores allá donde sus reservas federales les emplazan sin importarles acuerdo alguno?

Y, para terminar, si eres equitativo en la exigencia del cumplimiento de esos derechos que crees fundamentales, ¿Por qué no exiges de inmediato bombardear el Parlamento Europeo, que no solo ha eliminado muchos de nuestros derechos, si no que además quiere eliminar nuestras sonrisas?

Tal vez pienses que me exceda en mis comentarios, pero me gustaría que recordaras una cosa. No sé si eres la farmacéutica de la esquina, el director del banco, el vecino del quinto, o el entrenador del equipo de tu barrio. Tú no eres quién para apoyar la muerte de nadie, y mucho menos, para intervenir en vidas ajenas con pretextos injustificables. Todo lo que vaya a suceder en Siria, en Palestina y en Líbano, no es una respuesta a ninguna acción. Es, una vez más, el irrefrenable afán de unos cuantos para poner las cosas en su sitio. El impulso delictivo de unos liquidadores en serie, que ni se amedrentan, ni se ocultan. Y tú, su valedor.

España, como no podía ser de otra manera, se unirá a la marea negra, pidiendo una respuesta firme.

Yo, hace un año, ocho meses y veintitrés días, cuando ni siquiera se hablaba de la existencia de los rebeldes en Siria, escribí un artículo, intentando razonar qué estaba sucediendo en esa parte del mundo. No soy futurólogo, tan sólo, procuro estudiar, analizar, y comprender la marcha de los acontecimientos sociales y políticos. Y, en la medida de lo posible, denunciar aquello que considero forma parte de esas malditas estrategias que están haciendo de nuestra existencia, un esperpento sin precedentes.

Detente un poco, y léelo. Y comprenderás mejor mis palabras. Y mi “delito” de enfrentarme a tus posiciones.

joséluis v. doménech

sociólogo

(http://undominiopropio.com/)

 

9 Comments

  1. Paco Bello
    Paco Bello 31 agosto, 2013

    Para no perder lo que se está convirtiendo en costumbre: estoy de acuerdo contigo. Y me siento como tú, a medio camino de la indignación más profunda y la aflicción más dolorosa.

    En estos momentos me gustaría ser un patriota, para poder hacer distinciones sentimentales geo-y-etno céntricas, de esas que para estremecer necesitan nexos artificiales. Pero ser imbécil no está al alcance de todos.

    • Joseluis V. Domenech
      Joseluis V. Domenech 31 agosto, 2013

      Lo más doliente de todo es que nos hacen sentir mal a nosotros, por no saber dar con la tecla para amortiguar esa aflicción e indignación. Otro saludo!

  2. Fernandosegundo
    Fernandosegundo 31 agosto, 2013

    Perfecto el comentario. No se le puede quitar ni poner una coma. Con esas pocas palabras está dicho todo. Toda la filosofía y todo el porqué de lo que está pasando.

    ¡Triste Mundo!

    • Joseluis V. Domenech
      Joseluis V. Domenech 31 agosto, 2013

      Creo que la perfección del comentario solo podría llegar cuando cruzara el espacio como bomba de racimo, hiriendo de gravedad tantas y tantas conciencias bélicas. Un saludo!

      • Fernandosegundo
        Fernandosegundo 31 agosto, 2013

        Nunca se sabe cuantas conciencias despierta uno cuando escribe. Es como cuando se siembra el trigo. Uno lo lanza al viento sin saber en cuantos puntos germinará. Pero siempre nacen nuevas espigas.

        Gracias por el artículo J. Luis.

  3. Charo San Román
    Charo San Román 31 agosto, 2013

    Suscribo el comentario en su totalidad, y añadiría:

    NINGUNA LEY, DEL RANGO QUE SEA, SERÁ LEGÍTIMA, SI PERMITE O JUSTIFICA UNA GUERRA, y sus responsables, tanto quienes la elaboran como quienes la llevan a la práctica, TENDRÍAN QUE DIMITIR POR IMPERATIVO LEGAL Y MORAL, dejando semejante decisión en PERSONAS con mayor capacidad para defender el valor supremo, que es LA VIDA, y que tiene que estar muy por encima de cualquier otra consideración

    Parece evidente que lo que yo considero el bien supremo,LA VIDA DE LAS PERSONAS, y del resto de seres vivos de los que depende su supervivencia, a los descerebrados psicópatas que rigen los destinos del planeta les tiene sin cuidado.

    Y lo peor de todo, es que HAYA PERSONAS QUE LO JUSTIFIQUEN.

    ¿Hacia dónde camina esta «HUMANIDAD» DESHUMANIZADA Y DESQUICIADA?

    Me gustaría poder decir lo que pienso años ha: «que paren el mundo que me quiero bajar»… pero… ¿¿¿alquien me sugiere dónde «aterrizar»???

  4. Mandarina
    Mandarina 31 agosto, 2013

    Este es uno de esos artículos que yo defino como «imperdible» (con mayúsculas), y así los voy a divulgar. Cuanta más difusión le demos, a más gente llegará. Es en estos momentos cuando se agradecen textos así.

  5. Serafín Iglesias Morcillo
    Serafín Iglesias Morcillo 31 agosto, 2013

    Lo mas lamentable es que todos conocemos a infinidad de personas que se pronuncian por una represalia cuando cualquier liquidador lo cree conveniente, y si le expones los argumentos de este articulo, te contesta inexorablemente «Que sabrás tu lo que tienen que hacer los que poseen la información» y ya les puede usar el argumento que quieras que son incapaces, en su inmenso egoísmo, en pensar ese persona, hombre, mujer, niño, o viejo, que llenos de temor, y quien no, que ve peligrar su vida porque un psicópata con mando cree que a sus intereses particulares necesitan exterminar una parte del mundo que no pertenece a su esfera.
    Es para sentir vergüenza el pertenecer a la este especie que nos denominamos Homo sapiens.

  6. Gustavo Gimenez
    Gustavo Gimenez 1 septiembre, 2013

    Cómo están manejando los saudíes a Obama para que ataque a Siria
    

    27 de agosto de 2013 — Un artículo de AP reproducido en el Wall Street Journal [1] el 26 de agosto muestra el papel del jefe de la inteligencia saudí, Bandar bin-Sultan, en conducir al gobierno de Obama, con ayuda de algunos legisladores estadounidenses, a que ataque a Siria y derroque a Bashar al-Assad. Bandar hizo todo esto porque «el podía hacer lo que la CIA no podía: aviones cargados de dinero y armas y, como lo dijo un diplomático estadounidense, wasta, palabra árabe que significa influencia bajo cuerda».

    Es evidente que se puso en marcha el plan hace meses cuando Bandar empezó «a viajar en jet desde los centros de mando encubiertos cerca de las líneas de frente sirios al Palacio de los Elíseos en Paris y al Kremlin en Moscú, procurando socavar al gobierno de Assad», le dijeron a los autores del artículo funcionarios árabes, estadounidenses y europeos. El objetivo de Bandar eran los suburbios de Damasco como parte de la «estrategia del sur» de los saudíes de fortalecer a los rebeldes en esa área en donde se dice que se usaron recientemente armas químicas.

    Bandar, quien estuvo involucrado en los 1980 en la Operación Contra (armas a Nicaragua por drogas de Colombia) no visita Washington sino que lleva a legisladores estadounidenses influyentes a Turquía y a Arabia Saudita para plantearles el asunto. Esta es su wasta, de nuevo.

    El es el confidente saudí más cercano al nuevo jefe de la CIA, John Brennan, quien está en contacto periódicamente por teléfono con el príncipe Bandar, le dijeron los funcionarios a los autores. Bandar encontró fácil apoyo en los senadores republicanos John McCain de Arizona y Lindsey Graham de Carolina del Sur. Fijó una rara reunión privada con uno de ellos, el entonces senador Ben Nelson (demócrata por Nebraska), con el rey Abdullah en Riyadh. El senador Nelson le dijo al rey que si las potencias regionales se unían en torno a una estrategia común, entonces le sería fácil a Estados Unidos entrar como socio.

    «En septiembre del 2012, los senadores McCain y Graham, quienes estaban en Estambul, fueron a una reunión en una suite opulenta en un hotel en la ribera del Bósforo. El señor McCain dijo que el le había dicho al príncipe Bandar que los rebeldes no estaban recibiendo el tipo de armamento que necesitaban, y el príncipe, a su vez, le describió los planes del reino. El senador dijo que en los meses siguientes vio un ‘aumento dramático en la participación saudí, en los hechos, por parte de Bandar» dice el artículo.

    También, cuando las agencias de inteligencia de Estados Unidos vieron señales preocupantes de que Irán, el Hezbollah y Rusia, en respuesta al abasto de armas saudíes, estaban intensificando su apoyo a Assad, Bandar usó su wasta. Con la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado lista a respaldar a los rebeldes, Bandar tornó su atención a los escépticos en las comisiones de inteligencia de la Cámara de Representantes y de Senadores. Los saudíes arreglaron un viaje de los dirigentes de las comisiones, entre ellos la senadora Dianne Feinstein (demócrata por California) a Riyadh, en donde el príncipe Bandar les presentó la estrategia saudí: «fue una especie de reunión» le dijeron los funcionarios a los autores.

    En Washington, Bandar trabaja a través del embajador saudí en Washington, Adel al-Jubeir, quien, según el artículo, ha usado su acceso a los que toman las decisiones políticas, como el Presidente, para darle peso al mensaje de que la paralización de Estados Unidos llevaría en un futuro a una mayor inestabilidad en el Medio Oriente, le dijeron funcionarios estadounidenses a los autores.
    Fuente: http://spanish.larouchepac.com/node/20225

Responder a Mandarina Cancelar respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *