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El arte de la televisión impúdica

José Luis Vázquez Doménech | Iniciativa Debate | 24/02/2014

Jordi Évole y su Operación Palace

Pasaron dos minutos y mi dolor de espalda se agudizó. “El espectáculo teatral de la política” se quedó pequeño ante la lamentable distracción mediática que pudo ofrecer Jordi Évole la noche del 23 de febrero de 2014.

Quiero pensar que su equipo de trabajo se reunió varias veces para crear un golpe de efecto, y así poder ofrecer al espectador un digno trabajo, procurando por un lado satirizar la desinformación con que se han tratado todos los acontecimientos que rodean el golpe de estado de 1981 y, por otro, regalándonos nuevos modos de hacer (periodismo).

Como todos sabemos, el presentador de “Salvados” pretende acercar la realidad política y social gestionando  diferentes acontecimientos que puedan arañar las vestiduras al interminable número de desvergonzados políticos o gestores que se pasean por las grandes avenidas españolas. Es decir, intenta presentar discursos críticos que empaticen con millones de ofuscados ciudadanos, cansados de telediarios e informativos vomitivos que nos tratan como infantes de guardería.

Hay quien piensa que Operación Palace ha sido una apuesta periodística de gran calado. Pero como toda apuesta, estaría bien reflexionar sobre los resultados que ha conseguido.

La publicidad y el bombardeo informativo previo a la emisión del programa, solo han podido conseguir  lubricar aún más mis neuronas, que se han filtrado sin esfuerzo alguno por los terrenos más escabrosos de mi ya congestionado cerebro. El documental es una parodia burda, que ha contado con la colaboración de diferentes personalidades de la política y del mundo de la comunicación.

Muchos somos quienes estaríamos celebrando la osadía de algún periodista que contraatacara y pusiera las cosas en su sitio, es decir, procurando desvelarnos del tedio y la mentira, y ayudarnos a lidiar con la búsqueda de la verdad.

No significa ello que esperáramos una reconversión periodística cuando se trata de hablar sobre el rey y sus correligionarios, pero sí algún atisbo alejado de la mediocridad.

Las consecuencias son un duro golpe para Jordi y su reputación. Quienes nunca le vieron con buenos ojos, seguirán ajenos a su trabajo. Pero muchos de quienes apostaban por su “valentía”, darán un paso atrás, precisamente por no haber sido valeroso, por escondernos la información que muchos podrían estar esperando, y por regresar al escenario televisivo con un carnaval de prime-time que le dará más de un dolor de cabeza.

Es lógico que en sus primeras manifestaciones haya dejado caer que muchos nos sentiremos engañados. Pero deberá saber que no es esa la reacción que más nos ha sobrevenido. Estamos cansados de que “lo progre” se manifieste con tanto descaro, y de que se constate sin pudor que el show televisivo vale más que la calidad y el trabajo bien hecho.

Hay muchas maneras de hacer un buen trabajo periodístico, pero he de hacer constar sin reparo alguno que este experimento ha sido un fiasco. Nos dirán que de fondo había una clara intención para que los espectadores despertáramos, ante los usos y abusos que perpetra el periodismo de bandera, y estemos atentos…, a cómo se nos puede engañar desde los diferentes medios y modos informativos.

Pero la pregunta y las dudas perviven del mismo modo. Nada ha cambiado, salvo el nuevo éxito de audiencia. ¿Qué sucedió ese fatídico día? ¿Quién va explicar de una puñetera vez la farsa, la cómica transición que ha vivido España?. El debate posterior no aportó nada nuevo. Sí aportó lo que temíamos con las palabras y la presencia de Eduardo Sierra.

Le recomiendo a Jordi (y a todos en general) este corto – Los Encargados- , que en cinco minutos aclara más dudas y contribuye más a la información y al arte que esta su “insalvable” peripecia.  Mejor le hubiera venido haberlo proyectado, e invitar a su programa a Jorge Galindo y Santiago Sierra. Nuestras neuronas hubieran agradecido el detalle.

Los Encargados

«Cuando el gobierno viola los derechos del pueblo, la insurreción es para el pueblo, y para cada porción del pueblo, el más sagrado de sus derechos y el más indispensable de sus deberes.»

Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano

—París, 23 de junio de 1793

Y para quien no pudo ver Operación Palace, el enlace

http://www.atresplayer.com/television/noticias/lasexta-noticias/especiales/temporada1/capitulo-1-operacin-palace_2014022100224.html

Joséluis Vázquez Doménech

Sociólogo

www.undominiopropio.com

@socioamores

 

 

17 Comments

  1. Paco Bello
    Paco Bello 24 febrero, 2014

    Se ve que nos ha tocado la misma tecla y hemos coincidido ( http://iniciativadebate.org/2014/02/24/operacion-palace-inspiracion-o-insulto/ ). Pero desgraciadamente hay quien considera esta boutade una obra genial (y no son pocos). De ahí lo nocivo del programita.

    A mí no me preocupan los que se sintieron engañados. Hay gente seria que espera información seria. Otros evidentemente no somos tan serios y no esperábamos nada porque sabemos en qué país vivimos. Los que sí me preocupan de forma egoísta son los que defienden esa porquería y no se preguntan por qué no se hizo un programa que de verdad removiera cimientos y conciencias.

    Hoy es un mal día.

    • Joséluis Vázquez Doménech
      Joséluis Vázquez Doménech 24 febrero, 2014

      Vaya!, es verdad. Hoy nos tocó progresar por el mismo camino. Van a empezar a pensar que desayunamos juntos! Es cierto; posibilidades de remover cimientos y edificios enteros había muchas, pero persisten en ratificarse en su inoperancia informativa. Las genialidades habrán de desbrozar muchos caminos, y acallar muchas voces… Un saludo, y buena jornada.

  2. Mandarina
    Mandarina 24 febrero, 2014

    Tu crítica me parece muy buena, José Luis Vázquez, pero agradezco muy especialmente que hayas puesto el enlace al corto «Los encargados», que no conocía y, repito, agradezco mucho que esté a disposición de todxs.

    Yo me tenía por escéptica ante el sistema hasta antes de la emisión de «Hotel Palace» y lo cierto es que, al principio y puede que por el conocimiento que tengo del autor, creí que vería algo diferente de lo que vi. Y no es que esperara más de lo que este sistema puede dar, es que creí que vería algo diferente de lo que mostraron. Me quedé con las ganas de «ver y oír» algo más de verdad. ¡Qué pena! Ahora si pienso que se ha perdido una oportunidad de mostrar lo que de verdad pasó ese 23 de febrero, aunque, por otras informaciones que nos llegan, sepamos que ese documental contiene una parte de la verdad.

    • Joséluis Vázquez Doménech
      Joséluis Vázquez Doménech 24 febrero, 2014

      Agradezco tus palabras, Mandarina! Si estos foros han de revertir en algo positivo, es en esa capacidad para expandir aquello que creemos merece ser difundido. Y el corto es un digno trabajo que bien podríamos haberlo visto todos ayer después del programa de Jordi. Un saludo, joséluis

  3. Anita
    Anita 25 febrero, 2014

    Hay cosas mucho peores y que son dadas como realidades. Os la cogeis con papel de fumar

  4. orejas
    orejas 26 febrero, 2014

    Pensar que Évole sólo pretendía montar un show modernete y reventar audiencias me parece bastante corto de miras. Id un poco más allá si podéis…anda…

    • Paco Bello
      Paco Bello 26 febrero, 2014

      ¿Puedes ilustrarnos? Porque lo que se queda un poco corto es tu comentario.

    • Joséluis Vázquez Doménech
      Joséluis Vázquez Doménech 26 febrero, 2014

      Buenas tardes Orejas! Creo que en ningún caso doy muestras de que Évole solo pretendía montar un show. Pero sí creo que además de despertar conciencias sobre el uso y abuso de la desinformación generalizada, y de hacer constar la vulnerabilidad a la que estamos sometidos, podría haber realizado un mayor esfuerzo en infringir cierto correctivo a quienes se encargan de ello. Su «llamada de atención» es inexistente para quienes ya están hartos de rastrear caminos buscando otras corrientes de información. Y para todos en general, sobran los cinco minutos del corto «Los encargados», del que no se habla, y pienso que sí aporta muy mucho para poder entender ciertos aspectos que no necesitan de ninguna puesta en escena como la que pudimos presenciar. Gracias por tu comentario, y un saludo, joséluis

  5. Jack Huston
    Jack Huston 26 febrero, 2014

    Siempre que algo nos ofusca hasta el punto de recordarnos que tenemos entrañas hay que buscar el silencio que nos permita contestar a un par de preguntas: ¿me habré perdido algo? ¿estará realmente el motivo de este desagradable ardor visceral más allá –por citar a Escohotado- de los límites de mi propia piel?

    Solo por haber conseguido que todos hayamos vuelto la mirada hacia un hecho histórico que pudo haber jodido la vida de varias generaciones, el programa de Évole ya es todo un éxito. Si yo acampara en el autocomplaciente territorio de las redes sociales (yo-mi-me-conmigo-dale-please-al-me gusta) agradecería un estímulo (de la naturaleza que sea) como ese.

    Yo se lo agradezco.

    Pero el artefacto periodístico que pudimos disfrutar el domingo no es solo el toque de atención del bufón, que también. Fue la herramienta perfecta para sugerir sendas que -dada la ocultación de información a la que estamos sumisamente sometidos- de ningún otro modo se pueden recorrer. Animo a los perezosos de ánimo a pensar en esa surrealista reunión del Palace como el remedo de otra muy poco publicitada en la que participaron todos los estamentos del ‘estado’ (incluídos ‘probos’ nacionalistas, militares ‘bienintencionados’ y la oposición de ‘izquierdas’; todos menos Suárez).Y sí, sospechosamente anterior al 23F. El programa también alumbra la vulnerabilidad informativa del ciudadano y lo sitúa (si todavía conserva un vestigio de mirada autocrítica) frente al espejo de su condición de inane eslaboncito de la cadena. Por último -y no menos importante- muestra la inquietante ambigüedad de esos personajes que lo mismo son periodistas, políticos o altos funcionarios… ¡que actores!

    ¿En qué puede creer uno?¿Y a quién? ¿Depende del momento, de las circunstancias?¿Las fuentes confiables pueden dejar de serlo? ¿Cómo nos daremos cuentas de que, precisamente, han dejado de serlo? ¿Hay algún lugar seguro donde podamos acudir en busca de la irrefutable VERDAD? ¿Sabe alguien a qué huele la manipulación? Que el buen dios de la biomecánica bendiga a cualquiera que nos haga preguntar-nos.

    Un abrazo,

    Ps1: Jordi Évole sí cometió un acto de manipulación discutible en el debate posterior (para mí, en contra de tu opinión amigo Joséluis, jugoso y útil). Colocar al ex-ministro Serra (intelectualmente poco ágil y demasiado tenso en su papel de defensor de la posturas oficialistas) frente a dos lenguas poderosas y bien entrenadas como las de Biurrun y Gabilondo, fue la forma ladina de decantar la charla desde el principio. Hacia su lado, claro.

    Ps2: ¿tan rápido ha olvidado casi todo el mundo lo que era/es realmente Jordi Évole? Efectivamente: empieza por FOLLO y acaba en NERO. Incluso R.E.M. le dedicó una canción:

    http://youtu.be/DlOLWhVkoww

    • Paco Bello
      Paco Bello 26 febrero, 2014

      Se agradece tu comentario, pero no nos pongamos filosóficos que esto es mucho más modesto. A los que el programa de Évole nunca nos ha dicho nada, excepto que su aparente imparcialidad siempre ha buscado más el confundir que el resolver, desenfocando para que hasta el B/N quede en un apagado gris marengo, poco nos va a decir este Operación Palace.

      Todo esto es tan sencillo como preguntarse por qué no se hizo un verdadero documental, moderado si quieres, y en su lugar se emitió esta «cosa» que dentro de unos años hará que esa parte de población que sostiene el sistema pueda decirte cuando salga el tema del 23-F que ¡sí, hombre, sí: y lo hizo Garci!.

      La historia no solo la escriben los vencedores, sino que hasta lo que escriben lo siguen modificando de forma dinámica.

      • Jack Huston
        Jack Huston 26 febrero, 2014

        Hombre, Paco, si no nos podemos poner filosóficos aquí… ¿Preguntas se pueden hacer? Es que me ha asaltado una duda intestina[l]: ¿tienes algún otro nombre y/o sinónimo para denominar a esa ‘parte de población que sostiene el sistema’?

        Tengo la impresión de que el Jordi este no hizo un verdadero documental -sea lo que sea eso- porque no lo quiso hacer. ¿Tienes tú alguna otra sospecha menos honorable?

      • Paco Bello
        Paco Bello 26 febrero, 2014

        Obviamente me refiero a que no lo hagamos «en este asunto» (aunque por supuesto, estás en tu derecho), por mí encantado de que intentemos complicar cualquier otro tema.

        Sí, claro que lo tengo, y tú también ¿o no? Y sí, claro que la tengo, y se llama: «trabajar para el sistema».

        Un saludo.

    • Joséluis Vázquez Doménech
      Joséluis Vázquez Doménech 26 febrero, 2014

      Buenas noches!

      Vamos por partes. Creo que la “habilidad” de prospección de dicho programa nos lleva más allá de nuestra propia posibilidad de comprensión de nuestras mentiras (nuestras justificables verdades). Lo admito. Ahora bien, ¿En quién pensamos? ¿En todas aquellas personas que piensan que el rey ha salvado España en un arduo trabajo de mil y una batallas esperpénticas, o en aquellas personas que están cansadas de esos discursos inanes y barriobajeros con los que sacuden nuestras conciencia día si, y día también?.

      Que todos somos vulnerables a la información es, hoy en día, más cierto que nunca. Pero ello no es óbice para darle prestigio a un programa que esconde su enorme fragilidad en el objetivo de su propio fin. Es decir, ¿somos un programa de investigación, o somos la reiteración de un engaño televisivo?. Yo no creo en Jordi, ni en la sexta, pero aún así seguiré rastreando, no para dar con esa irrefutable verdad, sino para seguir buscándola. En Operación Palace no hay ninguna intención de esa búsqueda, solo fuegos de artificio.

      En cuanto al debate, quizás deberíamos de replantearnos todos que no necesitamos en ninguna tertulia esa especie de “circo mediático” donde siempre han de enfrentarse dos bandos. Basta con llevar gente competente que apueste por un modelo informativo coherente. Ya comenté (como tú lo has hecho, lo que supone la presencia de Eduardo Serra). Y para mi, Gabilondo no representa lo que yo entiendo por un buen informador. Nunca ha sido capaz de demoler al PSOE (cuando ha habido miles de razones para ello desde el año 1974, en el que tuvo lugar el maravilloso Congreso de Suresnes). Es decir, nunca ha mordido a la mano que le dio de comer. Aunque parezca que en estos últimos años se ha desempolvado un poco, no me convence. Ya comentó el mismo después de entrevistar a Felipe González cuando el GAL estaba de plena actualidad que «el periodismo feroz le parecia un juego un poco tonto». Hay cientos de personas que podían hacer temblar los cimientos en esa tertulia, y él, desde luego, nunca formará parte de ese grupo.

      Muchas gracias por tu presencia, y hasta pronto. Un abrazo, joséluis

  6. Indignado
    Indignado 26 febrero, 2014

    Ya estamos hartos del teatro o mercadillo en el que se ha convertido el parlamento del y Tú más, para que encima nos hagan otra obra de teatro sobre el mismo. Y de esa obra se hago otra para que se hable de la obra, para que la VERDAD quede en la fantasía que propone, sin salirse del guión de la censura, los cortesanos o los mayordomos en que se han convertido los falsi-medios de comunicación.
    Pues es cierto, para muchos ignorantes, eso de que si no sale en la tele no existe, ignorantes que son la masa de votantes que son utilizados descaradamente a través de los medios de deformación de la realidad, que ha convertido a periodistas en meros comunicadores. Y son muchos los periodistas que están o son apartados del reparto de la tarta, en que se ha convertido el negocio de los medios, y que solo pueden mantener, las grandes empresas a base de publicidad y el gobierno de turno a base de subencion, por informar de la verdad o no ocultarla.
    Y es que han conseguido, a través de la mentira y ocultación, que se convierta en dogma lo mediático, y que votar al PP o al PSOE sea lo mismo que ser o del Madrid o del Barcelona.
    Lo perverso ha sido y es, aprovechar una especie de inconformismo mediático por parte de un personaje, y de toda una cadena de televisión, como es el caso de la Sexta, a partir de la compra de la misma por la del «régimen» Antena Tres, llenando la misma de «fachas» y «expertos» tendenciosos en los debates televisivos de esa cadena, doblegando el espíritu informador de los periodistas, por eso de mantener lo mio, o llamar por su nombre «comprar voluntades con dinero» para dejar de informar por comunicar, ocultar y sin salirse del guión.
    Todo un éxito para la «casta» oligárquica del régimen, eso de tener en nomina al que era tu enemigo, tratando de que no se de cuenta la audiencia, una repetición del truco del Caballo de Troya del siglo XXI, y que tuvo un precedente en este país en eso que llaman TRANSICIÓN, y la mal parida Constitución del siglo XX que pervirtió a políticos como Carrillo, otro enemigo a su servicio, que no dudo en apalear a los que en esos tiempos eran sus compañeros para que no sacaran una bandera republicana, o la traición a la CNT por parte de los dirigentes de CCOO e UGT.
    Por no alargar decir que los perdedores seguimos siendo el «Pueblo Soberano», y si hay indignación y lucha, la «casta» tiene en sus manos herramientas convertidas en armas, como son entre otras, los medios de comunicación, y que lo único que sacó en claro, ese falso documental es el dinero que ganaron por publicidad, gracias a la numerosa audiencia que lo vio, porque fue engañada al dar unas falsas expectativas sobre el hecho tan importante para todos, y no aclarado, que fue el ¿Golpe de Estado?

    • Joséluis Vázquez Doménech
      Joséluis Vázquez Doménech 26 febrero, 2014

      Gracias por tu comentario. Del mismo modo, para mi, el resultado final es el más importante. Crearon unas falsas expectativas para no involucrarse en las verdaderas razones por las que la transición se convirtió en un subterfugio de la oligarquía, que aún hoy, nos difumina y pervierte todas nuestras posibilidades de poder hacer frente al régimen. Periodismo no combativo; por tanto, irreverente, sobre todo teniendo en cuenta cómo están sucediendo unos acontecimientos que están humillando a ese pueblo soberano. Un saludo, y buenas noches.

      • Indignado
        Indignado 27 febrero, 2014

        El caso es que no podemos hablar con los políticos por que no nos dejan. Ya me gustaría ver como les habla un estafado «preferentista», un padre de familia desahuciado o cualquier ciudadano indignado, a algunos de los personajes que sí puede entrevistar Evole porque le dejan.
        Entonces como no podemos, de alguna manera nos parece reconfortante ver como alguien le hecha en cara a un político de la «casta», alguna de sus incoherencias o de sus malas actitudes. Nos podemos identificar con el personaje con camisa a cuadros, viendo como le hecha en cara ahí, enfrente, a un chaqueta-corbata-zapatos-relucientes, sus mentiras y ocultaciones. Cosa que los ciudadanos no podemos hacer, de ahí el éxito de la cosa. Pero es que esto es una anormalidad democrática, y sí solo nos dejan ver como le reprochan algo a alguien, a través de una persona, que ha pasado el filtro… como que no.
        Gracias a ti José Luis. Un saludo.

  7. Serafín Iglesias Morcillo
    Serafín Iglesias Morcillo 26 febrero, 2014

    No creo que llegara a diez minutos el tiempo que vi de Operación Palace, me pareció tan burdo lo que intentaban representar o parodiar, dirigido a las personas que pudimos ver lo que estaba pasando en el Congreso de los Diputados a través de las cámaras de televisión que se quedaron grabando, me sentí ofendido que me consideraran tan ingenuo que me fui a la cama. Jordi, me has desilusionado.

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