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El agua, un problema global inminente de difícil solución (varios artículos)

España olvida el derecho al agua e implanta el ‘desahucio hídrico’

Los cortes en el suministro aumentaron un 30% en el último año por el efecto de la crisis y la severa subida de precios derivada de la privatización del servicio. La Comisión Europea reconoce que existe un problema por impagos y pide a España que garantice un suministro mínimo

LUCÍA VILLA Madrid ⎮Público⎮22/03/2014

Varias niñas recogen agua de un barril de plástico en las viviendas ocupadas de Bollullos par del Condado, en Huelva. AFP

Varias niñas recogen agua de un barril de plástico en las viviendas ocupadas de Bollullos par del Condado, en Huelva. AFP

Sobre el papel, el agua es en España un «derecho humano» proclamado por Naciones Unidas, pero sobre los grifos de miles de familias de buena parte del territorio nacional,  la proclamación se queda sólo en papel mojado. El Gobierno, que con motivo del Día Mundial del Agua reafirmó ayer su compromiso con este derecho, vive de espaldas, en cambio, ante una realidad alarmante en nuestro país: la creciente incapacidad económica para acceder a este recurso vital.

Según los cálculos de la Asociación Española de Operadores Públicos de Abastecimiento y Saneamiento (Aeopas), sólo en 2013 se tramitaron en España hasta 500.000 avisos de corte de suministro, de los que 300.000 se hicieron efectivos. Las cifras de Aeopas son estimaciones aproximadas porque en el caso del agua, a diferencia de lo que ocurre con la luz, no se recogen datos oficiales sobre los cortes al no existir un organismo regulador. Son los municipios quienes tienen la competencia sobre el suministro y quienes deciden la política a seguir en el caso de impago.

«Ducharse o beber del grifo no es un derecho en España, es un servicio, cuesta dinero y se puede cortar. Cada mes se tramitan entre 4.000 y 5.000 propuestas de interrupción del suministro en Madrid. Cada día, 19 familias se quedan sin agua en Málaga. Y la misma circunstancia se repite en casi los 8.000 municipios de España», señala Luis Babiano, gerente de Aeopas. «En España hay desahucios hídricos, legales, pero inmorales y clandestinos», denuncia.

La tendencia se ha disparado: la asociación calcula que los cortes por impago en 2013 crecieron un 30% con respecto a la media de los tres años anteriores. Pese a que la crisis  es una de las principales causas para este auge, no es la única. Los años de mayor dificultad económica han ido acompañados de un encarecimiento severo del servicio.

Los cortes por impago crecieron un 30% en 2013

Pagar el recibo del agua es, hoy por hoy, un 25,5% de media más caro que hace cinco años, según el último estudio de la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU), que además destaca diferencias de precio «injustificadas» de más de 350 euros entre unas ciudades y otras. Otro estudio de Facua-Consumidores fija el precio medio del agua en España en 1,7 euros por metro cúbico, con desfases en las tarifas de hasta un 333%, según las provincias. Por ejemplo, para un consumo de 10 metros cúbicos al mes, en Murcia se estarían pagando 28,67 euros, mientras que en Valladolid el coste se reduciría hasta los 10,53 euros.

El precio del agua se ha encarecido un 25,5% en los últimos cinco años

Detrás de esta espectacular subida de precios están, principalmente, los procesos privatizadores en la gestión del agua al que cada vez más ayuntamientos se han ido acogiendo como un método fácil y rápido de obtener financiación. El canon concesional millonario que las compañías pagan a los consistorios por hacerse cargo del servicio tiene una consecuencia directa sobre el coste de la tarifa que paga el consumidor.

Aeopas calcula que a finales de 2013, aproximadamente un 57% de la población del país estaba abastecida por sociedades privadas que, como tal, buscan asegurarse un negocio rentable. La Alianza contra la Pobreza Energética denuncia que Agbar, una de las empresas que junto a Aqalia se reparte el 80% negocio del agua  en España, obtuvo un beneficio de 432,9 millones de euros en 2011.

En 2013 se ejecutaron 300.000 cortes de agua por impago de factura

Pese a que la propia Comisión Europea ha reconocido hace tan sólo tres días que en España existe un problema derivado del corte del suministro en los hogares por impago y ha reclamado que garantice el abastecimiento mínimo de agua para todos los ciudadanos, el Gobierno ha puesto en marcha varias normativas, como la Ley de Racionalidad y Sostenibilidad de la Administración Local, que acelerarán los procesos privatizadores.

Escasez de buenas prácticas

Algunos ayuntamientos, como los de Medina Sidonia (Cádiz), medio centenar de localidades de Huelva y El Prat de Barcelona han aprobado medidas para garantizar el suministro ininterrumpido a las familias que no puedan pagar los recibos. También Sevilla ha implantado modelos para lastarifas en función del número de habitantes de una vivienda, que son aplaudidos por las asociaciones de consumidores. Pero los casos de buenas prácticas para garantizar un mayor acceso al agua escasean en la mayor parte de las localidades españolas.

Sevilla ha implantado tarifas en función de los habitantes por vivienda

La Red de Agua Pública, formada por decenas de colectivos, plataformas, sindicatos y mareas por la defensa del recurso y contra la «pobreza hidráulica», que hoy se suman a las Marchas de la Dignidad denuncia además que los procesos privatizadores se realizan de forma «opaca, con procesos plagados de irregularidades, sin aportar informacióntécnica ni consultar a la ciudadanía».

«Marchamos contra el uso mercantil de un bien básico para la vida como es el agua. Marchamos contra las políticas profundamente antidemocráticas de los gobiernos municipales, autonómicos y estatal que convierten nuestros ríos y nuestro agua en un lucrativo negocio dejado en manos de unos pocos», explica la Red.

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Fuente:  http://www.publico.es/actualidad/509555/espana-olvida-el-derecho-al-agua-e-implanta-el-desahucio-hidrico

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La ONU fracasa en sus Objetivos del Milenio para el agua

Por primera vez Naciones Unidas reconoce que sus cifras sobre acceso podrían no ser correctas, mientras que en saneamiento los avances están lejos de las metas marcadas.

Mª ÁNGELES FERNÁNDEZ y J.MARCOS Lisboa (Portugal)⎮Público⎮22/03/2014

Apenas un año antes de que llegue la fecha clave de los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM), lanzados por la ONU en el año 2000 con la intención de reducir el empobrecimiento de millones de personas en el mundo y mejorar sus condiciones de vida para 2015, las metas sobre agua están lejos de alcanzarse.

«Donde hay poder hay agua, y los que no tienen poder no tienen acceso al agua». La relatora de la ONU por el derecho humano al agua, la portuguesa Catarina de Alburquerque, lo tiene claro: «La barrera que impide a ciertos individuos y grupos tener acceso al agua no es la falta de recursos financieros, sino más bien la existencia de leyes discriminatorias, políticas y procedimientos administrativos engorrosos, estereotipos, o relaciones desiguales de poder que dan lugar a su exclusión».

Desde Naciones Unidas se afirma que ya en el año 2010 el 89 por ciento de la población mundial tenía acceso a fuentes de agua mejorada, lo que significa que «la meta relativa al agua potable se logró cinco años antes de la fecha programada». El titular obvia que unos 800 millones de personas no tienen acceso a esas fuentes mejoradas de agua, y que los datos no abordan su seguridad ni su fiabilidad, según un estudio de la agencia ONU Agua del pasado mes de enero. Por tanto, hay que poner las cifras de Naciones Unidas entre interrogantes.

«El ‘agua ‘ es un concepto que se confunde con el de ‘agua potable’. La ONU mide quién ganó el acceso, pero no quién lo perdió», reconoció Alburquerque recientemente en Lisboa. Parece que el organismo multilateral ha escuchado las críticas y en su informe ‘World Water Development Report 2014′, lanzado ayer viernes y que se centra en analizar las conexiones del agua con la energía, admite por vez primera que «según algunas estimaciones, el número de personas cuyo derecho al agua no se satisface podría ser tan alta como 3.500 millones».

Poco más de la mitad de población cuenta con saneamiento

La situación es más crítica cuando se habla de saneamiento, un asunto tratado y valorado por los medios como el patito feo, a pesar de que el agua no puede ser potable en un entorno donde no existe adecuado tratamiento o infraestructura. En este caso ni siquiera la lectura maquillada de la realidad salva la situación. 2.500 millones de personas carecen actualmente de acceso a mejores servicios de saneamiento y más de 1.000 millones todavía defecan al aire libre. Es decir y según el informe 2013 de los ODM, sólo el 64 por ciento de la población mundial cuenta con acceso a saneamiento mejorado, cuando la meta para el próximo año es del 75 por ciento.

Unos datos que además «ocultan grandes disparidades entre las naciones y regiones, entre ricos y pobres, entre las poblaciones rurales y urbanas, así como entre los grupos desfavorecidos y la población en general», recoge ONU Agua. Alburquerque utiliza un ejemplo visual para explicar la situación: «Cuando se riega un campo de golf o se da agua a un hotel en verano, hay que preguntarse quién se está quedando sin agua de calidad».

A escasos 500 metros precisamente de un campo de golf se levantan las casas de bloques de cemento y placas de uralita de Lidia, Carlota, Gloria y Martha, las cuatro mujeres mexicanas que litigaron contra el Estado para que les reconociera el derecho humano al agua, aprobado por las Naciones Unidas en 2010 y recogido por la Constitución de México. La batalla fue dura; tres años de juicios después, la comunidad Ampliación Tres de Mayo, en el estado de Morelos, consiguió tener una tubería para todos los vecinos. Eso sí, el vital líquido sólo les llega una vez a la semana y durante tres horas escasas. ¿En qué estadísticas se recogen estas vidas?

«En algunos países, el agua potable es altamente subsidiada para aquéllos conectados al sistema, generalmente personas con una mejor situación económica, mientras que la gente pobre que no está conectada al sistema depende de vendedores privados costosos o fuentes inseguras. Otro motivo de desigualdad más», ha apuntado el profesor de la Universidad de Málaga, José Damián Ruiz Sinoga.

Hablar de agua potable y saneamiento es hablar de gobernanza, de gestión, de salud, de energía, de alimentos, de empleo, de sostenibilidad ambiental, de igualdad de género, de oportunidades. De dignidad. Contar con una letrina implica, por ejemplo, un menor riesgo de violencia sexual. Y que haya una llave de agua potable cerca del hogar supone evitar caminatas de varios kilómetros para conseguir unos litros del oro azul.

«Carecer de acceso al agua y al saneamiento es un eufemismo políticamente correcto para hablar de una privación que amenaza la vida, destruye las oportunidades y socava la dignidad humana. No disponer de acceso significa que la gente debe recurrir a acequias, ríos y lagos contaminados con excrementos humanos o animales, o utilizar la misma que los animales. También implica no disponer de agua suficiente para cubrir ni siquiera las necesidades humanas básicas», confiesa el PNUD.

La conexión con la energía

Por decenas se cuentan los acuerdos, informes y análisis sobre la situación del agua en el mundo. ¿El próximo?: la agenda post-2015. De momento ya se ha puesto sobre la mesa la necesidad de que las nuevas metas tengan plazos e indicadores determinados; «en lo posible, cualquier meta universal debe ser formulada de manera que sea cuantificable», reconoce ahora ONU Agua.

La conexión del agua con la energía ha centrado los últimos esfuerzos de Naciones Unidas, que ha elegido esta temática para conmemorar el Día Mundial del Agua de este año. El último ‘World Water Development Report 2014′ desgrana a lo largo de 250 páginas las relaciones entre ambas temáticas. Subraya, entre otras cosas, que la demanda mundial de agua se prevé que aumente en un 55 por ciento en 2050, lo que provocará que la disponibilidad de agua dulce sea cada vez más tensa: más del 40 por ciento de la mundial población vivirá en áreas de severo estrés hídrico a mitad de siglo.

 

Fuente:  http://www.publico.es/actualidad/509595/la-onu-fracasa-en-sus-objetivos-del-milenio-para-el-agua

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La rebelión contra el trasvase del Ebro se extenderá a Europa

La Plataforma en Defensa del Ebro prepara, con el apoyo «histórico» de la Generalitat, la denuncia del Plan Hidrológico ante la Comisión Europea.

ROGER XURIACH Barcelona ⎮Público⎮20/03/2014

Activistas contra el Plan Hidrológico del Ebro se manifiestan en la zona del Delta.

Activistas contra el Plan Hidrológico del Ebro se manifiestan en la zona del Delta.

11 de marzo de 2001. Más de 200.000 personas se concentran en Madrid contra el recientemente aprobado Plan Hidrológico Nacional. La protesta, por aquel entonces una de las más multitudinarias contra una medida del Gobierno del Partido Popular, sitúa en el centro del debate político un proyecto que pretende transferir agua del Ebro a Castellón, Alicante, Murcia, Almería, Valencia y Barcelona. Un trasvase que, según los promotores de aquella marcha, mayoritariamente grupos ecologistas de Catalunya y Aragón, «va en contra del desarrollo sostenible y equilibrio medioambiental y a favor de las grandes constructoras».

13 años después de aquella manifestación, la gestión de los ríos sigue provocando verdaderos quebraderos de cabeza. José Luis Rodríguez Zapatero paralizó el trasvase del Ebro nada más llegar al Gobierno. Pero sólo un año más tarde, en 2005, reformaría el Plan Hidrológico para apostar por una amplia y costosa red de desalinizadoras que tampoco logró el consenso entre las regiones afectadas. Comunidades como Murcia y Castilla y León recurrieron aquel giro político. Y no fue hasta el año pasado, en 2013, cuando el Tribunal Constitucional avaló las reformas aplicadas durante el gobierno socialista. La sentencia poco o nada importa a estas alturas porque, el pasado 28 de febrero, el Consejo de Ministros aprobó un nuevo plan hidrológico de la cuenca del Ebro que ha vuelto a indignar a los movimientos antitrasvasistas. Aunque esta vez, y por el momento, sólo en Catalunya.

Y es que el nuevo plan, que cuenta con el respaldo de ocho de las nueve comunidades autónomas que abarca la cuenca hidrográfica del Ebro, la más extensa de España, y que tiene como objetivo reducir sus caudales para destinar 11.000 hectómetros cúbicos de agua para campos de regadío, ha abierto un nuevo frente en la Generalitat. Al contrario de lo que sucedió en 2001, cuando el entonces President, Jordi Pujol, votó a favor del PHN impulsado por el gobierno de José María Aznar, esta vez Artur Mas -y el resto de formaciones políticas catalanas menos el PP- está decidido a denunciarlo ante la Comisión Europea. Mismo partido, distinta coyuntura. Y detrás de esta reivindicación se encuentra la Plataforma en Defensa del Ebro (PDE), que desde hace casi tres lustros lucha para garantizar la supervivencia final del río y del Delta.

Manolo Tomàs es uno de sus portavoces y aún recuerda, emocionado, la marcha que su plataforma encabezó en 2001. «Logramos que Zapatero, entonces en la oposición, se comprometiera a anular aquel trasvase», evoca a Público. Aunque no tarda en matizar aquella felicidad momentánea. «Nos alegramos de que el Gobierno socialista derogara aquel plan, pero en 2005, con su reforma del PHN, se aprobaron tres mini trasvases. Fue una pequeña trampa. Pero aún hay más: el plan hidrológico de la cuenca del Ebro aprobado este febrero ya estaba en un borrador de la etapa socialista. Al final los intereses en la gestión del agua no entienden de orientaciones políticas». La reflexión conecta con la del catedrático de Hidrogeología en la Universidad de Zaragoza Javier Martínez Gil, jubilado desde hace dos años pero con más de medio siglo a sus espaldas de activismo contra la privatización del agua. A la llamada de este diario, concede: «Con el agua es fácil manipular los sentimientos. El agua es negocio, riqueza, un bien necesario. Pero no puede quedar en manos de minorías. Porque tanto los gobiernos de izquierdas como los de derechas buscarán siempre mercadear con ella».

La política del agua para todos

Tras años de silencio -que no de trabajo silencioso-, la Plataforma en Defensa del Ebro vuelve a ponerse en pie de guerra. Los característicos logos con el nudo antitrasvasista y consignas como «Lo riu és vida» (el río es vida) y «El Ebro sin caudal es la muerte del Delta» recuperan la contundencia de hace más de una década. Tomàs se esfuerza en sintetizar algunas de las consecuencias que el nuevo plan hidrológico podría traer en la región y que, en uno de su puntos más polémicos, fija un caudal mínimo para el tramo final del río de 3.300 hectómetros cúbicos anuales: «Nos parece insuficiente. Porque al limitar el caudal, el río pierde fuerza. Y eso se traduce en menos arena a repartir entre las zonas de regadío -la corriente la arrastra-, en una mayor intrusión del mar -que ganaría más altura y agravaría el hundimiento de la zona-; en la estabilización de la contaminación -si los residuos no alcanzan la desembocadura pueden aparecer problemas de salubridad-; y en una modificación del hábitat para algunas especies protegidas -alterando el ecosistema-«.

La PDE estima que para garantizar la conservación del Delta se necesita un caudal mínimo de 7.000 hm cúbicosLa PDE estima que para garantizar la conservación del Delta se necesita un caudal mínimo de 7.000 hm cúbicos y esta fue la petición que Santi Vila, Conseller de Territori i Sostenibilitat de la Generalitat, trasladó al Ministro de Agricultura, Miguel Arias Cañete, en la reunión del pasado martes en Madrid. Para la PDE, fue una pérdida de tiempo: «La ley ya está aprobada en el BOE. Me temo que el señor Arias Cañete no va a rectificar y sólo escenificó una tregua para poder estar tranquilo en su previsible aventura como candidato europeo. Pero Arias Cañete, que ignora las normativas de preservación europeas del Ebro, ya está ensuciado», condena el portavoz. Martínez Gil, padre fundador del movimiento social Nueva Cultura del Agua, surgido a raíz de las protestas antitrasvasistas españolas de mediados de los noventa, reivindica su teoría de la ‘fluviofelicidad’, otra forma de entender los ríos: «No son sólo recursos para privatizar, también forman parte de la memoria histórica, de los sentimientos y de la identidad de un territorio. Dicho así, suena a poesía y filosofía, pero deberíamos redefinir qué es bienestar y progreso antes de vender nuestros ríos a los poderes fácticos».

Sea o no el favorito para convertirse en candidato del PP a las europeas, desde la PDE se le continúa reprochando al Ministro de Agricultura, que ya impulsó el PHN de 2001 ocupando el mismo cargo en el gobierno de Aznar, una negación sistemática a ofrecer diálogo entre los que defienden un reparto del agua en base a criterios no solamente económicos. Para Tomàs, este plan es una versión «más sibilina» del aprobado hace 13 años. «Desde el Consejo de Ministros aseguran que este plan se ha hecho en base a rigurosos criterios técnicos y científicos pero nosotros hemos pedido cuáles son y aún estamos esperando respuesta. Al final, no es más que un reparto político porque la mayoría de comunidades que han aprobado el plan están gobernadas por el PP y eso nos lleva a pensar en una interconexión entre el resto de regiones interesadas. Es la política del agua para todos. Para Valencia, para Murcia, la semilla de un proceso especulativo donde al PP le interesa tejer negocios con fines lucrativos y urbanísticos. Limitando el caudal y creando reservas de agua a través de concesiones e intercambios». Como ocurriera antaño, la palabra insolidaridad ha sido utilizada por algunas comunidades como arma arrojadiza contra esta plataforma. Martínez Gil aplica la misma lógica a la hora de definir los motivos por los que este plan se parece tanto al de 2001. «Han variado el lenguaje, es cierto. No se habla directamente de trasvases. Pero detrás planea la misma idea: llevar el agua de los ríos al litoral para asegurar nuevas infraestructuras y negocios. Se pensarán que pueden convertirlo en una California Europea».

«Es un proceso especulativo donde al PP le interesa tejer negocios»Pero estas acusaciones de insolidaridad que promueven las regiones protrasvasistas no preocupan lo más mínimo a Tomàs, que construye su particular teoría: «Las comunidades autónomas que quieren el reparto del agua han sobrexplotado, dañado y dilapidado sus propios recursos. En lugar de hacer políticas de recuperación, huyen de su mala gestión y generan objetivos externos para producir réditos electorales por un lado y abrir un campo de negocio a principales beneficiarios de la política hidráulica como las constructoras, las hidroeléctricas y las entidades bancarias encargadas de financiar estos proyectos. Lo que están haciendo es representar a holdings económicos dañando un bien público». Entonces, ¿por qué solo alza la voz la comunidad del Delta del Ebro? Desde la PDE no dudan de que cuando se sucedan nuevos acontecimientos la corriente crítica crecerá como hace 13 años. «No estamos solos. Mantenemos todas las alianzas del 2001. Lo que pasa es que aún no hay consciencia de lo que se ha aprobado río arriba. Pero cuando el plan del Ministerio queme nuevas etapas [el debate del Pacto Nacional del Agua primero y la revisión del PHN después, previstos para finales de año] estoy convencido que desde la cuenca habrá una oposición bastante fuerte. Los parámetros de movilización serán similares o superiores a los de 2001», apunta el portavoz.

Unos aliados inesperados

Si bien la PDE no tiene la fuerza transversal de antaño, en esta ocasión sí cuenta con el apoyo del Govern y la amplia mayoría del Parlament. Y es que no hay que olvidar que en 2008 la plataforma ya se manifestó en Barcelona contra el tripartito por un decreto rubricado por la izquierda catalana que pretendía abastecer Barcelona con agua del Ebro en una época de profunda sequía. «Esta vez nos encontramos ante algo histórico, tenemos aliados que nunca hemos tenido. Agradecemos el apoyo pero si algo hemos aprendido en estos últimos años es que no vamos a delegar nuestro trabajo. Como movimiento social no nos casaremos con nadie», asegura Tomàs. Tanto Joan Herrera (ICV-EUiA) como Oriol Junqueras (ERC) ya se han reunido con la PDE a petición de ambos y a lo largo de los próximos días están previstas citas similares con la CUP y el PSC.

«Si no logramos modificar este plan lo que quedará herido de muerte es el futuro del Delta»Todas estas formaciones participarán en la manifestación que la plataforma ha convocado para el próximo 30 de marzo en el Delta, la primera gran prueba de fuego para calibrar el grado de sensibilización social. «No podemos prever la participación ciudadana pero en las tierras del Ebro la gente está muy volcada. Si no logramos modificar este plan lo que quedará herido de muerte es el futuro socioeconómico de una zona muy importante de Catalunya. Por eso el problema de la gestión de ríos no es de ideología política. Es un problema de modelo territorial, sensibilidad medioambiental y de país», señala. Para Martínez Gil, la postura de la Generalitat respecto a este plan sí desprende cierto oportunismo: «El Govern está del lado del Delta cuando le interesa porque las Tierras del Ebro han sido marginadas sistemáticamente dentro de Catalunya. Sangrías del río, nucleares, si a CIU le interesara hacer un negocio estoy convencido de que aparcaría su postura actual».

El temor de que los ríos desaparezcan y se conviertan en cañerías dominadas por unos pocos ha reaparecido en el Delta del Ebro, que cuenta con el parque natural más importante de Catalunya y más de 300 kilómetros de arrozales y lagunas. Con el apoyo del Govern, la PDE ya planifica la batalla jurídica contra el plan con un contencioso al Tribunal Supremo y en los próximos días también se empezará a trabajar en la queja a la Comisión Europea. «Veremos si Europa tiene capacidad o no de prevalecer sus normativas sobre los intereses mezquinos del PP», sentencia Tomàs. En un tono más escéptico se manifiesta Martínez Gil. «Bruselas tampoco es el consejo de Dios. Y puede ceder a ciertos intereses. Como máximo puede retrasar el plan, exigir mayor claridad o ignorar ayudas económicas», concluye el catedrático, profundamente desencantado con lo que, a su juicio, ya es una lucha perdida: «La privatización de los ríos es imparable».

 

Fuente:  http://www.publico.es/espana/509342/la-rebelion-contra-el-trasvase-del-ebro-se-extendera-a-europa

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El agua, una fuente de inversión más importante que el petróleo

Un informe de Fidelity señala la importancia que el tratamiento de aguas residuales o la desalinización de agua salada tiene para las economías emergentes y cómo la inversión privada está ayudando a gestionar eficazmente el elemento líquido.

Presa de las Tres Gargantas.

Presa de las Tres Gargantas. FOTO:GTRES

Ángel Alonso⎮Vozpópuli⎮23 marzo 2014

Un gesto tan sencillo como abrir el grifo y llenar un vaso con agua tiene más implicaciones de lo que en principio pensamos. En el mundo occidental, acostumbrados desde hace ya décadas y décadas a realizar ese acto tan banal, no percibimos la importancia que tiene. Pero en los países en procesos de desarrollo o que están ubicados geográficamente en zonas con menos recursos hídricos, el tema de la inversión en múltiples industrias y sectores relacionados con el tratamiento y gestión del agua es un asunto de vital importancia, e incluso de seguridad nacional.

Para apreciar este hecho, basta un dato: el S&P Global Water Index ha superado en rentabilidad en los últimos diez años al sector mundial del petróleo, el gas, las materias primas y hasta el S&P 500, según recoge un estudio elaborado por la gestora internacional Fidelity. Y es que el valor estimado de las empresas relacionadas con el agua a nivel mundial asciende a 300.000 millones de dólares.

Aunque en los países desarrollados el debate suele estar centrado en la privatización de la gestión de las empresas públicas de suministro, en China, por ejemplo, el foco está puesto en megaproyectos como la presa de las Tres Gargantas o el trasvase de 44.800 millones de metros cúbicos desde las ricas zonas fluviales del sur del país hasta el industrializado pero seco norte.

Además de la industrialización, el ascenso de las clases medias en los mercados emergentes ha permitido la introducción de una nueva dieta más rica en carne que necesita para su consumo el suministro de mucha agua para todo el proceso de elaboración y de la cadena de suministro, desde la crianza de las terneras, por ejemplo, hasta que llega al supermercado al cliente final.

Los países agrupados en las siglas BRIC (Brasil, Rusia, India y China) serán los que mayores dificultades tengan en la gestión del agua por diversos motivos. Los especialistas denominan a este fenómeno ‘estrés hídrico‘ porque la demanda del líquido elemento superará el volumen disponible durante períodos concretos.

Incluso para la producción de energía se necesita el agua, tanto para la extracción de petróleo como para el gas esquisto. Países como Estados Unidos o Canadá no tienen dificultades en este sentido porque acaparan una gran parte del volumen mundial de agua. Pero en otros como China o México, con grandes reservas de hidrocarburos, es más complicado por la falta de recursos hídricos. Por no hablar de los países del Golfo Pérsico o los insulares como Singapur, que son los que más están invirtiendo en plantas desalinizadoras, un tema del que Israel ya se dio cuenta hace mucho tiempo.

El estudio de Fidelity identifica algunas de las empresas punteras actualmente en la gestión o planificación de infraestructuras relacionadas con el agua, como una temática de inversión a largo plazo. Entre ellas se encuentra China Everbright International, una de las mayores compañías del gigante asiático en ofrecer soluciones medioambientales a grandes ciudades, tanto en la planificación como en la gestión del agua. O GE Water, líder mundial en el tratamiento y depuración de minerales pesados del agua utilizada por empresas industriales.

 

Fuente:   http://vozpopuli.com/fondos/40722-el-agua-una-fuente-de-inversion-mas-importante-que-el-petroleo

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Lo que vale el agua

  • Es un derecho humano, pero cada vez está más ‘mercantilizado’
  • Los expertos debaten sobre quién y cómo deberá pagar las infraestructuras necesarias
  • FOTOGALERÍA  Agua global

ELENA G. SEVILLANO Madrid ⎮El País⎮21 MAR 2014

Una mujer india carga con agua cerca del río Brahmaputra, en Gauhati (India). / ANUPAM NATH (AP)

Vecinos de El Puerto de Santa María, en Cádiz, llevan más de una semana encerrados en el Ayuntamiento para evitar la privatización de la empresa municipal de gestión del agua. Alcázar de San Juan (Ciudad Real), inició ayer una polémica consulta ciudadana: ¿debe una empresa entrar en el accionariado de la compañía de aguas? En Bruselas, la Comisión Europea acaba de pronunciarse sobre la primera iniciativa popular ciudadana, respaldada por 1,9 millones de firmas. ¿Su objeto? Garantizar el acceso al agua.

Cada día que pasa crece la concienciación ciudadana en torno a la necesidad de cuidar la gestión de un bien esencial para la vida. Una inquietud compartida por muchos expertos, que coinciden en que el llamado problema del agua a menudo no está provocado tanto por la escasez como por la (mala) gestión.

“Hay países como Ecuador o Brasil con mucha agua y poco acceso a ella. Es un problema de gobernanza”, opina Nuria Hernández, economista de la Fundación Nueva Cultura del Agua. Para Antonio Embid, catedrático de Derecho Administrativo de la Universidad de Zaragoza, el principal reto que tenemos por delante es la superpoblación del planeta. “La ONU acaba de revisar sus previsiones. Y ya no son que en el año 2050 habrá 9.000 millones de personas, sino 9.500 millones. En virtud de progresos de los que no tenemos que avergonzarnos, sino justamente lo contrario, el consumo de agua es ahora de 900 metros cúbicos anuales per cápita, cuando a comienzos del siglo XX eran solo 300. Y bendito aumento, porque significa salud e higiene”, añade. “El problema es que las poblaciones crecen muy rápido y las soluciones no van al compás”, coincide Enrique Cabrera, catedrático de Mecánica de Fluidos de la Universidad Politécnica de Valencia.

El aumento exponencial de la población dificulta el acceso

Los expertos, reunidos en un debate en torno a la gestión del agua organizado por la Fundación Botín y el diario EL PAÍS, se muestran sin embargo convencidos de que la mayor concienciación social y política en torno a este tema, sumada a los avances provistos por la tecnología, permitirán aportar soluciones que garanticen el acceso al agua y al saneamiento de un número creciente de personas.

Para Asunción Martínez, directora de Concesiones de la empresa de aguas Agbar, “se trata de un tema de gobernanza del agua». «Lo que tenemos que racionalizar la demanda, evitar que los países o zonas que tienen mucha agua la derrochen y conseguir que la oferta del agua sea óptima”. La buena noticia, señala, “es que ya está en la agenda de los gobiernos. Los Objetivos del Milenio de la ONU incluyen la sostenibilidad del medio ambiente. Se ponen objetivos claros de reducir la ingente cantidad de personas sin acceso a fuentes de agua segura, 900 millones, y 2.500 sin acceso a saneamiento en condiciones».

Mientras millones de personas siguen sin tener garantizado el suministro de agua y saneamiento en los países más pobres, en las naciones desarrolladas se intensifica el debate sobre si el agua, reconocida por la ONU como un elemento esencial para los derechos humanos, puede o no ser tratada como una “mercancía”. Los expertos coinciden en general en que es un derecho que debe estar garantizado. El debate surge cuando se analiza quién, cómo y cuánto debe pagar por ella.

Los ciudadanos sabemos lo que cuesta. Lo vemos en la factura que nos llega a casa. Lo que no está tan claro es que seamos conscientes de su valor. Ni de los costes que se generan durante la gestión de este recurso. Costes que se prevé que se incrementen en los próximos años, para hacer frente a crecientes gastos de modernización y mantenimiento.

Los técnicos creen que el problema radica sobre todo en la mala gestión

En España, hay casi tantas gestiones del agua como municipios. Cada ayuntamiento decide quién y cómo lleva el agua potable hasta los ciudadanos. Al no existir un regulador único que supervise la gestión , los sistemas son opacos y se desconoce lo que cuesta realmente el tratamiento, abastecimiento, reutilización y depuración. Lo cierto es que se pagan precios muy inferiores a los de otros países europeos con recursos hídricos muy superiores. Y sin embargo ello no ha impedido que con la crisis empiece a hablarse de la llamada pobreza hídrica, que es la que azota a aquellos que pierden el acceso al agua por no poder pagar la factura. Según la Asociación Española de Operadores Públicos de Abastecimiento y Saneamiento (Aeopas), los cortes de agua por impago ascienden ya a 300.000 al año.

La situación para muchas familias puede agravarse si el precio continúa subiendo. Algo que parece ineludible, dado que las infraestructuras se han estado construyendo con dinero europeo que va a dejar de llegar. Es decir, que para financiar las inversiones futuras habrá que subir los recibos. Y ello reavivará sin duda el debate sobre si debe garantizarse el acceso subvencionado o gratuito a un mínimo de agua básico (Naciones Unidas calcula al menos 40 litros por persona).

“Esto no era un problema hasta que llegó esta crisis tan brutal, porque el agua es barata en España. Pagamos 1,27 euros por metro cúbico”, señala Hernández. “El problema es que no existe un regulador general de los servicios de abastecimiento y saneamiento”. En su opinión, “el servicio del agua nunca debería ser gratis. Para nadie, porque cuesta. Lo que sí hay que garantizar es que nadie se quede sin él por no poder pagarlo. Habría que definir cuál es ese mínimo vital elemental, si 80, 90 litros… Pero creo que sí hay consenso en que habría que garantizarlo y regularlo a nivel nacional”, añade.

Hernández considera que “no hay que olvidar que la agricultura es la gran subvencionada. Consume el 80% y paga el 15%, siendo generosos, de llevar el agua. Y aquí no hablamos de derecho humano, sino de un uso económico del agua”. Para Enrique Cabrera la respuesta al problema que se plantea tiene que ser global y no compartimentado en agricultura o agua urbana. “Hay que hacer una gestión integrada de toda el agua”, resume. Y para ello es básico contar con recursos. “Hay unas inversiones que tienen unos plazos de amortización. En muchos ayuntamientos se quejan de que no tienen dinero para nuevas tuberías. Recaudan menos de lo que gastan. Al final, es un problema de ingresos”, asegura.

El experto alerta de que muchas infraestructuras necesitan ser renovadas o sustituidas. Antonio Embid coincide en que esto supondrá “un problema fundamental”: “Las depuradoras que teníamos nos las ha construido, entre comillas, Europa. Las nuevas tendremos que construirlas nosotros pero con unas tarifas de un impuesto que se han calculado exclusivamente para los gastos de conservación y mantenimiento, no para los gastos de inversión. Eso es una bomba. La vaca no ha dado para más”.

Los expertos avisan de que serán precisas inversiones muy cuantiosas

No se trata de inversiones indeterminadas, de amenazas lejanas. Los planes de cuenca que el Gobierno está aprobando —el último, el del río Ebro— recogen con precisión millones de euros en inversiones (en depuración, en reutilización…) para los próximos años. “Son una necesidad, están ahí, y eso quiere decir que al final tendrán que pagarse, de una forma u otra, bien sea a través de impuestos estatales o locales”, alerta Asunción Martínez.

Según Cabrera, “habrá que ver si se subsidian, si se paga vía impuestos generales del Estado (IRPF, IVA…), o si se pone en tarifa, para que pague directamente el usuario. ¿Qué es mejor? A mi entender, que lo pague el usuario, porque así sabe lo que cuesta el servicio y se gestionará mejor”.

España paga un precio muy inferior al de otros países desarrollados

La Comisión Europea dio un aviso a España en 2012 cuando comprobó que las costosas plantas desaladoras que había financiado con cargo al erario europeo (unos 1.500 millones de euros) no funcionaban ni al 20% de su capacidad. Le recordó el enorme contrasentido que supone ser uno de los países con mayor estrés hídrico de Europa y a la vez tener las tarifas de agua más bajas. Hernández, de la Fundación Nueva Cultura del Agua, lamenta que todavía perviva «una cultura de grandes infraestructuras subvencionadas por el sector público”. A cualquier problema, inundaciones, sequías, regadíos ineficientes, se aplica la misma respuesta: gran infraestructura, critica. “Cuando una y otra vez vemos que no es la solución”. Un ejemplo son los llamados filtros verdes para la depuración de aguas residuales. “Más baratos, flexibles y sencillos”, dice Hernández, “pero resulta que las diputaciones y las confederaciones no saben gestionar estos contratos porque no son hormigón. Sobra el 80% de las infraestructuras; lo que hay que hacer es cambiar la gestión”.

Mientras, arrecia el debate sobre si el agua debe ser o no gestionada por empresas privadas. En los últimos 15 años decenas de ciudades han revertido las concesiones privadas y han devuelto la gestión a manos públicas. Entre ellas París —a la postre sede de las dos grandes multinacionales del agua, Veolia y Suez— y Berlín. El 50% del abastecimiento está en España en manos privadas, básicamente en las de dos empresas, Agbar y FCC. En Europa el porcentaje es del 30%, en el mundo, el 10%.

Nuria Hernández asegura que la Fundación ha cambiado su parecer sobre este tema en los últimos años: de creer que lo importante es que la gestión sea eficaz y eficiente, a defender una gestión totalmente pública. Y explica por qué: «En España la privatización de los servicios no responde, en la mayoría de los casos, a una elección a favor de la mejor gestión, con un análisis riguroso que permita saber si será más barata y más eficiente. Se trata de quitarse un problema de en medio y conseguir un ingreso por la concesión», asegura. Lo complementa con un dato: antes de la crisis el 33% de las concesiones estaban en manos privadas; en estos cuatro años el porcentaje ha subido alrededor de 20 puntos. «Con la privatización se pierde información y democracia», asegura.

«Soy todo dudas», comenta al respecto Embid. «He visto los procesos de privatización en Sudamérica de los años 80, fracasados todos ellos. Ahora se están remunicipalizando. Lo que me importa es la eficacia en la gestión. No creo que sea un tema de democracia ni de derechos humanos. El derecho humano consistirá en los 30, 40 o 50 litros que se reconozcan. Pero no el suministro de agua que se hace a las empresas o el riego de los jardines. El derecho humano es lo que es, y es una cosa muy concreta», señala. «Por mi experiencia, el problema de la privatización es cómo se hace, qué tipo de contratos se han firmado, sobre todo en Latinoamérica; con qué falta absoluta de controles se ha entregado la gestión de aguas en ciudades como Buenos Aires y otras, a manos de la empresa que ha llegado. Pero creo que es perfectamente posible hacer una privatización todas las garantías para el ayuntamiento y los ciudadanos».

 

Fuente:  http://elpais.com/elpais/2014/03/21/planeta_futuro/1395432335_713482.html

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Cuarenta litros de vida

ANA PALACIOS Etiopía ⎮El País⎮21 MAR 2014

Sarah, de 14 años, vive en Divaguya, un pueblecito en la Gumuz Region, al este de Etiopía. Camina durante una hora, dos veces al día, hasta llegar a esta fuente. Rellena su garrafa de veinte litros y la ata a su espalda. / ANA PALACIOS

Las cifras, como las gotas, una a una, van cayendo y conformando un río. En este caso el de la pobreza: un total de 783 millones de seres humanos viven sin agua limpia, 2.500 millones carecen de adecuadas condiciones de saneamiento…. Cifras escalofriantes que nos recordaba hace unas semanas el presidente de la Asamblea General de la ONU,John W. Ashe. «Erradicar la pobreza extrema es nuestra prioridad absoluta, y nuestra guía es el desarrollo sostenible. El acceso universal al agua potable, saneamiento y energía serán críticos en este aspecto”. Y es conocido también que ellas, las mujeres, se llevan la peor parte. Aunque ya se respiran los cambios…

Hace unos días volví de África. Después de casi dos meses fuera, tenía la nevera vacía, así que bajé al supermercado a comprar básicos. Me llevé un paquete de seis cajas de leche, un par de tetrabriks de zumo, otro de caldo preparado y una botella de refresco de dos litros. Total 11 litros. Algunas verduras, pasta y queso. Calculé unos 13 kilos de peso, dividido en dos bolsas y debía andar tres manzanas de vuelta al piso. Chin, chan. Tuve que parar tres veces a cambiarme las bolsas de mano. Me desequilibraba a cada paso y llegué sudando a casa. Menos mal que eran solo tres bloques, pensé, unos diez minutos caminando. Esta anécdota de mujer blandengue me hizo reflexionar.

Pensé en las niñas y mujeres que había conocido durante estas semanas en Etiopía. Esas niñas que caminan una media de dos horas al día para llevar agua desde las fuentes hasta sus hogares. Llenan sus dos garrafas amarillas de 20 litros cada una, hasta la última gota, las cuelgan de una rama que apoyan como pueden sobre sus hombros y regresan con ellas, en general, en la cabeza. Esa imagen tan africana. Marchan sin parar, con paso firme y alerta. Con los cinco sentidos puestos en su ruta, muchas veces empinada y sin asfaltar. Atentas a las hienas, que a tantas mujeres han devorado ya en esos senderos, y sin perder de vista a los hombres que se cruzan, deseando tener suerte para que no las asalten, ni las rapten, ni las violen. Llegar sanas y salvas a casa cada día es una aventura sin garantías. Todo por el agua. Cuarenta litros.

Según las estadísticas elaboradas por el Ethiopian Development Research Institute en el último censo sobre población y recursos en Etiopía (2007), la cobertura de agua potable en zonas rurales es del 66% y del 95% en zonas urbanas. El 27% de la población obtiene el agua directamente de los lagos, ríos y estanques y un 28% lo obtiene de pozos o manantiales no protegidos. Esto se traduce en que una gran parte de la población –mujeres en su mayoría– tiene que desplazarse a buscar agua fuera de sus hogares con los consiguientes problemas que se desprenden de esta molesta actividad.

Algunos pozos presentan una técnica de extracción poco eficaz. Este cerca de Kola Village es uno de ellos: la palanca de bombeo es extremadamente corta y hace falta un gran esfuerzo para obtener el agua. Las vecinas han ideado un eficaz sistema para que la fuerza necesaria sea menor metiendo una caña por la barra que bombea. / ANA PALACIOS

Cuarenta litros de agua que servirán para atender las necesidades hídricas de toda la familia. Las mujeres planifican cuidadosamente el consumo distribuyéndolo proporcionalmente para cocinar, para beber, para lavar ropa, para lavarse ellas y a sus niños, para regar el huerto, para los animales, etc. Según el informe Evaluación de género de los proyectos de Agua en Etiopía, deIntermon Oxfam, la participación de ellas en la producción de alimentos es fundamental. Emplean entre un 60% y un 80% de su tiempo de trabajo en actividades agrícolas. Esto significa que la seguridad alimentaria de las zonas rurales depende principalmente del trabajo de las mujeres. Mientras los hombres, en general, se dedican a la producción de cultivos comerciales, son ellas las que atienden la producción para la subsistencia familiar. Cultivan verduras y mantienen el ganado para alimentar a sus familias o vender en los mercados locales. Por tanto, el uso de esos 40 litros de agua es doble: el doméstico y para fines productivos.

Si leemos entre las líneas de estos datos tan fríos podemos desmadejar el ovillo en asuntos prácticos del día a día. Por ejemplo, si las mujeres emplean unas dos horas en ir a por agua, en ese tiempo no pueden hacer otras cosas como trabajar para generar ingresos o estudiar para acceder a puestos de trabajo de mayor responsabilidad, potenciando así la autoestima y el reconocimiento. Además, si recorren largas distancias y cargan durante horas con ese peso se desencadenan problemas de salud como dolores de espalda –aplastamiento de vertebras, desviación de columna, etc.– que pueden, incluso, tener consecuencias negativas al dar a luz, dificultando el momento del parto.

Etiopía es una sociedad patriarcal que relega a las mujeres a un segundo plano justificándose en la tradición y en la religión. Sin embargo, con el esfuerzo para conseguir los Objetivos de Desarrollo del Milenio algunas cosas están empezando a cambiar.

En las épocas de sequía hay cortes de agua frecuentes y las mujeres tienen que esperar durante horas junto al surtidor hasta que llegue el líquido a ese punto geográfico concreto. /ANA PALACIOS

El Gobierno del país es consciente de estos serios problemas y, uno de los ocho objetivos que se enmarcan en el primer programa de Desarrollo de la Mujer Etíope (WDPI), es mejorar la situación para mujeres y niñas sensibilizando sobre asuntos medioambientales, facilitando el acceso de agua potable aumentando el número de surtidores para que ninguna persona tenga que andar mas de 30 minutos para conseguir agua. Del 2005 al 2010, el porcentaje de acceso al agua potable en zonas rurales creció del 25% al 66%. Además, aunque las mujeres desempeñan un papel importante en el uso y distribución de agua a nivel doméstico, también ha sido reconocida su función en los programas de desarrollo teniéndolas en cuenta en la toma de decisiones y gestión de estos recursos hídricos.

Ya en 1995, con la firma de la Constitución de Etiopía, se aseguraba la igualdad de género y desde entonces se han promulgado distintas leyes que deberían garantizar esta igualdad. El desafío, sin embargo, es conseguir que se cumplan. Una de estas leyes, promulgada en 2003, es precisamente el acceso de las mujeres a la propiedad privada de tierras, por ejemplo. Esto hace que las mujeres estén todavía más interesadas en las infraestructuras de agua, que irrigarán esas potenciales tierras en propiedad.

Hasta hace pocos años, ellas eran solamente usuarios pasivos, excluidas del proceso de toma de decisiones y de las actividades remuneradas o de formación relacionadas con el agua. Con el diseño de estos programas de desarrollo potenciado por la cooperación internacional se han tomado medidas especiales para incluir a las mujeres en estas estructuras, como los comités de agua y saneamiento para asegurar que están activamente involucradas.

Recoger agua y leña es tradicionalmente labor de mujeres en Etiopía. Bhune carga cuarenta litros de agua a diario, sus hermanos la acompañan hasta su poblado para protegerla, pero no cargarán ni un gramo de ese agua, porque… “el agua es cosa de mujeres”. / ANA PALACIOS

Hoy se garantiza que haya el mismo número de hombres que de mujeres representados en estas juntas, en las que se deciden temas tan importantes como la ubicación de los surtidores, tecnologías utilizadas, materiales, distribución de tareas y estrategias en caso de sequía o cortes de suministro. Incluso, en muchos casos, se nombra a mujeres como presidentas o tesoreras de estas comisiones.

Estas medidas contribuyen no solo a conseguir la igualdad de género, sino que, al mejorar el acceso al agua de las comunidades, se potencia la salud, la educación y la producción agrícola para el consumo propio e incluso para la exportación. Éxitos que acercan a Etiopía a alcanzar los soñados retos del milenio antes del 2015 en la lucha contra el hambre, promover la igualdad entre los sexos y a la disminución de la mortalidad infantil.

«El objetivo de los proyectos de agua no es la construcción de una presa o instalar una bomba. Deben funcionar, ser utilizados, y quizás lo más importante, deben ser parte de un proceso más general de cambio social», aseguró un día Jan Lundqvist (Departamento de Agua y Estudios Ambientales de la Universidad de Linkoping, Suecia). Que así sea.

En Etiopía, un 92% de los hogares rurales tienen un punto de agua potable a menos de cinco kilómetros de sus casas. El resto debe desplazarse más allá. En las zonas urbanas el 82% lo tiene a menos de un kilómetro / ANA PALACIOS

 * “Population & housing census. Atlas of Ethiopia”, 2007. Central Statistical Agency Ethiopian Development Research Institute. International Food Policy Research Institute.

“Plan for Accelerated and Sustained Development to End Poverty 2005-2010” elaborado por Ministry of Finance and Economic Development (MoFED) de Etiopía.

 

Fuente:  http://elpais.com/elpais/2014/03/21/planeta_futuro/1395404836_411952.html

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