Pulsa "Enter" para saltar al contenido

"El Espíritu del 45". Sí se puede

Ken Loach analiza y reivindica el «espíritu» de las corrientes socialistas aparecidas en Gran Bretaña después de la II Guerra Mundial.

Club de lectura y cine Alabordaje ⎮ Tercera Información ⎮ 10-04-2014

Ken Loach, después de haber hecho sus grandes películas de ficción e históricas, se atreve con este documental que empieza y acaba con escenas de la alegría de la victoria de la clase trabajadora contra el fascismo.

La guerra a través del ejército fue un esfuerzo colectivo de la clase trabajadora que regresa a casa después de haber puesto a sus muertos para la victoria. Algunos soldados/trabajadores recordaban a su regreso de la Primera Gran Guerra, después de haber puesto los muertos para defender a la patria, que les esperaba la miseria y el paro del que salieron para luchar. El 1945 no iba a ser igual que el 1918, y conscientes de haber sido los vencedores, van a exigir su parte de patria. La patria es de todos y no exclusivamente de los privilegiados. La riqueza es de todos y hay que colectivizarla. El Partido Laborista asume esta tarea y bajo el liderazgo de Clement Attlee, que gana las elecciones en 1945 con un programa keynesiano-socialista, empieza la gran reforma y la creación de un estado que velará por la salud, los servicios básicos y el pleno empleo para su población. El lapso de tiempo analizado se centra en el período entre el final de la guerra y hasta 1949, aunque Attlee ocupó el cargo de primer ministro hasta 1951, mientras que el laborismo volvió a gobernar entre 1964 a 1970 (Harold Wilson) y de 1974 a 1979. Esa vez con frágil mayoría parlamentaria, momento en el cual el neoliberalismo impuso sus políticas de austeridad y violentos recortes sociales.

Paradójicamente, mientras en política interior se avanza hacia formas de socialismo, en política exterior, el Reino Unido se alinea con EE.UU. entrando en la OTAN, participando de lleno en la Guerra Fría y enfrentándose a su gran aliado durante la gran guerra, la URSS. Ken Loach se basa antes en testimonios de gente común, gente trabajadora que en grandes discursos o grandes datos, narrando la historia desde la clase obrera, desde los constructores y protagonistas de esta transformación, mezclando declaraciones históricas con entrevistas recientes, siempre en blanco y negro. La mezquindad de las clases superiores es patente y absurda. El caso de la oposición de la clase médica a la seguridad social universal y gratuita «desde la cuna a la tumba» es un buen ejemplo de ello. Observan que beneficiaría a los más necesitados y nunca serviría como instrumento de su enriquecimiento, pues el abanico de clientes/pacientes llegaría a toda la población sin reducirse a los privilegiados que se la podrían pagar… La contradicción entre la supuesta «eficacia» de lo privado e «incompetencia» de lo público queda en evidencia en el relato del funcionamiento del ferrocarril antes de su nacionalización: burocrático desde la gestión privada, pues las múltiples compañías necesitaban de un centro de coordinación que encarecía su funcionamiento, centro abolido cuando el ferrocarril pasó a manos del sector público. Esto se tradujo en la inmediata mejora del servicio y en el abaratamiento del coste para el conjunto de la sociedad.

Esta lucha titánica entre los propietarios de muchos medios de producción y la clase trabajadora duró más de 20 años, concluyendo con el engaño a esta última, que contaba con nuevos derechos adquiridos durante la etapa socialista y un mayor porcentaje de empleo. El lento proceso degeneró en un continuado abandono de su conciencia de clase. Una buena parte se consideran entonces ricos y deciden votar a Margaret Thatcher, que se apresurará a desmontar progresivamente el estado de bienestar.

El paralelismo entre las imágenes del desmantelamiento social de ese momento y el que vivimos en Europa y España es evidente. Se impone la idea de que la riqueza individual supera el beneficio que supone la riqueza colectiva.

Hoy, el grito de «Sí Se Puede» no es posible dentro del marco político y social actual. El mensaje de que la clase trabajadora puede y debe empoderarse y tomar el protagonismo de su historia, recuperar el «Espíritu del 45» inglés o el Espíritu Republicano del 31 en España, queda patente en la repetición de la victoria socialista del 45 al final del documental. Loach quiere mostrárnosla esta vez en color.

 

Fuente:  http://www.tercerainformacion.es/spip.php?article66807

Sé el Primero en Comentar

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *