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Día del trabajador. España va bien

Paco Bello | Iniciativa Debate | 01/05/2014

Voy a poner en contexto, ya que hoy es el día del trabajador, unos datos de la Seguridad Social que ayer publicamos en facebook sin más explicación, y que quizá la requieran.

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Lo primero que habría que decir es que la diferencia de población activa (datos INE redondeados) entre 2001 y 2014 es de 5.000.000 de personas: 23 millones actuales a 18 millones de 2001.

En la tabla que se muestra solo hay asalariados del régimen general, faltan los autónomos ‘no S.E.T.A.’ (actual 2,8 millones), agrario S.E.T.A. (actual 194.000) y Hogar (actual 418.000).

Solo R.G. (datos aproximados).

En 2001 de 18 millones de personas que tenían o buscaban empleo, 9,8 millones trabajaban a jornada completa (un 55%).

En 2014 de 23 millones de personas que tienen o buscan empleo, 8,8 millones trabajan a jornada completa (un 38%)

En 2001 de 18 millones de personas que tenían o buscaban empleo, 1,6 millones trabajaban a jornada parcial (8,8%)

En 2014 de 23 millones de personas que tienen o buscan empleo, 2,9 millones trabajan a jornada parcial (un 12,6%)

En 2001 el trabajo asalariado del régimen general empleaba al 65,5% de la población activa

En 2014 el trabajo asalariado del régimen general emplea al 51,7% de la población activa

En 2001 (cuando esto aún significaba algo) el 40% de la población activa tenía un contrato indefinido

En 2014 (cuando esto no significa casi nada) el 36,9% de la población activa tiene un contrato indefinido

No se están confrontando los mejores datos con los peores, porque para ‘hacer sangre’ podíamos haber cogido los de 2007 en lugar de los de 2001. Incluso el dato de población activa actual es más que discutible, y ni los criterios para determinar a esa población son equivalentes entre ambas fechas (y si buscásemos armonizarlos, los datos actuales aún serían peores).  Simplemente se muestra el panorama tras 13 años de pertenencia al paraíso de la moneda única (sin que esto sea la causa de todos los males). Y se podría decir mucho más. Empezando por el número de horas trabajadas, el poder adquisitivo, la carga impositiva, las condiciones laborales, los derechos del trabajador, los beneficios empresariales, el panorama de las PYMES, etc. etc. Pero no hace falta abundar. Y lo peor es que las perspectivas, por mucho que con un cinismo épico nos quieran vender horizontes de grandeza, no invitan al optimismo. Los datos de la última EPA lo dejan bien claro, aunque a la hora de valorar las cifras uno quiera ver un vaso seco y roto como medio lleno, y por mucho que exista quien quiera creerlo.

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