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¿Podemos?

La insolvencia del entusiasmo

Joséluis Vázquez Doménech | Iniciativa Debate | 23/05/2014

Quiero manifestar mi deseo de aproximarme a este nuevo marco político en el que una nueva formacion (Podemos) quiere involucrarnos en un proceso de transformación profunda para poder alterar el orden existente. La idea es buena, puesto que el cambio es una urgencia.

Lo haré procurando centrar el análisis en aquellos puntos que considero que o bien me han llamado la atención, o bien no se sostienen en su tránsito hacia el objetivo deseado.

He de confesar que la primera vez que llegó a mí la noticia de la aparición de dicha plataforma, mi primera reacción fue la de interrogarme por quién había sido el responsable de escoger dicho nombre que, a todas luces, me resultaba inapropiado. Una extraña impresión se quedó grabada en mí viendo la imagen de Obama, y acto seguido, examinando una herramienta publicitaria que ya comenzaba a dejar sobre el ambiente un aroma con el cual no me identificaba. He de precisar que la puesta en escena de un grupo de ciudadanos dispuestos a terminar con este sistema de desgobierno (que vuelca sobre nosotros toda su ira) fuera similar a la que utilizó el actual presidente de los Estados Unidos, me convulsionaba de tal manera que hube de realizar grandes esfuerzos para detenerme y seguir rastreando, dado que muchas de sus tesis conformaban buena parte de mis preocupaciones. Pero, paralelamente también, y considerando la posibilidad de que el término “podemos” tendiera a relacionarse más con el éxito que cosechó la cadena televisiva Cuatro con la participación de la selección española en la Eurocopa de 2008, creo recordar, dicha secuencia me resultó más intolerable aún. Desde mi punto de vista, promover un movimiento social y político teniendo como referentes estos símbolos, ya viene a mostrarnos un perfil que ciertamente concuerda con una de las actitudes que están teniendo sus dirigentes estos meses; dejar a un lado la relevancia ideológica y, por tanto, permitir que el marketing y los modos de captar adscripciones sean mucho más acuciantes.

Una vez precisada esta matización, que no la considero en absoluto baladí, estamos en la obligación de auscultar teóricamente algunas de las estrategias de esta agrupación.

Tal y como ya hemos señalado. El primer punto que no contemplo como válido, más bien incluso me puede resultar pernicioso, es esa negativa a construir sus objetivos a través de la instauración de un marco ideológico, y tal y como ellos mismos no se han cansado de constatar, administrar con satisfacción la posibilidad de atraer a personas asociadas al Partido Popular, a policías, o a cualquier otro colectivo, que por el mero hecho de mostrar su malestar con la actual situación serán bienvenidos, y bienhallados en el reino de la autocomplacencia numérica. Queda bien poder manifestarse voluntarioso a la hora de abrir las puertas a todas las mentes y mostrar ese lado más plural y amable, pero he de manifestar que todo trabajo es más fructífero y rentable cuando el equipo que forcejea en él forma parte de un mismo proceso en el que observar, comparar, evaluar y operar se reconduce por un carril previamente diseñado. Se aspira a ganar votos en todos los sectores de la sociedad, promulgando sin tapujos una indecorosa domesticación de la rebeldía y la rabia, y facilitando además la institucionalización de ella.

Photo by Amaia Fuertes
Photo by Amaia Fuertes

Y he aquí otro factor que denota cierta falta de compromiso ético. Es decir, si consideramos que dicha opción es una alternativa a los modos de hacer política, una puerta abierta a romper la dinámica llevada hasta ahora por una democracia que hace tiempo que se desangró del todo, y auspicia el horizonte lejos de la maldad que arrastra el propio sistema, ¿cómo debemos instalarnos en las posibilidades de un verdadero cambio sin salir del marco que está infectado desde sus raices?, ¿cómo vamos a viajar hacia Europa si es la propia unión la que engrasa y hace que todas las instituciones promuevan el descalabro de la sociedad y el éxito del capitalismo?, ¿cómo vamos a formalizar la capacidad obsoleta del voto si sabemos que con él no hay forma ni tan siquiera de hacer un rasguño en lo que verdaderamente nos duele?.

Mi aliento se entrecorta al observar que en los prolegómenos de este camino una denominada izquierda anticapitalista está al frente de él, y entonces me interrogo sobre qué clase de izquierda y, más aún, anticapitalista, es capaz de fomentar el compartir despacho en Bruselas con nuestros propios liquidadores.

¿Es posible positivizar el derecho al voto partiendo de la base de que precisamente esa opción está damnificada desde la transición, y es justo con lo que se quiere acabar?. ¿Es válido pedir el voto para invalidar lo que con los votos se sigue edificando, una y otra vez? O para ser más precisos, ¿cómo es posible que un discurso antisistema dé por legítima la posibilidad de triunfar con las mismas armas que usa el propio sistema que quiere destruir?. O acaso, en el fondo, no se trate más que de evidenciar un hecho sencillo de explicar; no hay ningún indicio anti sistémico en el proyecto…

Todo parece indicar que desde la aparición del 15M se ha constatado la existencia de miles de personas conscientes de la inexistencia de una democracia. Miles de personas en cuyos sueños duerme la posibilidad truncada de ser actores activos en un sistema participativo que, por fin, pudiera llegar a definirse dentro de los parámetros que validarían lo que muchos entendemos por democracia. Si dentro de los objetivos de Podemos está esta opción, tal y como se nos ha hecho ver en infinidad de discursos o apariciones en televisión, he de manifestar mi más rotunda sorpresa, porque no hace falta estudio de investigación alguno para intuir que dentro de diez años la estructura política que gobernará nuestras vidas no sufrirá alteración alguna si seguimos conviviendo con los mismos instrumentos que nos oprimen y respaldan la disciplina social.

La dirección que debería imprimir cualquier política de izquierdas que se precie de querer luchar contra el sistema debería, a día de hoy y como mínimo, exigir una retirada inmediata de la OTAN, de la Unión Europea, y del Euro. A estas alturas no vamos a mostrar los razonamientos que respalden esa actuación. Es tan evidente que cerrar los ojos a esa causa es seguir perpetrando un robo sin precedentes a la ciudadanía europea. Robo que además se nutre de acciones beligerantes allí donde considera oportuno inscribir su firma y abrir las puertas a sus bancos (el caso de Ucrania es fiel reflejo de ello).

Así las cosas, ya tenemos que a pesar de que desde este mismo sector se nos repite una y otra vez que el actual cerco político es un fraude, sin salir de él nos ofrecen en mano continuar con esa fe electoral que solo va a procurarnos más animadversión por esos intentos desde la izquierda de querer amputar algún pie al capitalismo. Una franja política que además cuece a fuego lento su ruptura enfrentándose a divisiones difíciles de entender para quien está fuera de cualquier partido (como es mi caso), pero que parece más comprensible entre quienes han vivido “las luchas internas” producidas en sus filas. No quisiera dejar de observar mi extrañeza ante la avalancha de misivas que se han cruzado en la formación de Izquierda Unida entre antiguos militantes de la Izquierda Anticapitalista, quienes se mantienen en la coalición, y más personas con posturas que van desde el socialismo utópico hasta marxistas o anarquistas, difamándose continuamente sin que se pueda llegar a externalizar con nitidez las verdaderas causas de ciertas disensiones o replanteamientos de difusa lectura.

Photo by Joséluis Vázquez Doménech
Photo by Joséluis Vázquez Doménech

Quisiera subirme a un muro muy alto para poder observar desde allí todos los movimientos, y mostrar la adhesión que muchas personas sienten para contribuir a un frente común que realmente persiguiera el interés general.

Pero suponiendo que realmente fuera ese el caso (que todos desearan de verdad ese interés), tampoco es posible comprender objetivamente esas disputas. Ahora bien, si analizamos el recorrido histórico de la política en general dentro de esos límites que concede este sistema de partidos, es más que probable que la desazón, el enojo o el hartazgo nos expulsaran a muchos que, al igual que ocurre conmigo, tenemos dificultades para vernos obligados a asumir la no colaboración de todos los partidos de izquierdas para unir fuerzas y dejarse de impertinentes excusas.

Puedo exponer cierta perplejidad en este aspecto concretamente porque un elevado número de la población que lucha por la verdadera transfromación, no aboga por la auditoría de la deuda para delimitar que parte de ésta es ilegítima, sencillamente ya sabe que es ilegítima y que hay que negarse a perpetuarla. Del mismo modo, tampoco quiere convertir el BCE en una institución democrática, ni crear una agencia europea de Rating. Porque lo que se quiere es que prevalezca la gestión propia de un futuro que tenemos vendido. Y esa gestión nunca podrá realizarse dentro de ésta Unión, ya que todas las resoluciones que quisiéramos modificar, sencillamente no serían modificables.

Vamos a descubrir un programa con la capacidad suficiente de sumar adeptos. Hablamos de conquistar libertades, de crear presupuestos participativos, de controlar la actividad de los lobbies, de impedir la inviolabilidad de las comunicaciones, de garantizar la libertad de conciencia, y hasta de construir la igualdad construyendo la democracia. ¿Quién va a negar el entrañable valor de estos puntos en la práctica? Pocos ciudadanos en su sano juicio. ¿Qué posibilidades hay de perforar los asientos del Parlamento Europeo y de hacer reales dichas iniciativas?. Ninguna.

El entusiasmo es válido para poder ver en la sexta cómo un tertuliano afronta con intuición y buen saber la dialéctica para enfrentarse a la rancia derecha española, pero no lo es para lograr los cambios que promulga. El entusiasmo es una alternativa popular para exteriorizar el malestar reinante, pero no podrá solventar la tarea de destrozar los hilos que nos manejan, porque detrás de dicha emoción se parapetarán millones de rostros que no concuerdan en sus intereses comunes, y porque a la hora de transfromar su voto en representatividad, serán incapaces de visualizar en lider alguno el extenso abanico de los representados.

Temo esa capacidad de querer aglutinar a amplios espectros de la ciudadanía, y temo aún más la extraña presencia de esta alternativa en diferentes medios al mismo tiempo que la agrupación de Izquierda Unida se ve sometida, como ha resultado ser casi siempre en España, a un ostracismo muy significativo.

No me inspira gran confianza la poca gratitud que han tenido con todo el espectro político de izquierdas, o querer gestionar la protesta ciudadana trasladándola a éste proceso electoral. No se trata de que mis principios estén con unos o con otros. Tan sólo expongo mi deseo de saber … qué ocurre tras las bambalinas, y qué me sugieren los diversos argumentos.

Creo de verdad que no deberían de haberse presentado a ningún 25 de mayo, y que con más tiempo, hubiera sido mejor ir conformando opciones diferentes a las ya consolidadas formas de hacer política, dado que siguen haciéndonos creer que permanece vigente esa identificación de la democracia con la votación.

Yo, personalmente, no puedo. Y es que además de todo lo aquí expuesto, tampoco entiendo esa “necesidad” de salir con corbata, a defender a quienes nos estamos quedando sin cuello.

joséluis vázquez doménech, sociólogo

www.undominiopropio.com   https://www.facebook.com/AmoresyPoliticas    https://twitter.com/socioamores

8 Comments

  1. Paco Bello
    Paco Bello 23 mayo, 2014

    Cada cual, estimado Joséluis, ve el vaso como quiere. Yo veo que nada se movía, que hay una trayectoria detrás de los promotores, que se está haciendo lo que se podía hacer (y aún así no hay garantizado nada), y que las elecciones europeas son solo una forma de dar fuerza a algo mucho más importante.

    Lo que yo no veo es que la inacción sea una solución, o que la pureza nos lleve a ninguna parte positiva. Hace falta un cambio, por nosotros, y especialmente por los que están peor que nosotros, aunque haya que jugársela. Y no veo que las críticas a los que acaban de empezar desde abajo y a la izquierda, sean lo más constructivo del mundo.

    Yo por primera vez creo en un proyecto, y no acabo de caerme de un guindo. Y lo que más me gusta de Podemos es que el discurso está por debajo de las intenciones, y no al contrario como ha sido costumbre.

    Pero ya digo, cada cual ve la vida según sus pulsiones, sus ánimos y sus ideas.

    Un abrazo.

    • Hola Paco! Buenos días. He de manifestar que yo también deseo creer en proyectos, y que mi crítica no lo es en absoluto para restar fuerza a ninguna izquierda. Son interrogantes que me surgen, e incluso que me gustaría que el futuro me respondiera en mi desacierto. También considero que no es del todo apropiado considerar que el voto a Podemos forme parte de la acción, y lo contrario a la inacción.

      Con todo estoy convencido de que no solo entre tú y yo, sino entre muchos de los que estamos preocupados por el curso que han tomado los acontecimientos, las distancias son más cortas de lo que parecen.

      El hecho de que en la resolución tengamos nuestras diferencias, nunca evitará que podamos prolongar ese abrazo, y el deseo de proseguir el debate.

      Gracias por tus palabras

  2. Estimado Joséluis, estoy de acuerdo en casi todo el análisis que haces de la situación, no así en la solución que sugieres, por eso estoy igualmente de acuerdo con el comentario de Paco Bello.Por eso tal vez la «pureza» de tus ideales contraste con la realidad de este humilde plumilla que no pasa de ser un parado mayor de 55 años.
    Como sabes, en este plataforma concurren y colaboran personas y movimientos surgidos del 15M. Personas y plataformas que a mi entender fueron miradas con desprecio por los partidos tradicionales y por encima del hombro por otro como IU. Sabido es el proceso de primarias de Podemos, sabido es el intento de aglutinar fuerzas con otros partidos de izquierdas y sabida es la respuesta de IU «este es mi programa, estas son mis exigencia, si las quieres las tomas y si no las dejas».
    Por ello, no se puede culpar a Podemos de iniciar un camino en solitario sin mas apoyo que las personas que creemos en este proyecto. Yo también tengo mis serias dudas y confío en pasados unos años ver convertido a Pablo Iglesias en un actual Felipe González. Aun así estaría dispuesto a darle mi confianza si nos ofrece una o dos legislaturas de honradez y esfuerzo compartido. Eso que habríamos ganado y yo sería el primero en el que con independencia del resultado pasados 8 años, no renuevo la confianza ni al apuntador. Sabia nueva y limpia. No acabo de entender que no entiendas de que si resulta imposible conformar un frente común de izquierdas para desbancar al bipartidismo causante de traernos a la actual situación no contemples otras vías para meter un pie y avanzar de cara a las municipales de octubre del 2015. Si como espero Podemos llega al Parlamento Eurpeo, tenemos un año y medio para construir un proyecto mas solido con el que concurrir a las próximas elecciones con una menor diferencia respecto al resto de formaciones sin depender por ello de las grandes corporaciones, la banca, etc.
    Repito mi dolor por el comportamiento de IU. A mi entender esta formación no quiere hacerse cargo del «marrón» de la actual situación y se conforma con lo que las encuestas vaticinan de doblar los escaños o lo que es lo mismo «ya vendrán tiempos mejores». Así no vamos a ninguna parte.
    Desde mi limitación puedo entender la pureza de tus ideas, pero nunca debe de prevalecer por encima de otras diferentes con las que consensuar y alcanzar un primer objetivo a partir del cual ir dando forma, corrigiendo la urgencia de las medidas tomadas, modificando estrategias, separando la paja del trigo que toda cosecha conlleva, etc.,etc.
    Solamente veo dos vías posibles, una la rechazo de plano y aun sabiendo que la huelga, la manifestación, la desobediencia civil, etc., son lentas y laboriosas no veo más que como antes te indico, hablar, consensuar, ceder, sugerir, etc., en esta segunda opción.
    Gracias y saludos.

    • Soy partidario del consenso, de aglutinar fuerzas, de no caminar en solitario, y de procurar solventar todas las limitaciones. El hecho de que tenga mis reticencias nada tiene que ver con que las personas y movimientos que concurren aquí hayan aportado savia nueva y buenas ideas en el proyecto. En cambio sí creo que el Parlamento Europeo no es desde ningún punto de vista un foro al que haya que aproximarse, entre otras cosas porque en sus entrañas surgen las más endemoniadas políticas capaces de llevar el sufrimiento allá donde sus líderes lo estimen oportuno. Y me siento en una fragilidad extrema reposando mi presencia en dicho ámbito. Renuncio a formar parte de ese proyecto. Con todo, vuelvo a insistir, que hay muchas más cosas que nos unen que las que nos separan, y que mis reflexiones no buscan de ninguna de las maneras crear tensión alguna, bien al contrario, seguir debatiendo.

      Gracias, y un abrazo

  3. BRAULIO
    BRAULIO 23 mayo, 2014

    Pena que no sea un experto en aportar ideas válidas para el debate. Solo soy alguien que, como Paco, se siente ilusionado, casi por primera vez, con la posibilidad de un cambio real, aunque sea mínimo. El valor del voto a un proyecto surgido del pueblo, consensuado entre todos los que, de una forma u otra, sentimos el continuo e ineludible zarpazo de ofertas y promesas que no llegan porque son mentira. Ofertas y promesas que, en el peor de los casos, solo atienden las «necesidades» de los más hartos. Mientras, las mayorías contemplan pasmadas cómo se van desintegrando, incluso, las escasas migajas caídas de la mesa de los señores.
    Es posible que esta lucha por arrebatar el poder a los poderosos dure una eternidad, pero es necesario acumular todo el esfuerzo que sea preciso para contrarrestar su empuje. No podemos quedar con los brazos cruzados y, resignados, dejar que nos arrastre la corriente hasta el abismo.
    Los maltratados por este sistema, todos juntos, PODEMOS. Solo tenemos que creerlo.
    Europa puede ser un buen punto de partida, ¿por qué no?

    • Charo San Román
      Charo San Román 24 mayo, 2014

      Braulio:

      De acuerdo con lo que dices, excepto en eso de que no seas experto en aportar ideas válidas para el debate

      Y para los escépticos respecto a lo que PODEMOS hacer los contribuyentes expoliados y PISOTEADOS durante décadas, UNOS VERSOS DEL CANTO A LA LIBERTAD DE LABORDETA:

      «También será posible que esa hermosa mañana
      ni tú ni yo ni el otro la lleguemos a ver

      ¡¡¡PERO HABRÁ QUE EMPUJARLA, PARA QUE PUEDA SER!!!»

      SI QUEREMOS: ¡¡PODEMOS!!!

      Espero que , justamente, mañana, veamos el comienzo

      • BRAULIO
        BRAULIO 25 mayo, 2014

        Gracias, Charo, por tus amables palabras. Intento pensar en alta voz para convencerme a mí mismo de que hay esperanza. Si alguien me lee, y está en una situación parecida, pudiera ocurrir que nos encontremos remando en el mismo sentido. Son necesarias muchas manos, todas las manos posibles para el cambio.
        Hay graves obstáculos que salvar:
        – Somos muchos; si es complicado que dos personas se pongan de acuerdo en algo, nos hacemos cargo de la dificultad para el consenso entre millones.
        – Somo cómodos: esperamos que sean otros los que nos «saquen las castañas del fuego».
        – El enemigo al que nos enfrentamos es inmensamente grande; vamos a luchar derrotados de antemano.
        – El enemigo se ha unido dejando de lado sus diferencias; nosotros perdemos un tiempo precioso valorando nuestra posición como la mejor. Nos es muy difícil renunciar o dejar de lado una ideología, siquiera de momento, para meternos UNIDOS en la lucha.
        – Está en nosotros el principal problema.

    • Hola! Creo que no se trata de expertos aportando ideas. Es más, creo que sin muchos de ellos nos iría mejor, porque quien convive sobre la tierra es la mayoría de las veces quien siente el latido de ella.

      Yo también deseo dar un empuje al cambio. Y, precisamente por ello, seguiré con mis interrogantes, hasta difuminar el lastre de todo camino.

      Un saludo, y gracias

      joséluis

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