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No es País para periodistas

Carlos Delgado | Iniciativa Debate | 25/6/2014

La periodista Ana Pastor ha publicado recientemente en el portal jotdown.es una entrevista al nuevo director del diario El País, Antonio Caño. Como titular, la conocida entrevistadora eligió para su texto una cita del propio Caño: «Este país lo primero que necesita es información, tenemos un exceso de opinión desmedido». Esta afirmación, y algunas otras vertidas por el entrevistado, merece algún comentario:

Es chocante que el títular sea, a su vez, una opinión (la del señor Caño, por supuesto, quien opina que sobran opiniones). Y como tal, es discutible. Otros tenemos justamente la percepción contraria: no solo no sobran opiniones, sino que faltan; por lo común, no hay más que una. Tal vez el nuevo director de El País tenga razón cuando dice que la proporción información/opinión es mejorable, pero el hecho de que los opinantes sean muchos no quiere decir que haya muchas opiniones. Es ahí donde está el problema: los medios en general, y El País en particular, recurren a demasiadas voces distintas para expresar un mismo parecer. Esto es así porque los columnistas son algo más que opinadores a sueldo. Son creadores de opinión. ¿Y qué opinión crean? La que cabe esperar; la que favorece a quienes les pagan; la opinión que protege a esa elite oligárquica felizmente rebautizada como la casta. ¿Y cómo consiguen crear esa opinión entre el público? Pues mediante esa unanimidad artificial y empalagosa que crea una falsa impresión de consenso y despista a las gentes poco informadas. Veamos un ejemplo reciente que nos brinda el periódico que desde hace unas semanas dirige Antonio Caño:

Fecha: 2 y 3 de junio. Asunto: abdicación real. Titular de portada: «El Rey abdica para impulsar las reformas que pide el país». Editorial (o sea, opinión del director): «Un monarca necesario». Columna de Javier Cercas (escritor): «Sin el Rey no habría democracia». Columna de Santos Juliá (historiador): «Último servicio a la democracia». Columna de Paul Preston (historiador e hispanista británico): «Una inmensa legitimidad popular». Columna de Juan Luis Cebrián (ex director de El País, presidente del Grupo PRISA y miembro del Club Bilderberg): «La utilidad de un rey»; Cebrián llega hasta el punto de concederle al ya ex monarca un «sobresaliente cum laude». Rosa Montero (periodista y escritora) titula su columna con un aséptico «Abdicación», pero ya en el texto admite: «el Príncipe me gusta, y pienso que ahora no es el mejor momento [para un referéndum]». Más que un «exceso de opinión», como sostiene Caño, se diría que el refrito anterior es un exceso de opinantes entonando a coro un mismo estribillo. La pluralidad ni está ni se la espera.

Este festival hagiográfico para con la Monarquía ha continuado a diario, primero con el Rey saliente y después con el Rey entrante. Tal vez uno de sus hitos más floridos sea este artículo del redactor Jesús Rodríguez, un texto que sobrepasa todos los límites del panegírico y se acerca peligrosamente al sexo oral. De muestra, este botón: «Felipe es tranquilo, atento, sentimental, prudente, moderado, tiende al equilibrio y, desde el colegio, es alérgico a la pelea (aunque era vehemente cuando se trataba de defender sus principios); adicto al consenso, aficionado al trabajo en equipo (…), discreto, equilibrado, poco amigo de sobresalir y, sobre todo, un profesional de observar antes de actuar». Estomagante hasta la náusea.

Pero volvamos a la entrevista. En ese clima distendido que Ana Pastor tan bien sabe crear –nada que ver con el examen oral al que sometió hace poco a Pablo Iglesias en su programa El Objetivo de la Sexta, la cadena que dirige su marido–, Antonio Caño se encontró lo suficientemente cómodo como para abandonarse a la autocomplacencia: «La mejor referencia para nuestro país es El País. Es el mejor periódico que se ha hecho en España. (…) Desde fuera se ve El País como un símbolo de España, de una España moderna que se democratizó. Es marca España. (…) Este periódico es mejor de lo que algunos de nuestros críticos creen. (…) El País debería ser un orgullo». Caño remata este autorretrato de su periódico con una osada sentencia: «Los periodistas hemos hecho demasiada [sic] poca autocrítica». Objetividad a granel.

Esa misma objetividad es la que derrocha el director del periódico de mayor difusión del Reino de España cuando se le requiere su opinión sobre otros temas de actualidad:

«PREGUNTA: ¿Podemos es un partido antisistema? [nótese la pregunta cerrada, que orienta la respuesta]

»RESPUESTA: Yo creo que sí. Son antisistema democrático. Sus dirigentes creen en otro sistema que probablemente no es democrático.

»P: ¿Crees que están en contra de la democracia? [de nuevo, pregunta cerrada]

»R: No quiero entrar a juzgar [¡menos mal!], pero están en contra del sistema con el que nos gobernamos. (…) Es un partido que desprecia a los demás. Y eso me parece una mala propuesta de convivencia».

A propósito de la visibilidad de Podemos en su periódico, Caño explica que «cuando ese partido tuvo los votos le dimos la portada al señor Iglesias». Antes no, se sobrentiende (ni una sola línea durante la campaña electoral), porque no tenía votos.

Al debate sobre el modelo de Estado, Antonio Caño aporta su fina capacidad de observación: «El problema del referéndum sobre la república es que no es un debate real sino artificial, al que nos ha llevado la actualidad y se han sumado algunos grupos de izquierda de manera oportunista. Como resultado de su propia incapacidad de poner otros temas en la agenda porque este es más fácil. Pero creo que no ha prendido en la calle ni va a prender». Lo dice convencido, como el embustero que termina por creer su propia mentira.

En política internacional, más preguntas cerradas:

«P: ¿Venezuela no es una democracia?

»R: No.

»P: ¿Maduro es un dictador?

»R: Venezuela no es un dictadura, pero no es una democracia. Es un régimen autoritario».

Seguimos leyendo hasta el final de la entrevista para tratar de averiguar, por ejemplo, si Arabia Saudí es una democracia o si Obiang es un dictador, pero la búsqueda resulta infructuosa. Nos quedamos con la duda.

Lo que sí nos ha quedado claro tras las respuestas de su nuevo director es que la deriva manipuladora que arrastra a El País va a continuar. El periodismo de verdad seguirá sin tener cabida en esa redacción. Cuando futuras protestas vuelvan a llenar las calles de Madrid con varios centenares de miles de manifestantes, el que durante más de tres décadas se autoproclamó «diario independiente de la mañana» –en 2007 cambió su lema para pasar a ser «el periódico global en español» y desde hace unos meses es simplemente «el periódico global»– volverá a aferrarse a las mentiras oficiales: «50.000 personas». Y cuando eso vuelva a suceder, no será este periódico el único ni el primer culpable. Al fin y al cabo, si el Gobierno puede mentir con total impunidad, despreciando nuestro derecho constitucional a «una información veraz» (art. 20), ¿por qué va a estar El País obligado a decir la verdad? Sería un error estratégico pedirles sinceridad a los medios sin antes exigírsela a quienes emiten las mentiras que ellos difunden. Ni El País es un periódico para periodistas, ni el nuestro es un país para demócratas.

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13 Comments

  1. Mandarina
    Mandarina 25 junio, 2014

    ¡Muy bueno…! aunque me ha parecido un poquito «corto»; me he quedado con ganas de seguir leyendo…

    • Carlos
      Carlos 25 junio, 2014

      Joer, Mandi, es que tú lees muy deprisa y tardas mucho tiempo en leer. Pero que conste que esa hambre no es mala.

      Un abrazo agradecido.

  2. Charo San Román
    Charo San Román 25 junio, 2014

    Carlos: ¡¡¡Sobresaliente!!!

    No puedo evitar repetir este párrafo: «Felipe es tranquilo, atento, sentimental, prudente, moderado, tiende al equilibrio y, desde el colegio, es alérgico a la pelea (aunque era vehemente cuando se trataba de defender sus principios); adicto al consenso, aficionado al trabajo en equipo (…), discreto, equilibrado, poco amigo de sobresalir y, sobre todo, un profesional de observar antes de actuar»

    Cualquiera pensaría que en lugar de periodista es «un amigo íntimo» de los de toda la vida, y que ambos comparten mesa y mantel a diario, y hasta… me callo

    ¿No se darán cuenta del espantoso ridículo que hacen?

    ¿Por qué no esperan a que el alabado nos muestre sus virtudes y sean sus obras las que lo califiquen?

    Decididamente, NOS TOMAN POR IMBÉCILES

    • Carlos
      Carlos 25 junio, 2014

      En efecto, nos toman por imbéciles. Y en muchos casos, aciertan.

      Gracias por tu nota.

  3. Paco Bello
    Paco Bello 25 junio, 2014

    Bueno, pues ahora queda decir eso de: «se puede escribir más fuerte, pero te harías daño» (o algo así).

    Yo quiero creer que cada vez engañan a menos gente, y creo, sin apelar ya a la esperanza que, si esto es así, se lo debemos también a artículos como este.

    Corto, a mí también se me ha hecho muy corto.

    • Carlos
      Carlos 25 junio, 2014

      Ya me gustaría a mí tener tu optimismo, Paco, pero me temo que quienes lean esto serán precisamente esa gente a la que ya no es necesario despertar. Los dormidos, estoy seguro de que se encasquillarían con Venezuela. Como si lo viera.

  4. Cotilleja Sinremedio
    Cotilleja Sinremedio 25 junio, 2014

    Sí que es muy buen artículo.

    Concretamente los periódicos de tirada nacional (en papel) como ‘EL PAÍS’ y ‘EL MUNDO’ han perdido lectores a punta pala, pero porque, partiendo de la editorial, todos informan en sentido unidireccional como clones del Gobierno, ‘inventándose’ aciertos inexistentes, cuando no justificando sus errores, ignorando la realidad de la calle contraria a sus informaciones. Y es por ello, por lo que los ciudadanos dieron (mejor dicho, ‘dimos’) la espalda, tanto al Gobierno como a sus adláteres del periodismo citado. Esto yo lo he vivido, porque mi centro de trabajo (y es que tengo que repetirme como una sardina) en el que somos ‘miles’ de trabajadores y las noticias vuelan como la pólvora, es el mejor indicador de los hechos producidos. Yo compraba hace años a diario el periódico para leerlo en la cafetería donde desayunaba, costumbre que también tenían muchísimos compañeros y después lo íbamos pasando a los demás. Había interés por leer, tanto El Mundo como El País por aquello de contrastar. Bueno, pues ese hábito ya lo borramos. Hasta el extremo que cuando algún despistado preguntaba ¿tenéis algún periódico por ahí? (refiriéndose a los dos citados) contestábamos en términos similares: «Yo no leo ya esos embustes» o, «buena gana de gastar el dinero para que informen de lo que les interesa a estos …» (omito los adjetivos que les dedicaban) y ya surgían unas polémicas… que ‘pá qué’ las prisas.

    Siempre se ha dicho que los medios de comunicación eran el reflejo de la sociedad, hasta que, por intereses espurios -y esto lo añado yo-se han olvidado del código deontólogico, pretendiendo crear una opinión que no se corresponde con la realidad, de modo que ellos van con ‘la casta’, y los ciudadanos vamos por otro lado, porque, afortunadamente no todos estamos aborregados y sabemos por dónde van las noticias, por mucho empeño que tengan estos medios en difundir informaciones tergiversadas o edulcoradas. De manera que nosotros, como digo, vamos, paralelamente a los medios, informando de la realidad a los demás. Vamos, que somos como la oposición de estos periódicos.

    • Charo San Román
      Charo San Román 25 junio, 2014

      Cotilleja: muy buen comentario

      Much@s personas hace tiempo que decidimos ejercer la CONTRA-DESINFORMACIÓN

      Realmente, no tuvimos que hacer un gran esfuerzo para decidirlo, pues era una necesidad para intentar contrarrestar la náusea que nos provocaban los voceros del poder, a la vez de intentar despertar a «l@s durmientes» adormecid@s encantad@s con el panorama rosáceo que nos pintaban

    • Carlos
      Carlos 25 junio, 2014

      Gracias, Cotilleja.

      Y si tienes la opción, imprime y difunde, para aprovechar esa ventaja logística de la que hablas.

  5. Cotilleja Sinremedio
    Cotilleja Sinremedio 25 junio, 2014

    Ah, se me olvidó que, si el director de EL PAÍS, entre sus loas dedicadas al Rey de los Corruptos (por definición de los que le nombraron y no por mi falta de respeto) confiesa literalmente que, el susodicho «era vehemente cuando se trataba de defender sus principios», me temo que le ha puesto en la picota (no sólo por sus principios que ignoramos), sino porque semejante descripción corresponde a «persona que actúa impulsiva e irreflexivamente», y ya sabemos que quien tuvo retuvo. A ver si vamos a tener que describirle como «FELIPE EL IRREFLEXIVO». También su padre era conocido como: ‘el irresponsable’.

  6. Cotilleja Sinremedio
    Cotilleja Sinremedio 25 junio, 2014

    Tus comentarios suelen ser también muy buenos, «Charo».

  7. Cotilleja Sinremedio
    Cotilleja Sinremedio 25 junio, 2014

    Creo que en el fondo nos une la Justicia ante las injusticias. Y afortunadamente, cada vez somos más los que nos adherimos o solidarizamos.
    Un saludito.

  8. jose luis
    jose luis 25 junio, 2014

    No puedo estar mas deacuerdo con la opinion sobre la entrevista a este «fenomeno»de El Pais (extensible al resto de la prensa escrita)para que hablar de los medios audiovisuales.Mi deseo seria que como minimo hubiera algo parecido a la que segun este individuo es la no democracia venezolana espacio para la defensa del contraste informativo como es precisamente el caso de ese pais,si bien alli esta de parte del poder politico gobernante,aun asi el ochenta por cien de la des-informacion sigue en manos de los poderes oligarquicos capitalistas seguidores de su amo EEUU(como aqui !!vamos!!!) a eso le llama este individuo libertad democratica.
    No me voy a extender sobre este tema,pero querria hacer notar sobre la actuacion de los representantes de PODEMOS cada vez que han sido «atacados»como correa de trasmision del frente bolivariano o sea de Venezuela en cada intervencion televisiba,no he visto en ningun momento defender el sistema social del pais como si les diera vergúenza o que fuera politicamente incorrecto defenderlo.Hay que ser claros y definirse no utilizar el silencio como respuesta por miedo a decepcionar a quienes consideran desde «la izquierda» a Maduro o al chavismo como un sistema opresivo¿para quienes?,aqui tambien hay que definirse es mentira la no existencia de la derecha y la izquierda,las politicas definen claramente lo que es una o la otra y eso sera siempre asi mientras exista la lucha de clases (que tambien es algo inmutable en el ser humano) y el poder economico nos empujara a ser a muchos de izquierdas lo de podemos no puede ser un quiero y no puedo o estas con la izquierda y sus contradiciones o estas en el otro lado????vamos como lo fue FELIPE GONZALEZ y su «hay que ser socialista antes que marxista» o sea socioliberal.

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