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Gotas que agrietan la roca

COLOMBIA ⎮ LUCHA CONTRA LA IMPUNIDAD

Antonio Girón estrena un documental sobre la historia del Colectivo de Abogados José Alvear Restrepo, uno de los grupos de derechos humanos más importantes del país.

Martín Cúneo – Redacción⎮Diagonal⎮9 julio 2014

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Primera escena. El centro de Bogotá convertido en zona de guerra. Un tanque revienta la puerta del Palacio de Justicia. Los soldados disparan contra las ventanas. Es el año 1985. Decenas de combatientes de la guerrilla M19 habían ocupado el edificio y reclamaban entre otras cosas que el presidente Belisario Betancur se presentara en el Palacio de Justicia, a unos pocos metros de la casa presidencial, para un juicio popular.

Segunda escena. El ejército saca a los guerrilleros del Palacio. Algunos en bolsas de plástico transparente, masas informes de carne calcinada. Otros caminando, escoltados por los soldados. Algunos habían conseguido sobrevivir al asalto militar, pero no lograrían superar las siguientes horas de detención. Once miembros del M19 fueron en ejecutados ese día y desaparecidos por el Ejército.

Un grupo de jóvenes abogados aceptó el riesgo de escuchar a los familiares de los desaparecidos y representarlos ante los tribunales. Había nacido unos diez años antes y se hacían llamar Colectivo de Abogados José Alvear Restrepo. Un grupo de letrados defensores de los derechos humanos que han acompañado los últimos 35 años de historia colombiana y al que el sociólogo y realizador español Antonio Girón Serrano ha dedicado su última investigación, un documental y un libro/DVD: Gotas que horadan la roca, producido por Sandunga Films.

Después de 18 meses de trabajo, el director del documental Laboratorio3, ocupando el vacío y La voz a ti debida, sobre los movimientos de recuperación de la memoria histórica en España, presenta su nuevo trabajo, un retrato coral sobre uno de los tantos colectivos que arriesgan su vida día a día para defender los derechos humanos en Colombia. En 2013, la película ha sido ganadora del premio al mejor documental en el Festival Internacional de Cine y Derechos Humanos Bogotá DC.

«Colombia tiene una Constitución, de 1991, muy avanzada en muchas cosas. Si de vez en cuando se aplica es gracia a colectivos como éste», señaló el director, Antonio Girón 

 «Colombia tiene una Constitución, de 1991, muy avanzada en muchas cosas. Si de vez en cuando se aplica es gracia a colectivos como éste», señaló Antonio Girón en la presentación del documental el pasado 4 de julio en la librería Traficantes de Sueños, en Madrid.

Tercera escena. Una concentración a las puertas de otros tribunales de Bogotá. Han pasado 25 años. Dentro se desarrolla el juicio contra el coronel Alfonso Plazas Vega, uno de los máximos responsables de las desapariciones. Un hombre habla por teléfono intentando oír lo que le están diciendo entre gritos a favor y en contra del juicio. «Justicia», gritan unos; «terroristas», gritan otros. Entre frases sueltas se distinguen perfectamente las palabras llenas de incredulidad: «¿Condenado a 30 años?».

El asalto al Palacio de Justicia, en 1985, es uno de los momentos que recoge el documental.

El Colectivo de abogados había conseguido una gran victoria. Aunque la impunidad seguía siendo la norma en el 98% de los casos, según cuentan, el presidente Álvaro Uribe (2002-2010) y el Ejército comenzaban a mostrar cierta preocupación.

Cuarta escena. Antonio Girón, Lucía Ibañez y Andrea García (fuera de campo) entrevistan al general retirado Jaime Ruíz Barrera. «La única batalla que ha perdido el ejército es la guerra legal», dice el militar.

Quinta escena. Uribe, creador de un auténtico ejército paramilitar y encargado de hacer realidad el sueño de Pablo Escobar de convertir Colombia en un narcoestado, habla al alto mando de la Fuerza Aérea: «Aparecieron colectivos de abogados, aparecieron bajo un u otro nombre, voceros del terrorismo […] General Lesmes, ¿asume usted el comando de la Fuerza Aérea para derrotar el terrorismo? Que los traficantes de derechos humanos no lo detengan».

Desde los primeros años de colectivo, sus integrantes se habían convertido en objetivos. De hecho, contaba a Diagonal Alirio Uribe, uno de sus fundadores, tuvieron que instalarse en uno de los pisos más altos del edificio más alto de Bogotá, con más medidas de seguridad que el aeropuerto de la capital, después de que una bomba estallara en su primera sede.

Pero fue durante el régimen de Uribe cuando corrieron más peligro. Cuando el colectivo de abogados comenzó a investigar la conexión directa entre los paramilitares y el servicio de inteligencia colombiano, el DAS, descubrieron algo que los conmocionó, según cuentan en el documental: entre los activistas que el DAS investigaba y seguía para proporcionar información a los paramilitares para sus asesinatos cotidianos figuraban ellos mismos, todos los integrantes del Colectivo de Abogados José Alvear Restrepo. Habían entrado incluso en sus casas.

Gracias a este colectivo de abogados, en 2011, el máximo responsable del servicio de seguridad estatal fue sentenciado a 25 años de prisión por haber facilitado la base de datos de la inteligencia a los paramilitares

La investigación de este caso proporcionó al colectivo otro de sus triunfos más sonados. Numerosos funcionario del DAS, entre ellos Jorge Noguera, exdirector en los primeros años de Uribe, fueron condenados. En 2011, Noguera fue sentenciado a 25 años de prisión por haber facilitado la base de datos de la inteligencia estatal a los paramilitares.

La mejor forma de solidarizarse con Colombia

En la presentación del documental, el presidente de la APDH, Jacinto Lara, señalaba el continuismo de las políticas de violaciones de derechos humanos durante la primera legislatura del presidente colombiano, Juan Manuel Santos: «No ha habido un cambio sustancial con Santos en el Gobierno. Ningún Gobierno puede sustentarse en la impunidad. Pero en España les ganamos, tenemos más de 115.000 desapariciones forzadas».

La periodista colombiana Erika Antequera, también presente en el acto, no compartía del todo la visión de Lara: «Por primera vez en la historia de Colombia se habla de las víctimas. Aunque el marco jurídico sea cuestionable, es fundamental que se les dé voz a las víctimas y a los defensores de derechos humanos». Un avance, señaló esta periodista de Maloka Media, que hubiera sido imposible sin colectivos como el José Alvear Restrepo.

También participó en la mesa Endika Zulueta, abogado y activista de Legal Sol.  «Cuando se ejerce la profesión de una forma radical, es decir, cuando se intenta ir a las raíces de los problemas, uno se pone de un lado muy concreto, se pone en riesgo», dijo Zulueta, aunque no tardó en aclarar que los peligros a los que se enfrentan los defensores de los derechos humanos en Colombia están a «años luz» de los que enfrentan los activistas en España. «Si ellos estuvieran aquí, harían lo que hacemos nosotros. Si nosotros estuviéramos allá, me gustaría pensar que nosotros haríamos lo mismo que ellos», añadió.

 «Luchamos por lo mismo. Luchar aquí por la paz, el pan, la vivienda y la justicia es la mejor forma de solidarizarse con Colombia», dijo el abogado Endika Zulueta

Gotas que agrietan la roca habla de la lucha contra la impunidad en Colombia, pero, señala Endika Zulueta, «el documental tiene la virtud de ayudarnos a ver que lo que ocurre en Colombia no es tan diferente de lo que ocurre aquí o en otros países». Para este abogado, las demandas más habituales en Colombia, «paz, pan, vivienda, tierra, justicia», no son tan diferentes a las de aquí. «Luchamos por lo mismo. Luchar aquí por la paz, el pan, la vivienda y la justicia es la mejor forma de solidarizarse con Colombia».

Fuente: https://www.diagonalperiodico.net/culturas/23452-gotas-agrietan-la-roca.html

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