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Un infierno sobre ruedas: daños colaterales de la tauromaquia

  • Asociamos la tauromaquia con el escenario público de la sangre, la baba y el estertor, todo ello a apenas unos metros del “respetable”. Pero la tauromaquia es mucho más que eso; y más quiere decir peor: más detestable, más triste, más criminal.
  • Hace pocos días, tres toros que eran trasladados, a la fuerza, a una corrida de rejones en Vitoria-Gazteiz no sobrevivieron al viaje y aparecieron muertos en el camión que los transportaba. Por calor, por estrés o porque, por prescripción de los veterinarios taurinos, no habían recibido alimento ni agua durante el trayecto.

Kepa Tamames | El Diario | 12/08/2014

Senza perole matadero @ Roger Olmos

@Roger Olmos 2014. SIN PALABRAS (FAADA/Logos edizioni)

Hay una tragedia que no se plasma en el ruedo, y que por tanto nadie es capaz de maquillar con las consabidas pildoritas sedantes del arte y la cultura.

Con frecuencia hay un después de la lidia, cuando la gente fija su atención en el diestro, héroe o villano, para el aplauso o el insulto, según toque. El toro, al derrumbarse sobre el albero, oficialmente derrotado, cesa en su protagonismo. Pero a menudo el morlaco sigue dándose cuenta de todo, aunque su cuerpo ya no le responda, por la sencilla razón de que fue cercenada su médula espinal, o como se llame eso que nos permite a los vertebrados gestionar nuestras extremidades con cierto libre albedrío. A pesar de todo, los pulmones suelen ser unos órganos tozudos, y continúan su labor, para desgracia del animal, que siente así que se ahoga; y siente bien, porque la mayoría muere por falta de oxígeno. (Pruebe el lector a dejar de respirar durante unos segundos, y comprobará en carne propia de lo que se habla). Y a veces llegan conscientes al desolladero, lo cual no es óbice para que los operarios den comienzo al protocolo de desguace, pues el siguiente –vivo o muerto– apenas tardará veinte minutos en traspasar la cortina de plástico hediondo.

hay un antes. Una tragedia que los toros traen en su mochila biográfica, rumiada en la dehesa, lejos de miradas indiscretas, y de manera especial durante el desconcertante último capítulo de su vida campestre, cuando un buen día aparece en lontananza un cubo tambaleante y móvil, cada vez más grande. Vienen a por ellos.

Está también la tienta, horrenda forma de “calibrar” la bravura del animalito. Porque cuando le horadan por primera vez el cuello es apenas un cachorro vivaracho y desconfiado, que gime de dolor por el escozor de la herida (¿han oído ustedes los desgarradores gemidos?). La tienta no es ninguna broma y, de hecho, sus víctimas son sometidas a la preceptiva cura posterior ( eviten el vídeo los muy sensibles), para que el desaguisado no derive en severa infección y se recuperen; llegarán así íntegros al cadalso algunos años después. Por la noche, de vuelta con los suyos y el boquete ardiéndole, el cachorro ni se imagina que los humanos ya le han catalogado como “toro para lidia” o “morralla para fiesta de pueblo”.

El transporte del ganado de lidia constituye uno de los aspectos menos conocidos de este crimen, y sin embargo ninguna ejecución podría empezar de manera más vomitiva.Nunca mejor usada la expresión, por cuanto los animales padecen durante el trayecto un auténtico calvario, acostumbrados como están a su repetitiva vida cotidiana. A pesar de que el humano hace ímprobos esfuerzos por convertirlos en unas “malas bestias”, son en realidad pacíficos herbívoros. Y como tales sufren la subida al camión, la estabulación individual y claustrofóbica, flanqueados quizá por colegas con los que establecieron afectos y con quienes tuvieron alguna que otra trifulca, una forma como otra cualquiera de hacerse amigos.

Por prescripción veterinaria, los pasajeros bovinos no probarán bocado durante todo el viaje. Tampoco agua. Es la única manera de que el tránsito sea “productivo” y no se produzcan bajas. Sería lógico pensar que, en tales condiciones, los pobres animales deberían perder cierto peso. ¡Hasta cincuenta kilos en algunos casos! ¡Hablamos de la décima parte en apenas unas horas! Es lo que tiene el ayuno forzado, el estrés, los golpes de calor, el miedo, la depresión, el mareo y la diarrea, entre otros factores. Hasta los veterinarios taurófilos (entiéndase el término en el presente contexto) reconocen en sus informes que los animales “salen del cubículo entumecidos, doloridos y mareados” (sic). Admiten de igual forma la situación de estrés de los mismos, y hay quien llega a concluir que, en general, el sufrimiento durante el transporte alcanza mayores niveles que durante la lidia. Yo no entiendo un carajo de betaendorfinas ycortisoles (tampoco en humanos, y me repugna la pena de muerte), pero con llegar a la [obvia] conclusión de que, en efecto, padecen, tengo suficiente.

Hace solo unos días se celebró una corrida de rejones en Vitoria-Gasteiz. Nocturna, para más señas, porque esta gente ya no sabe qué inventar para atajar la desbandada de las plazas. Con el tiempo (y una llamada anónima), nos enteramos de que el evento se cobró un total de nueve vidas inocentes, y no seis, como de costumbre. La prensa no lo recogió (seguro que por simple desconocimiento), pero al abrir la puerta del camión los veterinarios se encontraron con que tres de los viajeros yacían desplomados en el suelo, ya cadáveres. ¿Qué tuvieron que padecer esos animales, fuertes como rocas en origen, para sucumbir de semejante manera? Pues sí: un infierno sobre ruedas.

Es la lidia formal en la plaza –la faena con luz y taquígrafos– la que sale reflejada en crónicas y tertulias. Pero hay unos “daños colaterales” de la tauromaquia que la hacen, si cabe, más punzante, más dolorosa.

Fuente: http://www.eldiario.es/caballodenietzsche/infierno-ruedas-danos-colaterales-tauromaquia_6_287731245.html

6 Comments

  1. matu
    matu 13 agosto, 2014

    El primer paso para que desaparezca la tauromaquia es abogar por la pureza del rito.Y que nadie se haga ilusiones por que sera una lucha muy larga.

  2. Perico
    Perico 13 agosto, 2014

    Estoy de acuerdo con Matu. Si se fijan, la sinvergüencería española de altos vuelos siempre intenta colar barbaridades mediante el énfasis en el nombre de lo que realmente quiere destruir. Por ejemplo, los casos más escandalosos los tenemos, obviamente, en el criminal, delictivo, corrupto y ultra-fascista Partido Popular. Ej: Ley de Seguridad Ciudadana: consiste en cargarse justamente los derechos de los ciudadanos a manifestarse, o sea, en fomentar la desnudez e indefensión del ciudadano frente a injusticias de las fuerzas de represión del estado-fascista, o sea, frente a lo que la Policía le apetezca hacer con él, dándole carta libre a ésta para atizar al ciudadano a diestro y siniestro, prohibiendo que los desmanes de la Policía puedan ser grabados, requisando las cámaras, etc. pero lo presentan con el nombre contrario. Lo que realmente es INseguridad para el ciudadano lo presentan como «seguridad ciudadana». Otro ejemplo: ley de regeneración democrática, o sea, proponer que el 40% de los votos sea mayoría absoluta, o sea, proponer que la minoría sea mayoría es el máximo paradigma de la antidemocracia. Es el varapalo a la democracia más obsceno que se pueda imaginar, pero con una desfachatez que da asco lo presentan como «regeneración democrática». Con el aborto, lo mismo, con la sanidad pública lo mismo, con la educación lo mismo, etc. Hasta que no nos quitemos de encima toda ésta basura heredera del franquismo, llena de corrupción, avaricia, apellidos rimbombantes, pederastia, nacional-catolicismo, puros, cocaína, trata de blancas, prostitución infantil, crimen organizado, delincuencia de guante blanco, pistolas, mafia, bipartidismo, terratenientes, etc. (porque todo eso y NO otra cosa es la derecha española), pues hasta que no destruyamos por completo toda esa inmundicia fascista, este país seguirá siendo un estercolero, un pozo infecto. La gente se está empezando a cabrear. Cuando salgan a la calle a ejercer una verdadera violencia (que es la única vía posible a la que esta manada de malparidos está dando pie) pues no me extrañará nada. Así que, como dice Matu (si creo entenderle bien), es que ésta práctica asquerosa de la tauromaquia, propia de la gente malparida y perversa (la derecha) sólo podrá ser aniquilada siempre y cuando empecemos a presentarla con eufemismos del tipo «regeneración del arte y cultura de la tauromaquia», «por la puerza de la cultura nacional», etc.

  3. Héctor Hugo Ferreyra
    Héctor Hugo Ferreyra 13 agosto, 2014

    Basta por dios de tanta salvajada, les doy una idea; monten toda la parafernalia, plaza, orquesta y cojan a algunos de sus hijos de las orejas y a punta de lanza llevarlos a la plaza y allí, practicar con ellos toda la suerte de salvajadas que practican con los toros. Yo creo que no le gustará a nadie lo que escribo y menos a mi pues no soy de «esa» clase de personas por suerte. Pero el dolor que paso cuando me entero de estas cosas, me mata, siento la indignación a flor de piel y sería capaz hasta de golpear a gente de tan bajos instintos. Muerte a los que les gusta la «fiesta nacional», salvajes, hijos de puta que no tienen más en que pensar, gentuzas que llegan al delirio cuando ven que el puñetero y también hijo de puta, torero, acaba con la vida de un pobre animal. Todo eso acompañado de sus ya clásicas chulerías y bravuconadas , que es lo que se les da mejor, por que otra cosa creo que no, ah, si me olvidaba, emborracharse y matar gente con sus coches, protagonizar escándalos con sus mujeres para ganar más dinero. y no sigo porque me da tanto asco hablar de todo esto que pido perdón si alguno se siente herido, pero más me duele a mi ya tanta gente que piensa como yo. BASTA YA DE MALTRATAR A LOS ANIMALES.

  4. pablo
    pablo 13 agosto, 2014

    el autor habla desde el desconocimiento más absoluto. los toros no son tentados y años después toreados. un toro que ha sido tentado no puede ser toreado posteriormente. está prohibido por ley torear mas de una vez un toro, esa es la razón por la que tradicionalmente los toros se sacrificaban al terminar la lidia

    • Amparo Navarro
      Amparo Navarro 14 agosto, 2014

      Palabreria, es lo que tienen y que decir de los toros de alquiler en los pueblos???. Que salen una y otra vez «a trabajar»?? Y los cerriles, que matan después, que sufren en el cajón y pasan los últimos días y horas de su vida pasando sed y calor hasta morir incluso antes de la fiesta-mierda, que es lo mejor que pueden hacer, por cierto, y que además en los pueblos de Valencia y Castellón sucede a diario durante el verano…….

  5. Perico
    Perico 13 agosto, 2014

    Pablo, ¿acaso lo que dices resta maldad, asquerosidad o perversidad a la práctica abyecta de la tauromaquia?

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