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Síndrome de Estocolmo Televisivo

Fernando Buen Abad Domínguez*⎮ LQSomos⎮ Septiembre 2014

Maltrato sensiblero para la diversión de “toda la familia”

Síndrome-de-Estocolmo-Televisivo

Todo el tiempo es maltrato, humillación y desprecio al televidente. Aunque digan o contrario. Todo el tiempo subestimación y agresión contra la inteligencia de las personas. A lo cuatro vientos, en las telenovelas, en los noticieros y en la publicidad… maltrato tras maltrato, el pueblo -para ellos- es sólo un pelele consumidor al que se puede inocular todo estímulo sensiblero para excitarle las hormonas consumidoras y, luego, usarlo como objeto de burlas. Victimar a la víctima, además, con chistes.

Es un callejón sin salida semántica, no hay a dónde escapar, están cerradas todas las puertas y el único paisaje posible es resignarse a un mamarracho de la “Caverna de Platón” con caldos ideológicos empobrecidos, minuto a minuto. La barbarie destazando la inteligencia de los pueblos. Con toda impunidad y a la vista de todos. Y el “rating” no baja. Dicen.

Hay estragos dolorosos y alarmantes en personas convertidas en adictas, victimadas por el secuestro monopólico de los “medios” y en manos de jaurías especializadas en máquinas de guerra ideológica. Hay muchas bajas en las filas del “público” que evidencia sus heridas con gestos de afecto consumista impelido a la compra compulsiva y al consumo acrítico de toda basura que se le imponga. La voluntad queda aplastada. Aunque digan lo contrario.

Dicen, desde sus tronos de cinismo: “si no te gusta cambia de canal”, sólo que todos los canales son ellos mismos y su ideología chatarra ha hecho metástasis rentable en un circuito infernal de narcóticos sensibleros para la diversión de “toda la familia”. No hay escapatorias para un sector muy importante de la clase trabajadora que, además, padece el cerco jurídico-político de gobiernos serviles a la procuración de leyes beneficiarias de la espiral monopólica. Es una guerra de propaganda abierta en todos los frentes objetivos y subjetivos. A la vista de todos aunque invisibilzada.

Las víctimas adictas a semejante ofensiva ideológica burguesa suelen responder en las “encuestas” y dicen que les gusta tal o cual programación, que les gusta tal o cual publicidad, que sí les gustan los cantantes, las actrices, los bailarines y los locutores. También dicen creer y respetar lo que dicen en los noticieros y admiten tomar como referencia de opinión los comentarios de los “expertos” asalariados por los monopolios televisivos. Sean del grado que sean.

Las víctimas, ese sector adicto –paradójicamente- a la ideología de la clase que lo somete y explota, acepta, según dicen las encuestas que compran los monopolios televisivos, que nada hay más divertido ni más creíble, cada día, que eso “preparado” por la mano de los comerciantes televisivos que son chistosos, bonitos, ocurrentes y audaces minuto a minuto. Dicen las víctimas, incluso con cierto orgullo, que son adictos permanentes de ciertos canales y personajes que por el simple hecho de aparecer en la tele ya portan aureolas de privilegios múltiples. Incluso en sus cuentas bancarias.

Las víctimas de las máquinas de guerra ideológica aprenden también a reproducir las ideas de la clase dominante, como si fuesen propias y con afecto profundo. Aprenden a defenderlas como bandera identitaria y suelen estar dispuestas a dar batallas diversas en defensa de sus torturadores mediáticos. Las víctimas, incluso, suelen negar que lo sean e incluso suelen acusar a quienes critican, con epítetos también fabricados por los monopolios mediáticos: “resentidos”, “zurdos”, “troskos”, “envidiosos”…

Las víctimas de las máquinas de guerra ideológica no saben, ni quieren saber, que una parte enorme de sus males proviene de los fetiches que adoran diariamente ante el televisor y ante sus hábitos de compra. No saben ni quieren saber que una red endemoniada de intereses mercantiles, tejida por industrias y marcas de todo tipo, se adueñaron de las herramientas de “comunicación” para descargar con ellas todo el arsenal de guerra psicológica necesaria capaz de activar el consumismo que deje vacías la bodegas y llenas las casas, y las cabezas, de los televidentes.

Las víctimas de semejante violencia semiótica padecen, mañana tarde y noche, “Bullying” psicológico e ideológico de todo género y padecen estragos emocionales y físicos que construyen ya formas patológicas nuevas cuya existencia y tratamiento nadie quiere reconocer porque, entre otras cosas, implicaría el reconocimiento científico del modelo de tortura creado para someter los pueblos en todas las modalidades posibles. Hay ejemplos a raudales y las consecuencias de ese sistema de tortura y amedrentamiento mediático ya llenan tomos y más tomos en la memoria de las patologías fabricadas para rendirle culto al capitalismo. Los gobiernos burgueses son cómplices y beneficiarios.

Como el capitalismo no es sólo un sistema para la fabricación, y venta, de mercancías y porque es también, en simultáneo, un sistema de producción de sentido (valores, ideas, creencias, gustos…) es necesario saber que toda tarea y lucha para superarlo definitivamente debe destruir las bases económicas tanto como las superestructuras con toda su parafernalia de “falsa conciencia” monopolizada para expandirla como endemia perversa e impune. Hay que combatir, en simultáneo, la estructura y la superestructura de un sistema social y un modo de producción que en su etapa actual arrastra a la humanidad, y al planeta entero, hacia una etapa de saqueo y explotación cada día, si nada hacemos, más aberrante e irreversible.

Como no tenemos un padrón completo de las víctimas producidas por las máquinas de guerra ideológica burguesa, como no sabemos, en extensión y en profundidad, los alcances de los daños, como sólo podemos identificarlas por su grado de aceptación, aprecio y defensa de lo que los aliena. Hay que estar alertas, empezando, también, por nosotros mismos. ¿Hay alguien que esté a salvo?

* Universidad de la Filosofía

– Imagen de Blog For Everything by Arthur

Fuente: http://www.loquesomos.org/sindrome-de-estocolmo-televisivo/

Un Comentario

  1. Julen Lizaso
    Julen Lizaso 25 septiembre, 2014

    Muy buen artículo, bien desmenuzado tanto en las causas y motivacionesde quienes impulsan y dirigen estas «armas » de destrucción masiva de conciencias e inteligencias hasta conseguir la alienación total.

    Siempre he pensado que sus dos armas mas poderosas son la psicología (con la mentira como herramienta o munición) y la tecnología. Sin ellas la Casta está en pelotas, como a no dudar lo veremos pronto…. pues no estamos solos.

    Si un día amaneciera con el mismo grado de radiación solar que hubo hará unos 150 años en que solo existía el telégrafo como tecnología de las comunicaciones…..Hoy hasta los reenganches para reposición del fluído eléctrico en caso de sobrecargas, cortocircuitos… se hace telemáticamente desde un despacho de la empresa distribuidora; antes los operarios escalera en ristre tenían que acudir a la subestación a rearmar los auntomáticos…
    no antes de mucho tiempo los echarán de menos.

    Situémonos en el escenario de un oscuro amanecer de invierno en una gran ciuadad cerca de un aeropuerto en el que damos al interruptor y no enciende la luz de la habitación, salimos y tampoco la del pasillo, miramos a la calle y tampoco hay luces, llamamos por teléfono y no funciona, la tele tampoco, el móvil tampoco, miramos al cielo y decenas de aviones sin poder aterrizar, los surtidores y autopistas colapsadas….. ocurrió en California en este siglo…..

    Supongamos que en la interlocución con otras personas o en un debate en la tele de pronto a alguien le sale con sus palabras, humo negro por la boca…. y en lo sucesivo se hace común entre personas que mienten o hablan con mala intención…..

    La tecnología y la psicología inversa que hará caer su torre de Babel…. «Hay que estar alertas, empezando, también, por nosotros mismos»….como dice Fernando Buen Abad en su brillante artículo…. «¿Hay alguien que esté a salvo?»… de que no le pille debajo…. de eso se trata, de no alinearse con ellos ni con sus técnicas de mercado y mercadeo para no alienarse en su caída.

    Un saludo amigo.

    Julen

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