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Cuando Podemos se hace virtud

Paco Bello | Iniciativa Debate | 30/09/2014

En este momento están ocurriendo muchas cosas de puertas adentro en Podemos. Muchas cosas más allá del umbral de unas puertas que están abiertas de par en par y que no están soportadas por ningún muro. Virtud y carnaza, según para quién.

En el proceso de la gran asamblea de otoño todo transcurre como estaba previsto. Se vive y bebe democracia, algo que algunos sentimos por primera vez sabiendo que puede resultar algo tangible, aunque nuestra implicación no vaya más allá del estudio de las diferentes propuestas. Todo un paraíso político que hace las delicias de los más activos en estas lides y que suma nuevas inquietudes, o anhelos de mar, como dijera Monedero citando a A. de Saint-Exupéry.

Hay quien en esto ha querido ver tensiones y enfrentamiento, y quien incluso desde medios presuntamente progresistas (algunos nuevos que buscan parecerse a El País) las buscan con tesón. Pero otra vez yerran el tiro, porque sus intentos, en profundidad, pueden interesar a una minoría muy implicada, pero llegan a la mayoría de sus lectores (que no son tan ‘cortitos’ como ellos calculan) como un síntoma de democracia original, inédito.

Personalmente lo que veo es una libertad que no había visto nunca y que esperaba como agua de mayo. Veo que cada cual presenta lo que quiere, tanto en propuestas a nivel político y ético como de organización. Veo que se exponen enmiendas, veo que se dialoga. Y para bien y para regular veo también a las mismas personas que he visto siempre en la pomada activista de los últimos años, y que el efecto llamada de Podemos, no obstante, ha sido espectacular porque se suma nueva gente implicada en la promoción de alternativas (y no es algo sencillo).

He leído lo que he podido que, desde luego, no es la totalidad, porque es tanto lo que se va añadiendo cada minuto, que es imposible llegar a todo. Y como conclusión casi diría aquello que cantaba Orishas: “Cada cual con su dilema, cada loco con su tema”. Porque como ya he comentado, la mayoría de los nombres que se mueven en la red me son familiares, así como sus actitudes y discurso; ese discurso que se mantiene ajeno al tiempo y las circunstancias.

Órganos colegiados, horizontalidad, selección por sorteo, democracia líquida, asamblearismo… los mismos conceptos para la misma fauna (esa entre la que estoy). Y me gusta leerlo. Pero una cosa es leerlo y otra saber en qué escenario nos movemos y hasta dónde podemos llegar rompiendo esquemas cuando ya no todo está perdido.

Si hablamos de preferencias vocacionales, de todo lo que se ha presentado me quedaría con la propuesta de Echenique (estoy seguro de que es también, idealmente, la que más gusta al grupo de Iglesias, Errejón, et al.), e incluso si tengo un día especialmente inspirado en lo onírico-teórico, con la de Víctor García. Pero lo que me dice la experiencia, tanto de la calle como la de llevar en este medio unos cuantos años y haber leído más de cien mil comentarios solo en IDP (y este es el mejor tratado de política práctica del mundo), es que la propuesta del grupo de Bescansa, Alegre, Monedero, Errejón e Iglesias es la más madura, la más segura, y la más sensata. Y en este caso, mi elección.

Dicho esto, después saldrá lo que saldrá, y lo fundamental es que nos tendremos que dar la enhorabuena por haber podido y sabido dar una lección de democracia interna. Y seguro que con el tiempo, predicando con el ejemplo, lograremos mejorar la dinámica interna y su organización, animar a implicarse a mucha más gente, a participar, a informarse, a entender que la política son ellas, son ellos. Seguro que algún día logramos hacer que el sistema educativo se oriente a formar personas y no operarios, ciudadanos y no ‘emprendedores’. Y si lo logramos también seremos capaces de establecer un buen equilibrio entre la participación y la propia vida privada, entre delegar e intervenir directamente en todo momento. Y muy probablemente entonces ya entenderemos que para intervenir y decidir, como un derecho y cuando sea necesario, hay que contar siempre con lo que implica esa responsabilidad. Porque decidir no es meter un voto en una urna o hacer un click. Para poder decidir en todo (algo absurdo en la práctica) hay que saber un mínimo de todo, y eso supone un esfuerzo de información, tiempo y dedicación que resulta sobrenatural (antinatural) cuando hay que compaginarlo con las obligaciones cotidianas y contra la fuerza alienante de la tradición.

De todo lo que acontece me quedo con que por el momento ya estamos en un punto inimaginable hace tan solo unos meses: el de la posibilidad de una imprescindible transformación. Ahora la prioridad, sin descuidar la cuota de poder público y al margen de debates organizativos, es poder actuar para acabar con las recetas antisociales que nos están aplicando. La prioridad es que Cáritas (caridad. Mejor sería Dignitas) no sea el sostén de la paz social. Y digo Cáritas cuando debiera decir la propia población al margen del Estado, porque esa organización, como pudiera ser otra cualquiera, se financia con nuestros donativos particulares aunque el mérito se lo lleven otros. Lo principal y urgente es que pongamos la primera piedra para normalizar la situación. Y hoy estamos hablando de ello como una posibilidad porque un grupo de personas concienciadas y más que preparadas –entre las que están Pablo, Íñigo, Carolina, Luis y Juan Carlos, pero que son bastantes más–, se decidieron a poner en funcionamiento una maquinaria que nadie logró antes arrancar, y que cada día cuenta con más engranajes, y cuyo motor sigue siendo la ilusión y la esperanza, pero sobre todo la necesidad. Seguro que no lo olvidamos.

¿Tensiones? ¿Enfrentamiento? Queridos medios del régimen y el sistema: que vuestros sueños húmedos no os acaben ahogando. A esto se le llama diálogo, debate, decisión… democracia. Aunque tenéis disculpa, porque todavía no sabéis en qué consiste.

Vosotros seguid así, que el resto ya sabemos lo que tenemos que hacer.  Y podemos hacerlo. Hoy más que nunca está quedando claro: ¡claro que Podemos!

5 Comments

  1. Mandarina
    Mandarina 30 septiembre, 2014

    Buen IMPERDIBLE, Paco. Muy bueno.

  2. jolu
    jolu 30 septiembre, 2014

    La verdad que ver lo que esta sucediendo con podemos , nos esta haciendo tener esperanza de que por fin un dia la parte de qe la tarta de queso que nos corresponde a cada uno podamos tenerla , guiza algun dia tengamos una verdadera democracia como la que esperamos hace ya casi 40 años, pero que nos la robaron, y si tenemos unos politicos honrados y que de verdad luchen por las personas, no por los intereses de las multinacionales , bancos y demas casta

  3. Tony indignado
    Tony indignado 30 septiembre, 2014

    Siempre habrá quien les critique y peor cuando es en su propio entorno; a ver si despegan de una vez porque falta hace.

  4. migumo
    migumo 1 octubre, 2014

    Gran «sueño» teorico el de Victor Garcia.

  5. Fernandel
    Fernandel 1 octubre, 2014

    Gran artículo de nuevo el tuyo, Paco. Además estoy encantado por estar de acuerdo contigo en casi el 100% (por no decir el 100%). Podemos está demostrando que se puede hacer política desde la base y ser práctico y efectivo, que se puede ser horizontal y mantenerse unido. Podemos está dando una lección de democracia a diestro y siniestro. Los demás partidos y ”las gradas” ni soñaban con este estilo.

    Yo también he conseguido leerme los borradores de Pablo etc. y el de Echenique. Me falta el de Víctor García. Creo que debería hacerse una compilación (y creo que al final se hará) de lo mejor de cada uno. El tema de la portavocía colectiva me gusta más que lo de un solo secretario general aunque quizá 7 sean demasiados.

    A mi me preocupa la decisión de la dirección provisional de Podemos de no presentarse a las elecciones municipales. Después de la sorpresa de la primera noticia que me dejó bastante apabullado, he tenido tiempo de recapacitar sobre el tema y leer argumentos a favor y en contra. Creo que mi opinión actual al respecto es bastante firme.

    Los argumentos en contra casi pueden resumirse en uno; en el peligro de que se nos cuelen “trepas” o gente indeseable que tiren por tierra el buen nombre de Podemos conseguido con el trabajo y la honradez y ética política de tant@s compañer@s.

    En contra de ese comprensible pero casi único argumento existen diferentes respuestas de gran peso.

    1. El peligro de filtración de elementos nocivos en nuestra organización, no se limita solamente al caso de las municipales. Lo mismo puede ocurrir en la autonómicas o en las generales, ¿deberíamos por eso dejar de participar en estos comicios?, claro que no, más bien deberemos estar en todo momento ojo avizor. ¿Somos mayores de edad o no lo somos?. ¿Se debe confiar en la capacidad del pueblo para organizarse o no?. Hasta la fecha esto era lo que se nos había inculcado y era una de las cosas que a mi más me atraía del nuevo modo de pensar vislumbrado en Podemos. No termino de comprender este novedoso encogimiento.
    2. La frustración que el no presentarse a las municipales puede significar para muchos círculos de pequeñas poblaciones que han trabajado duro y que ahora ven que serán otros los que se aprovechen de su trabajo (los que se acostarán en la cama que ellos han hecho), puede ser muy perjudicial para el desarrollo y la continuidad de Podemos. Además el peligro de filtraciones en estas pequeñas localidades es mínimo pues nos conocemos todos y todos sabemos de que pié cojeamos. Esta misma frustración puede ser extensible al resto de la población, a nuestros potenciales votantes que verán como se esfuman sus esperanzas de contar, por fin, con un Ayuntamiento serio y honrado. A ver si por querer reservarnos puros para las generales nos sale el tiro por la culata.
    3. Es un verdadero crimen que en capitales o barriadas donde se podría conseguir una gran mayoría o la mayoría absoluta (y esto actuálmente se puede conocer con bastante aproximación), regalemos los ayuntamientos a otros que quizá no sean malos pero nunca serán “nosotros”.

    Comprendo que en algunos sitios donde no haya una seguridad de éxito o donde no hayan fuerzas suficientes sea mejor apoyar plataformas cívicas o grupos afines al nuestro, pero donde podamos dar el golpe, pienso que estamos obligados a hacerlo.

    Confío en que al final venza la tesis de presentarse aunque no sea en todas las circunscripciones.

    Ánimo compañer@s que ya falta poco.

    ¡Podremos!

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