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¿Golpe de mano contra Barcina?

A lo largo de la breve pero intensa historia de UPN como formación política, han sido continuas las turbulencias internas y luchas soterradas por el control del aparato del partido, encontrándonos en estos momentos en la antesala de una nueva crisis endógena tras la aparición en escena de una corriente crítica dentro de UPN liderada por el ex- Presidente Miguel Sanz con el objetivo inequívoco de recabar los votos necesarios para convocar de modo urgente el Congreso Extraordinario de UPN y lograr la defenestración política de Barcina, acusada de “entreguismo al PP”.

La soledad política de Yolanda Barcina y su entreguismo al PP

Tras la escenificación de la ceremonia del desencuentro UPN-PSN plasmado en el “divorcio político” Barcina-Jiménez, asistimos al finiquito de la doctrina navarrista UPN-PSN que habría convertido a la Comunidad Foral durante una década en un coto privado del establishment navarro (Teoría del quesito de Miguel Sanz), quedando además el Gobierno de Barcina huérfana de apoyos en el Parlamento. Por su parte, Yolanda Barcina habría provocado un golpe de timón de la nave foral traducido en una clara sumisión de UPN a los dictados del Gobierno del PP, lo que provocó el enojo y descontento del consorte Jiménez que se tradujo en coqueteos con la oposición nacionalista, por lo que Barcina con nocturnidad y alevosía recurrió al Tribunal de Rota político y consiguió la anulación de su unión política, quedando en soledad parlamentaria y como “bestia negra “ del sector de la boina de UPN (tradicionalmente se ha considerado que UPN estaría formado por dos sectores caricaturizados como el de la toga y el de la boina, que haría referencia al sector de votantes de UPN de filiación urbana frente al sector rural de la Zona Media y Ribera de Navarra).La reacción del ex-Presidente Sanz no tarda en llegar y en otoño del 2013 se produce una reunión de Sanz con el ex- Secretario General del PSOE Rubalcaba en la que se acuerda la estrategia para lograr la reimplantación de la Doctrina del quesito y que contaría con dos vías de actuación para lograr la defenestración de Barcina como Presidenta del Gobierno Foral, devenida en bestia negra del PSN por su entreguismo al PP y único obstáculo para lograr un nuevo Gobierno de Coalición UPN-PSN tras las elecciones forales del 2015. En un primer momento y siguiendo el guión esbozado de antemano, el PSN recurrió a la llamada “vía institucional” consistente en la implementación en el Parlamento Navarro de la estrategia de “acoso y derribo” del Gobierno minoritario de Barcina y la difusión de la tesis de la implementación de un hipotético “Gobierno de Progreso” PSN-Nafarroa Bai-IU que daría prioridad a la regeneración de la clase política y a la revitalización del llamado “Estado social y democrático de Derecho” tras las celebración de nuevas elecciones forales.

Así, ante la implosión del “affaire Goicoechea”, el PSN por medio de Jiménez planteó a Barcina la disyuntiva de dimitir y convocar elecciones o ser defenestrada mediante la presentación por los socialistas de una moción de censura contra ella, moción que requería la suma de todos los votos de la oposición ( IU, Aralar-Nabai, GeroaBai y Bildu) y un previo consenso de mínimos, iniciativa que tan sólo era una maniobra de despiste consistente en insuflar en el electorado navarro la ilusión de la irrupción en el escenario político navarro de la posibilidad real de una alternativa a la derecha navarrista, quedando el PSN como adalid del cambio progresista en Navarra. Sin embargo, Navarra es considerada “cuestión de Estado” tras el Tejerazo de 1.981 y cualquier cambio institucional que se pueda producir en el viejo Reyno foral deberá contar con el visto bueno del establishment del Estado español quien valiéndose del endemismo recurrente de la existencia de ETA y su filiación ideológica con Bildu, hará imposible cualquier intento de instaurar un Gobierno progresista en Navarra, imposibilidad refrendada por el Ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, al declarar que “Navarra es estratégica para España porque ETA siempre ha tenido como objetivo la anexión a la CAV, por lo que todo lo que sea poner en cuestión o en riesgo la singularidad de Navarra, es de alguna manera, contribuir al objetivo que perseguía ETA”. Por su parte, debido a su minoría parlamentaria en la Cámara navarra, Barcina habría llegado a un acuerdo con el Gobierno central para frenar las leyes que pudiera aprobar el díscolo Parlamento navarro mediante el recurso sistemático ante el Tribunal Constitucional, basándose en el artículo 161.2 de la vigente Constitución, que señala que “ el Ejecutivo central podrá impugnar ante el Tribunal Constitucional las disposiciones y resoluciones adoptadas por los órganos de las CCAA”. Así, el TC anuló la decisión del Parlamento de Navarra que obligaba a la Iglesia Católica y al resto de confesiones del Estado español a pagar la contribución territorial (impuesto equivalente al IBI) por todos los inmuebles de su propiedad con la única excepción de los destinados al culto, lo que unido al resto de recursos pendientes (del que sería paradigma el recurso de la ley foral que otorga al Parlamento la potestad de aprobar los ERE de empresas públicas), ha supuesto “de facto” el vaciar de contenido las competencias legislativas de una Cámara foral navarra devenida en barco amotinado que navegará sin rumbo fijo hasta las próximas Elecciones Forales. Asimismo, estaríamos en la antesala de un severo recorte de la capacidad de la Cámara Foral para legislar impuestos (autogobierno fiscal navarro), que se enmarcaría en el contexto de la instauración de una nueva Doctrina autonómica por parte del establishment dominante del Estado español, doctrina que consistiría en la implementación de un Estado seudofederal basado en el democrático e igualitario café para todos y que contará con las bendiciones del PSOE pero que sería un misil en la línea de flotación de la pervivencia del régimen foral diferenciado navarro y su capacidad auto-gestionaria. Así, la reciente demanda presentada por el Gobierno central ante el Tribunal Supremo exigiendo la devolución de Navarra al Estado de la recaudación del IVA de VW-Navarra entre los años 2007-2011 (1.500 millones €, equivalente al 40% del presupuesto anual de la Comunidad Foral), supondría “de facto” la declaración de default por la Comunidad Foral y la asunción de competencias básicas como Educación y Sanidad por el Estado central, siendo previsible que dicho contencioso finalice con la retirada del recurso ante el Supremo por el Gobierno central como gesto de buena voluntad del Gobierno de su Borbónica Majestad, aunque permanecería vigente el riesgo de la aplicación de nuevas restricciones al autogobierno de la Comunidad Foral en las próximas negociaciones sobre la renovación del Convenio Económico Navarra-Estado ante la cruzada mediática de UPyD y la Comunidad de Madrid acusando al régimen foral de “insolidaridad fiscal con el resto del Estado”, medidas restrictivas que podrían convertir a la Comunidad Foral en un autogobierno devaluado, enconsertado y sometido a los dictados del Gobierno Central o Tribunal Constitucional de turno, por lo que podríamos asistir en un futuro mediato a la reedición de la Gamazada ( reacción popular de la ciudadanía navarra contra la intentona del ministro español Gamazo de suprimir el régimen fiscal navarro establecido en la Ley Paccionada de 1.841).

¿Golpe de mano contra Barcina?

La implosión del citado “affaire IVA de Wolkswagen” supondría en la práctica la declaración de default o suspensión de pagos de la Comunidad Foral y la asunción de competencias como Educación y Sanidad por el Gobierno Central, pasando de facto Navarra ser una comunidad tutelada por el Poder Central, por lo que Barcina habría alcanzado un acuerdo tácito con Montoro consistente en el anuncio de la retirada provisional por el Gobierno de Rajoy del recurso presentado ante el Tribunal Supremo ( quedando no obstante como Espada de Damocles para futuros ejercicios económicos) a cambio de la confección de una lista única del nuevo partido político (UPPN) para las próximas elecciones municipales y del Parlamento Foral de mayo del 2015, (lo que supondría en la práctica el retorno a escenarios previos a la ruptura traumática de UPN y PP con Miguel Sanz en el 2008), por lo que Sanz procederá a aplicar la “segunda vía” consistente en segar la hierba bajo los pies de Barcina. Así, en los sótanos de UPN se habría ido gestado una corriente crítica por parte del sector de UPN llamado “de la boina “ liderado por el ex-Presidente Sanz con el objetivo inequívoco de recabar los votos necesarios para convocar de modo urgente el Congreso Extraordinario de UPN y lograr la defenestración política de Barcina, teniendo a Amalia Salanueva como pieza de repuesto y según Diario de Noticias de Navarra, dicho sector habría escenificado su bautismo ante la opinión pública tras la reunión celebrada ayer en el Hotel Muga Pamplona. Así, la “la falta de respuesta por el Gobierno de Navarra a los ataques al Fuero por el Gobierno central y la soledad política de UPN aparecen como detonantes de la aparición de una corriente interna organizada dentro de UPN”, trama endógena que contaría con la participación de “pesos pesados” de UPN como Corpas, Iribarren, León, Salanueva , Pegenaute y el propio Miguel Sanz, “preocupados por la situación que atraviesa tanto UPN como el propio Ejecutivo Foral”. Conviene recordar que según los estatutos de UPN, para convocar una asamblea extraordinaria es necesario que lo soliciten el 25 % de los afiliados con derecho a voto mediante una firma y teniendo en cuenta que UPN contaría con unos 3.000 afiliados, serían necesarios un mínimo de 700 firmas para que prospere dicha iniciativa y dado que en el anterior Congreso Extraordinario de UPN celebrado en el 2013, la candidatura de Barcina venció por un ajustado margen (51,1 % de los votos), no sería descartable que dicho sector navarrista liderado por Miguel Sanz logre recuperar el timón de la nave de UPN y tras las elecciones forales del 2015 proceda a la reinstauración del Gobierno UPN-PSN, recibiendo la actual Presidenta Barcina como premio a sus inestimables servicios prestados en “defensa de la identidad unitaria de Navarra” un escaño en el Congreso de Madrid y quedando de paso la futura Cámara Foral dividida en dos bloques antagónicos e irreconciliables que tendrá como efecto colateral una fractura social de resultados imprevisibles.

GERMÁN GORAIZ LÓPEZ- Analista

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