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¿Por qué esta fuga de jóvenes occidentales a las filas del EI?

Paule San Salvador del Valle | Iniciativa Debate | 18/11/2014

Estado-Islamico.1

La reciente difusión el pasado fin de semana del video en el que 19 rehenes son ejecutados por combatientes del Estado Islámico (EI), trae de nuevo a primera plana el creciente número de jóvenes occidentales que deciden dejarlo todo para nutrir las filas del grupo terrorista.

En esta ocasión, las autoridades han identificado a un joven francés de tan sólo veintidós años de edad y procedente de Normandía, además de al ya tristemente conocido “John, el yihadista”, de veintitrés años, buscado internacionalmente por el brutal asesinato del periodista americano James Foley y procedente de Londres según apuntan las investigaciones policiales.

Pero estos son tan sólo dos ejemplos, una ínfima parte de una realidad que, aunque carece de datos exactos y completamente fiables, se estima que supera, y por mucho, las 3000 personas. Ciudadanos europeos, aunque también los hay procedentes de otros rincones del planeta, que eligen voluntariamente inmiscuirse en una guerra que los llevará bajo tierra antes de cumplir, en muchos casos, ni tan siquiera los veinticinco años de edad. Se trata de jóvenes que sueñan con morir como mártires.

Las fuerzas de seguridad europeas temen, no tanto la partida de estos jóvenes, sino su posible retorno para perpetrar atentados en nuestras ciudades. Todos coincidimos en que no sería un escenario nada alentador. Sin embargo, creo que nos estamos olvidando de algo: de las razones que empujan a estos jóvenes a decapitar personas, a violar, a matar indiscriminadamente, a dejarlo todo atrás y a morir por un ideal difícilmente comprensible para las mentes de muchos de nosotros.

Una investigación de la policía de Nueva York, revela que son varias las características comunes de estos jóvenes: tienen entre 18 y 35 años de edad, se han convertido recientemente o han comenzado a practicar la religión hace no mucho y han sufrido un proceso de fanatización progresivo. Muchos, pertenecen a la segunda o tercera generación residente en el país occidental de origen, empiezan a frecuentar grupos de amigos con tendencias radicales y son finalmente captados por líderes carismáticos que acaban por lavarles el cerebro. Pero estos datos, en sí mismos, tampoco arrojan demasiada luz. La pregunta vuelve a ser la misma: ¿por qué?

Milena Uhlman es una investigadora alemana experta en conversión y radicalización y nos da algunas de las claves. Generalmente, las familias de estos jóvenes intentaron integrarse cuando llegaron a sus nuevos países. No se trata, en la mayoría de los casos, de familias muy religiosas o fanáticas, sino de gente trabajadora que llegó para ganarse la vida y darles un futuro a sus hijos.

Sin embargo, y esta es una tendencia que se vio acentuada tras los atentados del 11 de Septiembre primero y con los de Madrid y Londres después, buena parte de las sociedades receptoras no supieron acoger a estas personas. Identificamos, en nuestros cerebros colapsados ante tanto drama y tantas muertes, al islamismo y los musulmanes con el terrorismo y el fanatismo religioso. Primer gran error, ignorancia pura. Y a un rechazo social que ya existía anteriormente, el racismo de toda la vida, se le sumaron entonces el miedo y la estigmatización y, en los peores casos, los ataques violentos y xenófobos provocados por estos factores.

Jóvenes europeos, nacidos en los mismos hospitales que tú y que yo, sufrieron las consecuencias: trabajos precarios, paro, pobreza, marginación social (condiciones que se han convertido en más y más precarias como consecuencia a la crisis económica). Vivían en tierra de nadie: no sentían pertenecer a occidente, pero tampoco a aquellos países lejanos que sus familias dejaron atrás hace varias décadas. Estaban perdidos y eran vulnerables, como lo somos todos, especialmente durante los años de adolescencia. Estaban enfadados. Y creo que podemos entender por qué. Los ingredientes estaban en la olla y sólo era una cuestión de tiempo que ésta explotara.

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Khadijah Dare, joven de 22 años procedente de Londres, y su esposo Abu Bakr, combatiente noruego.

Necesitan sentirse parte de algo, necesitan sentirse útiles y encontrar un propósito en la vida. Se juntan con otros jóvenes de características similares y la radicalización ideológica parece casi inevitable: pura rebeldía juvenil primero, fantasías heroicas alimentadas por la propia industria del cine Hollywoodiense. Es entonces cuando aparece el Estado Islámico en escena, con sus grandes tentáculos, en un trabajo de seducción a través de líderes carismáticos repartidos en todas las grandes ciudades occidentales y haciendo un gran trabajo de propaganda, lavado de cerebro y captación a través de las redes sociales (las cuales juegan un papel fundamental en el viaje de estos muchachos hacia la guerra santa).

Por otro lado, no son sólo hombres los que se cuelan por las fronteras rumbo a Siria e Irak. Cada vez más mujeres occidentales también deciden emprender este viaje sin retorno. Son las “novias yihadistas”. Obnubiladas por una mezcla de romanticismo ingenuo (sin duda también alimentado por nuestra sociedad machista y patriarcal, así como por la industria del cine y las revistas del corazón) y el deseo de luchar, kalashnikov en el hombro, por establecer el califato, viajan a países que no conocen para casarse con desconocidos, valientes combatientes y héroes para ellas. Lo que no saben es que una vez allí serán, por lo general, poco más que incubadoras de bebés y una especie de esclavas sexuales, parte de un harén.

Por supuesto, a todo lo mencionado se le suma la voluntad de vivir bajo la Sharia. Sin embargo, quizás estos extremismos no tendrían lugar en una sociedad más sabia con la multiculturalidad y con la diversidad religiosa. Una sociedad que dejara más espacios y libertades para quienes no quieren vivir de forma completamente homogénea. Simplemente porque el mundo no lo es y porque existen tantos modos de vivir como personas existen. Quizás si fuéramos más tolerantes y tuviéramos una mente más abierta en occidente, habría menos asesinos, terroristas y violadores en oriente, al menos unos 3000 menos.

Evidentemente, no pretendo cargarnos con la responsabilidad plena de lo que está pasando en estos momentos en Oriente Medio. Evidentemente, es un conflicto muy complejo que abarca multitud de factores que escapan a mi conocimiento.  Pretendo, no obstante, que empecemos al fin a tomar conciencia de que sí que hay algo en lo que podemos contribuir a pequeña escala en nuestras propias ciudades. Aquí, hoy y ahora.

5 Comments

  1. luis
    luis 19 noviembre, 2014

    Esta gente no tiene ni respeto, ni cerebro, ni piensa como tú. Es su jihad y para ellos somos infieles para matar y violar. Penita 0, bajad de la nube.

    • Charo San Román
      Charo San Román 19 noviembre, 2014

      Luis: creo que de lo que se trata, y pretende la autora, es de REFLEXIONAR sobre la trayectoria vital de estos jóvenes , de quienes dudo que lleven en sus genes la violencia incontrolable

      Supongo, que nacieron como cualquiera de las personas que hemos hecho de la NO VIOLENCIA nuestra única bandera, pero, hart@s de soportar la violencia institucionalizada desde el poder, tanto politico como económico, que son la misma cosa, acabamos deseando que la VIOLENCIA se convierta en un boomerang y se vuelva contra ellos.

      Doy fe

  2. beniezu
    beniezu 19 noviembre, 2014

    Y no nos olvidemos de la mano oscura que esta detrás de toda esta historia de EI, el imperialismo hegemónico madre in USA. De quien fue sino la idea de crear entrenar y fomentar, aquel primitivo grupo yihadistas en Afganistán para combatir a los rusos, de ahí surgieron sus diversas ramas y su posterior poder que se les esta descontrolando.

  3. leandro
    leandro 19 noviembre, 2014

    Leer el pensamiento salvaje de Levi Strauss, ayudaría al mundo occidental a respetar a otras civilizaciones, ya que la vanidad etnocentrista, con la que nos han educado a los occidentales, nos lleva a creernos el centro unico de toda civilizacion y cultura. Pero viendo los miles de asesinatos que ordenan ejecutar los lideres internacionales, Obama,Merkel o Putin, dudo que lo mas aceptable para los humanos sea esta cultura del capitalismo salvaje.

  4. azrael
    azrael 26 noviembre, 2014

    Añádele quizás la financiación del susodicho por parte del gran gigante asiático. De otro lado las dictaduras del partido baaz financiado tras distintos vaivenes por rusia y sus aliados, y por otro, los otros rebeldes, apoyados por al-qaeda, países árabes unidos (por el petróleo) y la otan.

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