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Susana Díaz quiere gobernar en minoría y establecer acuerdos puntuales con Ciudadanos

Daniel Cela | Cuarto Poder | 23/03/2015

SEVILLA.– Susana Díaz ha ganado las elecciones andaluzas, devolviendo a los socialistas la victoria tras cuatro años de derrotas, y recuperando para el PSOE la hegemonía del partido más votado en Andalucía, que le fue arrebatado hace tres años por el PP de Javier Arenas. El resultado que han obtenido los socialistas este domingo es el peor en el historial electoral del PSOE de las últimas tres décadas: sumaron 1.409.042 votos, el 35,45% del escrutinio. Díaz convocó elecciones anticipadas hace dos meses para garantizarse una “estabilidad en el gobierno” que echaba en falta con sus socios (IU) en el Ejecutivo. Tenía 47 escaños, pero no era la fuerza más votada. Ahora ha obtenido el mismo número de diputados, pero con 122.767 votos menos, pese a que la participación fue tres puntos superior a la de 2012 (63,92%). Es decir, se queda igual de lejos de los 55 escaños de la mayoría absoluta, pero ante un Parlamento más fragmentado y difícil de manejar que antes: habrá cinco formaciones, en lugar de tres, y el equilibrio en la correlación de fuerzas es mayor. Antes necesitaba el apoyo de Izquierda Unida dentro de un Gobierno de coalición, y ahora no podrá contar con ellos porque han pasado de 12 a 5 escaños (por debajo de su suelo histórico).

Díaz se propone gobernar en minoría, sin pactos, y con acuerdos puntuales con la única formación que puede darle los votos que le faltan para sacar adelante sus iniciativas en el Parlamento: Ciudadanos, un partido inexistente un mes antes de la convocatoria de elecciones, ha irrumpido con nueve diputados arrebatados al PP. La presidenta de la Junta en funciones quiere formar gobierno cuanto antes –el Parlamento se constituirá el próximo 16 de abril y la sesión de investidura debe tener lugar en los siguientes 25 días- y confía en culminar los cuatro años de legislatura. Por aritmética parlamentaria, lo único que podría imposibilitar la gobernabilidad en Andalucía sería la alianza antinatura de PP y Podemos, los dos partidos con los que Díaz aseguró que jamás pactaría caso de ganar los comicios.

Pero, más allá del debate de si ahora habrá más o menos estabilidad en el Ejecutivo andaluz, el resultado de Susana Díaz este 22 de marzo también se ha leído como una proeza que en este momento no está alcance de ningún partido político en España, ni siquiera el suyo propio, ni de ningún líder (quizá con la salvedad de Pablo Iglesias, de Podemos). En el último año y medio, las encuestas y los sociólogos han hablado de fragmentación de la vida política, crisis del bipartidismo ante la irrupción de fuerzas emergentes (Podemos y Ciudadanos) y la apertura de un nuevo ciclo político. El cambio en Andalucía no puede interpretarse como un giro copernicano: la fuerte entrada de Podemos, con 15 escaños, y de Ciudadanos, con nueve, deja un Parlamento más atomizado. Las dos nuevas formaciones han desahuciado al PP, que se desploma de los 50 diputados a 33, y también a IU, que se derrumba de los 12 escaños a cinco. Pero no han despeinado a Susana Díaz, que mantiene la misma cuota de poder. Tampoco ha debilitado al PSOE una tasa de paro del 34% de la población activa ni los escándalos por corrupción que salpican a dos expresidentes andaluces (Manuel Chaves y José Antonio Griñán) y otros miembros de Ejecutivos autonómicos anteriores. “Ha sido una victoria histórica e indiscutible. Hay pocos antecedentes en Europa de un partido que revalide su mayoría después de 33 años gobernando”, dijo la candidata socialista.

El PSOE andaluz es más fuerte porque el PP es mucho más débil. El líder popular, Juan Manuel Moreno, ha dilapidado medio millón de votos y 17 diputados, pasando de los 50 que logró en 2012 a 33. Hay una pregunta que hacerse en dos direcciones: tan inexplicable es para algunos que el PSOE de Andalucía continúe en el poder tras 33 años ininterrumpidos de gobierno, como que el PP andaluz haya pasado todo ese tiempo en la oposición sin haber sido capaz de perfilar una alternativa real a la izquierda, como sí ha ocurrido en el resto de comunidades autónomas. Tras convertirse en el partido más votado en 2012, con una victoria histórica pero insuficiente, los comicios de este domingo devuelven al PP a principios de los noventa: tres décadas después deben retomar una larga travesía en el desierto. ¿Quién es el responsable de esta debacle? En la noche electoral, Moreno Bonilla compareció para asimilar su derrota, pero recordó algo que viene repitiendo desde hace dos semanas: que él acaba de llegar, que lleva apenas un año como líder del PP-A, y que su proyecto es a medio y largo plazo. ¿Entonces quién? El gran rival político de Díaz en estas elecciones ha sido el presidente del Gobierno. La sobreexposición de Mariano Rajoy en la campaña andaluza –con cinco actos durante, y dos antes- demuestra cuánto se jugaba el presidente. Rajoy evitará ahora extrapolar el fracaso de su partido en Andalucía, porque si lo hiciera, se vería fuera de la Moncloa en las próximas generales. El PSOE de Pedro Sánchez no es, ni por asomo, tan fuerte y sólido como el de Díaz, pero si en las generales, en Andalucía el PP sigue manteniéndose a una distancia de diez puntos de los socialistas, no podría reeditar su mayoría absoluta. Los populares, como era previsible, se han abonado a una teoría nueva: Andalucía no era un laboratorio y su resultado en las urnas no es indicativo de lo que puede ocurrir dentro de dos meses en las municipales y autonómicas, y menos en las generales de final de año. Andalucía es una isla, el PSOE federal no es el PSOE andaluz, y Pedro Sánchez no es Susana Díaz.

La otra gran derrotada de las andaluzas ha sido IU, que obtiene el peor resultado de su historia (6,89% del escrutinio) y al borde de quedarse sin grupo parlamentario propio. Con menos de los cinco diputados que ha logrado, habría pasado al grupo mixto. La coalición que dirige Antonio Maíllo ha pasado en tres años del Gobierno a la práctica irrelevancia, viendo cómo Podemos le adelanta por la izquierda, le roba el discurso y más del 40% de votantes, como venían advirtiendo las encuestas. Maíllo, en plena sintonía con Alberto Garzón, candidato de IU a la Presidencia del Gobierno, eligió una campaña de no agresión contra Podemos, y cargó contra el PSOE. En el tramo final, el histórico dirigente de IU, Julio Anguita, verbalizó la estrategia de esta formación, asegurando que IU debía aliarse con Podemos después de los comicios para apuntalar una entente de izquierdas que derrocase al bipartidismo. Viendo la convergencia de antemano, los votantes han cambiado a IU por Podemos. Maíllo entra en el Parlamento sin fuerza en la voz, sin capacidad para reforzar a Teresa Rodríguez como alternativa, y su capital político (así como el de Garzón) ha quedado seriamente dañado. El apoyo interno del que disfrutaba hasta ahora puede venirse abajo cuando el sector crítico y durmiente de IU haga tomar conciencia de que la coalición no ha estado peor que ahora en 33 años.

Por último, Podemos ha obtenido un triunfo incontestable, se ha convertido de la nada en tercera fuerza del Parlamento, con el 14,84% de los votos y 15 diputados. Pero su victoria, en la práctica inmediata, no da como para redefinir el lenguaje político. De hecho, está por debajo, incluso, que el mejor resultado que logró la IU de Julio Anguita y Luis Carlos Rejón en 1994 (19,31% del escrutinio y 20 diputados). Podemos ha destrozado a la coalición de izquierdas, incluso al PP (enviando a muchos votantes desencantados a Ciudadanos), pero en el Parlamento está limitado a un espacio en el que sólo uniéndose a la derecha podría condicionar las políticas del Gobierno socialista. Pactar o coincidir con el PP, aunque sea en la abstención, puede desestabilizar las expectativas de Pablo Iglesias en las generales, cuya irrupción debe ser más rotunda que en las andaluzas, si de verdad quiere hablar de un nuevo ciclo político.

Susana Díaz quiere gobernar en minoría y establecer acuerdos puntuales con Ciudadanos.

6 Comments

  1. Juan
    Juan 23 marzo, 2015

    La verdad es que al final Susana ha conseguido lo que quería al adelantar las elecciones: salvar el feudo del PSOE de manera que cuenten con una base institucional desde donde encarar el cambio de ciclo. Para ello le echará una mano con el chico del IBEX-35 que a cambio de nada le dará la gobernabilidad que necesite, aunque hunda el partido. Con un poco de suerte el PSOE gobernará Andalucía un siglo.

  2. julen
    julen 23 marzo, 2015

    PSOE de Andalucía: 35,45% votos sobre los escrutados y 47 escaños.

    Podemos: 14,84% y 15 escaños….guardando la prorción le correspondería casi 20 escaños.

    Alguien me lo puede aclarar… no en virtud de que leyse consuma esta -para mi- injusticia, sino como se podía corregir o como lo hacen de manera mas justa otros sistemas electorales.

    Ezkerrikasko.

    julen Lizaso

  3. Cotilleja Sinremedio
    Cotilleja Sinremedio 23 marzo, 2015

    Mi comentario va dirigido a PODEMOS, a los que quiero felicitar por los 15 escaños obtenidos.

    Pero ¿qué es eso de desanimarse por no haber conseguido las expectativas deseadas? ¿Sabéis lo que supone ser la 3ª fuerza en el coto cerrado de Andalucía y sólo precedidos por el 2º partido que ha sufrido una debacle? ¡Saltos de alegría teníais que estar dando, en vez de andar compungidos, cuando, precisamente, estamos todos muy orgullosos de vosotros, y con motivos!. De no ser así, también lo diría.

    ¡No hagáis caso de las críticas de los afines a la casta! pues están furiosos ante los resultados que habéis conseguido, y si antes os criticaban por otras razones, ahora también lo harán aprovechando vuestra aparente decepción tras las elecciones.

    Tened también en cuenta que, si el PSOE adelantó los comicios andaluces fue por temor a vosotros, y gracias a este adelanto, el PP ha sufrido una debacle, de modo que vosotros habéis sido partícipes ‘involuntarios’ de la misma (no Ciudadanos) para los que pronosticaban en determinadas encuestas 11-12 escaños, pero no, han obtenido 9 -que no está mal- pero sin los palos en las ruedas que han puesto a vuestra formación y con un rodaje político el de ellos, que no tenéis, lo cual es meritorio a vuestro favor con los 15 escaños logrados.

    Por lo que parece y para mi sorpresa, la Sra. Díaz puede pactar contra natura (por ideología) con Ciudadanos a cambio de…¿acabar éstos con la corrupción? ¡No se lo creen ni ellos! Estos van a por el reparto de Consejerías y lo que caiga. Pues me temo que se van a poner la soga al cuello solitos.

    ¡Cabezas en alto, pues! Y pensad que estamos con vosotros, PODEMOS, y somos multitud. ¡Vamos a por las próximas de Madrid!, que esas sí que son las nuestras.

  4. Tony indignado
    Tony indignado 23 marzo, 2015

    Está visto que a la mayoría de andaluces les gusta la corrupción del PSOE y que roben a los parados, pero lo que está claro es que el partido ganador ha sido Podemos con los 15 escaños, porque yo creí que sacarían unos 13 y hay que tener en cuenta que Díaz adelantó las elecciones para que no le diera tiempo a Iglesias a preparar una estructura en Andalucía y con todo y con eso han conseguido 15; para un partido que se está formando al mismo tiempo que se ha presentado a las elecciones y ser el único que ha recibido constantes críticas de la casta tienen el doble de mérito los resultados que han conseguido, de eso no cabe duda, a pesar de que Inda lo llame gatillazo para contener la bilis por los 15 escaños que probablemente ni él se esperaba que sacarían, además de que todo su afán era decir que Díaz podía gobernar sin apoyos, con tal de que no recurriese a Iglesias, lo cual se vio muy claro. Por lo tanto animo a Podemos para que sigan trabando hasta ganar Andalucía y ahora veremos si Rivera, apoyado por el Ibex 35 según internet, pasa por el aro del PSOE corrupto.

  5. Félix Martin Sacristán
    Félix Martin Sacristán 24 marzo, 2015

    Pues deben irse preparando los obreros andaluces con la coalición PSOE-Ciudadanos,el dirigente de Castilla-Leon y dirigente de la patronal,en sus declaraciones en días pasados»A los obreros cuando sean despedidos deberían pagar 45 días por año trabajado»Claro que puede ser que en Andalucía,con el Psao corrupto,no tengan que pagar nada» y solo salir de la empresa sin ninguna indemnización.

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