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Ayotzinapa: “Fue el Estado”

Marco Aparicio Wilhelmi⎮Diagonal⎮04/05/15

Protesta en México por los asesinatos de Ayotzinapa.

“Fue el Estado”. Es el grito de rabia, la propuesta política, que aparece en las manifestaciones que exigen justicia ante los hechos de Ayotzinapa. Tras diez años de la llamada “guerra contra el narcotráfico”, iniciada durante el mandato de Felipe Calderón y continuada por el presidente Peña Nieto, y tras decenas de miles de muertos y miles de desaparecidos, la gente se niega a conceder que se trate de un conflicto de naturaleza privada. Se trata de un asunto de naturaleza pública, con una implicación directa del Estado. «Fue el Estado».

Se trata de un asunto de naturaleza pública, con una implicación directa del Estado. «Fue el Estado»

Es grito de rabia. Frente a las 85.000 muertes que se calcula que arroja en México la violencia vinculada al narcotráfico durante la última década. Frente a las 8.000 personas desaparecidas. Frente a las 12 fosas comunes que se hallaron, en la búsqueda infructuosa del lugar en el  que pudieran estar enterrados los 43 estudiantes desaparecidos en Iguala. Frente a las declaraciones del Procurador General de la República, Jesús Murillo Karam, quien queriendo zanjar el asunto aseguró, sin pruebas concluyentes, que los estudiantes habían sido asesinados por un grupo narco y posteriormente calcinados y arrojados al río. Rabia frente a la criminalización de los estudiantes normalistas, tachados de guerrilleros y narcotraficantes. Frente a la generalización no ya de la muerte, sino de la masacre como forma de dominación. Frente a la guerra abierta no contra el narcotráfico, sino contra cualquier forma de resistencia popular ante el proceso de despojo de los bienes comunes, impulsado por un sistema económico homicida y ecocida (recursos naturales, servicios públicos, derechos sociales). Frente a la consolidación de lo que en su día el pensador camerunés Achille Mbembe calificó como la “necropolítica” del Estado.

Pero es también propuesta política. Señalar la directa responsabilidad del Estado es exigir su radical transformación. Es propuesta política ante un Estado que lejos de representar a sus pueblos ha optado por coaligarse de modo exclusivo, y excluyente, con los intereses empresariales, tanto legales como ilegales (el narco no deja de ser una apuesta empresarial capitalista, guiada por la misma lógica de acumulación y concentración de poder).

Es propuesta política alternativa a un modelo económico que en los últimos años ha concesionado alrededor de la cuarta parte del territorio del país a empresas mineras. Es propuesta política frente a un Estado fallido, en tanto que proyecto democrático. Es la propuesta política que representan la Escuelas Normales Rurales a las que pertenecen los estudiantes desaparecidos, como legado vivo de la revolución mexicana, como oportunidad de mejora de las condiciones de vida del campesinado y los pueblos indígenas, como comunidad humana implicada en las luchas populares por la justicia social y por la igualdad.

El Estado ha optado por coaligarse de modo exclusivo, y excluyente, con los intereses empresariales, tanto legales como ilegales

La desaparición de los 43 estudiantes de Ayotzinapa es responsabilidad directa del Estado mexicano: implica la policía local, al Ejército y al Estado en su conjunto, como generador de impunidad. Se trata de un caso de desaparición forzada o, en su caso, de ejecución extrajudicial, un caso de persecución de un grupo o colectivo por razones políticas. Es pues un crimen de lesa humanidad.

Ayotzinapa es un vocablo náhuatl que significa “río de pequeñas tortugas”. Los 43 estudiantes desaparecidos son río, son corriente, son el paso lento y perseverante de la tortuga. Son parte de una impugnación y de una alternativa: son el “Que se vayan todos”, de la Argentina de inicios de 2000; son el rechazo zapatista al “mal gobierno”; son la toma de tierras de movimientos campesinos como el Movimiento de los Sin Tierra (MST) de Brasil; son las luchas urbanas surgidas en todas las grandes ciudades recolectoras y generadoras de exclusión, y la multiplicidad de formas de continuidad comunitaria indígena, a lo largo y ancho del continente.

 

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