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“Goodbye, míster Adés”

Carta de despedida de la CGT al máximo responsable de la explotación, la represión y la discriminación en Ford

Antonio Pérez Collado | CGT-Ford | 19/06/2015

Poderoso, pero mortal, don Antonio: hace algunos días hemos recibido la buena noticia de su próximo relevo como máximo responsable de la filial de Ford en Valencia, la cual ha dirigido con mano de hierro ininterrumpidamente desde 1997. La prensa amiga ya se ha encargado de glosar su brillante historial en la compañía automovilística y sus éxitos al frente de la fábrica española de la marca de Detroit, por lo que no abundaremos en la exaltación de los buenos resultados de su gesta europea.

Lo que sí vamos a permitirnos es recordar algunos aspectos importantes en los que sus hagiógrafos no han reparado. La primera cuestión parece obvia; y no es otra que matizar que todos esos millones de vehículos y dólares no hubieran sido posibles sin el extenuante trabajo de las miles de personas que han pasado por la factoría a lo largo de cuarenta años. Tampoco nadie nos discutirá que si llegamos a ser más de 11.000 trabajadores en Almussafes y ahora rondamos los 9.000, ni aun sumando los trabajadores precarios del Parque Industrial Juan Carlos I podríamos hablar de crecimiento neto del empleo. En cuanto a modelos que vienen y van, hay que considerar también que algunos de los adjudicados a Valencia en los últimos años lo han sido por el cierre (y los inevitables despidos) de la fábrica de Gante (Bélgica).

Sin embargo no es sobre la política de inversiones en lo que vayamos a discrepar con la versión oficial de su laureada trayectoria. Es justamente en su responsabilidad sobre las relaciones laborales donde más incidencia pondremos y mayores borrones se pueden encontrar. Si todo lo ocurrido en Ford se le adjudica a su persona es lógico sospechar que todo lo referido a condiciones de la plantilla también ha sido de su incumbencia.

Y si en producción, ventas, publicidad, etc. todo son méritos, el pago al personal que ha hecho posible tal cúmulo de triunfos dista mucho de ser tan admirable. Ustedes mismos se han deshecho en públicos elogios a los trabajadores que tenían el orgullo de dirigir por su profesionalidad, entrega y capacidad. No obstante, el trato a toda esa gente que se ha dejado el sudor y la salud en las cadenas y otros duros puestos de trabajo ha sido todo menos humano y justo.

Nos faltaría espacio para incluir todos los casos de abusos y discriminaciones a la hora de imponer una disciplina cuartelera; sanciones, despidos, traslados, etc. Ahí tener un buen enchufe reducía o evitaba los castigos. Lo mismo puede decirse de las promociones. Estará usted de acuerdo en que cientos de trabajadores jamás han sido tenidos en cuenta a la hora de un ascenso, a pesar de su valía y experiencia; simplemente porque no tenían la bendición de los jefes y del sindicato de la casa o, lo que consideraban mucho peor: estaban afiliados a organizaciones obreras nada sumisas ante la dirección.

Y hablando de sindicalismo, cómo no citar aquí la larga y feliz convivencia o connivencia con los representantes de la UGT, que no sólo han tenido todos los privilegios que han deseado para ellos, sino que han podido contratar a un centenar largo de parientes, ubicándolos incluso en los mejores puestos de trabajo al poco tiempo de su llegada.

Hemos dejado para el final el trato discriminatorio y persecutorio contra la CGT, no porque no haya sido descarado y prolongado –incluso alguna sentencia judicial así lo reconoce-, sino porque nos parecen mucho más graves los recortes de derechos a los trabajadores en materia de salarios, jornada, turnos, vacaciones, pluses, etc. lamentablemente asumidos por la mayoría del Comité, todo sea dicho. Hoy en Ford hay dos colectivos diferentes: el más veterano, que va perdiendo paulatinamente todas sus conquistas, y el más joven, que ya entra sin apenas derechos.

En fin, que le deseamos una larga vida y hacemos votos para que nunca olvide el daño que se ha infligido en su etapa valenciana a tanta gente honrada y trabajadora.

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