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Vulneraciones de Derecho en la Ley Mordaza del gobierno del PP

José Manuel Lechado | Iniciativa Debate | 03/07/2015

La llamada por el gobierno «Ley de Protección de la Seguridad Ciudadana» y conocida popularmente como «Ley Mordaza» (otro apelativo adecuado sería «Ley de Represión Ciudadana»), junto a la reforma paralela del Código Penal representan una ampliación de la legislación previa («Ley Corcuera», del PSOE), que ya era de por sí bastante represiva.

La normativa que ha entrado en vigor el 1 de julio de 2015 contiene, sin embargo, algunas peculiaridades jurídicas que contravienen los principios fundamentales del Derecho, además de violar normas vigentes del propio Estado español. A saber:

  1. Violación del principio de Seguridad Jurídica. Es uno de los pilares del Derecho, el cual permite al ciudadano saber a qué atenerse en el terreno legal. La nueva norma, empero, deja al arbitrio de policías y otros delegados de la autoridad —ajenos a la judicatura— decidir qué es delito y qué no, según su ocurrencia y el humor del momento. Todo gracias a la redacción extraordinariamente ambigua de la ley, que incluye gran cantidad de tipos delictivos, pero no los define.

  2. Violación del principio de Igualdad ante la Ley. La nueva norma da poderes de excepción a los representantes del poder ejecutivo. Esto implica, entre otras cosas, que la palabra de un agente de policía tiene más valor que la de otro ciudadano. Esto no es nuevo, pues la legislación ultraderechista de los últimos años ya abundaba en este particular. La Ley Mordaza simplemente refuerza esta situación de injusticia e indefensión para los ciudadanos.

  3. Ruptura del principio de Separación de Poderes. Al dejar en manos de agentes de policía la imposición de sanciones administrativas (multas) sin trámite judicial, lo que se está haciendo es dar al poder ejecutivo facultades judiciales. Esto permite, entre otras cosas, que el gobierno de turno pueda ostigar a capricho a sus adversarios; o peor aún, que un policía pueda imponer multas a placer, incluso para satisfacer venganzas personales.

  4. Ruptura del principio de Universalidad de la Ley. O lo que es lo mismo, la nueva norma incluye gran cantidad de artículos redactados ad hominem: dirigidos contra una persona o colectivo en concreto. La ley es transparente en este sentido: persigue todas las formas de protesta contra el desgobierno de la ultraderecha. Por citar sólo un ejemplo, no hay que hacer un gran esfuerzo de imaginación cuando, al castigarse con severidad la escalada de edificios y el despliegue de pancartas en fachadas, se está legislando de forma expresa contra cierta famosa ong, la única que realiza este tipo de protesta acrobática.

  5. Vulneración del principio de responsabilidad personal. El cual indica que cada persona es responsable exclusiva de sus propios actos, no de los de otros. Sin embargo, la nueva ley prevé, por ejemplo, duros castigos para los organizadores de una manifestación durante cuyo transcurso se produzcan disturbios, incluso si los dichos organizadores no tienen nada que ver.

Aparte, la normativa aprobada por el gobierno de Rajoy Brey contradice diversos preceptos legales del Estado español, en particular derechos y libertades reconocidos en la Constitución de 1978. Por ejemplo, los derechos de manifestación y huelga, o libertades como las de expresión y libre pensamiento.

En última instancia lo que revela esta norma de inspiración fascistoide es el miedo que atenaza, desde el primer día de la legislatura, al gobierno ultraderechista del Partido Popular presidido por Rajoy Brey. Un miedo que se refleja simbólicamente en el blindaje policial del entorno del Congreso de los Diputados desde que el temeroso presidente gallego accedió a la silla y que esta ley remacha para vergüenza de un país que se permite el lujo de tener gobernantes así.

4 Comments

  1. Antonio
    Antonio 3 julio, 2015

    ¿Se puede ser más subjetivo a la hora de contar una noticia? ¿Se considera, honestamente, buen periodista? ¿Cuenta lo que pasa, o interpreta la realidad? Usted se ha dedicado a coger un poco de gasolina y a agitarla para que salpique a todo y a todos. Sí, es usted un incendiario (en mi opinión siempre). ¿Por qué no cuenta usted, ya que apela al Derecho básico, que ninguna ley Orgánica (hay distintos tipos de leyes) puede contravenir a la Constitución? Eso significa que si la mayoría de las cosas que usted dice aquí fueran ciertas, se podría anular la ley llevándola al Tribunal Constitucional, como por cierto, han hecho o van a hacer todos los grupos de la oposición. Dice usted verdad en lo relacionado con dar más poder a la administración, pero de ahí a pintarlo como usted lo pinta… ¿Vulneraciones de derechos de manifestación y huelga, y libertades como las de expresión y libre pensamiento? ¿Como es eso? ¿Una ley, la anterior, que ya era bastante represiva? ¿Ha vivido usted en represión, no ha podido realizarse como persona, trabajar, y expresar aquí sus opiniones (que no noticias) libremente? ¿Pero qué está usted contando? ¿No le da vergüenza? Sea usted más serio y reconozca las cosas como son. Si quiere usted incendiar y motivar a la confrontación y el odio, seguro que encuentra mejores cauces que un periódico al que se le debe presuponer cierta dosis de imparcialidad, esto es, más contar y menos opinar. Como es usted un gran defensor de las libertades, estoy seguro de que no me censurará el comentario y dejará que aparezca, ya que de no ser así, quedaría usted retratado (aunque por supuesto, solo su conciencia y la mía lo sabrían).

    • José Manuel Lechado
      José Manuel Lechado 3 julio, 2015

      Hola, Antonio.
      Pues no, no me da vergüenza. Es cierto que me retrato cada vez que escribo: para eso escribo, para expresar mi punto de vista, no para darle gusto a usted. Y como señala usted con un gran dominio de la obviedad, esto no es una noticia ni pretende serlo: es un artículo de opinión.
      Sobre lo de censurarle, pues obviamente no voy a hacerlo, porque tiene usted derecho a expresar su opinión, incluso de forma tan furibunda. Si tiene usted ese temor, quizá el que se retrata es usted. Ya sabe, por aquello de «Cree el ladrón, etc.» (y lo del ladrón sea dicho como metáfora).
      Lo del odio, por mi experiencia como escritor y articulista, parece por desgracia inevitable: escriba lo que escriba,siempre molesta muchísimo a alguna persona. Qué le vamos a hacer. Y qué más quisiera yo que usted y otros fueran capaces de manifestar su discordancia (que por mi parte es bienvenida) de forma más templada.
      La ley citada en el artículo, en efecto, ha sido reclamada ante el Tribunal Constitucional, que fallará al respecto lo que le dé la gana. Y no se equivoque: una ley orgánica puede ser perfectamente contraria a lo que dicte la Constitución: depende de la redacción, de cómo se interprete, de la jurisprudencia y de la resolución que tome al respecto el Tribunal Constitucional, si es que toma alguna. Le recuerdo que ha habido leyes declaradas inconstitucionales después de haber pasado todos los trámites parlamentarios y de haber permanecido en vigor durante algún tiempo (y esto no sólo en España, por supuesto).
      No se fíe demasiado de las leyes, porque no constituyen un conjunto lógico. Están llenas de contradicciones (unas con otras y a veces dentro de la misma norma, que es más gordo), y creo que éste es uno de los aspectos más divertidos del Derecho.
      Por otra parte, la Constitución de 1978 es un edificio legal particularmente ambiguo, puesto que la mayor parte de su articulado queda sujeto al desarrollo de leyes posteriores. Es, en realidad, un texto bastante hueco desde el punto de vista legal.
      Por último le diré que el hecho de que un precepto determinado reciba el nombre de «ley» no lo convierte en algo justo. Dicho de otra manera: hay leyes injustas. Y esta es una de ellas.
      Un cordial saludo, y muchas gracias por su comentario.

  2. Asun
    Asun 3 julio, 2015

    Yo lo que creo es que este gobierno tiene miedo de los ciudadanos y no entiendo por qué. Hemos soportado con gran estoicismo todo tipo de tropelías con la gran excusa de la crisis. El paro, los deshaucios, la malnutrición infantil, los recortes en Sanidad y Educación, las subidas de las tasas tanto en la Universidad como para la FP de grado superior, todos los jóvenes sobradamente preparados que emigran cada día….. Y todo esto mientras los corruptos de uno y otro lado se llenan los bolsillos y como «patriotas» que son, esconden sus dineros para no contribuir al desarrollo de este país. Y a pesar de todos los desmanes, los ciudadanos no hemos salido a la calle con la violencia con la que realmente sentíamos en nuestra alma. Los españoles hemos demostrado gran temple como para no haber cortado la cabeza, por ejemplo a los que engañaron y arruinaron con las preferentes a ancianos ignorantes en temas bancarios. Los jóvenes del 15M dieron ejemplo de cómo querían cambiar las cosas con su asentamiento pacífico… Y como pago a toda esta contención que hemos tenido, nos regalan la Ley Mordaza. No me parece justo, no nos lo merecemos…¿o sí por haber votado a esta panda de desaprensivos? Es triste, muy triste….

    • José Manuel Lechado
      José Manuel Lechado 4 julio, 2015

      Hola, Asun. Como se suele decir, cada país tiene el gobierno que se merece. A pesar del desgobierno, de la corrupción, de la democracia de pacotilla, del asentamiento del Estado policial… llegan las elecciones y la gente sigue votando a los partidos que les están haciendo polvo. Sin ir más lejos, las últimas elecciones locales y regionales, en las que el PPSOE siguió por delante en el número de sufragios (a pesar de una esperanzadora caída en el número de votos). ¿Qué hay que pensar? ¿Que la gente es imbécil? Es un pensamiento tentador, pero también desalentador.
      La Ley Mordaza es el gesto de un gobierno débil y cobarde, repleto de miedo. Por eso me sorprenden respuestas a este artículo como la de Antonio a secas, que parece que le haya mentado a la madre. Pero en fin, haya o no gente imbécil, no se puede caer en el desaliento. El objetivo es mejorar las cosas, no dejarse llevar por la marea de conformismo, sumisión y, como diría Cipolla, estupidez que extiende su imperio por doquier.
      Un beso, y ánimo, porque se puede salir del agujero.

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