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El diktado de Alemania (I. Ramonet – Le Monde diplomatique)

I. Ramonet | Le Monde diplomatique | Agosto 2015

Sólo en las películas de terror se ven escenas tan sádicas como las que vimos el 13 de julio pasado en Bruselas, cuando el primer ministro griego Alexis Tsipras –herido, derrotado, humillado– tuvo que acatar en público, cabizbajo, el diktado de la canciller de Alemania, Angela Merkel, renunciando así a su programa de liberación por el cual fue elegido, y el cual precisamente acababa de ser ratificado por su pueblo mediante referéndum.

Exhibido por los vencedores como un trofeo ante las cámaras del mundo, el pobre Tsipras tuvo que tragarse su orgullo y tragar también tantos sapos y culebras que el propio semanario alemán Der Spiegel, compadecido, calificó la lista de sacrificios impuestos al pueblo griego de “catálogo de horrores”…

Cuando la humillación del líder de un país alcanza niveles tan espeluznantes, la imagen se queda en la historia para aleccionar a las generaciones venideras, incitadas a no aceptar nunca más un trato semejante. Así han llegado hasta nosotros expresiones como “pasar por las horcas caudinas” (1) o el célebre “paseo de Canossa” (2). Lo del 13 de julio fue tan enorme y tan absolutamente irreal que quizás este día también será recordado en el futuro de Europa como el día del “diktado de Alemania”.

La gran lección de ese escarnio es que se ha perdido definitivamente el control ciudadano con respecto a una serie de decisiones que determinan la vida de la gente en el marco de la Unión Europea (UE) y, sobre todo, en el seno de la zona euro, hasta tal punto que podemos preguntarnos: ¿de qué sirven las elecciones si los nuevos gobernantes se ven obligados a hacer lo mismo que los precedentes en los temas esenciales, es decir, en las políticas económicas y sociales? Bajo este nuevo despotismo europeo, la democracia se define, en menor medida, por el voto o por la posibilidad de escoger y, en mayor medida, por el imperativo de respetar reglas y tratados (Maastricht, Lisboa, Pacto Fiscal) adoptados hace tiempo y que resultan verdaderas cárceles jurídicas sin posibilidad de evasión para los pueblos.

Al presentar a las muchedumbres a un Tsipras con la soga al cuello y coronado de espinas –“Ecce Homo”–, Merkel, Hollande, Rajoy y los otros pretendían demostrar que no hay alternativa a la vía neoliberal en Europa. Abandonad toda esperanza, electores de Podemos y de otros frentes de izquierda europeos; estáis condenados a elegir gobernantes cuya función consistirá en implementar las reglas y los tratados definidos una vez por todas por Berlín y el Banco Central Europeo.

Lo más perverso es que, al igual que en un juicio estalinista a semejanza del “Proceso de Praga”, se le ha exigido a quien más criticó el sistema, a Alexis Tsipras, que sea quien se humille ante él, que lo elogie y que lo suplique.

Los que ignoraban que vivíamos en un sistema despótico lo han descubierto en esta ocasión. Algunos analistas dicen que ya estamos en un momento que podríamos calificar de “postdemocrático” o de “postpolítico”, ya que lo que pasó el 13 de julio en Bruselas demuestra el desgaste del funcionamiento democrático y del funcionamiento político. Además, muestra que la política ya no consigue dar las respuestas que los ciudadanos esperan, aunque voten mayoritariamente a favor de ellas.

La ciudadanía observa, desesperanzada, cómo se exige al partido griego Syriza, que ganó las elecciones y que ganó un referéndum con un discurso contra la austeridad, que aplique con mayor brutalidad la política de recortes que los electores rechazaron. Consecuentemente, muchos se preguntan: ¿para qué sirve elegir una alternativa si la alternativa acaba siendo exactamente una repetición de lo mismo?

Lo que Angela Merkel ha querido demostrar de manera muy clara es que, hoy en día, no existe lo que llamamos alternativa económica, representando ésta una opción contraria a la política neoliberal de recortes y de austeridad. Así, cuando un equipo político elabora un programa alternativo, lo somete a la ciudadanía para que pueda elegir entre éste y otros programas y cuando dicho programa gana las elecciones y un equipo nuevo alcanza legítimamente, democráticamente, la dirección de un país, ese equipo de gobierno, con su proyecto alternativo antineoliberal, descubre que, en realidad, no tiene margen de maniobra. En materia de economía, de finanzas y de presupuestos no dispone de ningún tipo de margen de maniobra porque, además, están los acuerdos internacionales, que “no se pueden tocar”; los mercados financieros, que amenazan con sanciones si se toman ciertas decisiones; los lobbys mediáticos, que hacen presión; los grupos de influencia oculta como la Trilateral, Bildeberg, etc. No hay espacio.

Todo esto significa, simplemente, que el gobierno de un Estado de la zona euro, por mucha legitimidad democrática que posea y aunque haya sido apoyado por el sesenta por ciento de sus ciudadanos, no tiene las manos libres. Sí las tiene si decide realizar reformas legislativas para modificar aspectos importantes de vida social como, por ejemplo, el aborto, el matrimonio homosexual, la reproducción asistida, el derecho a voto de los extranjeros, la eutanasia, etc. Sin embargo, si desea reformar la economía para liberar a su pueblo de la cárcel neoliberal, se encuentra con que no puede hacerlo. Sus márgenes de maniobra aquí son prácticamente inexistentes, no sólo por la presión de los mercados financieros internacionales sino también, sencillamente, porque su pertenencia a la zona euro le obliga a someterse a los imperativos del Tratado de Maastricht, del Tratado de Lisboa, del Pacto fiscal (que exige que el presupuesto nacional no puede tener un déficit superior al 0,5% con respecto al PIB del país), del Mecanismo Europeo de Estabilidad Financiera (que endurece las condiciones impuestas a los países que necesitan un crédito), etc.

Como consecuencia, se ha creado, efectivamente, en Europa en la actualidad, el estatus de “nuevo protectorado” para los Estados que han pedido un rescate. Grecia, por ejemplo, es gobernada de manera “soberana” para todas las cuestiones que tienen que ver con la gestión de la vida social de sus ciudadanos (los “indígenas”). No obstante, todo lo que tiene que ver con la economía, con las finanzas, con la deuda, con la banca, con el presupuesto y, evidentemente, con la moneda está gestionado por una instancia superior: la tecnocracia euro de la Unión Europea. Es decir, Atenas ha perdido una parte decisiva de su soberanía, el país ha sido rebajado al grado de protectorado.

Dicho con otras palabras: lo que está ocurriendo no sólo en Grecia sino en toda la zona euro –en nombre de la austeridad, en nombre de la crisis– es, básicamente, el paso de un Estado de bienestar hacia un Estado privatizado en el que la doctrina neoliberal se impone con un dogmatismo feroz, puramente ideológico. Estamos ante un modelo económico que está arrebatando a los ciudadanos una serie de derechos adquiridos después de largas y, a veces, sangrientas luchas.

Algunos dirigentes conservadores tratan de calmar al pueblo diciendo: “Bueno, se trata de un mal periodo, un mal momento que hay que pasar. Tenemos que apretarnos el cinturón, pero saldremos de este túnel”. La pregunta es: ¿qué significa “salir del túnel”? ¿Nos van a devolver lo que nos han arrebatado?¿Nos van a restituir los recortes salariales que hemos padecido? ¿Van a restablecer las pensiones al nivel en el que estaban? ¿Vamos a volver a tener créditos para la salud pública, para la educación?

La respuesta a cada una de estas preguntas es “no”. Porque no se trata una “crisis pasajera”. Lo que ocurre es que hemos pasado de un modelo a otro peor. Y ahora se trata de convencernos de que lo que hemos perdido es irreversible. “Lasciate ogni speranza” (3). Ése fue el principal mensaje de Angela Merkel el pasado 13 de julio en Bruselas mientras exhibía, cual teutónica Salomé, la cabeza de Tsipras en una bandeja…


(1) La batalla de las Horcas Caudinas tuvo lugar el año 321 a. C., entre los ejércitos romano y samnita. Los samnitas de Cayo Poncio, gracias a su posición estratégica, rodearon y capturaron a un ejército romano de unos 40.000 hombres. Los soldados fueron desarmados, despojados de sus vestimentas y, únicamente con una túnica, fueron obligados a pasar de uno en uno por debajo de una lanza horizontal dispuesta sobre otras dos clavadas en el suelo, lo que les obligaba a inclinarse como condición para ser liberados. Esta derrota es el origen de la frase “pasar por las horcas caudinas” o “pasar bajo el yugo”, utilizadas en varias lenguas occidentales cuando hay que pasar un trance difícil, humillante y deshonroso por la fuerza.

(2) El “paseo de Canossa” hace referencia al viaje del emperador Enrique IV del Sacro Imperio Romano Germánico desde Espira (Speyer, Alemania) al castillo de Canossa (Italia) para ver al Papa Gregorio VII en enero de 1077. El objetivo era solicitarle que le levantara la excomunión. Cuando llegó a Canossa, Enrique IV tuvo que permanecer arrodillado a las puertas del castillo tres días y tres noches, nevando, vestido como un monje, con una túnica de lana y descalzo, para poder conseguir el perdón papal. Hoy en día, la expresión “Paseo de Canossa” (“Gang nach Canossa” en alemán, “Walk to Canossa” en inglés, “Aller à Canossa” en francés y “L’umiliazione di Canossa” en italiano) se usa para señalar una petición humillante.

(3) “Abandonad toda esperanza”, Dante Alighieri, La Divina Comedia. El Infierno. Canto III.

Origen: Le Monde diplomatique

7 Comments

  1. BRAULIO
    BRAULIO 8 agosto, 2015

    No sé qué es lo que nos conviene. No entiendo si es bueno o malo salir de la zona euro. Lo que sí entiendo es que la UE en la que nos encontramos ha de cambiar sí o sí. Esta no es la UE en la que nos animaron a entrar. Esta no es la UE que reúne todas las virtudes que puede desear cualquier ciudadano de bien. Más bien, es todo lo contrario: una ratonera en la que nos han metido sin «posibilidad» de escapatoria. Y ello ha ocurrido por el engaño de una clase política más próxima y volcada al mundo financiero, al mundo de los mercados, al mundo del dinero que al mundo de las verdaderas necesidades de los ciudadanos de a pie. Esta «ratonera» está defendida por la clase política europea que todos conocemos y que en cada país representa lo más perverso y distante de la sociedad por mucho que se refugien en la Iglesia (cada cual en la suya). Pero, también, nos encontramos en esta ratonera por nuestra desidia, la desidia de unos ciudadanos que no atendemos nuestros asuntos y dejamos que los políticos los «resuelvan» a su manera, con subterfugios, engaños y camelos.
    Es hora de dar un vuelco a la situación y desalojar a toda esa basura de las instituciones. Tenemos una posibilidad; quizá tarde mucho en volver a producirse si no la aprovechamos.

  2. David Sempau
    David Sempau 9 agosto, 2015

    La “presión de los mercados financieros internacionales” se debe al endeudamiento de los países, es decir, a su necesidad de vivir de prestado. La liberación del dictado de los “mercados” pasa por aprender a vivir con lo que realmente se tiene. España, por ejemplo, acumula una deuda equivalente a su PIB. De momento va tirando, porque los intereses marcados por el BE son irrisorios pero ¿qué pasará cuando éstos recuperen un nivel “normal”? En cuanto a USA, el país “más rico” del mundo resulta ser en realidad el más endeudado, con una deuda actual de 18.338.943$ frente a un PIB de 17.838.718$, es decir que su deuda equivale al 102,79% de su PIB. Cada ciudadan@ USA debe 57.000$. Así pues, el primer objetivo de un gobierno responsable debería consistir en ir reduciendo la deuda de su país hasta dejarla liquidada y, a partir de ahí, vivir según sus posibilidades reales.

    • UnoQuePasa
      UnoQuePasa 9 agosto, 2015

      la suya es una receta ideal para que España pase a ser de los paises más pobres del planeta ya que no tiene materias primas como africa, sudamerica, rusia o asia, ni tiene industra ni mano de obra competitiva..La simpleza de algunas mentes funcionarias de comunisas de biblioteca se caen por su propia pobreza. Menos mal que IU ni está ni se le espera ya que con sus planteamientos utopico y del mundo de la piruleta la miseria nos comeria.

      Grecia tampoco tiene industria ni materias primas por eso la alternativa a europa es el rublo y las prestaciones sociales de la misma rusia o china…ya que si no sus drackmas no los aceptaran ni para jugar los infantes al monopoli. Es increible la cantidad de pajaros en la cabeza que tienen muchos podemitas en la cabeza. Cuanto Quijote…

    • Nico
      Nico 10 agosto, 2015

      Si, muy endeudados. Mire el endeudamiento del Reino antes de la crisis bancaria de 2008, el intercambio de cromos de deuda privada a pública. Luego otro dato esclarecedor (a falta de deuda común europea) el infierno en el sur mientras el norte se financia «gratis» y PAGAR las deudas privadas… Lo de Unión, da risa ya.

    • UnoQuePasa
      UnoQuePasa 9 agosto, 2015

      Necesita usted actualizarse. Lea más Paul Krugman y menos Quijote y así tomará conciencia de lo peregrino de su argumentario. Ya llega usted tarde al despertar del mundo de la utopia y flowerpower en el que mora. Es una lastima pero dudo que lo suyo tenga remedio..

  3. David Sempau
    David Sempau 9 agosto, 2015

    Disculpad, he detectado algunos errores de transcripción en mi comentario. Ahí va corregido:

    La “presión de los mercados financieros internacionales” se debe al endeudamiento de los países, es decir, a su necesidad de vivir de prestado. La liberación del dictado de los “mercados” pasa por aprender a vivir con lo que realmente se tiene. España, por ejemplo, acumula una deuda equivalente a su PIB. De momento va tirando, porque los intereses marcados por el BE son irrisorios pero ¿qué pasará cuando éstos recuperen un nivel “normal”? Sólo Estados Unidos supera a España con un mayor volumen de deuda con acreedores exteriores(*). USA, el país “más rico” del mundo, resulta ser en realidad el más endeudado, con una deuda pública actual de 18.338 millones de dólares, frente a un PIB de 17.838 millones de dólares, es decir que su deuda equivale al 102,79% de su PIB(**). Cada ciudadan@ USA debe 57.000$. Si le sumamos la deuda privada, el endeudamiento total de USA asciende a 61.243 millones de dólares. Dicho todo lo cual, parece que el primer objetivo de un gobierno responsable debería consistir en ir reduciendo la deuda pública de su país hasta dejarla liquidada, y a partir de ahí, vivir según sus posibilidades reales. A fin de cuentas, el diccionario define “economía” como la “prudente administración de los recursos disponibles”. Nada que ver con la carrera al abismo en que se ha convertido la mal llamada “economía” que nos aflige.

    (*) http://economia.elpais.com/economia/2014/09/30/actualidad/1412081072_163414.html
    (**) Estas cifras cambian constantemente a peor. Su evolución en tiempo real puede consultarse en http://www.usdebtclock.org/ Para comentarios al respecto ver:
    http://www.elblogsalmon.com/economia/deuda-de-estados-unidos-llega-a-60-billones-de-dolares-y-se-duplica-en-12-anos
    http://www.lacartadelabolsa.com/leer/articulo/china_tiene_cogido_a_estados_unidos_por_donde_mas_le_duele_por_los_bonos/
    https://www.oroyfinanzas.com/2014/10/deuda-publica-impagable-ee-uu-cerca-18-billones-dolares/

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