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Toreros, taurinos, toros y otros animales

José Manuel Lechado | Iniciativa Debate | 28/08/2015

El debate a favor y en contra de los espectáculos con toros es cosa muy antigua en España, pues se remonta al menos a los años de la Ilustración, cuando surgieron las primeras argumentaciones en contra (como el célebre alegato de Jovellanos en 1790) e incluso prohibiciones como la del rey Carlos III, por no citar otras, en 1771. El argumento principal contra las fiestas de toros ha sido siempre el mismo: se trata de un espectáculo brutal, primitivo y salvaje que, entre otras cosas, enturbia la imagen del país.

Es difícil rebatir este juicio, incluso por parte de los aficionados. Para compensar y defenderse, los taurinos han desplegado históricamente una batería de proposiciones para tratar de defender su afición. Excusatio non petita, accusatio manifesta, podría decirse, pero para no pecar de breves veamos a continuación los argumentos de los taurinos y analicemos con cierto detalle su contenido.

1. «El toreo es un arte». La definición de «arte» es siempre dudosa. En Europa, a partir del Renacimiento, se estableció la distinción entre arte y artesanía de forma por completo convencional. No está claro por qué la pintura al óleo se considera arte y no así el soplado de vidrio, por ejemplo. De hecho es una cuestión de acuerdo cultural y, sobre todo, económico y político, pues el arte es un negocio y también una representación de los gustos de la clase dominante en cada época. Dada la indefinición del término, es lógico que diversas áreas de la actividad humana se tilden de «artísticas»: la cocina, la seducción, la moda… ¿Por qué no el toreo? El entendimiento subliminal de que el arte es algo «bueno» se utiliza de forma artera, y de hecho errónea, en este primer «argumento» que no es tal. El toreo es un arte… Bueno, ¿y qué? Los militares también hablan del «arte de la guerra», que no es más que la habilidad mayor de asesinar y destruir.

2. «El toreo es una tradición». Sin duda. También cortar el clítoris a las niñas, el analfabetismo generalizado, hacer la guerra o quemar vivos a los herejes han sido o son tradiciones. Y muy dignas de olvido, por cierto. Las corridas de toros son una pervivencia de los antiguas espectáculos con fieras y, como tales, muy dignas de pasar al olvido. En suma, que algo sea «tradicional» no implica que sea válido, merecedor de conservarse o representativo del espíritu de un pueblo (que es algo cambiante y en evolución, a diferencia de las tradiciones, que son estancamiento).

3. «A muchos artistas les gusta el toreo». Sin duda. Y muchos otros lo detestan. Que algo le guste (o disguste) a alguien no sirve como argumento. Al psicópata le place torturar y asesinar, pero probablemente no admitiríamos su apología del sufrimiento y el crimen como defensa de sus gustos. Por otra parte, también a muchos zoquetes e incluso a criminales les ha gustado o les gusta el toreo. Por ejemplo, al traidor oficial de infantería F. Franco. ¿No debería ser esto, en buena lógica, un argumento contra el toreo? En realidad no, como lo contrario tampoco juega a su favor.

En este punto particular, además, se suele incluir una interpretación artera: citar a Francisco de Goya, y en concreto sus dibujos y grabados sobre tauromaquia, como un factor de peso a favor de los festejos taurinos. Es una interpretación falaz: la tauromaquia goyesca forma parte de la denuncia de un artista ilustrado y racionalista frente a los vicios de la España rancia.

4. «El toreo es algo muy español». En realidad, hasta la Ilustración había festejos sangrientos con animales (osos, toros, lo que hubiere) en todas partes. El movimiento ilustrado los fue aboliendo en todos los países civilizados. Salvo en España, que con esto da buena muestra, una vez más, de que es diferente, pero para mal. Lo «español», en este caso, no es el festejo en sí, sino el hecho de que se haya conservado una tradición tan primitiva hasta la actualidad.

5. «El toreo es bueno para la economía». Quizá lo sea para la economía de ganaderos, empresarios taurinos y toreros. Pero nada más. El peso en el PIB español de las diversas actividades relacionadas con los espectáculos taurinos es insignificante (un 0,2% en 2009, tomando la valoración más generosa). Si el toreo desapareciera mañana, no se notaría absolutamente nada en el conjunto de la economía nacional.

6. «Los toros atraen al turismo». Es un argumento por completo falaz. El turismo que viene a España busca en su abrumadora mayoría playa, sol, discoteca, alcohol, sexo y bajos precios. Muy pocos extranjeros vienen a España atraídos por su riqueza natural, su patrimonio artístico y, no digamos ya, las corridas de toros. Los escasos extranjeros que acuden a una corrida o a otro espectáculo similar lo hacen por curiosidad o, en el caso de los encierros de Pamplona, por tener una excusa (otra) para permanecer borrachos una semana entera. En general, el turista que ve una corrida de toros sale asqueado de la plaza y contribuye, cuando regresa a su país, a mantener y aumentar la pésima imagen de España y los españoles en el resto del mundo.

7. «Si no fuera por las corridas, los toros de lidia se extinguirían». Resulta notable que los aficionados a un espectáculo en el que se destroza lentamente a un animal recurran a un argumento «ecológico». Es muy probable que tengan razón: si no hubiera corridas de toros, esta variedad bovina artificial desaparecería del mapa. ¿Y qué? Criar a un animal para su tortura y ejecución no parece un motivo demasiado benemérito. Que se extingan, pues.

En resumen, los argumentos de los taurinos no se sostienen. La abundancia de estas proposiciones absurdas y el empeño en soltar la misma cantinela una y otra vez parece remitir a algún sentimiento de culpa. Tal vez el aficionado taurino no sea tan ciego y se dé cuenta de que su espectáculo, en el que varios rústicos adornados con trajes ridículos dan cuenta de un toro a cuchilladas, es una salvajada.

¿Habría que prohibir las corridas de toros y los demás espectáculos de este jaez? No soy yo persona favorable a prohibir nada, entre otras cosas porque lo que se prohíbe gana de pronto interés. ¿Para qué producir este efecto en un espectáculo como la tauromaquia, que pierde adeptos cada día y que acabará desapareciendo por sí solo? En una sociedad que, pese a todo, ha avanzado culturalmente, esta pervivencia de la brutalidad del circo romano tiene los días contados. Porque es una salvajada, porque su estética es ridícula pero, sobre todo, porque es un espectáculo extraordinariamente aburrido, como un partido de fútbol en el que siempre ganara el mismo equipo, con el mismo resultado.

No obstante, podría sentir algún respeto por el aficionado taurino si, al menos, fuera sincero. No hay que escarbar mucho en la hemeroteca para comprobar que cada vez que se ha adoptado una medida «de seguridad», legal o no (coraza de los caballos de los picadores, afeitado de los cuernos, toros drogados…) o cuando pasa mucho tiempo sin que sucedan cogidas graves, la afición baja en picado. Así pues, si en lugar de soltar siempre la retahíla del arte, la tradición, lo español y demás zarandajas, el aficionado admitiera con claridad: «Pues sí, me gustan las fiestas de toros porque son sangrientas, porque un tipo al que no conozco de nada arriesga su vida a cambio de dinero, y cuando hay una cogida me lo paso mejor»… entonces tal vez podría admitir de mejor grado la perversión del morboso que la hipocresía del fanático.

19 Comments

  1. verdadero
    verdadero 29 agosto, 2015

    Habria que sopesar hasta que punto es benemérito exterminar una raza para que no sufra…y desde luego meterse con la ropa de los toreros y tildarla de ridicula es de todo punto vista inadmisible y denota una falta de respeto cultural importante, a la altura del septimo de caballeria sobre las tribus indias , los nazis, la inquisicion, el ISIS y todas las ideologias que defienden el exterminio. No es casualidad.

    Personalmente preferiria vivir y morir como un toro que como una vaca, un cerdo , una gallina o una oveja.

    Arte.

    http://spanish.peopledaily.com.cn/mediafile/200911/17/F200911171529295379306091.jpg

    • José Manuel Lechado
      José Manuel Lechado 30 agosto, 2015

      Amigo anónimo, seguramente es mejor mantener viva una especie para que sufra y que ese sufrimiento sirva para que los aficionados os divirtáis, echando unos traguitos de vino y devorando una españolísima tortilla de patatas, todo amenizado por los berridos de dolor del toro.
      No puedo estar de acuerdo contigo en que lo de tachar de ridícula la ropa toreril sea una falta de respeto: el toreo, en tanto que tradición brutal, no merece el menor respeto. Además, la tauromaquia no es cultura, es barbarie.
      Por último, como te dije en otro comentario (que no aparece, o al menos yo no puedo verlo), eres muy libre de querer morir como te plazca. Oye, quizá los taurinos cambiaríais de opinión si os clavarais unas banderillas en el lomo. Para ver si duelen o no, más que nada.
      Gracias por tus comentarios, y un cordial saludo.

    • Asunix
      Asunix 31 agosto, 2015

      La famosa teoría de que el toro de lidia no existiría si no hubiese corridas es lo más sádico que me he encontrado como razonamiento. Que un animal hermoso como ese tenga como única razón de vivir, el ser sacrificado en forma de tortura lenta para el disfrute de algunos me parece deleznable. Mucho mejor ser una vaca y tener un final más puro como es el de alimentar. (Aquí ya pueden poner todas las objeciones de los vegetarianos, pero vaya….)
      Además, aquí nadie habla de que la raza deba de exterminarse, sino de dejar de criarlos, simplemente y ya se extinguiría de manera natural.

      • José Manuel Lechado
        José Manuel Lechado 31 agosto, 2015

        Gracias, Asunix, por tus comentarios.
        Efectivamente, no se trata de exterminar, sino de dejar de criar una raza que, por otra parte, es un animal de granja totalmente artificial, una especie fruto de la selección humana. No cumple ningún cometido en ningún ecosistema.
        Por otra parte, el mito de la buena vida del toro de lidia en el campo es… pues eso, un mito. Es un animal esclavizado, forzado a hacer una serie de cosas. Y de remate, en los días previos a la lidia, se les deja de alimentar para que estén más débiles y resulte más fácil torearles.
        Como se indica en el artículo, los «argumentos» de los taurinos no son argumentos, son excusas.

  2. Helena H Cano
    Helena H Cano 29 agosto, 2015

    Verdadero anormal el del comentario de arriba, no así el autor del artículo, al que apoyo palabra por palabra. Tiene gracia que un taurino llame psicopático a alguien. En fin… qué lástima.

    • José Manuel Lechado
      José Manuel Lechado 30 agosto, 2015

      Hola, Helena. El cambio de configuración de Iniciativa Debate ha borrado el comentario al que te refieres (y muchos otros, no sé por qué). Pero sí, es paradójico, aunque tampoco hay que buscar mucha lógica en la opinión de un taurino, ya que su punto de vista se basa en criterios emocionales, no racionales. Es una forma de fanatismo que incluye un peligroso factor patriotero.
      Gracias por tu comentario.

  3. Jomanel
    Jomanel 30 agosto, 2015

    Yo ya he dejado constancia en alguna otra ocasión de mi contradicción entre mi pasión por el espectáculo (al que por cierto no voy nunca, quizás por los precios), y el reconocimiento de que se hace sufrir gratuitamente hasta asesinarlo a un animal, por otro lado y en mi opinión uno de los más bellos.
    Sigo defendiendo su simbolismo y su estética mucho más allá de que gustara o no a personajillos despreciables como «Patascortas», y lamentaría la hipotética desaparición del toro de lidia tanto como la del tigre, o sea muchísimo.
    Pero volviendo al simbolismo de la contraposición de lo femenino y lo masculino (no del hombre-mujer, varón-hembra, no seamos cenutrios y confundamos las cosas), es algo que de ningun modo podríamos calificar de salvaje, retrógrado o lo que pueda apetecer al opositor. Y para los españolistas defensores de los «valores patrios», recordar que no es en esencia una tradición ibérica aunque haya pervivido básicamente aquí. Revisemos la Historia y nos remontaremos cuando menos a Creta, donde el espectáculo ya existía, aunque entonces y con casi seguridad sí se tenía en cuanta su simbolismo.
    Y llegados a este punto, yo propondría volver de alguna manera al origen, en que los/las danzantes arriesgaban su vida «danzando» con y ante el toro, pero sin matarlo jamás. O sea, el mantenimiento de las corridas de toros a la vez que la abolición del sufrimiento al animal más allá de estrés que le puede suponer el transportarlo del campo, donde vive mejor que un rey, hasta el lugar del festejo: fuera picadores, baderilleros y espadas. Aunque ya contamos en la actualidad con una plasmación de lo anterior mediante el espectáculo de los «recortadores», extraordinario por otra parte.
    Probablemente los animalistas tampoco estarán de acuerdo con ello a juzgar de otras manifestaciones que he podido presenciar recientemente, como la oposición a las carreras de burros, y que no termino de comprender. Que me disculpen por mi ignorancia.
    O como alternativa, eliminemos o dejemos extinguirse todas las especies «inútiles» para el hombre «civilizado», sean burros que no necesitamos para trabajos del campo, caballos que solo sirven para hacer bonito o para las carreras (bueno, también se comen), toros que, siendo salvajes, serían un peligro en nuestros campos, tigres que matan y se comen el ganado, lobos, que matan ovejas… ¡¡¡uf, cuantas barbaridades se pueden llegar a decir!!!.
    Como siempre, un llamamiento a la sensatez.
    ¡Salud!

  4. ARMANDO
    ARMANDO 30 agosto, 2015

    Un festejo lleno de sangre y bramidos de un animal que soporta todas las agresiones que sin duda le infringen hasta darle muerte, es aberrante, para mentes sin empatía y posiblemente disfrutan del dolor ajeno, porque sabeís, el toro tiene físicamente las mismos organos que un humano, incluso su sistema nervioso transmite a su cerebro el dolor, angustia, y todas las sensaciones de sentimiento que nosotros podemos sufrir en sus circustancias.
    Aparte de las corridas de toros, otros muchos espectáculos donde se emplean toros para el regocijo de los descerebrados, son igualmente necesarios su desaparición.

  5. OrgulloAnimal
    OrgulloAnimal 30 agosto, 2015

    Se prohibe la lidia en cataluña por ser un simbolo español, tratar bien o mal a los animales no es el debate porque luego tienen toros embolados y demas «festejos», donde para mi ahí si se maltrata al animal, pero con eso no se meten porque a nadie le interesa, solo con la lidia los nacionalitas por tocar los huevos. El resto son basicamente desinformados.

    • José Manuel Lechado
      José Manuel Lechado 30 agosto, 2015

      Efectivamente, la prohibición de las corridas de toros en Cataluña es un acto político. Igual que había sucedido en Canarias, tiempo atrás, y bajo gobierno del PP, por cierto. En ambos casos cabe señalar que se prohibió un espectáculo al que no iba prácticamente nadie.

  6. lisistrata
    lisistrata 30 agosto, 2015

    En este alegato anti taurino no hay nada nuevo. La misma matraca de siempre, los mismos ripios y argumentos. ¿Por qué no pueden tolerar que nos guste el espectáculo de la tauromaquia? ¿es por la sangre? Si es por eso hay mucha, solo tienen que mirar alrededor, que se ocupen de criticar tantas muertes injustas de refugiados, las guerras, los asesinatos de mujeres, y déjennos en paz con las corridas de toros. Cuando acaben con los mataderos y la manía de la gente por comer carne, que vengan a decirnos que se prohíban las corridas, mientras váyanse a escardar cebollinos. ¿Ya está bien!

    • José Manuel Lechado
      José Manuel Lechado 31 agosto, 2015

      Querida o querido lisistrata (con minúscula y sin tilde), si hubieras leído el artículo te habrías dado cuenta de que no digo nada sobre la prohibición de las corridas. Yo no quiero que se prohíban, ni muchísimo menos.
      Además, la gente que está en contra de las corridas de toros suele estar también en contra de la guerra, la caza y todos estos entretenimientos sangrientos que tanto os gustan a algunas personas.
      Por mí, te puedes pasar el día en los toros, viendo a un grupo de tarugos machacando a un animal. Haz lo que te plazca. Pero ya que el Estado se gastó un dinerillo en alfabetizarte, entre verónica y verónica aprende a entender lo que lees, por lo menos.
      Gracias por tu comentario, y un cordial saludo.

  7. Raspol
    Raspol 31 agosto, 2015

    Me parece muy bien vuestra preocupación por el mundo taurino, pero yo os diría es normal que en pleno verano tengamos los cielos de la península totalmente grises con ¨nubes altas¨ -invento de los vendidos meteorólogos- dicho sea de paso, durante tres días ya, y esto lo mismo en el norte que en el sur ¿Os parece normal?.
    Os lo voy a explicar, la típica borrasca de verano que suele pasar rápidamente dejando lluvias de un día, debido a que ciertos individuos han decidido usar nuestro país como campo de pruebas con la vista gorda de los responsables de nuestra seguridad nacional, se dedican a desecar las nubes (chemtrails, haarp,) las consecuencias son que la humedad se eleva y no precipita por lo cual se queda en forma de falsas nubes altas durante días y por supuesto elevando la temperatura ambiente, esto si que es un tema preocupante, señores, despierten infórmense y verán cual es el propósito de esto, crear falsa sequia para luego ellos comerciar con el agua, si veis las noticias ya están empezando a haber enfrentamientos en este país por cuestiones de agua.

  8. Raspol
    Raspol 31 agosto, 2015

    Por cierto buscad la segunda parte en YouTube, ya sabeis que ahora os pasan a otro video rápidamente sin daros la posibilidad de elegir, estrategias mentales para que las personas olviden rápidamente la noticia que acaban de escuchar, lo hacen muy a menudo en los telediarios de todas las cadenas de televisión, tened en cuenta que todas pertenecen a un mismo dueño, y todas trabajan para los intereses particulares de unos pocos, en definitiva: Os están lavando el cerebro.

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