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El continuismo: resultado esperado de las elecciones portuguesas

Fernando Casado | Rebelión | 05/10/2015

Acaban de celebrarse en Portugal unas elecciones generales que, en comparación con las griegas de hace dos semanas, no han creado apenas expectación en los medios de comunicación al ser más de lo mismo. Las dos formaciones mayoritarias, el Partido Social Demócrata junto al Centro Democrático Social por un lado, y el Partido Socialista por otro, ambos fieles a las recetas de la Troika, se disputaban la alternancia, que finalmente se ha llevado el primero aunque sin mayoría absoluta. Aunque los Socialistas junto a los dos otros partidos de izquierda, el Bloque de Izquierda y los comunistas y verdes agrupados en la Coalición Democrática Unitaria, tendría mayoría absoluta de escaños, este escenario está prácticamente descartado.

La implementación de medidas draconianas de austeridad de la troika, aplicadas por el partido ganador de las elecciones, pese a significar un shock social para la mayoría de los portugueses que se expresó en protestas sociales inicialmente, no cuajó en una alternativa política.

Portugal antes de la crisis tenía no uno, sino dos partidos de izquierda antiliberales, que juntos aglutinaban el 15% del electorado aproximadamente, aunque cada uno por su lado, haciendo honor a la máxima divide et impera. Pese a ser los únicos con una crítica frontal a las políticas de austeridad y la dictadura de la troika, el apoyo del electorado no ha variado ostensiblemente en su apoyo a los partidos de izquierda, y, pese a que en estas elecciones el Bloque de Izquierda pasó de 8 a 19 escaños de representación, sigue quedando muy lejos el sueño de gobernar el país. Portugal se desmarca por tanto de las tendencias políticas del resto de los PIGS (cerdos en inglés, término peyorativo para los países del sur de la UE especialmente afectados por la crisis) como Siryza en Grecia, Podemos en España o incluso el Movimiento 5 estrellas en Italia. Portugal tradicionalmente se destaca por altos niveles de abstención -43% en estas elecciones-, situación que expresa el desencanto de un electorado incrédulo de que sean las urnas la vía para cambiar la realidad, pese a las promesas de los partidos de izquierda.

Portugal se convierte hasta ahora en el mejor alumno de la austeridad, sin ser noticia, sin hacer ruido, cumpliendo a rajatabla las obligaciones de la Troika, lo que ha obligado al 5% de la población a abandonar su país en los últimos cuatro años en busca de una vida mejor.

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