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El debate sobre los debates

Antón Losada | El Diario | 20/10/2015

Ni la ñoñería de la primera parte del programa, con ambos protagonistas en la furgoneta camino de un barrio popular confesándose lo duras que resultan sus vidas de líderes de masas, ni la ligereza de un encuentro donde no queda otra que hablar de las formas y bar porque ninguno de los debatientes exhibió mucho fondo y sí demasiada superficie. Lo que realmente hizo bueno el Salvados de Évole fue su excepcionalidad y ahí reside el gran problema, no del programa, sino de este país y de eso que llamamos “calidad democrática”.

En los países de verdad, debatir no constituye una opción estratégica de los candidatos que aceptan o rechazan en función de sus tácticas, conveniencias o expectativas electorales. En los países de verdad los candidatos deben confrontarse entre ellos no una, sino varias veces y sin más regla que la educación, deben someterse a careos donde los periodistas hacen su trabajo y no se limitan a dar paso y deben salir a cara descubierta a contestar a los ciudadanos en vivo y directo.

Aquí lo único que tenemos de sobra y para aburrir proviene del reiterativo debate sobre los debates que jalona la precampaña de cualquier elección. Esta tediosa telecomedia de emplazamientos, cartas, invitaciones y desafíos entre los candidatos lanzada desde los medios, igual que los malos toreros citan al toro desde el burladero, dice mucho sobre la calidad del compromiso de quienes aspiran a gobernarnos.

Pero también dice mucho sobre nuestra escasa exigencia y nuestro fácil conformar como ciudadanos esta normalidad con que todos, votantes y medios de comunicación, aceptamos e interiorizamos las excusas y coartadas que ponen unos y otros para legitimar su asistencia o inasistencia, para decidir si han de participar dos, cuatro o catorce o respecto a la habitualmente ridícula lista de condiciones, cuotas y turnos que negocian para convertir todos los debates en mera propaganda.

De “disposición a debatir dónde quieran y cómo quieran” ya vamos más que servidos. Ahora nos toca exigir debates de verdad, sin excusas, como los problemas que prometen ir a resolvernos si les damos nuestro voto, que también es de verdad. Si esta vez tampoco los hay, la culpa también será nuestra.

2 Comments

  1. maaf
    maaf 21 octubre, 2015

    De acuerdo en líneas generales con el artículo. Las expectativas que generaron los nuevos partidos han terminado sucumbiendo ante la labor de zapa de los medios de comunicación al servicio de los grandes capitales. Ello no quita que es una verdad evidente que de la noche a la mañana no pueden articularse orgánicamente estos movimientos para poder ofrecer una alternativa coherente, continente y con ganas de cambio real.

  2. Cotilleja Sinremedio
    Cotilleja Sinremedio 22 octubre, 2015

    ¡EMPATE técnico en sus propuestas económicas y catalanas! y quienes dijeron lo contrario en las encuestas ¡mintieron! que se fíen de lo que yo digo, pues no les favorece ni a uno ni a otro las encuestas que, interesadamente, han proclamado vencedor al Sr. Rivera. Y, en cuanto al estado anímico: En prepotencia del Sr. Rivera: 0. En decaimiento del Sr. Iglesias: 0. Bueno, otra cosa:

    ¿Alguien recuerda, cuando, en los trágicos atentados del 11-M (2004) y previos a las elecciones, el tema sobre su autoría se encorsetó públicamente en dos afirmaciones?:

    “Si han sido los etarras, gana el PP, pero, si por el contrario, fueron los islamistas, gana el PSOE.

    Pues bien, lejos de sacar a relucir ahora temas macabros, he utilizado mi pregunta como metáfora, por su similitud perceptiva, en los diálogos que actualmente existen en la ciudadanía sobre los próximos comicios, quedando así:

    “Si el PP es la fuerza más votada, gobernará con CIUDADANOS, pero, si por el contrario, es el PSOE, gobernará con PODEMOS”.

    Evidentemente, estoy omitiendo las discrepancias (incluyendo tacos) procedentes de seguidores y detractores para con dichos partidos y, desde luego, de lo que no se salva ni un partido es de haber gobernado, o estar haciéndolo, a nivel nacional o autonómico de modo impoluto. Entonces, yo, que llevo mucho tiempo recabando opiniones entre multitud de personas (lo bueno, o malo que tienen determinados entornos laborales, es que cualquier comentario importante pronunciado por un político, se extiende como la pólvora entre miles de ciudadanos con las consiguientes reacciones, y ello, en un solo día y ¡sin salir del edificio!) Es algo increíble, pero es así. Vamos, es que no nos hace falta ni la opinión de los tertulianos televisivos, ji ji (aunque sí la información del periodismo). Pero, como digo, yo, que llevo tiempo recopilando opiniones, como indicador en intención de votos, para nada tienen que ver con las encuestas que se están publicando y, teniendo en cuenta, además, el sistema de Régimen encorsetado que tenemos y debe optarse por el mal menor… ¡CUIDADÍN CON LOS ENCUESTADORES AL USO! que puede haber sorpresas el 20 D y meterles un ‘chute’ de optimismo en las urnas a los que menos lo esperan…que los van a impulsar pa’ arriba.

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