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A partir del lunes

Todo sería sencillo en esa realidad paralela en la que el poder no ha heredado secularmente las herramientas que modelan su percepción. Pero en esta en la que vivimos es todo mucho más complicado, y el cajero de supermercado, la dentista y el albañil pueden llegar a creer que les conviene facilitar el poder a partidos que son amenazas contra ellos mismos.

Visto desde esa otra realidad menos figurada, los partidos sí son lo que son.

En la transparente alteridad, a pesar de los ideales de sus líderes –que estoy convencido de que son, en el buen sentido, mucho más ambiciosos que sus propuestas o hechos dependiendo del caso–, UP-IU y Podemos aparecen en esencia como partidos de tímida socialdemocracia, o incluso a nivel programático ni eso en el caso de Podemos que, aterido por la responsabilidad de una realidad percibida que le pesa por encima de su valor atómico, no pasa en el aspecto de la economía social del keynesianismo suave. El PSOE es un partido que obedece al credo neoliberal pero que se debe a la imagen que proyectan sus siglas, con ese Socialista y Obrero que ya no significan nada en su quehacer cotidiano, pero sí en sus límites de existencia. Y Ciudadanos y PP no son nada en lo ideológico, aparte de la herramienta política directa de la oligarquía, y nadie en su sano juicio en esa otra realidad ficticia, de no ser parte del reducido grupo que ostenta el poder en la nuestra, votaría por ellos, y por tanto ni existirían (y tampoco el PSOE).

Pero vivimos en nuestra realidad, Itaca está mucho más lejos que el televisor, no tiene mando a distancia, y muy pocos sienten anhelo por la aventura del conocer con criterio propio. Y a pesar de ello, a partir del lunes –siempre que lo que señalan las últimas encuestas ‘prohibidas’ se corresponda con el resultado definitivo– nos encontraremos con un panorama inédito y ciertamente interesante (y por qué no decirlo, también ilusionante). Y lo va a ser porque vamos a inaugurar un Parlamento en el que por primera vez un porcentaje sustancial de sus miembros tiene vocación y voluntad de servicio (puede que en la suma incluso más de un 25%, que ya es muchísimo más de lo que ha habido nunca). Y vamos a ver cómo ese otro 20% que representa una cosa y es otra, el del PSOE, deberá decidir entre la traición a sus votantes o la traición a sus mecenas. Entre existir o desaparecer.

Puede que algunos siempre hayamos soñado con otros mundos, y puede que sean tan posibles como deseables y necesarios. Pero no hace mucho tiempo, incluso lo que promete la nueva legislatura, en el fondo, también nos hubiera parecido solo un sueño. Así que al menos por mi parte voy a intentar, y sé que seremos muchas las personas que así lo haremos, además de disfrutarlo circunstancialmente, aprovechar la oportunidad que se nos presenta para en los próximos cuatro años intentar ir retirando del camino las piedras que me correspondan.

No vamos a asistir a grandes cambios estructurales, ni en el mejor de los casos vamos a ver nuestra existencia mejorada como por arte de magia. Como mucho, en adelante, el relato objetivo versará sobre caminar y hacer camino ahora que amanece. Pero para un ateo, que el sol ilumine el fondo de una profunda cueva es lo más parecido a un milagro, y a él quiero atarme ahora que aún me queda fe.

Nos vemos en las urnas y tras ellas.

3 Comments

  1. Carlos
    Carlos 19 diciembre, 2015

    Por primera vez en décadas, NO ESTÁ CLARO LO QUE VA A PASAR. Ya ni me acuerdo de cuándo fue la última vez que tuve ganas de ir a votar. La espera es interminable. No sé qué hacer con el tiempo de reflexión que me sobra.

    A ver si es posible que mañana Mariano cene berenjenas.

    • Paco Bello
      Paco Bello 19 diciembre, 2015

      Eso, en efecto, es lo extraordinario de esta jornada: que por primera vez no está claro.

      Me va a joder el estómago esta espera. Y para Mariano, mejor calabazas.

    • La Fisioterapeuta/Masajista/Puta del ático C
      La Fisioterapeuta/Masajista/Puta del ático C 19 diciembre, 2015

      ¡Pero que mala uva, tú!
      Una indigestión de berenjenas, para alguien dado a las naranjas, puede ser mortal de necesidad.
      Consecuentemente… ¡berenjenazos a tutti-plen con Marianín! Dios no sólo no nos castigará, sino que seremos premiados con la vigorización sexual renovable en la edad madura, por haber terminado con la «trotona de Pontevedra».
      Así sea. Amén. Así sea.

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