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El mito de La Habitación

Room_Jack

Carlos Delgado | Iniciativa Debate | 10/1/2016

Imagina que estás dentro de la caverna en el mito de Platón. Imagínate prisionera/o allí dentro, sin contacto con el exterior. Ni siquiera sabes que existe otro mundo afuera. Sólo puedes ver las sombras que el mundo real proyecta sobre la pared de la caverna; sombras que tú, en tu ignorancia, asumes que son la única realidad que existe. Allí has nacido, y para ti no hay nada más allá de tu cueva.

Ahora imagina que la cueva no es una cueva, sino una habitación, y en lugar de sombras en la pared, es un televisor el que te muestra las imágenes de un mundo que para ti no es real. Imagina que tienes cinco años y compartes la habitación con tu madre. ¿Qué pasaría si un día se rompiera el hechizo y te obligaran a admitir la existencia de un mundo exterior y real? ¿Te atreverías a salir o pillarías una rabieta –recuerda: tienes cinco años– y te negarías a abandonar la seguridad de tu caverna/habitación, el único mundo que conoces?

Estas son algunas de las cuestiones que el cineasta irlandés Lenny Abrahamson plantea en su última película, La Habitación (Room), una coproducción irlandesa-canadiense que se estrenó en noviembre en Estados Unidos y llegará a las salas del resto del mundo a lo largo de este invierno (el 4 de marzo, en España). La cinta ha sido aclamada por la crítica y ha cosechado ya nada menos que 43 premios, 18 de ellos conseguidos por su protagonista femenina, la californiana Brie Larson, por su espectacular papel como Joy, la madre del niño.

Las alabanzas y los galardones son de sobra merecidos. Si la de Brie Larson es una interpretación inolvidable de esas que dignifican el cine, la del jovencísimo Jacob Tremblay, quien con apenas ocho años es capaz de meterse en la piel del pequeño Jack, es toda una revelación. Haga lo que haga el resto de su vida, al joven Tremblay se le recordará siempre como el niño de La Habitación. Juntos, la madre y el niño resultan un tándem absolutamente conmovedor.

Pero la película tiene algo más que grandísimas interpretaciones. El guión, adaptado por la misma autora que escribió la novela original, Emma Donoghue, es una historia brillante –y ficticia– a la que el director sabe sacar muy buen partido. Ayudado por un montaje muy cuidado y una fotografía cuyo prisma principal es la mirada del niño, Abrahamson combina todos los elementos para sumergir al espectador en un verdadero carrusel de emociones.

Porque, si por algo destaca La Habitación, es por su capacidad de emocionar, dato que deberán tener en cuenta las personas especialmente sensibles. Comienza con ritmo de thriller, pero es un drama, al fin y al cabo. Un drama duro que puede provocar curiosidad, miedo, alegría, nerviosismo, alivio, ira, tristeza, ternura, angustia, risa, frustración… Podrá gustar o no, pero es muy difícil que nos deje indiferentes. Es posible que algunos de los monólogos en off de Jack sean demasiado profundos para un personaje de cinco años, pero no hay que olvidar que esto es cine. Pedirle a un cineasta que no manipule al espectador es como pedirle a un futbolista que no tire un caño, o a un pintor que no utilice el azul.

La banda sonora es bastante discreta. Discreta en el buen sentido de la palabra: pasa casi desapercibida hasta que aparecen los títulos de crédito. Tan discreta como un buen traductor o un buen actor de doblaje. Del doblaje, por cierto, no podemos opinar, porque no hemos visto aún la versión en castellano.

En suma, La Habitación es una película más que recomendable; es obligatoria. Y en España, además, cuenta con un morbo añadido: la coleta de Jack le da un cierto parecido con uno de los políticos más famosos del Reino. Haz por verla, porque merece la pena. Solo la actuación de Brie Larson ya vale la entrada. Es una de las mejores interpretaciones femeninas de este siglo. A poca gente le sorprenderá que esta noche consiga el Globo de Oro. Y con toda seguridad estará entre las actrices nominadas al Óscar, que conoceremos el próximo jueves. No te la pierdas.

**

Un Comentario

  1. Julen
    Julen 10 enero, 2016

    Ezkerrikasko Carlos: no dudo de lo interesante de la obra que comentas, ya que el episodio matriz del guión cinematográfico de la película: La Habitación, es el episodio matriz que me viene ayudando en mi comprensión existencial desde que lo leí en un pequeño cuadernillo central en formato DIN A5 que traía como suplemento la revista Año Cero hará como mínimo 40 años. Se titulaba: La Alegoría de la Caverna y los comentarios eran de Felix Gracia.

    No soy cinéfilo mas que por recomendación (según de quien) o repetición de películas que me quedaron como buen recuerdo….así que me apunto a esta sin duda.

    Este guión que comentas sobre la niña ante el televisor, hace muchos años lo tenía desarrollado en mi mente con un guión de yo ante el espejo del cuarto de baño preguntándome: «¿es lo que veo en esa imagen mi última y primera realidad de ser? o -parecido a como dices-: ¿Qué pasaría si un día se rompiera el hechizo (del cuerpo y del ego) y te obligaran a admitir la existencia de un mundo INTERIOR y REAL? ¿Te atreverías a ENTRAR o pillarías una rabieta –recuerda: tienes MAS DE 50 AÑOS Y MUCHO BAGAJE INTELECTUAL Y CULTURAL– y te negarías a abandonar la seguridad de tu caverna/SOCIEDAD, el único mundo que conoces?»

    Un fuerte abrazo Carlos con la confianza de que a no tardar nos comentes sobre otra película que pueda dar paso a «movilizar» la conciencia y que nos de alguna pista para rumiar sobre la segunda respuesta existencial que durante años era para mi el otro misterio de la vida: ¿cual es la razón de mi existencia?, siendo la primera: ¿cual es mi verdadera realidad de ser?

    Julen

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