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Wyoming: «¡Somos idiotas!»

Se puede decir algo más alto, pero para hacerlo habría que tener voz de tenor. Y lo peor es que parece que tiene toda la razón. ¿Qué más tiene que pasar para que aquí alguien mueva el culo del sofá?

Están ocurriendo demasiadas cosas y demasiado rápido para que podamos permitirnos seguir delegando toda nuestra responsabilidad en la esperanza de la ‘nueva política’ hasta el punto de haber desactivado por completo la contestación social. Y luego nos quejamos también de que desde esa nueva parcela institucional se plieguen demasiado a las formas de la ‘vieja política’ cuando, aunque no sea excusa, solo reciben presión desde arriba. Cuando los que primero nos hemos acomodado somos nosotros. Un voto y para casa.

En fin, que sí, que igual sí somos idiotas, y todavía no nos hemos enterado.

3 Comments

  1. BRAULIO
    BRAULIO 13 febrero, 2016

    Comparto tu apreciación. Un porcentaje bastante abultado de los ciudadanos somos idiotas o sufrimos algún tipo de trastorno que nos impide advertir la cantidad de artimañas que usan en su provecho contra la población los sinvergüenzas de distinto signo (político, mercantil, financiero o informativo), y no se nos revuelvan las tripas. O, a lo mejor, sí que nos damos cuenta, pero seguimos sentados, bien cómodos, en el sillón con nuestra cervecita fresca. Eso todavía es más alarmante si cabe, y sube un grado más a nuestro nivel de idiotez.
    ¿Esperamos que venga Santiago patrón de España a resolver nuestros problemas?

  2. idiota sobreviviendo
    idiota sobreviviendo 14 febrero, 2016

    A lo mejor también hay otra gente que no esta en el sofa con su cervecita comodamente y que seguramente le encantaría estar protestando en la calle, pero no tiene otra que al borde de la exclusión social, tiene que estar buscando un trabajo que no existe y saliendo del paso como puede para que su familia no pase hambre o se queden en la calle sin techo y sin comida.

  3. BRAULIO
    BRAULIO 14 febrero, 2016

    Evidentemente, no todos los ciudadanos tenemos un comportamiento imbécil frente a los asuntos que tienen que ver con la política. Cada uno se implicará según su capacidad; pero debemos participar activamente y estar muy atentos para que las personas que hemos elegido como representantes cumplan con su función debidamente. La participación activa y la democracia no es votar cada cuatro años y se acabó. Da la sensación de que eso es lo que ocurre: muchos vamos a votar – cuando votamos – y nos desentendemos después; no vigilamos la gestión de las personas encargadas de los asuntos públicos, exigiendo responsabilidad y comportamientos decentes en el ejercicio de su función. Así, sucede lo que sucede: nos engañan, se aprovechan de forma grosera y una gran mayoría de ciudadanos no reaccionamos ante esos atropellos pudiendo hacerlo. Somos los idiotas, ¿no crees?

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