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Jorge Fernández Díaz tiene razón

Sí, no me he dado un golpe en la cabeza ni me he pasado al lado oscuro, pero lo repito: Jorge Fernández Díaz tiene razón cuando dice que están pasando cosas raras, y que no es casual que de repente “en un momento tan sensible” (J.F.D. dixit) estén fiscalizándose muchos de los casos latentes que afectan por corrupción a su partido. Tiene razón cuando lo dice sin negar que esos casos existan y simplemente muestra su contenida sorpresa porque esa primavera procesal afecte únicamente al Partido Popular, cuando resulta evidente que esa estación justiciera sigue hibernando para el PSOE. Y sabe muy bien de qué está hablando. Vaya si lo sabe.

Que con un 99% de posibilidades vamos a tener un Gobierno de coalición de PSOE y C’s lo sabemos muchos desde el día siguiente a las elecciones, y así lo dejamos escrito. Ese Gobierno es el elegido por el verdadero poder. Es el que quieren los que mandan. Pero desde ese poder, que no hace prisioneros, se están encontrando con una resistencia superior a la esperada por parte de aquellos que ven no solo sus sillones, chanchullos y privilegios en peligro, sino incluso su libertad. Y por eso mismo no están poniendo fácil la abstención necesaria para que sea viable el mencionado Gobierno de mercenarios entre PSOE y C’s sin unas garantías de impunidad que a día de hoy es imposible que les ofrezca nadie.

Pero desde altas instancias se está aclarando que esto no es un juego, tampoco una propuesta, y la mejor forma de convencer de ello a esos dirigentes políticos tan reticentes al suicidio es enviarles un mensaje contundente y progresivo. Y el mensaje no es otro que: “Hemos empezado por abajo pero a lo grande, mostrando las pequeñas vergüenzas de todos los meapilas de Valencia, pero si os ponéis tontos subiremos la apuesta”. Y esto al final, para un buen entendedor, se convierte en una de esas ofertas que no se pueden rechazar.

Este país (y por extensión medio mundo), aunque aún exista mucho bendito temeroso de Dios que no se ha percatado de que los reyes son los papás, está podrido hasta la médula. Algunos incluso no se han dado cuenta de que la política institucional ha sido hasta ahora un triste peón; el actor secundario del área normativa de un gran negocio internacional. Y en los negocios, especialmente en los más grandes y sucios, impera la ley de selva, sobre todo con los peones.

A esta alturas, en las grandes ligas, el PP juega en tercera, una división por debajo del PSOE. Y eso que llegó a jugar en la segunda división de títeres en la etapa Aznar aun mostrándose útil y sumiso con el patrocinador equivocado. Pero no se trata, evidentemente, de restar responsabilidad a un cáncer político como el partido de Génova 13, ni mucho menos de defender a alguien como Fernández Díaz, el hombre del Opus, el que medita en el Valle de los Caídos, el del ángel Marcelo: ese personaje que según el financiero Javier de la Rosa (ex íntimo amigo de Juan Carlos I) vivía de los Pujol (minuto 6:12 del vídeo) y se dedica, entre otras ‘locuras’ (sic, por cabronadas), a golpear a su mujer (minuto 16:50 del vídeo), y que está tan empastrado como el que más en esta orgía de mierda.

Se trata simplemente de que pese a las filias o las fobias, en esta ocasión tiene razón. Y no olvidemos que el que lo dice es el ministro de Interior, y no el barquillero de la esquina. Lo que no consigo entender es por qué arriesga tanto, porque lo que dice es tan grave como comprometido (ahora). Habrá que reconocerles que están vendiendo cara su piel. Algo bueno debían tener, porque el valor siempre es meritorio (excepto cuando es producido por la enajenación).

Si se siguen manteniendo así de ‘firmes’, quizá entre esto y lo de la consulta prometida por Pedro Sánchez a las bases del PSOE (que a algunos aún se les atraganta) se dé alas a ese 1% de probabilidades de una nueva convocatoria de elecciones. Pero no es fácil que ocurra.

Lo que sí lo es (fácil), es que en este país, a pesar de todo lo que hay ya sobre el tapete, siga sin ocurrir nada. ¿Pero qué más se puede decir si solo con las confesiones de Javier de la Rosa, más allá de la actualidad, habría para cerrar por derribo este cortijo llamado España y aquí no ha pasado absolutamente nada?

Pues eso, que el criptofascista tiene razón, que este país es una inmensa porquera llena de cerdos homínidos, aunque por ver el lado positivo hay que decir que por primera vez se hace camino al andar. Mientras tanto, podemos seguir practicando el: ¡viva el vino!, porque nos queda toda una legislatura de tragar quina.

Un Comentario

  1. El Mamífero Vertical
    El Mamífero Vertical 22 febrero, 2016

    Totalmente de acuerdo.
    El verdadero PODER, los que de verdad manda –y sin necesidad de presentarse a elecciones–.
    Ha llegado la hora del cambio, para que nada cambie. Ahora es el turno de Psoe-Cs, para crear la sensación de que vivimos en democracia. Sensación de «aire fresco»…
    ¡NADA! Más de lo mismo: Diferentes marionetas/títeres, pero «movidas»/manejadas por las mismas manos. (((Y mientras no veamos-comprendamos ésto, no identificaremos a los verdaderos culpables de nuestros males)))
    Lo dejo aquí, porque ya me aburre decir lo mismo, para ser objeto de burla.
    PD.- Me alegra que al menos alguien comparta mis ideas sobre el tema (=prueba de que no necesito de psiquiatras).
    Salut i força al canut.

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