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¿Y si la militancia del PSOE dice que no?

Félix Población | diariodelaire.com | 25/02/2016

Tal como señalaban ayer los dirigentes de Podemos, ateniéndose además a la invitación sugerida por Albert Rivera, los acuerdos suscritos ayer entre Ciudadanos y el Partido Socialista están hechos mirando al Partido Popular. Esto debería avergonzar al PSOE, pero me temo que a este partido ya no le queda vergüenza, salvo la que pueda subsistir en sus bases.

Todo parece indicar, si se echa un vistazo a lo más fundamental del documento firmado, que quien más ha cedido de las partes ha sido el Partido Socialista.  Por resumir: no se contempla la derogación de la llamada Ley Mordaza, ni la derogación de la reforma laboral puesta en marcha por el gobierno de don Mariano. Se acepta, asimismo, un tipo de contrato que abarata aún más el despido y se incrementa el salario mínimo en un ridículo y miserable uno por ciento.

Desde el momento en que el PSOE inició sus conversaciones con las formaciones de izquierda con la intención de llegar a un gobierno de coalición y progreso, Pedro Sánchez y sus negociadores jugaron sucio, porque al tiempo que discutía con la izquierda una política económica en el Salón Rojo del Congreso, el Partido Socialista ultimaba con el señor Garicano lo que finalmente  se suscribió ayer: políticas incompatibles con las de un gobierno de progreso, más próximas a la FAES que a las demandas de la mayoría social.

El mismo Rivera dijo que estaba convencido de que los puntos negociados con el Partido Socialista los podían suscribir los siete millones de votantes del Partido Popular. Siendo así, era imposible que los representantes de los más de seis millones de votantes  que estaban sentados a la mesa para negociar con el PSOE un gobierno para el cambio siguieran manteniendo un diálogo que Pedro Sánchez había roto.

A tono con la desvergüenza de esas negociaciones a dos bandas, con las que posiblemente el PSOE quiso desde un principio dar idea de una talante dialogante y camuflar  así su verdadera orientación hacia un pacto con Ciudadanos, ayer supimos la indecente pregunta sin concreción que la ejecutiva de ese partido tenía reservada a su militancia, cuando con toda seguridad buena parte de la militancia esperaba que los acuerdos se decantasen hacia la izquierda: “El PSOE ha alcanzado y propuesto acuerdos con distintas fuerzas políticas para apoyar la investidura de Pedro Sánchez a la presidencia del Gobierno. ¿Respaldas estos acuerdos para conformar un gobierno progresista y reformista?”

Pérez Tapia, candidato a la secretaría general en su día, ha calificado esa pregunta de insulto a la inteligencia. A mí me parece un insulto a la militancia. La respuesta a la misma no será vinculante, pero creo que en una negativa mayoritaria por parte de las bases estaría la salvación de la dignidad de un partido que agoniza. Lo que no sé es si sería suficiente para evitar ese rumbo con proa hacia el naufragio o hacia su división que ayer inició el partido fundado por Pablo Iglesias Posse.

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