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Ciudadanos y PSOE: Todo por la causa

Ciudadanos está para ser esa nueva derecha que lo mismo te acepta formar gobierno con el PP que con el PSOE o estar fuera y apoyar investiduras, siempre y cuando eso sirva para mantener vivo este modelo.

Mucha gente lleva luchando cuatro años en la calle y en los juzgados contra leyes del PP que ahora Sánchez y Rivera pretenden dejar en vigor.

Por si alguien tenía alguna duda, he aquí la escenificación de la realidad política actual: antes de cerrar un acuerdo con las fuerzas de la izquierda, el PSOE prefiere hacerlo con Ciudadanos. Y para ello claudica -más aún de lo hecho estos años- en aspectos fundamentales. Por ejemplo, en el documento presentado no contempla la derogación de la Ley Mordaza, que limita derechos y libertades fundamentales. Tampoco menciona la derogación de la reforma laboral y acepta «un contrato estable y progresivo» que abarata el despido.

El PSOE sabe que con esas medidas ahuyenta a las formaciones políticas cuya prioridad son medidas para paliar la desigualdad, la precariedad y la pobreza. Son formaciones que suman más de seis millones de votos y que no pueden dar la espalda a sus electores aceptando un trampantojo disfrazado de transformación. Este martes lo decía el propio Rivera: «Los puntos que estamos negociando con el PSOE seguro que los suscriben los 7 millones de votantes del PP»

Lo que se está eligiendo en el escenario político es continuidad o cambio. Y ante ello hay partidos políticos, respaldados por la crispación que agitan diversos medios de comunicación, que se escandalizan ante las propuestas que buscan mejorar un poquito la vida de mucha gente afectada por la crisis.

Una vez más llaman cordura a este statu quo que nos ha llevado a ser el país europeo en el que más ha crecido la desigualdad -solo superado por Letonia- mientras inoculan el miedo a las políticas que proponen la recuperación de derechos y libertades menguados, el fortalecimiento de servicios públicos fundamentales y alternativas para aquellas personas en riesgo de desahucio, de exclusión social o de pobreza energética.

El Partido Popular está tan viejo y tan salpicado de corrupción que ya no resulta útil a ciertos poderes fácticos. Ciudadanos está aquí para ser esa nueva derecha que lo mismo te acepta formar gobierno con el PP que con el PSOE o estar fuera del gobierno y apoyar investiduras, siempre y cuando eso sirva para mantener vivo este modelo. Todo por la causa.

Aún hay tiempo para acordar un gobierno al servicio de un cambio real. De no ser así, el papelón de Pedro Sánchez será notable. Quedará como el líder del PSOE que terminó de rematar la nueva esencia de su partido al servicio del IBEX 35.

El papel de ciertos medios en todo esto de comunicación es digno de señalar. Los mismos que se escandalizaron ante la propuesta de negociaciones transparentes planteada por Podemos sonríen ante el secretismo de las negociaciones mantenidas estos días de atrás entre PSOE y Ciudadanos. Los mismos que normalizan que un partido no se siente a negociar o pase el testigo de la formación de gobierno a otros menos votados que él, para no salpicarse demasiado, son los que culpan a Podemos de fomentar la ingobernabilidad.

Si nada cambia, el paso hacia el que se encamina el PSOE será histórico. A estas alturas, tras el despertar social de 2011, tras las movilizaciones políticas y sociales posteriores, hay estrategias que ya no resultan creíbles a los ojos de mucha gente.

Llevamos cuatro años luchando en la calle y en los juzgados contra leyes del PP que ahora Sánchez y Rivera pretenden dejar en vigor. Pero la desesperación del establishment por mantener todo atado y bien atado es tal que parece que ya ni siquiera al PSOE le importa no poder mantener intacto su disfraz de partido socialdemócrata.

Un Comentario

  1. Cotilleja Sinremedio
    Cotilleja Sinremedio 25 febrero, 2016

    No comparto en su totalidad el cabreo que he constatado en los ciudadanos, votantes de todos los partidos ante el pacto de investidura firmado por PSOE y CIUDADANOS, partiendo de la base de que con 130 escaños (131 para ser precisos) no tiene cauces de salida sin la abstención del PP o PODEMOS. Por parte del PP es lógico que no se retracten al haber sido la fuerza más votada y serían el hazmerreír público al facilitar la presidencia a sus rivales políticos con menor número de escaños (ni en aras de la estabilidad de España, como manido pretexto, justificaría tal abstención) y por parte de PODEMOS, tampoco se espera la misma.

    Ahora bien, pasando al contenido del citado pacto que ha motivado la indignación, en un principio por quiénes lo firmaron, justifica de alguna manera la misma tras comprobar, en mi caso ‘a bote pronto’ las medidas que recoge, ya que el programa presentado por el PSOE y CIUDADANOS no es nada ambicioso por su superficialidad y sin concreción de las principales materias que, entre otras, aquejan a la sociedad, como son:

    REFORMA LABORAL: No se deroga la Ley actual, sino que se modifica, yendo hacia otro marco de regresión y carente de estabilidad, transformando el Contrato Único por parte de CIUDADANOS en los ahora elaborados, como Contrato de Formación, Contrato Estable y nuevo Contrato con Límite de Dos Años, y a resultas: el abaratamiento por despido, saliendo perjudicado el trabajador.

    IMPUESTOS: El IRPF no se tocará (al menos, eso dicen)

    IVA: No se reduce, salvo el cultural al 10%.

    REFORMA FISCAL: No está clara.

    Como ayer manifesté, echo en falta algo tan imprescindible como la Memoria Económica, reflejando los gastos que ocasionarían el conjunto de todas las reformas que figuran en los 66 folios presentados ‘a bombo y platillo’.

    De suerte que el PIB actual que tenemos es estable.

    LEY DE SEGURIDAD CIUDADANA: No se deroga, como manifestó el Sr. Sánchez hasta la saciedad, sino que se reforma (ignoro en qué conceptos).

    REFERÉNDUM CATALÁN: No se menciona el encaje que podría tener en nuestra Constitución, que cita, por cierto, las nacionalidades (tal y como sí concretó PODEMOS en su programa).

    SUPRESIÓN DE DIPUTACIONES: No queda clara.

    Considero que el hecho de que el programa presentado por los dos galanes televisivos lo consideren ‘definitivo’ a priori o posteriori de hipotéticas elecciones es, cuando menos, una temeridad y en el mejor de los casos, cuestionable por su decepción e inconcreción, como digo.

    Es impepinable que el objetivo de este pacto (con sus fallos y aciertos) ha sido demostrar a la opinión pública la capacidad del Sr. Sánchez ante Don Felipe y opinión pública de formar un gobierno con programa ‘creíble’ (lo que sucede es que el contenido en su conjunto, no convence). Y no convence por su similitud a las medidas que ha venido aplicando el PP, reconociendo el Sr. Sánchez, además, que el 80% de las medidas corresponden a CIUDADANOS, pero para más INRI, ha quedado como comparsa de estos últimos (lo que quiso evitar ante el programa y organigrama de PODEMOS).

    Por cierto, aunque he podido constatar en mi entorno, que muchísimos comparten la decisión del Sr. Iglesias al abandonar la mesa de negociaciones por entender que éstas habían sido ya zanjadas entre PSOE y CIUDADANOS sin tener sentido su permanencia en la misma y hasta yo (permítaseme la metáfora) en un arranque de… cabreo y en la situación de PODEMOS, habría actuado igual por mi genio, aunque se me pasa, también sé que, continuando las negociaciones abiertas -y como no suelo dar puntada sin hilo- me hubiera reincorporado a la mesa posteriormente como si tal cosa, para contrastar las medidas que establecieron con las mías, lo que en el caso de PODEMOS no sería óbice para que siguieran manifestando ante los medios sus discrepancias con las medidas acordadas por PSOE y CIUDADANOS. No conozco reuniones en las que alguno de los integrantes se levante de la mesa hasta concluir las negociaciones, aunque después se dediquen a despotricar, si ha lugar. En mi opinión, procede que el Sr. Iglesias, se reincorpore a la mesa ¡y no pasa nada!, porque todos entenderían que una reacción espontánea de cabreo la tiene cualquiera.

    De todos modos, es evidente que el Sr. Sánchez, pudiendo haber quedado como un dirigente progresista y reformista en la Historia de España, uniéndose a PODEMOS y confluencias, con IU (impulsando nuevas políticas por las que se decantaron los votantes de todos estos partidos en mayoría de izquierdas), ha optado por seguir los dictados de su ‘vieja guardia’ corrupta y cuyas nefastas medidas económicas tanta pobreza ocasionaron con la colaboración del IBEX 35 y austeridad de LA TROIKA (hermanados con el PP en ideológica, políticas y corrupción), pretendiendo ahora coaligarse con CIUDADANOS para conseguir transformar ‘estéticamente’ el lastrado bipartidismo PP-PSOE en otro igual ideológicamente, como sería PSOE-CIUDADANOS, es decir, ejerciendo (en mi percepción sensorial) como dos partidos distintos, pero ‘monocolor’, al igual que lo fueron PP-PSOE.

    Y es por ello que el Sr. Sánchez, como político, con su infortunada decisión, lejos de desprenderse del castigado PSOE, ha pasado a ser parte inherente del mismo y no creo que tenga el cinismo de criticar a los corruptos del PP, cuando él pertenece también a un partido nada ejemplar, pero no me cabe duda de que las urnas, y por ende, la Historia, pondrán a cada uno en su lugar.

    Tras lo expuesto, lo coherente sería convocar nuevas elecciones en las que, sin mayorías absolutas, resultaran PODEMOS y confluencias con IU las fuerza más votadas, con CIUDADANOS por la derecha y que PP y PSOE pasaran a la oposición largas temporadas, dando lugar a su regeneración.

    Y ya para finalizar con una pincelada, que no por ser de humor, niega su veracidad debido al machaque en el subconsciente al que nos están sometiendo sesenta y tantos días los medios, afirmando repetitivamente que 90 más 40 suman 130, ¿sería posible que se abstuviesen de tanta reiteración?, pues esta mañana, memorizando determinada fórmula aritmética en función de mi trabajo, cuál no fue mi asombro, cuando, repentina e incongruentemente se coló en mis cálculos el pensamiento de que 90 más 40 son 130, tras lo cual y retomando intuitivamente la susodicha fórmula, sólo pude pensar: Uy, pero qué grave debo estar para que los escaños me asalten ¡ná menos que en estos cálculos!, ji ji.

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