Pulsa "Enter" para saltar al contenido

Algunas preguntas sobre el Algarrobico y una propuesta

El hotel del Algarrobico, en Carboneras (Almería). Foto de Sofía: https://www.flickr.com/photos/blue_sophie/

Marcos Diéguez Vidal, coordinador provincial de Ecologistas en Acción Almería | Diagonal | 29/02/16

Algarrobico ilegal. Sí, ya está. Por fin una solución a este culebrón que nos acompaña desde hace más de 13 años.

Y ahora ¿qué?

Esta pregunta, para la que no hace falta esperar ninguna resolución judicial más, no tiene en cambio una fácil respuesta. Por lo menos no una que convenza a todo el mundo.

Para unos es evidente que el dichoso hotel debe desaparecer y la playa volver a su situación de origen a más no tardar. Para otros, plantear esta posibilidad es motivo de tristeza, frustración e incluso ira.

Para la mayoría, el tema no es fruto de desvelos pero consideran una barbaridad tanto el hotel como las cifras económicas en las que las administraciones presupuestan la demolición.

Dejando algunos flecos judiciales que aún quedan por «cortar» (como la forma jurídica que usarán las Administraciones para poder entrar al hotel y derribarlo, o la paradoja de que la licencia de obra sea legal cuando el terreno es no urbanizable…), la realidad es que el hotel es ilegal y además es de la Junta, pero es inevitable plantearse una serie de preguntas sobre la forma de resolver el asunto de la demolición. La resolución realmente justa sería que los políticos promotores del hotel pagaran de su bolsillo todos los costes. También deberían pagar quienes vieron y callaron sabiendo que era ilegal.

Pero la Justicia en España aún no es tan perfecta ni tan rápida, por lo que parece que dichos costes serán asumidos por el erario público si no intentamos remediarlo. Creánme que desde los grupos ecologistas lo intentaremos, pero mientras tanto ¿vamos a gastarnos –todos nosotros– la friolera de más de siete millones de euros en arreglar el problema que algunos han generado? No apetece demasiado, ni a los ecologistas siquiera. ¿O vamos a dejar el hotel en la playa durante años hasta que haya bonanza económica y queramos tirarlo? No es deseable.

¿Se puede contestar negativamente a estas dos preguntas? Es posible. Haciendo más preguntas.

¿Y si intentamos aprovechar la notoriedad del caso para sacar algo positivo del mismo? ¿Se puede sacar dinero derribando el Algarrobico? ¿Se puede usar la demolición como alternativa económica para la población de Carboneras? No puedo asegurar una respuesta afirmativa, pero la posibilidad de que así sea debería hacer que todos los políticos y agentes implicados en el tema nos pusiéramos a trabajar.

Hace casi cuatro años empezó a circular entre los grupos ecologistas la idea de realizar una deconstrucción ecológica del hotel, que permitiera reaprovechar todos los materiales posibles y que redujera la factura de 60 millones de euros que había estimado el Ministerio en una primera aproximación al problema. Esta idea la materializó el estudio de arquitectura n’UNDO y cifró el coste en algo más de siete millones. Con aprovechamiento de materiales del 98% y volúmenes enviados a vertedero ínfimos comparados con lo que dice en la actualidad el Ministerio.

Pero vayamos un poco más allá. Debido a la notoriedad internacional que Greenpeace ha dado al caso, ya existe entre el turismo que viene a Cabo de Gata, el morbo del hotel. Es un atractivo más que la gente quiere ver. Bien canalizada, la desaparición del hotel, podría convertirse en un reclamo más para visitar esta esquina del mapa. Aunque sea por unos años.

Pero no sólo. Las posibilidades que se abren desde esta perspectiva son muchas: cursos de formación, campos de trabajo, laboratorio de pruebas y ensayos sobre deconstrucción ecológica de inmuebles…

‘Venga a Almería y contribuya a la desaparición del mayor símbolo del urbanismo depredador’.
‘Venga a Cabo de Gata y llévese a casa un ladrillo del hotel más famoso del mundo’.
‘Venga a Carboneras y colabore en la recuperación ambiental de la playa del Algarrobico’.

Turismo de temporada baja y formación a profesionales que genere trabajo en los hoteles, restaurantes y demás servicios turísticos de Carboneras, y que se centre en ladeconstrucción del hotel del Algarrobico como reclamo, ¿es viable? ¿podría ayudar a financiar, aunque sólo sea en parte, la demolición y restauración del entorno?

De ser así, se estarían dando de una sola vez respuesta a muchas preguntas.

¿Puede un desastre ambiental convertirse en un ejemplo internacional de sostenibilidad?
¿Puede un cisma social transformarse en un ejemplo de concordia?
¿Puede un problema económico revelarse como una oportunidad?
Creo que sí. ¿Lo estudiamos?

Un Comentario

  1. Serafín Iglesias Morcillo
    Serafín Iglesias Morcillo 1 marzo, 2016

    Este es un país de charanga y pandereta, (si pongo lo que estoy pensado de este país me censuran el comentario) con todo el desparpajo hacen las declaraciones donde nos cargan a los españoles todos los gastos de la “desfeita” del Algarrobico, y sin ningún rubor se expone la noticia «El ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente (Magrama) participará al 50,%«se lee en la prensa, “la titular” del Magrama, Isabel García Tejerina, y nos acude la duda de que hay un gazap0, cuando debería decir “la propietaria de Malgrama, asume de su patrimonio los gastos, por lo menos es lo que se puede interpretar de la noticia. Es que en este país no se puede señalar cual de los “intocables” es le responsable del desaguisado y se le responsabilicé de los gastos de volver a su estado original le entorno que la especulación destrozó. Es que la construcción del hotel se debe a una catástrofe natural, o a un acto ilegal que alguien con autoridad para ello facilito ¿porque tenemos que ser nosotros siempre los que paguemos?

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *