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«Los intereses comerciales de las farmacéuticas se imponen a las necesidades sanitarias»

  • El instituto de Salud Global Barcelona (ISGlobal) presenta el informe «Innovación biomédica y acceso a medicamentos esenciales: alternativas a un modelo» sobre el sistema de innovación farmacéutica.
  • Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) uno de cada tres habitantes en el mundo no tiene acceso en condiciones apropiadas a los medicamentos que necesita para afrontar enfermedades evitables.
  • «Un sistema que delega la iniciativa del desarrollo de nuevos productos a un sector privado que depende de su rentabilidad está condenado a concentrarse en las innovaciones que interesan a aquellos que puedan pagarlas» dice el informe.
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ISGlobal presenta un informe sobre el modelo de innovación de medicamentos

Caralp Mariné | El diario | 15/03/2016

«Los intereses comerciales están primando por encima de los intereses sanitarios». Así de contundente se muestra Elena Villanueva, coautora del informe «Innovación biomédica y acceso a medicamentos esenciales: alternativas a un modelo», del Instituto de Salud Global Barcelona (ISGlobal). Un trabajo que analiza el sistema de innovación farmacéutica y que señala los principales problemas de este sistema de investigación de nuevos tratamientos.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) uno de cada tres habitantes en el mundo no tiene acceso en condiciones apropiadas a los medicamentos que necesita para afrontar enfermedades evitables. Esta cifra se dobla en el caso de países más pobres de regiones de África, Asia o de América Latina. Esta falta de medicamentos se debe sobre todo a que el modelo de innovación esté controlado por el sector privado, y que por tanto busque la rentabilidad económica por encima de cualquier cosa. Esto provoca, explica el informe, no sólo que los precios del producto final que se comercialice sean muy elevados, y que muchos países no lo puedan pagar, sino que además estas empresas no estén dispuestas a investigar o comercializar tratamientos que afectan sólo en países pobres.

El 90% de los recursos de investigación, según este estudio, están concentrados en las enfermedades que interesan a un 10% de los pacientes. «Un sistema que delega la iniciativa del desarrollo de nuevos productos a un sector privado que depende de su rentabilidad está condenado a concentrarse en las innovaciones que interesan a aquellos que puedan pagarlas» dice el documento.

«Cada vez es más frecuente que se queden más problemas sin tratamiento y es habitual que suceda porque tienen un precio demasiado alto», explica Villanueva. En nuestro país esto ha pasado con el tratamiento por vía oral de acción directa para la hepatitis C, el Sovaldi. Un medicamento que debido a su elevado precio no se está recetando a todos los enfermos, a pesar de su alto grado de eficacia.

Otro de estos casos es el de los antibióticos. Los antibióticos van acumulando resistencias y por tanto, como explica Villanueva es necesario invertir en nuevos tipos de antibióticos para poder hacer frente a las infecciones. «En 20 años no tendremos antibióticos para tratar infecciones simples», lamenta esta experta. Esto se debe, señala, a que al tratarse de un tratamiento corto, que puede durar sólo días, las empresas no estén interesadas en destinar recursos a su investigación. «Esto se contrapone a lo que ocurre en el caso del VIH, por ejemplo, un tratamiento de por vida en el que sí hay disposición a invertir».

Las principales deficiencias del modelo

El informe señala que el alto precio de los medicamentos se debe sobre todo al sistema de patentes a través del cual se rige esta industria. Cada producto que se genera está a menudo sometido a varias patentes, unas patentes de exclusividad que perduran durante 20 años y que por lo tanto dan a la empresa el monopolio de ese tratamiento, lo que le permite fijar los precios. «Una cosa son los beneficios, y el otro son los beneficios abusivos», lamenta Villanueva.

Los investigadores alertan además del hecho de que los ciudadanos pagan dos veces por la creación de ese medicamento puesto que la investigación preliminar sobre los nuevos tratamientos la llevan a cabo en muchas casos universidades y centros de investigación públicos. Una vez se han superado las primeras fases, las empresas farmacéuticas compran las moléculas «prometedoras» y pueden empezar a hacer ensayos clínicos. Es en este momento en el que decidirán si les interesa comercializar o no el producto y más adelante a qué precio hacerlo, un precio que sufragan también los sistemas sanitarios públicos. Villanueva explica que es habitual que las farmacéuticas justifiquen los elevados precios por el «alto riesgo» de su industria. Sin embargo, la investigadora reitera que ese riesgo se ve disminuido por el hecho de que los costes de las primeras investigaciones, con una mayor posibilidad error, hayan sido financiadas por centros de investigación públicos.

Otra de las deficiencias del sistema es la falta de transparencia. El informe subraya que no se publica la información sobre el coste real de producción de los tratamientos ni tampoco sobre las negociaciones que las farmacéuticas llevan a cabo con cada país para fijar el precio de venta (el precio es diferente para cada país). Elena Villanueva recuerda que es lo que ocurrió en España con el caso del Sovaldi. «No sabemos lo que negocia España por cada medicamento que compra», denuncia. «¿Cuánto cuesta poner un medicamento en el mercado? ¿Qué constituye realmente una innovación sujeto a patentes? ¿Quien determina la agenda de investigaciones? ¿Qué papel juega el sector público «, se preguntan los expertos de este informe.

«Si los gobiernos gestionaran las inversiones podríamos reconducir la situación», asegura Villanueva, que se muestra convencida de que, como explican en el informe, hay alternativas a este modelo. «Hemos dejado que la salud se convierta en un negocio, pero la salud es un bien global y debe estar administrada por los gobiernos», reivindica.

2 Comments

  1. Paula
    Paula 19 marzo, 2016

    Entre tanto, quienes necesitamos medicamentos «fuera de patente»=baratos y que curan, seguiremos excluídos de la sociedad
    http://www.efesalud.com/noticias/sqm-productos-quimicos-no-te-dejan-vivir/

    JOSEP FITA 09/02/2016
    Muchas veces se han sentido incomprendidos. O peor aún, acusados de simular una dolencia. Pero ahora la ciencia les da la razón. Y es que médicos genetistas han descubierto que la fibromialgia -una enfermedad que hasta ahora se consideraba en general como un trastorno psicológico de somatización- es una patología de origen neurológico, resultado de desequilibrios neuroquímicos a nivel del sistema nervioso central.

    Gracias a un estudio llevado a cabo con 3.000 personas –de las que dos tercios de ellas estaban afectadas de fibromialgia y fatiga crónica- se ha podido determinar que hay 90 polimorfismos en el ADN de los enfermos que afectan al sistema inmunológico y nervioso. Esta investigación “representa la única evidencia científica de marcadores genéticos asociados a la fibromialgia”, según afirman sus autores, Genomic Genetics International (GGI).

    “Hay suficientes evidencias para considerar esta patología como una enfermedad de base orgánica, siempre que esté bien diagnosticada”, explica a La Vanguardia el doctor José Ignacio Lao, director de GGI. El problema que sufren los pacientes que padecen esta dolencia es que su sistema inmunológico tiende a responder de una manera exagerada. “La primera reacción de este sistema cuando nos agrede algo es la inflamación. Pero en los que sufren fibromialgia esta reacción es mucho más intensa y prolongada en el tiempo, lo que llega a ser perjudicial”, argumenta Lao.
    Hay suficientes evidencias para considerar la fibromialgia como una enfermedad de base orgánica, siempre que esté bien diagnosticada
    DR. JOSÉ IGNACIO LAO

    Los genetistas han descubierto la interacción de dos genes que explican por qué el estímulo doloroso es más fuerte en los enfermos de fibromialgia. Incluso hay otro gen –llamado receptor opioide mu- “que hace que estas personas no sólo perciban más el dolor físico, sino también el psíquico”, esgrime el director del GGI. “Un rechazo social o una ruptura de pareja les deja una huella más profunda que a otras personas que no tengan esta variante genética”, agrega.

    ¿El principio del fin del estigma?

    A pesar de que la fibromialgia fue identificada como patología por la Organización Mundial de la Salud (OMS) en 1992 –incluida dentro de los reumatismos en la Clasificación Internacional de Enfermedades-, muchas de las personas que la padecen han tenido que soportar injustificadamente el duro estigma de estar simulando, a ojos de los demás, una dolencia. “Los acusaban de quejicas, de vagos, pero ahora tenemos una explicación a nivel de marcadores biológicos de todo lo que les pasa”, apunta Lao.

    Más allá de los dolores que padecen los enfermos de fibromialgia –“a todos los niveles, no sólo del músculo esquelético”, puntualiza Lao- éstos ven afectada su capacidad para mantener el equilibrio químico cerebral. Sufren una tendencia de déficit de neurotransmisores –las sustancias químicas cerebrales responsables de la transmisión nerviosa- de ahí que dentro de la patología haya una inclinación a la pérdida de memoria (deterioro cognitivo precoz), a la depresión y a los trastornos del sueño, por falta de serotonina. “Incluso situaciones estresantes para ellos desencadenan brotes de la enfermedad”, recuerda el director del GGI.
    Los acusaban de quejicas, de vagos, pero ahora tenemos una explicación a nivel de marcadores biológicos de todo lo que les pasa
    DR. JOSÉ IGNACIO LAO

    Aunque a día de hoy la fibromialgia no tiene un remedio médico, lo cierto es que hay muchas esperanzas puestas en el campo de la biotecnología para que ésta pueda hallar una solución definitiva. La genética ya está desarrollando nuevos agentes terapéuticos. “Uno de ellos es el RNA de interferencia”, señala Lao. “Son pequeñas moléculas que lo que pretenden es bloquear específicamente el gen que los enfermos tienen más expresado”, añade.

    La genética ya permite un tratamiento individualizado para saber, en otras cosas, cómo los enfermos metabolizan los antiinflamatorios, como el ibuprofeno, que toman para minimizar los efectos de la fibromialgia, “y sobre todo cuál es la dosis eficaz y más segura, que es lo realmente importante”, explica Lao. Incluso se puede hacer medicina preventiva en familias con antecedentes. Y es que en los entornos familiares donde hay un caso de fibromialgia se multiplica por ocho la probabilidad de que aparezcan más casos, según demuestran las estadísticas.
    En España se calcula que un 2,4% de la población padece fibromialgia

    Incluso se dan casos en niños, aunque pocos, en los que ya aparece esta hipersensibilidad. De hecho, muchas de las personas que padecen la enfermedad de mayores explican que de niños eran hipersensibles a ciertos estímulos.

    Gracias a todos estos nuevos tratamientos se abre una puerta a la esperanza para todos aquellos que sufren fibromialgia. En España se calcula que un 2,4% de la población la padece.

    Fuente: http://www.lavanguardia.com/vida/20160209/302029512504/demuestran-fibromialgia-enfermedad-imaginaria.html

  2. Paula
    Paula 19 marzo, 2016

    Paco: Por favor, da paso a este comentario

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