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¿De verdad alguien cree que no tenemos solución?

Veía ayer aquí mismo uno de los artículos más tristes que he leído en los últimos tiempos. Una de esas reflexiones que yo nunca quisiera llegar a hacer. Y no sé si el autor tiene razón o no al inferir que ‘esto es lo que hay’, y que por más que el periodismo no fuera la broma que actualmente es y la información no estuviera manipulada y controlada, tampoco íbamos a notar grandes cambios en la sociedad. Por mi parte, para confirmar esa teoría necesito que se dé esa situación. Aunque quizá sea más fácil y cómodo pensar que esto no tiene solución, y que lo que vemos y sufrimos no es más que el reflejo de lo que somos (o, si no he interpretado mal al autor, de lo que es la mayoría), y que por eso, desencantados, hay que ser prácticos y aprovechar lo que se tiene y actuar ya. Porque como él titula: la verdad no os hará libres. Como si no fuéramos todos en mayor o menor medida hijos de ese mismo dios cultural, también (o especialmente) los jueces, que es a los que apela como solución pragmática.

He de decir, no obstante, que aunque con sus certezas antropológicas no estoy para nada de acuerdo, en lo que sí lo estoy es en que, obviamente, hay muy pocas verdades que por sí mismas puedan ser revolucionarias o puedan suponer un revulsivo, y que por ese motivo incluso a ciertos medios hegemónicos no les incomoda mostrarlas ocasionalmente, y menos cuando saben que su difusión, normalmente marginal, no va a tener consecuencias efectivas. Habría que ver, insisto, qué ocurriría si lo común fuera utilizar la verdad en la comunicación de masas, y no de forma esporádica o casi testimonial, y siempre, además, contrarrestada por contrainformación de parte. El imaginario colectivo está compuesto de miles de informaciones que resultan intrascendentes si las observamos de forma aislada, y no de sentenciosas verdades, por muy importantes que nos parezcan.

Hay otra cuestión que me ha parecido tan interesante como llamativa y oportuna. El autor hace un buen diagnóstico del funcionamiento de las redes sociales. Vuelve a hablar del ‘ruido’, que no es otra cosa que bombardear masivamente a la ciudadanía con información contradictoria (lo que denominan ‘plural’, aquello de invitar a alguien sensato y a Marhuenda o Inda para compensar), pero siempre dando más peso a la que proteja sus intereses de clase, claro. Pero lo más interesante es cuando habla de “la parcelación, la fragmentación y la estratificación de los públicos” de esas redes. Y tiene toda la razón en que funciona así (ahora), aunque yo suelo reducirlo a ‘guetificación‘. Lo que de nuevo no me gusta es que a la actualidad le dé carácter de hecho consumado. Yo creo que eso está por ver, porque si no lo creyera me recluiría en una cueva.

Por si alguien no sabe de qué estamos hablando…

Imagina que eres una de esas personas que disfruta con los espectáculos de masas, que ve las noticias de Antena 3 y pone de vez en cuando 13TV (o dale la vuelta a la situación si quieres). Imagina que tienes una cuenta en Facebook con, digamos, treinta amigos. Como es lógico muchos de ellos compartirán afinidades contigo, pero también puede que estimes a personas que en ciertos aspectos importantes no coinciden con tu criterio. Hasta hace no demasiado tiempo, cuando uno de esos amigos publicaba una noticia, inmediatamente aparecía en tu ‘muro’, y si además la compartías, la veía tu madre, o tu sobrino político, o sus abuelas, que también están ahora en las redes. Eso era hasta hace poco, porque los dueños de la red han enseñado a su criatura a discriminar noticias, y ahora solo recibes aquellas que son de tu cuerda, esas que te van a ‘gustar’ (aunque sea indignándote), o en el mejor de los casos, te enviarán alguna de las que no te gustan pero las pondrán muy abajo en tu ‘timeline’, para poder decir que sí las comparten, que la red sigue siendo útil, pero asegurándose de que será muy difícil que la veas. La red ya no te hará pensar. Y eso es especialmente peligroso si crees lo que te cuentan los medios del poder o el modelo educativo.

Si tienes una página (una fanpage) la cosa es mucho peor. Los ‘medios sin medios ni padrinos’, como por ejemplo este que estás leyendo, ya hemos sido bajados a un pozo. Nuestro alcance en redes sociales ha caído un 50% en un mes, pero con la particularidad de que esa caída está centrada en las noticias que pudieran ser ‘conflictivas’. Si en el último año nuestras publicaciones no llegaban ni al 15% de nuestros seguidores (en 2011 rondaba el 50%), ahora no le llegan ni al 8%. Dicho de otra forma: aunque fuiste tú el que decidiste seguir a un medio (en nuestro caso 178.000 personas lo decidieron), ahora es Facebook (twiiter ya le sigue los pasos), la principal red social del mundo, la que interpreta qué es lo que debes ver de todo aquello que queríamos contarte. Por lo visto consideran que tú no debes saber dejar de seguir la página si ya no te interesa, y eso que solo hay que pulsar un botón grande que pone «dejar de seguir».

En estas condiciones, que han vendido de intereses comerciales (curiosos intereses selectivos), sí es verdad que no hay nada que hacer, porque por desgracia esto mismo le ocurre a todos los medios alternativos. Así que hoy un 15-M, un 25-S o un 22-M no serían posibles, o al menos no con la misma magnitud. Si las redes funcionan como debieran son un gran instrumento de comunicación e información, pero en esta tesitura se han convertido en otro instrumento de adoctrinamiento del poder económico. Otra televisión en la que solo crees poder participar. Pura fachada.

En este momento me siento como cuando nos desgañitábamos advirtiendo de la burbuja inmobiliaria años antes de que estallara, o como debía sentirse Julio Anguita cuando advertía de las consecuencias de Maastricht. No parece que esto vaya con nosotros. Y sin embargo nos han comido la merienda, otra vez, en un asunto tan fundamental como el de la comunicación. Y el efecto de nuestra pasividad se hará notar en unos años.

Pero lo importante es: ¿qué podemos hacer? Y la respuesta es: muy poco. En cualquier caso, por no decir que no lo hemos intentado, hemos puesto en marcha una red social alternativa con muchos defectos que pulir pero con más opciones que cualquier otra que conozcamos. Con un aspecto que resulta familiar para atraer a los más cómodos, con una disposición muy parecida a la que estamos acostumbrados y, obviamente, libre, sin filtros, sin censura y sin otra pretensión que jugar el papel que debiera jugar una red social: comunicar. Queremos asimismo que otros medios alternativos colaboren con su gestión, y ya nos han confirmado su compromiso con el proyecto algunas personas que para nosotros son importantes, y que para otros simplemente son reconocibles. Con todo, y por más empeño que pongamos, la tarea es titánica para lo que no deja de parecerse mucho a una quimera, porque apelar a la responsabilidad solo funciona con una minoría. Ya veremos.

A las personas que queráis colaborar no os pedimos solo que os registréis, sino que dentro de vuestras posibilidades empecéis a utilizarla e invitéis a todos los que podáis, y que si es vuestro campo y os apetece, nos echéis una mano a nivel técnico y de complementos. Estoy interpelando a los cuatro gatos que procuramos comprar en el comercio local siempre que podemos, que participamos en alguna asociación, que nos implicamos en movilizaciones, que como mal menor tenemos una cuenta en la banca (llamada) ética y que, en definitiva, en esta sociedad somos bichos raros. Y lo hago porque alguien tiene que empezar, aunque resulte ingrato. A aquellos que nunca asumen ninguna responsabilidad y solo acuden a cualquier llamado por interés o inercia ya les ofreceremos motivos para hacerlo en un futuro próximo, para interesarse, y ojalá lo consigamos porque al final, si se lograra algo, que es casi imposible, el beneficio sería general. Si los que ahora no lo están, finalmente se informan por esta u otra vía, repercutirá en la calidad de vida del resto. Porque por mucho que puedan pensar algunos, quiero seguir convencido, como mucha otra gente, de que la sociedad es el fruto de las circunstancias y de que el conocimiento sí nos hará libres.

Aquí os dejo el enlace a la Red: http://teveo.org

Si tenéis algún problema con el registro, porque de momento aún da algunos fallos esporádicos, no dejéis de comentarlo aquí y lo solucionaremos.

Un saludo.

2 Comments

  1. paparabioso
    paparabioso 9 abril, 2016

    Hay un problemilla al intentar importar amigos de facebook. Si no te encuentra ninguno en teveo, pinchas en «invitar a otros amigos» (con la «f» de facebook delante) que entiendo que debería conectar con facebook y mostrar tu lista de amigos, pero sale un error: «This diálogo is not available en this device»
    Da igual en tablet o móvil (bq con Android)

    • Paco Bello
      Paco Bello 9 abril, 2016

      Hola paparabioso, es verdad que falla en algunos dispositivos, acabo de comprobarlo. Aunque desde el PC sí que funciona bien, y desde alguna tablet y móviles también, incluso en esos cuando te lleva a la pantalla de ‘amigos’ no aparece ninguno, aunque poniendo solo una letra ya salen todos, pero hay que elegirlos uno a uno.

      Le echaremos un vistazo a ver si podemos solventarlo pronto. Muchas gracias por comentarlo.

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