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Ciudadanos para el (re)cambio

Tras cinco años de su irrupción en forma de acampada, el hálito del 15M ha llegado hasta Francia reviviendo el espíritu de la crítica al neoliberalismo y de la posibilidad del cambio desde la cima propositiva de otros mundos posibles a partir de gestiones diferentes de la política. De nuevo la palabra “cambio” vuelve a sonar como es debido y no como, continuamente, vienen violándola tanto los medios de comunicación como los políticos en estos últimos meses.

Si miramos las noticias de aquello que está ocurriendo en algunas ciudades francesa, podemos apreciar que las acampadas y las asambleas propositivas han vuelto a las plazas a vivirlas (no diré “ocupadas” porque los espacios públicos no los puede ocupar la ciudadanía, sólo vivirlos; quien sí puede ocupar dichos espacios es quien, por adquirirlos económica o militarmente, expulsa a las gentes de ellos). Estas acampadas y asambleas han sido bautizadas bajo el nombre de “Nuit Debout” (noche en pie), empezando éstas por oponerse a la reforma laboral que Hollande quiere llevar a cabo, una reforma que deja sin derechos a los trabajadores y sindicatos para otorgárselos absolutamente a los empresarios. Estas medidas neoliberales, cada vez más populares entre los partidos socialistas europeos, han sido y siguen siendo criticadas por la sociedad francesa, con una contundencia similar a como el 15M se opuso al séquito de reformas neoliberales que, por entonces, Zapatero llevó a cabo.

Los paralelismos entre el 15M y la Nuit Debout son enormes, por no decir idénticos (sólo les cambia la lengua): crítica al capitalismo y al neoliberalismo, crítica a las últimas reformas socialistas, indignación y toma de las plazas como ágoras reunientes entre ciudadanos, asambleas propositivas, etc. En definitiva, una revolución metodológica de la “queja ciudadana” que pide un cambio ético, político e institucional para poder mejorar la democracia que parece venderse a los intereses bursátiles, en vez de a los intereses generales, como proclamaba el ya viejo de Jean Jacques Rousseau. Y es este cambio el que, de alguna manera, también pedía una política nueva.

Como hemos podido ver en los últimos cuatro meses, medios de comunicación y políticos como Pedro Sánchez y Albert Rivera, incluso sindicalistas como el líder de UGT, el señor Méndez, han tenido la osadía de bautizar como “partido del cambio” al partido de Ciudadanos. Alguien debería recordarles (y también a la ciudadanía que por momentos padece de amnesia) que el cambio que propugnaba el 15M y todas aquellas entidades, asociaciones, movilizaciones y particulares ajenas al 15M era un cambio para una mejora de la democracia, donde era necesario poner palos en la rueda al carro desbocado del capitalismo, oponiéndose a las prácticas y políticas neoliberales en tanto que éstas han ido destruyendo, desde la caída del muro de Berlín y las políticas de Margaret Thatcher, el estado del bienestar. El cambio del que se hablaba consistía en, sino acabar con el capitalismo, al menos frenar el neoliberalismo, porque dichas prácticas sociales sólo ahogan al grueso social bajo el flujo orgiástico de los ricos, que como vamos viendo ya demasiado a menudo, tienen sus riquezas en lugares donde no les cobran impuestos, ya sea Andorra, Suiza o Panamá.

La traducción del 15M en un partido político es algo que no es posible, y si Podemos ha intentado abanderarse alguna vez de dicho acontecimiento, ha tardado poco en desligarse de dichas menciones, porque bien saben que el apropiamiento de un acontecimiento es algo imposible e indebido. Sin embargo, ¿cuál ha sido el criterio para meter a Ciudadanos dentro de los partidos del cambio? Como hemos podido evidenciar en estos últimos meses, Ciudadanos ha intentado realizar una gran coalición con PSOE y PP (se algunos se acuerdan, en las asambleas del 15M se escuchaba aquello de que “PP y PSOE la misma mierda es” o las famosas siglas PPSOE), incluso ha intentado desbancar un posible gobierno formado por PSOE, Podemos, Compromís, IU y las posibles abstenciones provenientes de ERC, Bildu y PNV. Y no es de extrañar, ya que tal vez pudiera haber sido que dichos partidos condujeran a un posible cambio en España, pero claro, un cambio institucional, territorial y económico, características que Ciudadanos no quiere cambiar, sino a lo sumo “modificar”.

Ciertamente, es imposible catalogar a Ciudadanos como un partido del cambio: en todo caso lo podríamos tildar de “recambio” (muletilla de PSOE y PP en las comunidades y casi alcahueta en el gobierno central – PPSOEC’s). No hace falta entrar en las propuestas políticas de Ciudadanos (aunque por ejemplo no se opone a la LOMCE, ni tampoco al 135, ni a favorecer los recursos a los ciudadanos, etc.), sino ver cómo la lógica de dicho partido es la lógica del capital (capitalismo neoliberal): si antes y después del 15M vivimos inmersos en la lógica del capital (capitalismo) donde se aplican políticas neoliberales para hacer posible dicha lógica (LOMCE, privatización de la sanidad y de los recursos naturales, reforma laboral, etc.), el cambio seria, precisamente, promover una lógica que no fuera la del capital, sino por ejemplo la de lo social (aquí una pequeña pausa, porque muchos pensaran que una lógica de lo capital es necesaria y no lo niego, pero también lo es una lógica de lo social: la pregunta consiste en cual de las dos lógicas debe tener prioridad en la gestión gubernamental).

El 15M pedía un cambio de paradigma, era una crítica al capitalismo y al neoliberalismo porque éstos habían excluido la lógica de lo social de los espacios de gestión y decisión (espacios de poder), pero Ciudadanos no pide un cambio de paradigma, un cambio de lógica gubernamental, sino un recambio de las anomalías gubernamentales en las que vivimos. Dicho de otro modo, Ciudadanos pide arreglar aquellos huecos en los que lo social se ha expresado por ciertas deficiencias (faltaría ver si por arreglar ellos entenderían “silenciar por la fuerza” o “apaciguar mediante medidas sociales”), pero no cambiar las causas que provocan los problemas. A su vez, la palabra cambio ha sido muy mal usada al relacionarla con Ciudadanos al ver que lo único nuevo que ha hecho este partido es un “lavado de caras” para camuflar las mismas políticas que realizan PP y PSOE (por eso se entienden tan bien) y, por lo tanto, su posibilidad de gobernar tan solo extendería hacia el futuro las mismas prácticas realizadas en el pasado pero con caras nuevas.

Pero a todo esto, quien sabe, tal vez Ciudadanos sí que sea un partido del cambio, pero el cambio que permite que nada cambie, el cambio que haga que las privatizaciones, recortes de derechos, destrucción de políticas de equidad y las bajadas salariales, entre otras tantas medidas, nunca más puedan revertirse. A todo esto, habrá que ver que sucede en las próximas elecciones generales, si llegan a realizarse, ya que puede que para entonces podamos hablar realmente de PPSOEC’s.

Un Comentario

  1. Cotilleja Sinremedio
    Cotilleja Sinremedio 16 abril, 2016

    El 15M español debe extenderse por toda Europa.

    A estas alturas de la película, no creo que alguien (salvo el IBEX 35 y algunos incultos) considere a CIUDADANOS el adalid regenerador de las políticas que ha llevado a cabo el PP y, por cierto, ya es ser ‘jetas’, tanto el Sr. Sánchez al reprobar que el Sr. Iglesias trate con las confluencias mientras que, él, se ha apresurado a pactar con CIUDADANOS, como el sindicalista de UGT, olvidándose de la trayectoria tan nefasta que ha marcado su Sindicatura por los mayores atracos económicos a los trabajadores a nivel nacional con su connivencia con el Gobierno y Patronal y opacidad en los EREs de Andalucía en particular.

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