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El rescate de la Socialdemocracia

¿Qué arquitectura legal construiría hoy en España un gran delincuente para la cristalización de sus aspiraciones? Según Carlos Lemes, presidente del Tribunal Supremo y del CGPJ, nuestro ordenamiento no podría resultar más apropiado. “La ley está pensada para el robagallinas; no para el gran defraudador” llegó a confesar en cierta ocasión el magistrado. No opinaba de distinta manera hace un siglo Valle-Inclán en La Corte de los Milagros: “Se puede robar un monte y no se puede robar un pan. ¡Eso es la España!”. “La extrañeza es que, siendo tantos los castigados por las leyes, no se junten y hagan valer su fuero” añadía por entonces el escritor.

Pero España es mucho más que un paraíso fiscal para muchos de sus patriotas; tras ocho años de recortes y austeridad en vena, el país se ha convertido en un banco de pruebas de la Internacional financiera. Al rescate de la Socialdemocracia y recogiendo el consejo valleinclanesco, la recién estrenada confluencia de las fuerzas de progreso parece, por ahora, la única llamada a intentar variar el rumbo de una presumible Gross Coalition al dictado de la Comisión Europea. “¿Y si España fuese, una vez más, el comienzo de un nuevo ciclo histórico-social en una Europa que se ha ido convirtiendo en un espacio geopolítico dependiente, socialmente reaccionaria y políticamente decadente?” se pregunta Manolo Monereo.

El tradicionalismo peninsular siempre albergó, no sin cierta razón, la honda convicción de que a la sociedad se le puede estafar una y otra vez. Incluso la Revolución burguesa, acaecida en toda Europa, fue aplastada en España. En nuestro tiempo, las nuevas élites no parecen diferir mucho de las seculares reflexiones. El último año y medio ha resultado pródigo en astucias con partidos como Podemos. Hasta cuatro veces se han visto obligados en el Supremo a tumbar distintas acusaciones o montajes contra la formación.

La última portada de El País sobre la recién estrenada alianza electoral no viene nada mal para vislumbrar el mes y medio que espera por delante: el silencio de una aislada, solitaria, acaso encarcelada trabajadora norcoreana ilustra, casualmente, y a cuatro columnas, el pacto “Podemos-IU”. No será distinto nuestro inmediato porvenir de votar a radicales y extremistas. Pyongyang está más cerca de lo que parece; a tiro de papeleta electoral. Los comunistas han llegado para arrebatarnos la casa, el apartamento estival y nuestros ahorros. El séptimo ángel ya hace sonar su trompeta. Aún no hemos visto nada.

El País_ Podemos_Corea del Norte_

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