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Accidente nuclear en Palomares. Consecuencias (1966-2016)

Salvador López Arnal | Rebelión | 07/09/2016

Estamos en el capítulo 5º: “La búsqueda de la bomba H”. Recordemos: ¿Qué es una bomba H?

  JH.-Entre los distintos tipos de armamento nuclear (atómica, termonuclear, de neutrones, sucia, etc). la bomba H, de hidrógeno o termonuclear, se basa en un dispositivo con dos etapas: primaria y secundaria. La primaria es una bomba atómica que, a nivel esquemático, genera las condiciones de temperatura (millones de grados) y de presión (millones de atmósferas) para que en la secundaria se den las condiciones necesarias para la fusión de los núcleos de isótopos del hidrógeno, denominados deuterio y tritio. Esta fusión genera mucha más energía que la etapa primaria y es la generada en el sol y las estrellas. Está calculado que la fusión de un kg. de estos dos isótopos puede generar 100 kilotones, o su equivalente: la explosión 100.000 toneladas de TNT.

¿Cómo se organizó la búsqueda de la bomba perdida? ¿Tan difícil era la tarea?

  JH.-La organización de la búsqueda estuvo sometida a las distintas opciones que se barajaron inicialmente. Recordemos que de las 4 bombas caídas, tres se hallaron en tierra en algo menos de 24 h. Ello les animó a buscar intensivamente por esta con la convicción de que no tardarían mucho en hallar la restante. Pero los días pasaban y los testimonios de un pescador llamado Francisco Simó incrementaba la opción de haber caído al mar. Al sexto día del accidente se comenzó con la constitución de una fuerza especial de la NAVY, llamada Task Force 65(TF65) que precisaría de 25 días para completarse.

Los repostajes no se solían hacer nunca en el mar. La caída de un artefacto de estas características en tal medio incrementaba exponencialmente la incertidumbre de su recuperación, que podía resultar muy dificultosa, si no imposible.

Los bombarderos siempre repostaban en tierra. Si caían al mar las bombas cualquier alternativa era posible. Para buscar en una superficie de 337 km2 frente a las costas de Palomares, tuvieron que echar mano de los medios más avanzados de entonces: 34 navíos, 4 minisubmarinos y 3.425 personas civiles y militares. (Foto: NARA)

¿Por qué las búsquedas se realizaron en tierra en los primeros días?( la respuesta está incluida en la anterior)

 

¿Qué papel jugó un pescador de la zona? ¿Cómo se llamaba? ¿Vive aún?

  JH.-Tras la colisión de las dos aeronaves, las cuatro bombas fueron expulsadas al vacío. Según la propaganda oficial, eran muy fiables, tanto que el paracaídas de seguridad solo funcionó en una de ellas, que fue arrastrada por los vientos al mar. Aconteció que estaba pescando el afamado gambón rojo Francisco Simó con su barco de arrastre, cuando vio dos grandes paracaídas que le parecieron como la mitad de un hombre y un hombre muerto. Ambos amerizaron muy cerca de donde se encontraba y a continuación se hundieron. Inmediatamente tomó la posición con la técnica ancestral de los navegantes: la triangulación visual mediante marcas visuales de costa. Se hallaban a 5 millas de la costa. Con esa posición memorizada, pudo volver siempre que se lo pidieron. Sirvió además como centro de una de las zonas de búsqueda, en forma de círculo de una milla de radio (1.850 m) que denominaron « Alfa I » . Fue allí donde, tras buscar previamente en otros lugares, hallaron la bomba. Su nombre es Francisco Simó Orts, tarraconense de origen, conocido popularmente como « Paco el de la Bomba », fallecido en su tierra hace algunos años .

¿Se corrió el riesgo de contaminación de las aguas del Mediterráneo?

  JH.-Por supuesto. Ese era uno de los mayores temores por parte de las autoridades de ambas naciones. Recordemos que las primeras hipótesis acerca de la bomba perdida era su posible desintegración total o parcial. Cualquier contaminación en las aguas del Mediterráneo tendría unas inciertas repercusiones internacionales, dado el elevado número de naciones ribereñas. De hecho se solicitó un especialista de enlace permanente entre la Casa Blanca y una de las empresas manufactureras de este tipo de bombas, la Sandia Co, al cual entrevistamos en 2013 en su domicilio de Florida, que nos relató la tensión vivida hasta su recuperación.

¿Quienes realizaron la búsqueda de la bomba caída en el mar? ¿Fue complicada la búsqueda?

  JH.-Como comenté anteriormente, se creó una fuerza especial llamada Task Force 65 (TF65) que tardó casi un mes en constituirse y estuvo compuesta de 34 barcos, más de 3.400 personas, los 4 minisubmarinos más avanzados de la época, 3 vehículos no tripulados dotados de circuito de televisión y fotografía.

La búsqueda fue muy complicada, a pesar de disponer de los testimonios del pescador Francisco Simó y el de toda su tripulación, coincidentes con el avistamiento desde tierra de otros testigos. Prejuicios sociales, la colisión entre paradigmas de lo ancestral versus conocimiento actual, le restaron credibilidad. La zona de búsqueda además era demasiado vasta (337 Km2) para un objeto de 3 m. de largo. También la tecnología asociada a las profundidades marinas se hallaba muy atrasada y la orografía de los fondos estaba marcada por grandes desniveles (0- > 2.000 m.), con sinuosos cañones, etc.

¿Se encontró finalmente? ¿Quiénes lo hicieron? ¿Se corrieron riesgos? ¿Qué se hizo con ella?

  JH.-Tras un intento fallido y 80 días de incertidumbre, fue recuperada por la TF65, sin ninguna fuga radiactiva. El riesgo principal de rotura y fuga del combustible nuclear no se produjo. Sin embargo, cuando la izaban, pararon a 30 m. para ser revisada por miembros de la Unidad de Desactivación de Explosivos (EOD). Al ubicarla en la borda del Petrel, inmediatamente se le aplicó un procedimiento de seguridad, que es un eufemismo de un desarmado completo que incluye desconexión y extracción de los detonadores y la batería térmica. Posteriormente se guardaron los componentes por separado y fueron enviados a una planta de desmantelamiento de ojivas para realizarle un concienzudo estudio post mortem.